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Potenciales Evocados Auditivos

Una prueba objetiva del sentido de la audición

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Los Potenciales Evocados (PE) consisten en una exploración de la integridad funcional del Sistema Nervioso que evalúa la función sensorial (acústica, visual, somatosensorial, etc.) y analiza la vía de transmisión desde el estímulo (específico, conocido y estandarizado) en el receptor periférico, hasta su integración consciente a nivel cortical.

Muy reciente es la historia de los potenciales auditivos, pues se desarrolla a la par de la electroencefalografía a mediados del siglo pasado. Hans Berger, hacia 1930, había notado un cambio del ritmo de base del electroencefalograma cuando se producía un ruido intenso durante el registro.

Pero no es hasta los años 70 cuando Jewett y sus colaboradores colocan un electrodo activo (registro del estímulo) en la mastoides y el referencial (registro comparativo) en el vértex (punto medio interauricular) Registran entonces una serie de ondas de corta latencia que se corresponden con la actividad evocada del tronco cerebral, donde se integra primariamente la función auditiva en el sistema nervioso central. Se definieron así los Potenciales Evocados Auditivos de Tallo Cerebral (PEATC) que son de gran importancia práctica para detectar umbrales de audición, trazado del registro y una onda especialmente evidente y constante que es la quinta (onda V). Esta última no varía con la sedación del paciente y es de gran interés en la neurología, medicina intensiva y la otoneurología, pues sirve para definir un diagnóstico topográfico. Es una prueba fiable, fácil de reproducir y de gran interés en pacientes con variación en estados de conciencia, pues su evidencia traduce una integridad neurofuncional del tallo cerebral, útil en pacientes en coma incluso para descartar o no una muerte cerebral, junto con otros parámetros neurofisiológicos.

Los PE se realizan bajo supervisión médica especializada, con métodos automatizados de estudio de señales que permiten obtener un registro gráfico para su almacenamiento, análisis y juicio clínico, que expresan la sincronización de generadores específicos de la actividad nerviosa. Se presentan finalmente con un informe neurofisiológico que refleja datos objetivos, conclusión e impresión diagnóstica (si es concluyente) comparado con un grupo de normalidad o control similar en rangos de edad, sexo, talla, etc., propio y específicos de cada laboratorio.

La duración del registro depende del tipo de potencial a registrar, pero oscila entre 30 y 90 minutos. Es diferente al tiempo de exploración, que incluye el tiempo de realizar la historia clínica y entrevista, preparación del paciente, colocación de electrodos, análisis de resultados… El estudio puede hacerse en pacientes en estado de vigilia o dormidos (de forma espontánea o inducida bajo sedación anestésica), e incluso en pacientes comatosos. Necesariamente debe hacerse con el sujeto tranquilo para evitar artefactos electrofisiológicos de movimientos en el registro que dificulten su interpretación, principalmente en niños, que son la mayoría de los pacientes de estudios auditivos. Actualmente, incluye un programa informático estandarizado para el uso concreto de PE.

El laboratorio de examen debe tener unos requisitos básicos de espacio, corriente alterna, toma de tierra y aislamiento según el PE (luminoso, acústico, térmico, etc.).
Todos los órganos de los sentidos se integran a nivel de la corteza cerebral hasta su lóbulo de destino final. Resulta muy conocida la frase de que «quien ve es el cerebro, no el ojo» … y quien escucha también es el cerebro y no el oído.

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No describiremos aquí una lección de anatomía de la vía auditiva, pero sí debemos tener en cuenta que desde que el sonido es recogido por el pabellón auricular, hasta su interpretación en la corteza temporal del sistema nervioso central, hay varias estaciones de relevo con integración en distintos niveles topográficos. El estímulo auditivo es transformado en impulso eléctrico a nivel de las células ciliadas del oído interno en la cóclea y, a través del nervio vestíbulo-coclear, lleva la información a sucesivas subestaciones del tronco o tallo cerebral: complejos olivares superiores, lemnisco lateral y colículos caudales del mesencéfalo. Después llega al cuerpo geniculado medial del tálamo o cerebro medio, para seguir su trayecto hasta la corteza auditiva cerebral. Este recorrido consume un tiempo en cada estación y nos permite inducir su integridad según el registro de las diferentes ondas que componen el PEATC.

En la figura 1 se observa la compleja vía auditiva desde el tallo cerebral, con sus conexiones ipsi y contralaterales en las distintas estaciones de relevo, hasta integrarse en la corteza cerebral auditiva.

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Figura 1. Esquema de la vía auditiva.

  1. Cóclea
  2. Núcleo ventral
  3. Núcleo Olivar
  4. Núcleo coclear
  5. Núcleo del lemnisco lateral
  6. Colliculus caudales
  7. Cuerpo geniculado medial del Tálamo
  8. Colliculus inferiores
  9. Radiaciones tálamo corticales
  10. Corteza cerebral auditiva (Lóbulo Temporal)

Los potenciales evocados auditivos se clasifican según el tiempo de latencia de la respuesta obtenida. La latencia no es más que el tiempo transcurrido desde la administración del estímulo hasta la aparición de la respuesta. En el PEATC es el tiempo desde el estímulo sonoro hasta las primeras ondas de registro del potencial.

El paciente normal escuchará un breve “click” al activar un transductor acústico con pulsos eléctricos monofásicos de corta duración (100 msg.) que dan como resultado un conjunto de ondas sin especificidad frecuencial (500 – 5000 Hz) de varios msg. Estos estímulos activan la cóclea por una descarga sincrónica y son los más utilizados en el estudio del nervio auditivo o coclear y el troncoencéfalo. Los estímulos sonoros se hacen llegar al paciente a través de auriculares tipo cascos o de inserción y, preferentemente, será un estímulo monoaural.

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Figura 2. Los Potenciales Evocados Auditivos clasificados por su latencia y con su nomenclatura.

El registro se realiza mediante electrodos de superficie, de cazoleta o de aguja transdérmica, con el activo en Cz (punto medio craneal central) y referencial en el mastoides o lóbulo de la oreja. El electrodo de tierra se coloca en Fpz (punto medio frontal) y las impedancias (resistencias externas al registro) deben mantenerse menores de cinco y, si fuera posible, menores de dos. Debe tener unos filtros, barrido y sensibilidad estándares y promediar al menos 2000 estímulos en cada oído para que sean reproducibles.

Según los valores de latencia de los potenciales auditivos, los dividimos globalmente en potenciales de latencia corta o rápida, media y larga o lenta, con cifras de menos de 50, entre 50 – 300 y más de 300 msg. respectivamente. Como vemos en la figura 2, los estudios de tronco cerebral con la comentada onda V, corresponden a latencias de unos 10 – 15 msg. El resto ya implican un componente cortical, y los de latencia larga traducen una parte subjetiva que es estudiada en los Potenciales Evocados Cognitivos como la conocida P300, muy importante en el diagnóstico precoz de enfermedades degenerativas neurológicas como la demencia presenil y el Alzheirmer.

Otras pruebas neurofisiológicas auditivas de interés son las otoemisiones acústicas en el diagnóstico precoz de la sordera congénita y la electrococleografía en la sordera de etiología neurológica.
Como podemos concluir, los potenciales evocados auditivos son una prueba eficaz objetiva de integridad funcional del órgano de la audición, en el que tanto su presencia como su normalidad nos brindan una localización neurológica integradora. Son útiles además para demostrar la respuesta neurofisiológica en pacientes simuladores o psiquiátricos con trastornos conversivos que acuden con hipoacusia o sordera buscando otra solución a su falta de audición.

BIBLIOGRAFÍA

– M. Aminoff, H. Pratt y cols. The International Federation of Clinical Neurophysiology, 1999.
– M. Ciges, J. Artieda y cols.Potenciales Evocados Visuales Auditivos y Somatosensoriales, 2006.
– Soc. Española de Nerofisiología Clínica. Coordinador P. Giner. Recomendaciones para la realización de Potenciales Evocados, 2013.
– American clinical neurophysiology society. Guideline on short latency auditory evoked potencials, 2008

AUTOR

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DR. ELÍAS J. MAGALLÓN
Doctor en Medicina, Especialista en Neurofisiólogía Clínica

Doctor en Medicina, Universidad de la Habana.
Especialista en Oftalmología, Hospital Universitario General Calixto García, La Habana (Jefatura de Neuroftalmología)
Especialista en Neurofisiología Clínica, Hospital Clínico San Carlos, Madrid.

revistagacetaudio@gmail.com

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