La metamorfosis del sonido

11/12/2016 | Comparte:
Autor/a: Oír es Clave

Para poder  interaccionar  con el medio a través  del sentido de la audición, la señal que procede de multitud de fuentes sonoras tiene que hacer un largo y complejo recorrido para finalmente ser procesada e interpretada por nuestro cerebro. Para conocer adecuadamente el proceso de cómo oímos, conviene ir describiendo cada una de las paradas y cambios que se producen en la señal acústica hasta convertirse en un mensaje cargado de significado.

Los oídos se encuentran ubicados a ambos lados del cráneo y más específicamente dentro del hueso temporal. Estructuralmente el sistema auditivo consta de cuatro partes: oído externo, oído medio, oído interno y vías auditivas. Veamos con detalle cómo son cada una de estas zonas, para entender el paso de la señal acústica por ellas.

Oído externo

Consta del pabellón auditivo y del conducto auditivo externo (CAE).

Es la principal puerta de entrada del sonido en el cuerpo hacia su viaje al cerebro.
El pabellón auditivo se sitúa detrás de la articulación temporomandibular. Su tamaño es variable y su forma de pantalla canaliza las ondas auditivas hacia el CAE, que está formado por distintos relieves cartilaginosos. Fundamentalmente, este pabellón tiene una función protectora ya que permite al CAE quedar parcialmente cubierto y protegido de cuerpos extraños que procedan del exterior.

También goza de una función audiológica al amplificar el sonido en ciertas frecuencias (1700-7000 Hz), proporcionando además información de la ubicación de la fuente sonora gracias a la forma de la concha.
El conducto auditivo externo se extiende desde la concha del pabellón auditivo hasta la membrana timpánica (MT). Tiene forma de “S” y su longitud media es de 25 mm. El tejido de su porción más externa (un tercio del total) es fibrocartílago y cuenta con la presencia de folículos pilosos, glándulas sebáceas y ceruminosas que contribuyen a
proteger al conducto de la entrada de cuerpos extraños.

El tejido restante es óseo. A parte de transmitir el sonido, su efecto resonante refuerza las frecuencias comprendidas entre 2000 y 5000 Hz.

1 Hélice

2 Fosa Triangular

3 Rama del Hélix

4 Trago

5 Incisura Intertrágica

6 Lóbulo

7 Antitrago

8/9 Concha de la Oreja

10 Antihélix

11 Fosa Escafoidea

12 Tubérculo Auricular

13/ 14 Pilares de Antehélix

Oído medio

Está situado entre el CAE y el oído interno. Podemos dividirlo en tres partes fundamentales: cavidad timpánica en la que tienen una función principal la MT y la cadena osicular, sistema neumático o celdas mastoideas y trompa de Eustaquio. A través del oído medio se transmite y amplifica el sonido que procede de un medio aéreo y es transformado a una fuerza mecánica que se aplicará sobre los líquidos del oído interno.

La cavidad timpánica describe un cubo de seis caras que se puede a su vez dividir en tres regiones anatómicas (ático o región epitimpánica, mesotímpano o atrio y hipotímpano). En la pared lateral está la MT. En la pared medial sobresalen estructuras del oído interno. En la pared superior, una lámina ósea que separa la cavidad timpánica de la fosa media. En la pared inferior, el golfo de la yugular. En la pared posterior, la mastoides y en la pared anterior, el orificio de la trompa de Eustaquio.

La MT se aloja al final del CAE. Tiene una porción inferior llamada pars tensa y una porción superior llamada pars flácida o membrana de Schrapnell. La onda sonora que le llega através del CAE la hace vibrar y transmitir la información acústica a las estructuras del oído medio. Hablamos de la cadena osicular formada por los huesecillos martillo, yunque y estribo que tienen la función de transmitir la vibración hasta la ventana oval del oído interno para poner en movimiento los líquidos laberínticos, evitando la pérdida de energía que se produciría de pasar de un medio aéreo a uno líquido. La diferencia de tamaño entre la MT y la ventana oval hace que se incremente la presión en esta última y aumente la ganancia hasta 27dB. Además de las tres articulaciones existen estructuras musculoligamentosas entre las que destacan el músculo del martillo y el músculo del estribo, desencadenante este último del reflejo estapedial.
En el espacio neumático o celdillas mastoideas, cuanto mayor sea la neumatización del hueso temporal mayor es la capacidad del sistema de suprimir los procesos inflamatorios.

La trompa de Eustaquio está formada por una porción ósea y otra cartilaginosa, y mide unos 45 mm. de longitud. Su principal función es equilibrar las presiones a uno y otro lado del tímpano y también permitir el aclaramiento de moco hacia la rinofaringe.

1. Oído externo
2. Oído medio
3. Oído interno
4. Canales semicirculares
5. Nervio auditivo
6. Caracol
7. Cadena de huesecillos
8. Tímpano
9. Conducto auditivo externo
10. Pabellón auditivo externo
11. Trompa de Eustaquio

Oído interno

Está compuesto por una serie de cavidades excavadas en el espesor del hueso temporal. Se relaciona anatómicamente con el oído medio mediante la ventana oval y la ventana redonda. Está formado por el laberinto óseo que protege al laberinto membranoso, en el cual se albergan los órganos receptores de la audición en su parte anterior y del equilibrio en su parte posterior. El receptor del equilibrio está formado por el vestíbulo y los canales semicirculares, y el receptor auditivo por la cóclea. Estos órganos receptores transmiten los estímulos nerviosos a través del nervio estatoacústico (VIII par craneal) al tronco cerebral a través del conducto auditivo interno (CAI) y de ahí continúa la señal ya eléctrica su camino hacia la corteza cerebral.

Labertinto óseo

La estructura ósea anterior referente a la cóclea  está  formada por  la  lámina  de  los contornos,  la  lámina espiral  y  la  columela de Braschet o modiolus. La estructura ósea donde se sitúa el vestíbulo está formada por una cavidad ósea que une la porción anterior de la cóclea con la porción posterior de los canales semicirculares. Estos tres conductos están distribuidos en los tres ejes del espacio (horizontal, superior y posterior). Están ligados a las estructuras óseas en los extremos y bañados de perilinfa en el resto. Tienen forma de herradura con un extremo dilatado llamado ámpula. El CAI es un canal óseo que comunica la parte posterior del vestíbulo con el espacio del ángulo pontocerebeloso. Dentro del CAI se sitúan el nervio facial, coclear y vestibular.

Labertinto membranoso

La cóclea membranosa se inserta alrededor de las 2,5 vueltas de la cóclea ósea conformando tres túneles. Un túnel superior o rampa vestibular, un túnel medio o canal coclear y un túnel inferior o rampa timpánica. Las tres rampas  quedan delimitadas por la membrana de Reissner, que separa la rampa vestibular de la central o coclear y la membrana basilar que separa la rampa central de la timpánica. Las rampas vestibular y timpánica están rellenas de perilinfa (rica en sodio) y se comunican en la zona más distal del conducto coclear, el ápex o vértice apical de la cóclea, por un pequeño orificio denominado helicotrema; mientras que la rampa central o coclear está rellena de endolinfa (rica en potasio).

En el canal medial se encuentra el órgano de Corti, compuesto por un conjunto especializado de células que detectan los cambios mecánicos que se producen en el medio líquido. El órgano de Corti  constituye el núcleo central del receptor auditivo de los mamíferos y es el lugar donde  se  encuentran las  células  sensoriales auditivas. El suelo del canal coclear está formado por la membrana  basilar  y  en  el interior del canal se encuentra la membrana tectoria que es acelular. Entre ambas se sitúan las células de sostén, las células pilar y las células ciliadas externas (CCE) e internas (CCI) formando todo el conjunto triangular el túnel de Corti.

Las células de soporte permiten el mantenimiento de la estructura del órgano de Corti. Cuando hablamos de células sensoriales nos referimos a las CCI y las CCE. Estas células se diferencian por su posición anatómica, su morfología y fisiología. Las CCI se sitúan en una sola hilera hacia la pared interior y en un oído sano son en torno a 3500. Formando tres hileras hacia la parte más exterior se encuentran las CCE que superan en número a la internas, en torno a 13500. Sus estereocilios tienen la particularidad de estar anclados a la membrana tectoria en contraste con los de las CCI que están libres.

1. Nervio vestibular

2. Nervio coclear

3. Cóclea

4. Helicotrema

5. Sáculo

6. Utrículo

7.8.9. Canales semicirculares

10. Ganglios vestibulares

Vía Auditiva

La vía auditiva comienza con las neuronas del ganglio espiral coclear que pone en contacto el órgano de Corti con la siguiente estación de la vía auditiva, los núcleos cocleares. Los axones de las neuronas del ganglio forman el nervio estatoacústico que entra en el cráneo por el CAI. Los axones de las neuronas siguen manteniendo una disposición tonotópica como ocurría en la cóclea.

En la inervación aferente, las proyecciones axonales procedentes del ganglio espiral se dirigen hacia los núcleos cocleares en la protuberancia del tronco cerebral formando el VIII par craneal. En la inervación eferente, el receptor auditivo recibe la información de fibras que provienen del complejo olivar superior y entre otras funciones controlan el estado mecánico del receptor.
Los núcleos cocleares se encuentran entre la protuberancia y el bulbo raquídeo y anatómicamente se dividen en núcleo coclear dorsal y ventral.

El complejo olivar superior está constituido por un conjunto de núcleos dispuestos en la zona central de la protuberancia. Recibe información directa de los núcleos cocleares y participa en la habilidad de localizar la fuente sonora.

El lemnisco lateral es alcanzado por fibras que proceden de los núcleos cocleares y del complejo olivar superior. Está constituido por grupos de neuronas que se organizan en dos regiones teniendo entre otras funciones el análisis de la duración de un sonido complejo como el lenguaje.

El colículo inferior es alcanzado por los axones de las neuronas del lemnisco lateral y se sitúa en el techo del mesencéfalo. La información de las frecuencias graves procede del oído ipsilateral y de las frecuencias agudas del contralateral. Las neuronas del colículo inferior no solo responden a estímulos auditivos, también a visuales y táctiles.
El cuerpo geniculado medial del tálamo recibe proyecciones del colículo inferior de naturaleza binaural y está dividido en tres partes (ventral, medial y dorsal); cada una de las cuales tienen diferentes funciones y pudiendo estar relacionadas las proyecciones a la amígdala, con el procesamiento emocional de los sonidos.

1. Corteza Auditiva
2. Cuerpo geniculado medial del tálamo
3. Colículo inferior
4. Complejo olivar superior
5. Núcleos cocleares

La corteza auditiva se sitúa en la zona superior del lóbulo temporal dividida en dos áreas (AI primaria y AII secundaria). AI se encuentra en el área 41 de Brodmann adyacente al área de Wernicke recibiendo proyecciones desde la región ventral del cuerpo geniculado medial del tálamo. Tiene organización tono- tópica en contraste con AII, situada en el área 42 de Brodmann. Una región más periférica a éstas tiene la función de analizar e integrar la información auditiva con la del resto de sistemas sensoriales para finalmente dar sentido a la señal acústica – mecánico – eléctrica.

Como ha quedado demostrado, la señal acústica tiene que hacer un largo recorrido para ser interpretada por el cerebro.

De esta forma podemos darnos cuenta de la cantidad de posibles focos que, a lo largo del sistema auditivo, pueden verse dañados; y por tanto, de la variedad de tratamientos conocidos o no, hoy en día, que son necesarios para reparar o disminuir las consecuencias de esta disfunción.

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El sistema auditivo VI. Sistema vestibular.

Extraído del libro, Audiología: Teoría y Práctica. Capítulo 2. Anatomía funcional y fisiopatología de los sistemas auditivo, vestibular y fonador. Origen de los receptores Desarrollo filogenético La percepción de la aceleración lineal y angular por los distintos receptores vestibulares permite que todas las especies animales que los poseen puedan orientarse en el espacio terrestre, aéreo y acuático de nuestro planeta. Esencialmente, desde que surgió la función del equilibrio en los primitivos organismos animales prehistóricos ha permanecido sin cambios hasta la actualidad, aunque morfológicamente los órganos sensoriales se han ido especializando y evolucionando según las diversas especies. El más simple es el estatocisto, consistente en una invaginación de la superficie animal (medusa, esponja) con líquido en su interior y una partícula calcárea que hace presión y desplaza los  cilios de las células receptoras (localizadas en una región de la pared, similar a la mácula del sáculo). En función de la fuerza de la gravedad que se ejerce sobre dichas células, estos organismos mantienen una orientación espacial con sentido y dirección vertical. Posteriormente, en algunos moluscos, como el pulpo y la sepia, surgieron las primeras crestas, además del estatocisto, lo que permitió responder a movimientos de aceleración angular, con presencia de nistagmo. La complejidad del laberinto posterior progresa en un grupo de vertebrados con la aparición de los primeros conductos semicirculares verticales y con el cierre de la invaginación del estatocisto, formando una vesícula aislada en el interior, con líquido de producción endógena (endolinfa). La lamprea alcanza una estructura de canales anterior y posterior (con dilataciones bullosas, las ampollas, cada una con un primitivo receptor en forma de cresta), comunicados por un saco bilobulado con mácula sacular y utricular separadas, donde se localizan las células sensoriales. La aparición del canal semicircular horizontal en los primeros peces óseos y cartilaginosos (con mandíbula) permitió un mayor control del espacio tridimensional. A partir del máximo desarrollo de dichas estructuras vestibulares en los peces modernos (hace 100 millones de años), se ha llegado al más alto grado de perfección morfofuncional del órgano del equilibrio. En los vertebrados superiores, las vías nerviosas vestibulares centrales son cada vez más complejas debido a un desarrollo paralelo de aquellos sistemas aferentes que intervienen para mantener el equilibrio. Desarrollo ontogenético En un embrión humano de 19 a 21 días (2 mm de longitud corono- caudal), en el ectodermo superficial de la porción cefálica a la altura del rombo encéfalo, se diferencian las primitivas células que forman la placoda ótica. Tras su invaginación (fosa ótica), la separación de la superficie dará origen al otocisto o vesícula ótica (28 días). A partir de su porción dorsal derivarán las diferentes partes del sistema vestibular (laberinto posterior) y desde su porción ventral surgirán las estructuras de la cóclea (laberinto anterior). Hacia la quinta semana (embrión de 8-9 mm) se forman unos pliegues en la pared del otocisto que corresponderán a los receptores vestibulares. Estos se identifican como sáculo, utrículo y los tres conductos semicirculares (a las 6,5 semanas, 14 mm). En la décima semana (50 mm) todo el laberinto membranoso es muy evidente y se forma a su alrededor un modelo cartilaginoso a partir de la cápsula ótica mesenquimal (Sadler, 2012; Suárez y cols., 2007). Origen de las vías vestibulares centrales Desarrollo filogenético En los vertebrados superiores, las vías nerviosas vestibulares centrales son cada vez más complejas debido a un desarrollo paralelo de aquellos sistemas aferentes que intervienen para mantener el equilibrio (visión y propiocepción), cuyas respectivas vías nerviosas interactúan con la vestibular. La organización de los núcleos vestibulares supraespinales, integrados en la formación reticular, se empieza a observar en la lamprea, con dos agrupaciones neuronales (núcleos dorsal y ventral). A partir de los peces teleósteos se identifican cuatro agrupaciones que van aumentando en el número de células en los vertebrados superiores. Las conexiones vestíbulo-espinales son necesarias para el mantenimiento de la orientación corporal en los vertebrados primitivos. Cuando se incorporan funciones más complejas en animales más evolucionados, aparecen conexiones vestíbulo-cerebelosas y vestíbulo-oculares, siendo menos relevantes las vestíbulo-espinales (Bartual y Pérez, 1998). Desarrollo ontogenético A partir del primitivo ganglio estatoacústico-facial (embrión humano de 28 días), derivado de la porción ventral del otocisto y alojado en la mesénquima circundante, se diferencia (décima semana) el ganglio espiral (situado cerca del receptor auditivo en la cóclea) y el ganglio vestibular o de Scarpa (próximo al conducto auditivo interno). En estas primitivas neuronas ganglionares van apareciendo unas delgadas prolongaciones citoplasmáticas en polos opuestos de las células. La prolongación periférica (dendrita) se dirige hacia las respectivas regiones del laberinto membranoso, donde se localizarán los órganos sensoriales. La prolongación central (axón) se dirige a regiones del rombo encéfalo donde, a medida que progrese el desarrollo del sistema nervioso central, se diferenciarán las neuronas que constituirán los futuros núcleos vestibulares. Los órganos sensoriales vestibulares alcanzan una maduración con aspecto semejante al adulto hacia la vigésimo tercera semana de gestación. Entre la decimoprimera y la decimotercera semana, cuando se empiezan a diferenciar las células sensoriales en los epitelios de las regiones que corresponderán a las máculas y crestas ampulares, también se pueden identificar terminaciones nerviosas aferentes y eferentes, que se distribuyen por dicho epitelio y establecen algunas sinapsis. Los órganos sensoriales vestibulares alcanzan una maduración con aspecto semejante al adulto hacia la vigésimo tercera semana (Bartual y Pérez, 1998; Suárez y cols., 2007). Malformaciones del sistema vestibular Las malformaciones del oído interno que afectan a los conductos semicirculares y al acueducto del vestíbulo, son las que suelen causar vértigos en la infancia. Sin embargo, la malformación más frecuente, la dilatación del conducto semicircular horizontal, es raro que se asocie con un trastorno del equilibrio. Los casos de agenesia de los conductos semicirculares son poco frecuentes y suelen ocasionar un trastorno en la marcha. Las malformaciones del oído interno que afectan a los conductos semicirculares y al acueducto del vestíbulo, son las que suelen causar vértigos en la infancia. Anatomía del aparato vestibular periférico Figura 13Receptores sensoriales del equilibrio El sistema vestibular está constituido por el aparato vestibular (contenido dentro del oído interno, donde se encuentran los órganos receptores sensoriales periféricos) y por las vías vestibulares o vías nerviosas sensoriales centrales (aferente y eferente). Vestíbulo En el interior del vestíbulo del laberinto óseo se distinguen el utrículo y el sáculo del laberinto membranoso. Estos se comunican entre sí por el conducto utrículo-sacular, del que parte el conducto endolinfático (alojado en el acueducto vestibular) que acaba en el saco endolinfático situado en el espacio subdural de la cavidad craneal, al nivel de la cara posterior del peñasco. Las máculas sacular y utricular son órganos receptores integrados por células de soporte y células receptoras sensoriales ciliadas recubiertas por una membrana horizontal, con componentes mucopolisacáridos, sobre la que hay una serie de cristales de carbonato cálcico u otolitos. En las máculas utricular y sacular existe una línea imaginaria, la estriola, donde se organizan los manojos de células ciliares a ambos lados y con polarizaciones opuestas. El utrículo es una cavidad conectada a los conductos semicirculares. En el plano horizontal y en su parte anterior, se ubica la mácula (órgano otolítico), pequeña vesícula, aplanada transversalmente y adherida a la fosita semiovoidea, donde se sitúan las células sensoriales o ciliares. Estas son semejantes a las de las ampollas de los conductos semicirculares (con estereocilios y un kinocilio) y con la misma actividad eléctrica. La mácula del utrículo, al estar colocada en el suelo, tiene una orientación horizontal, captando las lateralizaciones hacia los lados, o las inclinaciones de la cabeza y sus desplazamientos lineales hacia atrás y hacia delante. El sáculo está situado por debajo del utrículo, es una pequeña vesícula redondeada adherida a la fosita hemisférica. Al nivel de esta fosita se encuentra la mácula del sáculo. En las máculas utricular y sacular existe una línea imaginaria (estriola) donde se organizan los manojos de células ciliares a ambos lados y con polarizaciones opuestas. Los estereocilios, están inmersos en una sustancia gelatinosa, la membrana otolítica, que soporta concreciones calcáreas (carbonato cálcico), los otolitos o estatoconias. Estos ejercen una acción gravitacional sobre el conjunto de estereocilios y de la sustancia gelatinosa. Los otolitos están anclados en la masa gelatinosa mediante fibras de colágeno, pero pueden desprenderse y disolverse por el espacio endolinfático (Bartual y Pérez, 1998; Suárez y cols., 2007; Williams, 1998). Conductos semicirculares En el interior de los tres conductos semicirculares óseos se encuentran los membranosos, que comunican con el utrículo alojado en el vestíbulo óseo. Están dispuestos en ángulo recto uno respecto al otro, en los tres planos del espacio: los dos de posición vertical son los conductos semicirculares anterior y posterior, y el horizontal, es el conducto semicircular lateral. Tal posición hace posible que detecten la aceleración o desaceleración rotacional. Cada uno presenta una dilatación en su parte inferior denominada ampolla, en el interior de la cual se encuentra una protrusión con las células del órgano receptor del equilibrio o cresta ampular. Cada cresta contiene un grupo de células sensoriales ciliadas y de sostén cubiertas por una pequeña masa de material gelatinoso, la cúpula. De esta forma se crea un espacio hermético que ocluye la luz del conducto impidiendo la circulación libre de la endolinfa. Hay dos tipos de células sensoriales en las crestas ampulares: las células tipo I, que son las que tienen apariencia de botellón adelgazadas en su parte superior, donde, en el borde libre, se hallan los estereocilios de distintos grosores que se dirigen hacia el espacio endolinfático; y las células tipo II, que son de forma cilíndrica y también tienen estereocilios. El nervio vestibular conducirá la información hasta el interior del cerebro, uniéndose al nervio coclear para constituir el VIII par craneal o nervio estatoacústico o cócleo-vestibular, que atraviesa el conducto auditivo interno de la porción petrosa del hueso temporal. Existe un cilio más grueso que los demás, el kinocilio o cinocilio, que está ubicado en uno de los extremos de la célula. Los otros estereocilios se sitúan al lado. Los estereocilios de cada célula ciliar se disponen en cinco hileras decrecientes de ocho cilios cada una. Cada estereocilio posee una porción intracelular y otra mayor extracelular, continuación una de la otra, pudiendo apreciarse en estos una fina estructura o fibrilla centrales y una porción periférica a modo de vaina de aquella. Por tanto, cada célula posee por término medio unos cuarenta estereocilios y un kinocilio. La orientación de este depende del conducto; así, en el conducto lateral, el kinocilio está ubicado en el lado utricular, y en los conductos anterior y posterior, en el sentido opuesto al utrículo. Al mover la cabeza, se desplazan con ella los conductos semicirculares membranosos y las células ciliadas, desencadenando el fenómeno de transducción, es decir, la transformación de la energía mecánica en corriente eléctrica de tipo nervioso. En la base de las células sensoriales establecen sinapsis las prolongaciones de las neuronas del ganglio vestibular de Gasser. De ellas se originan los axones que forman el nervio vestibular, el cual conducirá la información hasta el interior del cerebro, uniéndose al nervio coclear para constituir el VIII par craneal o nervio estatoacústico o cócleo-vestibular, que atraviesa el conducto auditivo interno de la porción petrosa del hueso temporal (Bartual y Pérez, 1998; Suárez y cols., 2007; Williams, 1998). Funciones del sistema vestibular Para comprender los mecanismos fisiológicos del sistema vestibular se definen los siguientes conceptos básicos: - Equilibrio: estado de un cuerpo sometido a dos o varias fuerzas cuya resultante es nula, permitiendo que el cuerpo permanezca estable. - Desequilibrio: perturbación del equilibrio que aparece mientras se permanece de pie o durante la marcha. Si se pierde el control postural, se produce la caída. - Orientación espacial: capacidad del individuo para orientarse en relación al medio que le rodea. El sentido del equilibrio es un sentido fisiológico que permite al individuo mantener una postura respecto a la fuerza de la gravedad, la orientación espacial, la estabilización de la imagen en la retina y coordinación de respuestas motoras. - Fuerza de la gravedad: es la referencia fundamental para el mantenimiento del equilibrio y para la orientación espacial. - Vertical subjetivo: el equilibrio y la orientación dependen de este sentido que está presente en todo individuo. Gracias a ella, se permite el mantenimiento del equilibrio en posición vertical tomando como referencia la gravedad. - Actitud: postura propia de una especie animal característica de su modo de locomoción. En el humano sería la postura eréctil, que es una posición frágil y difícil de mantener, tanto en situaciones estáticas como dinámicas o de movimiento lineal y angular (rotatorio). El sentido del equilibrio es un sentido fisiológico que permite al individuo mantener una postura respecto a la fuerza de la gravedad y la orientación espacial de su cuerpo, además de estabilizar la imagen en la retina, especialmente durante la marcha y coordinar respuestas motoras. Existen cuatro sistemas sensoriales que mandan información de equilibrio al sistema nervioso central: el sistema vestibular, el propioceptivo, el visual y el táctil. Las máculas del utrículo y sáculo del vestíbulo informan de las posiciones de la cabeza en su relación con la gravedad y con la aceleración de tipo lineal. Los conductos semicirculares advierten de la aceleración angular. El sistema propioceptivo está integrado por receptores sensoriales músculo-tendinosos que reportan a los centros nerviosos superiores la posición de las articulaciones, tendones, músculos, etc. El tacto contribuye informando de los puntos de contacto de la superficie corporal con el entorno. El sistema visual tiene una gran importancia ya que existen abundantes conexiones nerviosas con el sistema vestibular para informar de la posición del cuerpo y ayudar a mantener el equilibrio. La salida efectora es el sistema motor. Con la información que llega al cerebro del sistema vestibular, más la entrada visual, táctil y cinestésica o propioceptiva (fundamentalmente de los músculos de la nuca y miembros inferiores) se puede determinar la orientación motora del cuerpo en el espacio. Además, el cerebro es capaz de conocer la relación de cada uno de sus miembros entre sí y mantener el equilibrio y la postura erecta durante la marcha. A pesar de que el sistema vestibular ha sido diseñado para detectar los movimientos cefálicos en todas las posibles direcciones del espacio, hay limitaciones. Estas consisten en la incapacidad de detectar movimientos lentos de la cabeza a velocidades constantes en el plano horizontal y en la imposibilidad de distinguir la inclinación de la cabeza en una aceleración lineal. FUNCIÓN DE LOS ÓRGANOS SENSORIALES DEL APARATO VESTIBULAR En los mecanorreceptores ampulares de los conductos semicirculares no se han encontrado diferencias funcionales entre sus dos tipos de células. Ambas, en ausencia de movimiento ciliar, provocan una descarga eléctrica basal. Cuando hay desplazamiento de la endolinfa y se movilizan los estereocilios hacia el kinocilio, la descarga basal aumenta (excitación); si tiene una dirección contraria, disminuye (inhibición). Ante un movimiento de la cabeza hacia la izquierda, en el conducto lateral o externo izquierdo habrá un desplazamiento ampulípeto (hacia la ampolla, por la inercia de la endolinfa) con desviación de la cresta hacia el utrículo, mientras que en el derecho habrá un movimiento inverso (ampulífugo). A consecuencia de esto, habrá un aumento de la descarga basal en el lado izquierdo y una disminución en el derecho. Por lo tanto, cuando hay un movimiento de la cabeza, hay un aparato sensorial que aumenta sus descargas y otro que las disminuye. Si sigue la rotación se detiene la activación, dado que la endolinfa y la cresta igualan su desplazamiento con el de la cabeza. Cuando cesa, el proceso se invierte y vuelven a activarse los órganos sensores. De esta forma, los canales semicirculares informan del inicio y del final de la rotación, y no de la rotación en sí. En los otros planos cualquier movimiento angular estimulará como mínimo un par de canales semicirculares. Con la información que llega al cerebro del sistema vestibular, más la entrada visual, táctil y cinestésica o propioceptiva se puede determinar la orientación motora del cuerpo en el espacio. Los conductos semicirculares predicen de antemano un desequilibrio. Cuando se produce un movimiento rotatorio que produce desequilibrio se activan dos canales semicirculares, mientras que los otros cuatro actúan de manera opuesta para así favorecer la vuelta a una posición de equilibrio nueva. Aunque con menos efectividad que las aceleraciones y desaceleraciones lineales, las máculas son también estimuladas por las fuerzas gravitatorias y por las aceleraciones de traslación centrífugas y centrípetas. Para entender la función de los órganos sensoriales ampulares se toma como ejemplo el canal semicircular horizontal. Además, estos son los más importantes fisiológicamente ya que son estimulados con la aceleración angular de la cabeza en el plano horizontal (movimiento de negar con la cabeza). La estimulación de un canal semicircular horizontal da lugar a la activación de diferentes grupos musculares del cuerpo: musculatura ocular (contracción del músculo recto interno homolateral y externo contralateral), musculatura axial (contracción músculos homolaterales del tronco) y musculatura de las extremidades (contracción músculos extensores homolaterales y flexores contralaterales). Por ello, en reposo, la actividad de ambos conductos semicirculares horizontales es equivalente y hay un reparto uniforme del tono muscular en todo el cuerpo. El nistagmo se caracteriza por movimientos alternantes oculares. Consta de dos fases: una rápida y otra lenta. El sentido del nistagmo viene dado por el movimiento que se realiza en la fase rápida. Un movimiento muy amplio de la cabeza hacia la izquierda originaría un movimiento ocular hacia la derecha para compensar y poder tener una visión correcta. Sin embargo, si la amplitud del movimiento es muy grande, el ojo no va a girarse sobre sí mismo, por ello vuelve a su posición normal en un rápido movimiento hacia la izquierda. La vía vestibular aferente comprende el conjunto de neuronas conectadas entre sí y en sinapsis con las células de los receptores del aparato vestibular para transmitir señales nerviosas al tronco del encéfalo y a la corteza cerebral. Las leyes de Ewald fueron establecidas para explicar la fisiología del laberinto posterior y se enuncian así: 1ª Ley: el movimiento de la endolinfa es el mismo que el de la desviación del cuerpo y extremidades y que la fase lenta del nistagmo. 2ª Ley: en el canal horizontal, la excitación que da el movimiento ampulípeto es mayor que la del ampulífugo. En el canal vertical es al contrario. 3ª Ley: en los canales semicirculares verticales se invierte la segunda ley, es decir, es más activa la corriente ampulífuga que la ampulípeta    (Bartual y Pérez, 1998; Haines, 2013; Purves, 2015). Anatomía funcional de las vías vestibulares centrales Vías vestibulares aferente y eferente Desde cada uno de los receptores vestibulares (tres crestas ampulares y dos máculas) se identifican fibras aferentes que constituyen fascículos, los cuales transmiten información independiente hasta llegar al sistema nervioso central. No obstante, se agrupan para formar dos divisiones del nervio vestibular a su entrada al conducto auditivo interno. La división superior está formada por fibras utriculares, algunas saculares y las de los conductos semicirculares horizontal y anterior. La división inferior del nervio vestibular se constituye por la mayor parte de las fibras saculares y las del canal posterior. La porción ventral del núcleo vestibular lateral o de Deiters proyecta al núcleo del motor ocular común e interviene en la producción de los reflejos vestíbulo-oculares. En el conducto auditivo interno, por delante y por debajo del nervio vestibular, se dispone el nervio coclear o auditivo formado por fibras provenientes de la cóclea. Ambos nervios se unifican anatómicamente en el VIII par craneal o nervio vestíbulococlear o estatoacústico. Junto a las fibras aferentes, se encuentran fibras eferentes originadas en el sistema nervioso central para realizar un control o modulación de la actividad de los órganos receptores periféricos (Bartual y Pérez, 1998; Suárez y cols., 2007). La vía vestibular aferente comprende el conjunto de neuronas conectadas entre sí que, partiendo de sinapsis con las células sensoriales de los receptores del aparato vestibular (dos máculas y tres crestas ampulares), transmiten señales nerviosas al tronco del encéfalo y a la corteza cerebral haciendo escala en otras regiones encefálicas. A lo largo de todo este trayecto hay asociaciones con la información recibida por los sistemas sensoriales visual y propioceptivo. El nervio vestibular (raíz vestibular del VIII par craneal) surge de las neuronas bipolares en el ganglio vestibular o ganglio de Scarpa, primer nivel de la vía vestibular aferente. Las fibras periféricas o dendritas terminan en las células sensoriales de las crestas ampulares de los conductos semicirculares y máculas del sáculo y del utrículo. Las fibras centrales o axones entran lateralmente en el bulbo raquídeo y pasan entre el pedúnculo inferior y el tracto espinal del trigémino. Estas fibras aferentes se bifurcan en ramas ascendentes y descendentes y hacen sinapsis con neuronas situadas en los núcleos vestibulares, segundo nivel de la vía vestibular aferente. Los núcleos vestibulares están formados por cuatro áreas principales situadas lateralmente y debajo del suelo del cuarto ventrículo. Las proyecciones de estos núcleos van por el fascículo longitudinal medial, cordón nervioso largo y delgado que corre a ambos lados de la línea media que va hacia abajo (bulbo y médula espinal), y hacia arriba (a los lados del acueducto de Silvio) y termina en los núcleos del III par, conectando así los núcleos vestibulares con los núcleos motores del ojo, cuello, extremidades y tronco (Bartual y Pérez, 1998; Haines, 2013; Purves, 2015; Suárez y cols., 2007). El fastigius es regulado por el pyramis, que a su vez está controlado por la corteza cerebral a través de la vía córticopontocerebelosa. El núcleo vestibular superior o de Betcherew, en posición rostral, recibe las aferencias de las crestas ampulares. De aquí salen proyecciones (fascículo longitudinal medial) a las neuronas motoras del núcleo troclear (patético o IV par craneal) homolateral y al núcleo motor ocular común homolateral y contralateral. Está implicado en el reflejo vestíbulo-oculomotor en el plano vertical. El núcleo vestibular lateral o de Deiters recibe colaterales de las crestas ampulares en su porción dorsal y proyecciones de las máculas en porción ventral. La porción dorsal da lugar al tracto vestíbulo -espinal lateral que proyecta contralateralmente a las interneuronas y motoneuronas que inervan de forma inhibitoria a los músculos extensores de las extremidades. Contribuye al mantenimiento del tono de los músculos antigravitatorios. La porción ventral de este núcleo proyecta al núcleo del motor ocular común e interviene en la producción de los reflejos vestíbulo-oculares. El núcleo vestibular medial o principal (Schwalbe) recibe aferencias de las máculas y colaterales que llegan al núcleo lateral. Su proyección va por el fascículo longitudinal medial, ascienden y descienden directas y cruzadas; las ascendentes constituyen la vía oculomotora y sinaptan con las motoneuronas y neuronas del núcleo motor ocular externo homolateral y contralateral (responsable del nistagmo horizontal) y con las del núcleo motor ocular común. También emite fibras para los núcleos motores del cuello y centros vegetativos. Las fibras desencadenantes forman la vía vestibulo-espinal. Además, envía fibras hacia la sustancia reticular media y núcleos del neumogástrico siendo responsables de reflejos vegetativos como náuseas, vómitos, sudoración palidez, diarrea, etc. Participa en los reflejos vestíbulo-oculares, sobre todo, los horizontales y en los reflejos posturales compensatorios. El núcleo vestibular inferior o espinal (Roller) recibe aferencias periféricas del sáculo y utrículo y algunas fibras colaterales de las crestas. Su salida forma parte de las vías vestíbulo-espinales e integra las señales periféricas con las llegadas del cerebelo, teniendo un efecto inhibitorio sobre los músculos extensores contralaterales. La acción que ejerce sobre los reflejos y tono muscular se hace a través de este. Relación vestibular-cerebelar y cerebelar-vestibular: la mayoría de las aferencias vestibulares también se dirigen homolateralmente a través del cuerpo restiforme hacia los núcleos floconodular y fastigius del cerebelo. De estos se envían  terminaciones a los núcleos vestibulares medial e inferior, inhibiendo a las neuronas vestibulares de segundo orden. Del fastigius salen fibras cruzadas que inhiben el área vestibular contralateral. El fastigius es regulado por el pyramis, que a su vez está controlado por la corteza cerebral a través de la vía corticopontocerebelosa. La función principal del cerebelo es el mantenimiento del equilibrio por medio del núcleo fastigius y lóbulo floconodular, y su lesión da lugar a trastornos: en reposo, caída hacia adelante, atrás o lateral, y en movimiento, marcha bamboleante con las piernas separadas para aumentar la base de sustentación. El cerebelo también regula el tono muscular y coordina los movimientos de todo el cuerpo. A la corteza cerebral también llegan proyecciones de los núcleos vestibulares, específicamente al lóbulo temporal (circunvolución temporal superior) a través de la vía reticulotalámica. Las vías eferentes vestibulares están constituidas por el fascículo eferente de Petroff y Gacek. Sus fibras se distribuyen por las células sensoriales a razón de una fibra eferente por cada 60 fibras aferentes (Suárez y cols., 2007). Reflejos vestibulares Los cambios espaciales estimulan los reflejos posturales vestibulares, ayudando a mantener el equilibrio, la postura y la mirada. De esta forma se anticipa al desequilibrio que se generará en cuestión de segundos ante un desplazamiento del cuerpo en el espacio (Suárez y cols., 2007). REFLEJO VESTÍBULO-OCULAR Desempeña una importante función, cuando se cambia de forma brusca de posición o incluso con el movimiento de la cabeza, permitiendo mantener estable la mirada en la retina. Este reflejo se puede observar también en personas ciegas. Cada vez que la cabeza rota en una dirección los ojos rotan suavemente en la dirección opuesta. El reflejo actúa, por ejemplo, al producirse un movimiento hacia la izquierda. La endolinfa se desplaza dentro de los canales semicirculares hacia el lado opuesto, aumenta la descarga hacia los núcleos vestibulares de aquí, y las fibras que van a los núcleos óculomotores aumentan la actividad del músculo recto lateral derecho del ojo e inhiben al músculo recto medial. Los cambios espaciales estimulan los reflejos posturales vestibulares, ayudando a mantener el equilibrio, la postura y la mirada. Cuando el giro se interrumpe, los ojos siguen moviéndose en la dirección contraria y después vuelven rápidamente a la posición de la línea media con un movimiento de sacudida (nistagmo vestibular) (Suárez y cols., 2007). REFLEJOS POSTURALES Y DEL EQUILIBRIO La orientación espacial está basada en la interacción visual, vestibular y cinestésica que permite la coordinación de los movimientos. La vía para los reflejos del equilibrio comienza en los nervios vestibulares, que pasan cerca del cerebelo y de los núcleos vestibulares desde donde se envían señales hacia los núcleos reticulares. Hay señales que van hacia la médula espinal y el cerebelo adapta el tono muscular para cubrir la nueva situación. La función principal del cerebelo es el mantenimiento del equilibrio y su lesión da lugar a trastornos como la caída hacia adelante, atrás o lateral estando en reposo, o la marcha bamboleante, en movimiento. El área vestíbulo-cerebelosa, es importante en el control del equilibrio, sobre todo en la ejecución de movimientos rápidos. Calcula, a partir de distintas velocidades y direcciones, dónde estarán las distintas partes del cuerpo en los próximos milisegundos. Durante los cambios de posición, el sistema vestibular tiene una influencia estimuladora en el control autonómico respiratorio, modificándose esta actividad muscular. Los estímulos vestibulares asociados a movimientos de la cabeza realizan un rol inhibitorio vagal mediante el control del reflejo barorreceptor (Suárez y cols., 2007).

Beltone impulsa el papel de la audiología en ópticas y refuerza su vínculo con el sector en ExpoÓptica 2026

IFEMA - Madrid. 17 abril de 2026 La compañía pone el foco en la especialización, la innovación y el futuro de la salud auditiva en un entorno profesional en evolución permanente. Beltone, marca de Grupo GN, ha reforzado su posicionamiento en ExpoÓptica 2026 como uno de los principales impulsores de la audiología dentro del entorno óptico, en un momento clave para la evolución del sector. La feria, celebrada en IFEMA Madrid, ha vuelto a reunir, en la edición de 2026, a un perfil de visitante cualificado y ha evidenciado el creciente protagonismo de la audiología como línea estratégica para las ópticas. Una propuesta experiencial para un mercado en transformación El stand de Beltone ha destacado por su planteamiento conceptual, articulado en torno a la idea de un viaje en barco como metáfora de un mercado en constante movimiento. Este enfoque ha permitido trasladar a los profesionales una propuesta clara para integrar la audiología en óptica con una estrategia definida. “Queríamos invitar a los ópticos a subirse a un proyecto con rumbo claro, en un entorno cambiante, y mostrarles que hay oportunidades reales de crecimiento”, explicaba Jezabel Bueno, responsable del proyecto de Beltone Ópticas, al término de la edición de 2026. La propuesta ha facilitado tanto el reencuentro con clientes como la generación de nuevas oportunidades, con un notable interés por parte de ópticas que ya trabajan la audiología o que valoran incorporarla. Beltone Ópticas crece como plataforma de desarrollo En el marco de la feria, Beltone ha mostrado la evolución de su proyecto Beltone Ópticas, que alcanza su cuarto año con una propuesta reforzada en formación, marketing y acompañamiento al profesional. El modelo incluye campañas personalizadas, herramientas de análisis de negocio y un programa formativo amplio orientado a implicar a todo el equipo en el desarrollo de la audiología dentro de la óptica. El objetivo es dotar al profesional de recursos que le permitan identificar oportunidades de crecimiento y convertir la audiología en una línea sólida dentro de su actividad. Innovación aplicada y valor para el profesional Desde el área comercial, Pilar García, directora de Ventas de Beltone en España, subraya que la compañía trabaja con una visión integral que combina presente y futuro. “Queremos que nuestros clientes sientan que están a la cabeza de la innovación, pero también que tienen un plan claro para hoy, con formación, herramientas clínicas y de venta que les permitan seguir creciendo”. Salud auditiva y cognición, el próximo gran reto José Luis Otero, director general de GN del sur de Europa y Brasil, ponía el acento, en sus conclusiones, en el futuro del sector, destacando la necesidad de avanzar en la relación entre audición y salud cognitiva. “Tenemos que dar el salto y empezar a trabajar los problemas cognitivos, ver el impacto que tienen y cómo podemos resolverlos a través de la mejora de la audición. Ese será el siguiente paso”, afirmaba. En este sentido, apuntaba a una evolución del propio sector hacia un enfoque más amplio, en el que la audición se integre dentro de una visión global de la salud. Una relación consolidada con el sector y con la feria La presencia de Beltone en ExpoÓptica se apoya en una trayectoria de más de tres décadas. “Desde 1992 estamos aquí. Es un placer compartir este espacio con el sector y mantener una relación tan estrecha con profesionales y compañeros”, destacaba Otero, subrayando el valor de la continuidad y la fidelidad como base de las relaciones construidas a lo largo del tiempo. Esa cercanía con el profesional sigue siendo uno de los pilares de la compañía. “Los audioprotesistas son fieles al servicio, a la relación y al conjunto de soluciones que les ofrecemos. El audífono es solo una parte. Hay que dar tecnología, formación, atención y acompañamiento. Eso es lo que hemos hecho siempre y lo que seguimos haciendo”, concluye.

GN pone la primera piedra de su nueva sede en España, ubicada en el Parque Tecnológico de Leganés

Leganés – Madrid. 20 de marzo de 2026 La compañía refuerza su apuesta por el mercado español con una inversión superior a los 4 millones de euros en un edificio inteligente y sostenible que será centro de referencia en Europa. GN celebró ayer, 19 de marzo, el acto de puesta de la primera piedra de su futura sede en España, un nuevo edificio ubicado en la Avenida Juan Caramuel, en el Parque Tecnológico de Leganés, que marcará un nuevo hito en el desarrollo de la compañía en nuestro país. Con una inversión superior a los 4 millones de euros, el proyecto contempla la construcción de un edificio de 4.000 metros cuadrados, de los que aproximadamente la mitad se destinarán a fabricación. Las nuevas instalaciones integrarán, además, oficinas, departamento comercial, operaciones, ingeniería, calidad, formación y espacios concebidos para seguir reforzando la cercanía con los profesionales de la audición en España y Europa. La previsión es que la nueva sede entre en funcionamiento a lo largo de 2027. Una vez concluido, el nuevo edificio tendrá capacidad para acoger hasta 500 trabajadores y ha sido concebido como un espacio inteligente y sostenible, preparado para acompañar el crecimiento futuro de la compañía. Para Jose Luis Otero, General Manager del Sur de Europa y Brasil, “este día marca un hito en la compañía y representa nuestra voluntad de seguir creciendo, invirtiendo y estando cada vez más cerca de nuestros clientes, los profesionales de la audición, con más capacidad, más servicio y más cercanía”. [gallery size="large" link="none" columns="2" ids="30408,30409,30410,30411,30412,30413,30414,30415"] Julio García Adeva, Head Manufacturing para EMEA y Brasil de GN y una de las figuras clave en la gestación de este proyecto, subraya que “comienza una nueva era para GN en España, este proyecto es el resultado de muchos años de esfuerzo, conocimiento y pasión, y nace con la ambición de convertir estas instalaciones en un centro de excelencia productiva, tecnológica y de servicio, con vocación de referencia internacional”. Carlos García, Country Manager de GN, destaca que “este nuevo centro es una palanca para seguir mejorando nuestro servicio, ganar capacidad, estrechar aún más la relación con nuestros clientes y continuar creciendo con una propuesta cada vez más sólida para el sector”. Por su parte, Alfonso Ríos, Deputy General Manager del Sur de Europa y Brasil, señala que “cuando te rodeas de gente con tanto talento y tanta fuerza, el impacto se multiplica, y este proyecto refleja muy bien lo que somos como compañía, una organización unida, proactiva, cercana al cliente y con ambición de seguir siendo una referencia en nuestro sector”. Más allá de su dimensión empresarial e industrial, el acto de ayer tuvo también un marcado componente simbólico y emocional. Durante la ceremonia, empleados de distintas áreas y generaciones depositaron recuerdos de su trayectoria en GN en una cápsula del tiempo que quedó enterrada junto a la primera piedra del edificio, como testimonio del recorrido compartido y de la cultura de compañía que ha acompañado a la organización durante décadas. Con esta nueva sede, GN refuerza su compromiso con España, con los profesionales de la audición y con el desarrollo de un proyecto de largo recorrido, basado en la innovación, la excelencia operativa y la cercanía al mercado. El futuro centro de Leganés nace con la vocación de ser mucho más que un edificio: un motor de crecimiento, conocimiento, empleo y servicio para toda Europa.
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