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Consultorio profesional de audiología

Por Raúl H. Sánchez, audiólogo técnico.

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Varias de las consultas que nos han llegado a redacción coinciden en plantear algunas dudas respecto al caso concreto de la denominada “pérdida auditiva escondida” (hidden hearing loss), que se da en situaciones de audiometrías normales. A continuación, algunas pistas para identificar a este tipo de pacientes cuando nos llegan a consulta.

Consulta

¿Es posible que alguien con un audiograma normal tenga problemas auditivos? Si no hay pérdida auditiva, ¿qué ocurre? ¿Y cómo podemos saberlo? 

Respuesta del experto

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La pérdida de audición está típicamente cuantificada por la sensibilidad de nuestro sistema auditivo cuando es excitado con sonidos muy simples, es decir, tonos puros. Sin embargo, el sistema auditivo es altamente complejo y los mecanismos necesarios para percibir tonos puros en silencio no son los mismos que para una correcta percepción del habla en un ambiente ruidoso. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que la audiometría nos está contando solamente una parte de la historia. En casos extremos, puede haber personas que refieren grandes problemas para comunicarse cuando hay ruido pero su audiometría es normal. Desde hace unos años la idea tradicional de los mecanismos afectados por trauma acústico (pérdida de audición por ruido) ha cambiado considerablemente debido a los experimentos realizados por Kujawa y Liberman (2009). Después de exponer a ratones a un ruido intenso observaron que los umbrales auditivos descendieron considerablemente, no sólo a la frecuencia del ruido sino también a frecuencias más altas. Pasadas unas semanas, los umbrales tonales volvieron a la normalidad pero los potenciales evocados revelaron que la onda I (potencial que se produce más cerca de la cóclea) era anormalmente baja. Una disminución de la onda que siguió afectada durante la vida de los ratones.

Además, observando la cóclea de estos ratones bajo el microscopio vieron que tanto las células ciliadas externas como internas estaban intactas; sin embargo, había un descenso considerable de fibras aferentes. Esto se ha venido a denominar “hidden hearing loss” (pérdida de audición escondida), sinaptopatía (pérdida de fibras sinápticas) o desaferenciación. En pocas palabras, los mecanismos necesarios para percibir un tono a baja intensidad pueden estar intactos pero la información necesaria para discriminar palabra y ruido puede estar comprometida sin presentar otros síntomas.

Hacia el diagnóstico

Entonces seguramente os preguntaréis cómo puede diagnosticarse esta patología si la audiometría es normal. Una buena pregunta debido a que muchos investigadores están trabajando en ello en este momento. Por ahora, las pruebas con potenciales evocados no han sido tan reveladoras en humanos como en el caso de los ratones. Se han propuesto variantes de la audiometría usando tonos de corta duración (López-Poveda et al, 2017) o audiometría de alta frecuencia (Liberman et al, 2016). Recientemente, las medidas del reflejo estapedial o procesamiento binaural parecen ser también buenos candidatos para “des-esconder” esta hipoacusia. No obstante, no existe aún ningún protocolo que asegure que estamos ante una “pérdida de audición escondida”.

Lo cierto es que aún estamos lejos de poder diagnosticar esta patología, por lo tanto, aún más lejos de tener una intervención eficaz.
Puede que algunos resultados en la logoaudiometría nos hagan sospechar, pero no hay ningún perfil claro y puede ser que los resultados sean tan buenos como los de un normo-oyente. En pruebas verbales en ruido, sin embargo, podríamos observar algo. Como decimos, muchos investigadores están en ello en este momento.

Hipoacusia + desaferenciación

Por otro lado, también se puede dar el caso de que alguien con pérdida de audición tenga también desaferenciación. Posiblemente de hecho esto es algo que habréis visto en vuestra práctica diaria muy a menudo. El paciente tiene una pérdida de audición no demasiado grave pero su rendimiento con audífonos, especialmente en ruido, es bastante más pobre de lo esperado. Sin ninguna patología asociada (ménière, neurinoma…) parece que el paciente necesita más “claridad” que “amplificación”. En estos casos podemos pensar que existe algo que el audiograma, por sí solo, está pasando por alto y la audiometría verbal puede ser un buen aliado para guiar la adaptación.
Generalmente, algunos audioprotesistas aún piensan que es el paciente el que tiene que adaptarse al audífono, “acostumbrarse”, pero el problema es que adaptar los audífonos basándonos solamente en la audiometría tonal puede no ser suficiente.
Recapitulando:

1) 
El sistema auditivo es muy complejo y la audiometría nos cuenta sólo una pequeña parte de la historia.
2) 
Incluso en el caso de una audiometría normal puede haber problemas que afectan, por ejemplo, la percepción de habla en ruido.
3) 
Pese a que no hay un protocolo establecido, pruebas adicionales como la audiometría verbal pueden servirnos para guiar adaptaciones complicadas.

Estudios y perfil del paciente

Al respecto, existen nuevos estudios por edades y sexo (Pendergast, et al, 2016). El perfil típico de paciente sería una persona que ha estado expuesta al ruido, trabajando en algún pub, conciertos o en alguna fábrica, presenta una leve o inexistente pérdida de audición y que refiere problemas de entendimiento en situaciones ruidosas.
En estos casos, aún no se conocen mucho los factores que pueden causar este problema. De hecho, ni siquiera está asegurado que el deterioro cognitivo pueda tener alguna relación con esta patología. Es cierto que muchas personas refieren un mayor esfuerzo (“listening effort”), pero posiblemente esto esté más asociado a que la señal esta “distorsionada” que al hecho de que el ordenador no la procese bien (deterioro cognitivo).

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Estudios y perfil del paciente

El uso de prótesis con prestaciones enfocadas a mejorar el entendimiento podría resultar efectivo, pero siempre habría que tener en cuenta que la mera amplificación sin ser necesaria también podría agravar la patología. Especialmente debemos ser precavidos si pretendemos
utilizar prótesis en personas normoyentes.

No obstante, sí es cierto que se podrían beneficiar de algunas ayudas en ciertas situaciones, por ejemplo, en conferencias donde solo hay un hablante y la acústica es mala, porque podrían escuchar la señal de su voz directamente (sistemas de FM).

Relación con los acúfenos

Por último, las últimas teorías relacionan los acúfenos con la pérdida de audición y posiblemente podrían relacionarse de igual manera con esta patología, ya que las personas con audiometría normal, afectadas por tinnitus, podrían también acusar esta “pérdida de audición escondida”.

revistagacetaudio@gmail.com

Revista Gaceta Audio

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