El viejo celoso (Entremés)

15/04/2016 | Comparte:

La Revista Gaceta Audio Online apuesta por la Cultura. En el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes (1547 -1616), nos hacemos eco de su producción teatral. Dos entremeses populares del autor hacia 1615: “El Juez de los divorcios” y «El viejo celoso”. Dos comedias Cervantinas imprescindibles para disfrutar de nuestro patrimonio literario.

EL VIEJO CELOSO

El viejo celoso es uno de los ocho entremeses escritos por Miguel de Cervantes y fue publicado en 1615. Un entremés es una obra dramática que se presenta durante los descansos de una obra más grande, y su función era entretener a la gente (Vogely 245).

El viejo celoso pertenece al género dramático. Para ayudarnos a entender los entremeses, Garrido Ardila nos da un poco más de perspectiva acerca de los entremeses cervantinos, él escribe; «…‘Cervantes transforma los arquetipos de generaciones anteriores en seres de carne y hueso, con sus defectos, virtudes y problemas, que hablan en una lengua de múltiples registros, oída en la calle pero sometida a un proceso creativo renovador’» (Garrido 320).

La obra empieza  en la casa de Lorenza y Cañizares. Lorenza es una mujer muy joven que está casada con Cañizares, quien es muy viejo. Lorenza es sumamente infeliz en su matrimonio porque ella es joven y odia la manera de ser de su esposo. Cañizares es exageradamente celoso hasta el extremo de dejarla encerrada todo el tiempo en su casa para que no salga. Lorenza tiene una criada que se llama Cristina, y una vecina que se llama Hortigosa. La obra comienza con Hortigosa halagando a Lorenza porque tiene riquezas  y le dice que es afortunada. Lorenza se comienza a quejar con Hortigosa, y Hortigosa se dispone a ayudarla, y le dice que ella le puede traer a un joven para que salga de su tristeza.

Después de pensarlo,  finalmente Lorenza acepta la oferta de Horitgosa. En este momento, Cañizares está fuera de su casa, y también se queja de cómo Lorenza lo trata a él con su compadre.  Cuando Hortigosa se va de la casa, Cañizares llega. Para llevar a cabo su plan, Hortigosa toca la puerta, y Cañizares no quiere abrir la puerta porque odia a las vecinas, pero al final Cañizares le dice a Cristina que abra la puerta. Hortigosa usa como pretexto venderle un guadamecí porque necesita dinero para sacar a su hijo de la cárcel. Detrás del guadamecí está escondido el joven que le trajo a Lorenza, y cuando ella se va el joven entra a un cuarto de la casa. Después de discutir con su viejo y celoso marido, Lorenza entra en el cuarto donde está el joven y ahí mismo comete adulterio. Cañizares no sabe que el joven está en el cuarto, y entonces no se da cuenta.

Cristina le pregunta desde afuera a Lorenza si ahí dentro también está el frailecito que le pidió a Hontigosa, pero le dice que no. Cuando Cañizares quiere abrir la puerta donde está su esposa con el joven, Lorenza sale y le arroja una vasija de agua en los ojos. Mientras Cañizares no puede ver nada debido al agua, el joven sale del cuarto y se va. Ya que no se da cuenta Cañizares que su esposa cometió adulterio, Lorenza le empieza a gritar a Cañizares y a recordarle a él lo miserable que ella se siente al estar casada con él porque el muy celoso y malo. Por tanto grito, el alguacil toca la puerta y les pregunta que es lo que está pasando. Entra el alguacil, los músicos, y Hortigosa a la casa.

Cañizares le dice al Alguacil que son solo problemas de matrimonio, después le dice a Hortigosa que todo es culpa de ella. Hortigosa se defiende y le dice a Cañizares que ella no tiene la culpa de nada ni de ningún pecado cometido por los demás. Lorenza le dice a Cañizares que se disculpe por lo que le dijo a la vecina. Cañizares se disculpa aunque dice que odia a las vecinas. Lorenza, por lo contrario, dice que ella ama a las vecinas, a lo cual Cristina responde, “Yo también; más si mi vecina me hubiera traído mi frailecico, yo la tuviera por mejor vecina, y adiós; señoras vecinas.”

El viejo celoso

Obra cedida por el Centro de Estudios Cervantinos
Copyright Universidad de Alcalá.

Salen Doña Lorenza y Cristina, su criada, y Hortigosa, su vecina.

Doña Lorenza Milagro ha sido éste, señora Hortigosa, el no haber dado la vuelta a la llave mi duelo, mi yugo y mi desesperación. Éste es el primero día, después que me casé con él, que hablo con persona de fuera de casa; que fuera le vea yo desta vida a él y a quien con él me casó.

Hortigosa Ande, mi señora doña Lorenza, no se queje tanto; que con una caldera vieja se compra otra nueva.

Doña Lorenza Y aun con esos y otros semejantes villancicos o refranes me engañaron a mí; que malditos sean sus dineros, fuera de las cruces; malditas sus joyas, malditas sus galas, y maldito todo cuanto me da y promete. ¿De qué me sirve a mí todo aquesto, si en mitad de la riqueza estoy pobre, y en medio de la abundancia con hambre?

Cristina En verdad, señora tía, que tienes razón; que más quisiera yo andar con un trapo atrás y otro adelante, y tener un marido mozo, que verme casada y enlodada con ese viejo podrido que tomaste por esposo.

Doña Lorenza ¿Yo le tomé, sobrina? A la fe, diómele quien pudo; y yo, como muchacha, fui más presta al obedecer que al contradecir; pero, si yo tuviera tanta experiencia destas cosas, antes me tarazara la lengua con los dientes que pronunciar aquel sí, que se pronuncia con dos letras y da que llorar dos mil años; pero yo imagino que no fue otra cosa sino que había de ser ésta, y que, las que han de suceder forzosamente, no hay prevención ni diligencia humana que las prevenga.

Cristina ¡Jesús y del mal viejo! Toda la noche: «Daca el orinal, toma el orinal; levántate, Cristinica, y caliéntame unos paños, que me muero de la ijada; dame aquellos juncos, que me fatiga la piedra». Con más ungüentos y medicinas en el aposento que si fuera una botica; y yo, que apenas sé vestirme, tengo de servirle de enfermera. ¡Pux, pux, pux, viejo clueco, tan potroso como celoso, y el más celoso del mundo!

Doña Lorenza Dice la verdad mi sobrina.

Cristina ¡Pluguiera a Dios que nunca yo la dijera en esto!

Hortigosa Ahora bien, señora doña Lorenza, vuesa merced haga lo que le tengo aconsejado, y verá cómo se halla muy bien con mi consejo. El mozo es como un ginjo verde; quiere bien, sabe callar y agradecer lo que por él se hace; y, pues los celos y el recato del viejo no nos dan lugar a demandas ni a respuestas, resolución y buen ánimo: que, por la orden que hemos dado, yo le pondré al galán en su aposento de vuesa merced y le sacaré, si bien tuviese el viejo más ojos que Argos y viese más que un zahorí, que dicen que vee siete estados debajo de la tierra.

Doña Lorenza Como soy primeriza, estoy temerosa, y no querría, a trueco del gusto, poner a riesgo la honra.

Cristina Eso me parece, señora tía, a lo del cantar de Gómez Arias:

Señor Gómez Arias,

doleos de mí;

soy niña y muchacha,

nunca en tal me vi.

Doña Lorenza Algún espíritu malo debe de hablar en ti, sobrina, según las cosas que dices.

Cristina Yo no sé quién habla; pero yo sé que haría todo aquello que la señora Hortigosa ha dicho, sin faltar punto.

Doña Lorenza ¿Y la honra, sobrina?

Cristina ¿Y el holgarnos, tía?

Doña Lorenza ¿Y si se sabe?

Cristina ¿Y si no se sabe?

Doña Lorenza ¿Y quién me asegurará a mí que no se sepa?

Hortigosa ¿Quién? La buena diligencia, la sagacidad, la industria; y, sobre todo, el buen ánimo y mis trazas.

Cristina Mire, señora Hortigosa, tráyanosle galán, limpio, desenvuelto, un poco atrevido, y, sobre todo, mozo.

Hortigosa Todas esas partes tiene el que he propuesto, y otras dos más: que es rico y liberal.

Doña Lorenza Que no quiero riquezas, señora Hortigosa; que me sobran las joyas, y me ponen en confusión las diferencias de colores de mis muchos vestidos; hasta eso no tengo que desear, que Dios le dé salud a Cañizares: más vestida me tiene que un palmito, y con más joyas que la vedriera de un platero rico. No me clavara él las ventanas, cerrara las puertas, visitara a todas horas la casa, desterrara della los gatos y los perros, solamente porque tienen nombre de varón; que, a trueco de que no hiciera esto, y otras cosas no vistas en materia de recato, yo le perdonara sus dádivas y mercedes.

Hortigosa ¿Que tan celoso es?

Doña Lorenza Digo que le vendían el otro día una tapicería a bonísimo precio, y por ser de figuras no la quiso, y compró otra de verduras por mayor precio, aunque no era tan buena. Siete puertas hay antes que se llegue a mi aposento, fuera de la puerta de la calle, y todas se cierran con llave; y las llaves no me ha sido posible averiguar dónde las esconde de noche.

Cristina Tía, la llave de loba creo que se la pone entre las faldas de la camisa.

Doña Lorenza No lo creas, sobrina; que yo duermo con él, y jamás le he visto ni sentido que tenga llave alguna.

Cristina Y más, que toda la noche anda como trasgo por toda la casa; y si acaso dan alguna música en la calle, les tira de pedradas porque se vayan: es un malo, es un brujo; es un viejo, que no tengo más que decir.

Doña Lorenza Señora Hortigosa, váyase, no venga el gruñidor y la halle conmigo, que sería echarlo a perder todo; y lo que ha de hacer, hágalo luego; que estoy tan aburrida, que no me falta sino echarme una soga al cuello, por salir de tan mala vida.

Hortigosa Quizá con esta que ahora se comenzará, se le quitará toda esa mala gana y le vendrá otra más saludable y que más la contente.

Cristina Así suceda, aunque me costase a mí un dedo de la mano: que quiero mucho a mi señora tía, y me muero de verla tan pensativa y angustiada en poder deste viejo y reviejo, y más que viejo; y no me puedo hartar de decille viejo.

Doña Lorenza Pues en verdad que te quiere bien, Cristina.

Cristina ¿Deja por eso de ser viejo? Cuanto más, que yo he oído decir que siempre los viejos son amigos de niñas.

Hortigosa Así es la verdad, Cristina, y adiós, que, en acabando de comer, doy la vuelta. Vuesa merced esté muy en lo que dejamos concertado, y verá cómo salimos y entramos bien en ello.

Cristina Señora Hortigosa, hágame merced de traerme a mí un frailecico pequeñito, con quien yo me huelgue.

Hortigosa Yo se le traeré a la niña pintado.

Cristina ¡Que no le quiero pintado, sino vivo, vivo, chiquito como unas perlas!

Doña Lorenza ¿Y si lo vee tío?

Cristina Diréle yo que es un duende, y tendrá dél miedo, y holgaréme yo.

Hortigosa Digo que yo le trairé, y adiós.

Vase Hortigosa.

Cristina Mire tía: si Hortigosa trae al galán y a mi frailecico, y si señor los viere, no tenemos más que hacer sino cogerle entre todos y ahogarle, y echarle en el pozo o enterrarle en la caballeriza.

Doña Lorenza Tal eres tú, que creo lo harías mejor que lo dices.

Cristina Pues no sea el viejo celoso, y déjenos vivir en paz, pues no le hacemos mal alguno, y vivimos como unas santas.

Éntranse.

Entran Cañizares, viejo, y un compadre suyo.

Cañizares Señor compadre, señor compadre: el setentón que se casa con quince, o carece de entendimiento, o tiene gana de visitar el otro mundo lo más presto que le sea posible. Apenas me casé con doña Lorencica, pensando tener en ella compañía y regalo, y persona que se hallase en mi cabecera, y me cerrase los ojos al tiempo de mi muerte, cuando me embistieron una turbamulta de trabajos y desasosiegos; tenía casa, y busqué casar; estaba posado, y desposéme.

Compadre Compadre, error fue, pero no muy grande; porque, según el dicho del Apóstol, mejor es casarse que abrasarse.

Cañizares ¡Que no había que abrasar en mí, señor compadre, que con la menor llamarada quedara hecho ceniza!

Compañía quise, compañía busqué, compañía hallé, pero Dios lo remedie, por quién Él es.

Compadre ¿Tiene celos, señor compadre?

Cañizares Del sol que mira a Lorencita, del aire que le toca, de las faldas que la vapulan.

Compadre ¿Dale ocasión?

Cañizares Ni por pienso, ni tiene por qué, ni cómo, ni cuándo, ni adónde: las ventanas, amén de estar con llave, las guarnecen rejas y celosías; las puertas jamás se abren; vecina no atraviesa mis umbrales, ni los atravesará mientras Dios me diere vida. Mirad, compadre: no les vienen los malos aires a las mujeres de ir a lo jubileos ni a las procesiones, ni a todos los actos de regocijos públicos; donde ellas se mancan, donde ellas se estropean y adonde ellas se dañan, es en casa de las vecinas y de las amigas; más maldades encubre una mala amiga, que la capa de la noche; más conciertos se hacen en su casa y más se concluyen, que en una semblea.

Compadre Yo así lo creo; pero si la señora doña Lorenza no sale de casa, ni nadie entra en la suya, ¿de qué vive descontento mi compadre?

Cañizares De que no pasará mucho tiempo en que no caya Lorencica en lo que le falta; que será un mal caso, y tan malo, que en sólo pensallo le temo, y de temerle me desespero, y de desesperarme vivo con disgusto.

Compadre Y con razón se puede tener ese temer, porque las mujeres querrían gozar enteros los frutos del matrimonio.

Cañizares La mía los goza doblados.

Compadre Ahí está el daño, señor [com]padre.

Cañizares No, no, ni por pienso; porque es más simple Lorencica que una paloma, y hasta agora no entiende nada desas filaterías; y adiós, señor compadre, que me quiero entrar en casa.

Compadre Yo quiero entrar allá, y ver a mi señora doña Lorenza.

Cañizares Habéis de saber, compadre, que los antiguos latinos usaban de un refrán, que decía: Amicus usque ad aras, que quiere decir: «El amigo, hasta el altar»; infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo todo aquello que no fuere contra Dios; y yo digo que mi amigo, usque ad portam, hasta la puerta; que ninguno ha de pasar mis quicios; y adiós, señor compadre, y perdóneme.

Éntrase Cañizares.

Compadre En mi vida he visto hombre más recatado, ni más celoso, ni más impertinente; pero éste es de aquellos que traen la soga arrastrando, y de los que siempre vienen a morir del mal que temen.

Éntrase el compadre.

Salen Doña Lorenza y Cristinica.

Cristina Tía, mucho tarda tío, y más tarda Hortigosa.

[Doña] Lorenza Mas, que nunca él acá viniese, ni ella tampoco; porque él me enfada y ella me tiene confusa.

Cristina Todo es probar, señora tía; y, cuando no saliere bien, darle del codo.

Doña Lorenza ¡Ay, sobrina! Que estas cosas, o yo sé poco o sé que todo el daño está en probarlas.

Cristina A fe, señora tía, que tiene poco ánimo, y que, si yo fuera de su edad, que no me espantaran hombres armados.

Doña Lorenza Otra vez torno a decir, y diré cien mil veces, que Satanás habla en tu boca; mas ¡ay! ¿Cómo se ha entrado señor?

Cristina Debe de haber abierto con la llave maestra.

Doña Lorenza Encomiendo yo al diablo sus maestrías y sus llaves.Salen Doña Lorenza y Cristina, su criada, y Hortigosa, su vecina.

Doña Lorenza Milagro ha sido éste, señora Hortigosa, el no haber dado la vuelta a la llave mi duelo, mi yugo y mi desesperación. Éste es el primero día, después que me casé con él, que hablo con persona de fuera de casa; que fuera le vea yo desta vida a él y a quien con él me casó.

Hortigosa Ande, mi señora doña Lorenza, no se queje tanto; que con una caldera vieja se compra otra nueva.

Doña Lorenza Y aun con esos y otros semejantes villancicos o refranes me engañaron a mí; que malditos sean sus dineros, fuera de las cruces; malditas sus joyas, malditas sus galas, y maldito todo cuanto me da y promete. ¿De qué me sirve a mí todo aquesto, si en mitad de la riqueza estoy pobre, y en medio de la abundancia con hambre?

Cristina En verdad, señora tía, que tienes razón; que más quisiera yo andar con un trapo atrás y otro adelante, y tener un marido mozo, que verme casada y enlodada con ese viejo podrido que tomaste por esposo.

Doña Lorenza ¿Yo le tomé, sobrina? A la fe, diómele quien pudo; y yo, como muchacha, fui más presta al obedecer que al contradecir; pero, si yo tuviera tanta experiencia destas cosas, antes me tarazara la lengua con los dientes que pronunciar aquel sí, que se pronuncia con dos letras y da que llorar dos mil años; pero yo imagino que no fue otra cosa sino que había de ser ésta, y que, las que han de suceder forzosamente, no hay prevención ni diligencia humana que las prevenga.

Cristina ¡Jesús y del mal viejo! Toda la noche: «Daca el orinal, toma el orinal; levántate, Cristinica, y caliéntame unos paños, que me muero de la ijada; dame aquellos juncos, que me fatiga la piedra». Con más ungüentos y medicinas en el aposento que si fuera una botica; y yo, que apenas sé vestirme, tengo de servirle de enfermera. ¡Pux, pux, pux, viejo clueco, tan potroso como celoso, y el más celoso del mundo!

Doña Lorenza Dice la verdad mi sobrina.

Cristina ¡Pluguiera a Dios que nunca yo la dijera en esto!

Hortigosa Ahora bien, señora doña Lorenza, vuesa merced haga lo que le tengo aconsejado, y verá cómo se halla muy bien con mi consejo. El mozo es como un ginjo verde; quiere bien, sabe callar y agradecer lo que por él se hace; y, pues los celos y el recato del viejo no nos dan lugar a demandas ni a respuestas, resolución y buen ánimo: que, por la orden que hemos dado, yo le pondré al galán en su aposento de vuesa merced y le sacaré, si bien tuviese el viejo más ojos que Argos y viese más que un zahorí, que dicen que vee siete estados debajo de la tierra.

Doña Lorenza Como soy primeriza, estoy temerosa, y no querría, a trueco del gusto, poner a riesgo la honra.

Cristina Eso me parece, señora tía, a lo del cantar de Gómez Arias:

Señor Gómez Arias,

doleos de mí;

soy niña y muchacha,

nunca en tal me vi.

Doña Lorenza Algún espíritu malo debe de hablar en ti, sobrina, según las cosas que dices.

Cristina Yo no sé quién habla; pero yo sé que haría todo aquello que la señora Hortigosa ha dicho, sin faltar punto.

Doña Lorenza ¿Y la honra, sobrina?

Cristina ¿Y el holgarnos, tía?

Doña Lorenza ¿Y si se sabe?

Cristina ¿Y si no se sabe?

Doña Lorenza ¿Y quién me asegurará a mí que no se sepa?

Hortigosa ¿Quién? La buena diligencia, la sagacidad, la industria; y, sobre todo, el buen ánimo y mis trazas.

Cristina Mire, señora Hortigosa, tráyanosle galán, limpio, desenvuelto, un poco atrevido, y, sobre todo, mozo.

Hortigosa Todas esas partes tiene el que he propuesto, y otras dos más: que es rico y liberal.

Doña Lorenza Que no quiero riquezas, señora Hortigosa; que me sobran las joyas, y me ponen en confusión las diferencias de colores de mis muchos vestidos; hasta eso no tengo que desear, que Dios le dé salud a Cañizares: más vestida me tiene que un palmito, y con más joyas que la vedriera de un platero rico. No me clavara él las ventanas, cerrara las puertas, visitara a todas horas la casa, desterrara della los gatos y los perros, solamente porque tienen nombre de varón; que, a trueco de que no hiciera esto, y otras cosas no vistas en materia de recato, yo le perdonara sus dádivas y mercedes.

Hortigosa ¿Que tan celoso es?

Doña Lorenza Digo que le vendían el otro día una tapicería a bonísimo precio, y por ser de figuras no la quiso, y compró otra de verduras por mayor precio, aunque no era tan buena. Siete puertas hay antes que se llegue a mi aposento, fuera de la puerta de la calle, y todas se cierran con llave; y las llaves no me ha sido posible averiguar dónde las esconde de noche.

Cristina Tía, la llave de loba creo que se la pone entre las faldas de la camisa.

Doña Lorenza No lo creas, sobrina; que yo duermo con él, y jamás le he visto ni sentido que tenga llave alguna.

Cristina Y más, que toda la noche anda como trasgo por toda la casa; y si acaso dan alguna música en la calle, les tira de pedradas porque se vayan: es un malo, es un brujo; es un viejo, que no tengo más que decir.

Doña Lorenza Señora Hortigosa, váyase, no venga el gruñidor y la halle conmigo, que sería echarlo a perder todo; y lo que ha de hacer, hágalo luego; que estoy tan aburrida, que no me falta sino echarme una soga al cuello, por salir de tan mala vida.

Hortigosa Quizá con esta que ahora se comenzará, se le quitará toda esa mala gana y le vendrá otra más saludable y que más la contente.

Cristina Así suceda, aunque me costase a mí un dedo de la mano: que quiero mucho a mi señora tía, y me muero de verla tan pensativa y angustiada en poder deste viejo y reviejo, y más que viejo; y no me puedo hartar de decille viejo.

Doña Lorenza Pues en verdad que te quiere bien, Cristina.

Cristina ¿Deja por eso de ser viejo? Cuanto más, que yo he oído decir que siempre los viejos son amigos de niñas.

Hortigosa Así es la verdad, Cristina, y adiós, que, en acabando de comer, doy la vuelta. Vuesa merced esté muy en lo que dejamos concertado, y verá cómo salimos y entramos bien en ello.

Cristina Señora Hortigosa, hágame merced de traerme a mí un frailecico pequeñito, con quien yo me huelgue.

Hortigosa Yo se le traeré a la niña pintado.

Cristina ¡Que no le quiero pintado, sino vivo, vivo, chiquito como unas perlas!

Doña Lorenza ¿Y si lo vee tío?

Cristina Diréle yo que es un duende, y tendrá dél miedo, y holgaréme yo.

Hortigosa Digo que yo le trairé, y adiós.

Vase Hortigosa.

Cristina Mire tía: si Hortigosa trae al galán y a mi frailecico, y si señor los viere, no tenemos más que hacer sino cogerle entre todos y ahogarle, y echarle en el pozo o enterrarle en la caballeriza.

Doña Lorenza Tal eres tú, que creo lo harías mejor que lo dices.

Cristina Pues no sea el viejo celoso, y déjenos vivir en paz, pues no le hacemos mal alguno, y vivimos como unas santas.

Éntranse.

Entran Cañizares, viejo, y un compadre suyo.

Cañizares Señor compadre, señor compadre: el setentón que se casa con quince, o carece de entendimiento, o tiene gana de visitar el otro mundo lo más presto que le sea posible. Apenas me casé con doña Lorencica, pensando tener en ella compañía y regalo, y persona que se hallase en mi cabecera, y me cerrase los ojos al tiempo de mi muerte, cuando me embistieron una turbamulta de trabajos y desasosiegos; tenía casa, y busqué casar; estaba posado, y desposéme.

Compadre Compadre, error fue, pero no muy grande; porque, según el dicho del Apóstol, mejor es casarse que abrasarse.

Cañizares ¡Que no había que abrasar en mí, señor compadre, que con la menor llamarada quedara hecho ceniza!

Compañía quise, compañía busqué, compañía hallé, pero Dios lo remedie, por quién Él es.

Compadre ¿Tiene celos, señor compadre?

Cañizares Del sol que mira a Lorencita, del aire que le toca, de las faldas que la vapulan.

Compadre ¿Dale ocasión?

Cañizares Ni por pienso, ni tiene por qué, ni cómo, ni cuándo, ni adónde: las ventanas, amén de estar con llave, las guarnecen rejas y celosías; las puertas jamás se abren; vecina no atraviesa mis umbrales, ni los atravesará mientras Dios me diere vida. Mirad, compadre: no les vienen los malos aires a las mujeres de ir a lo jubileos ni a las procesiones, ni a todos los actos de regocijos públicos; donde ellas se mancan, donde ellas se estropean y adonde ellas se dañan, es en casa de las vecinas y de las amigas; más maldades encubre una mala amiga, que la capa de la noche; más conciertos se hacen en su casa y más se concluyen, que en una semblea.

Compadre Yo así lo creo; pero si la señora doña Lorenza no sale de casa, ni nadie entra en la suya, ¿de qué vive descontento mi compadre?

Cañizares De que no pasará mucho tiempo en que no caya Lorencica en lo que le falta; que será un mal caso, y tan malo, que en sólo pensallo le temo, y de temerle me desespero, y de desesperarme vivo con disgusto.

Compadre Y con razón se puede tener ese temer, porque las mujeres querrían gozar enteros los frutos del matrimonio.

Cañizares La mía los goza doblados.

Compadre Ahí está el daño, señor [com]padre.

Cañizares No, no, ni por pienso; porque es más simple Lorencica que una paloma, y hasta agora no entiende nada desas filaterías; y adiós, señor compadre, que me quiero entrar en casa.

Compadre Yo quiero entrar allá, y ver a mi señora doña Lorenza.

Cañizares Habéis de saber, compadre, que los antiguos latinos usaban de un refrán, que decía: Amicus usque ad aras, que quiere decir: «El amigo, hasta el altar»; infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo todo aquello que no fuere contra Dios; y yo digo que mi amigo, usque ad portam, hasta la puerta; que ninguno ha de pasar mis quicios; y adiós, señor compadre, y perdóneme.

Éntrase Cañizares.

Compadre En mi vida he visto hombre más recatado, ni más celoso, ni más impertinente; pero éste es de aquellos que traen la soga arrastrando, y de los que siempre vienen a morir del mal que temen.

Éntrase el compadre.

Salen Doña Lorenza y Cristinica.

Cristina Tía, mucho tarda tío, y más tarda Hortigosa.

[Doña] Lorenza Mas, que nunca él acá viniese, ni ella tampoco; porque él me enfada y ella me tiene confusa.

Cristina Todo es probar, señora tía; y, cuando no saliere bien, darle del codo.

Doña Lorenza ¡Ay, sobrina! Que estas cosas, o yo sé poco o sé que todo el daño está en probarlas.

Cristina A fe, señora tía, que tiene poco ánimo, y que, si yo fuera de su edad, que no me espantaran hombres armados.

Doña Lorenza Otra vez torno a decir, y diré cien mil veces, que Satanás habla en tu boca; mas ¡ay! ¿Cómo se ha entrado señor?

Cristina Debe de haber abierto con la llave maestra.

Doña Lorenza Encomiendo yo al diablo sus maestrías y sus llaves.

Entra Cañizares.

Cañizares ¿Con quién hablábades, doña Lorenza?

Doña Lorenza Con Cristinica hablaba.

Cañizares Miradlo bien, doña Lorenza.

Doña Lorenza Digo que hablaba con Cristinica: ¿con quién había de hablar? ¿Tengo yo, por ventura, con quién?

Cañizares No querría que tuviésedes algún soliloquio con vos misma, que redundase en mi perjuicio.

Doña Lorenza Ni entiendo esos circunloquios que decís, ni aun los quiero entender; y tengamos la fiesta en paz.

Cañizares Ni aun las vísperas no querría yo tener en guerra con vos; pero, ¿quién llama a aquella puerta con tanta priesa? Mira, Cristinica, quien es, y, si es pobre, dale limosna y despídele.

Cristina ¿Quién está ahí?

Hortigosa La vecina Hortigosa es, señora Cristina.

Cañizares ¿Hortigosa y vecina? Dios sea conmigo. Pregúntale, Cristina, lo que quiere, y dáselo, con condición que no atraviese esos umbrales.

Cristina ¿Y qué quiere, señora vecina?

Cañizares El nombre de vecina me turba y sobresalta; llámala por su proprio nombre, Cristina.

Cristina Responda: y ¿qué quiere, señora Hortigosa?

Hortigosa Al señor Cañizares quiero suplicar un poco, en que me va la honra, la vida y el alma.

Cañizares Decidle, sobrina, a esa señora, que a mí me va todo eso y más en que no entre acá dentro.

Doña Lorenza ¡Jesús, y qué condición tan extravagante! ¿Aquí no estoy delante de vos? ¿Hanme de comer de ojo? ¿Hanme de llevar por los aires?

Cañizares ¡Entre con cien mil Bercebuyes, pues vos lo queréis!

Cristina Entre, señora vecina.

Cañizares ¡Nombre fatal para mí es el de vecina!

Entra Hortigosa, y trai un guadamecí y en las pieles de las cuatro esquinas han de venir pintados Rodamonte, Mandricardo, Rugero y Gradaso; y Rodamonte venga pintado como arrebozado.

Hortigosa Señor mío de mi alma, movida y incitada de la buena fama de vuesa merced, de su gran caridad y de sus muchas limosnas, me he atrevido de venir a suplicar a vuesa merced me haga tanta merced, caridad y limosna y buena obra de comprarme este guadamecí, porque tengo un hijo preso por unas heridas que dio a un tundidor, y ha mandado la justicia que declare el cirujano, y no tengo con qué pagalle, y corre peligro no le echen otros embargos, que podrían ser muchos, a causa que es muy travieso mi hijo; y querría echarle hoy o mañana, si fuese posible, de la cárcel. La obra es buena, el guadamecí nuevo, y, con todo eso, le daré por lo que vuesa merced quisiere darme por él, que en más está la monta, y como esas cosas he perdido yo en esta vida. Tenga vuesa merced desa punta, señora mía, y descojámosle, porque no vea el señor Cañizares que hay engaño en mis palabras; alce más, señora mía, y mire cómo es bueno de caída, y las pinturas de los cuadros parece que están vivas.

Al alzar y mostrar el guadamecí, entra por detrás dél un galán; y, como Cañizares vee los retratos, dice:

Cañizares ¡Oh, qué lindo Rodamonte! ¿Y qué quiere el señor rebozadito en mi casa? Aun si supiese que tan amigo soy yo destas cosas y destos rebocitos, espantarse ía.

Cristina Señor tío, yo no sé nada de rebozados; y si él ha entrado en casa, la señora Hortigosa tiene la culpa; que a mí, el diablo me lleve si dije ni hice nada para que él entrase; no, en mi conciencia, aun el diablo sería si mi señor tío me echase a mí la culpa de su entrada.

Cañizares Ya yo lo veo, sobrina, que la señora Hortigosa tiene la culpa; pero no hay de qué maravillarme, porque ella no sabe mi condición, ni cuán enemigo soy de aquestas pinturas.

Doña Lorenza Por las pinturas lo dice, Cristinica, y no por otra cosa.

Cristina Pues por esas digo yo. ¡Ay, Dios sea conmigo! Vuelto se me ha el ánima al cuerpo, que ya andaba por los aires.

Doña Lorenza ¡Quemado vea yo ese pico de once varas! En fin, quien con muchachos se acuesta, etc.

Cristina ¡Ay, desgraciada, y en qué peligro pudiera haber puesto toda esta baraja!

Cañizares Señora Hortigosa, yo no soy amigo de figuras rebozadas ni por rebozar; tome este doblón, con el cual podrá remediar su necesidad, y váyase de mi casa lo más presto que pudiere, y ha de ser luego, y llévese su guadamecí.

Hortigosa Viva vuesa merced más años que Matute el de Jerusalén, en vida de mi señora doña… no sé cómo se llama, a quien suplico me mande, que la serviré de noche y de día, con la vida y con el alma, que la debe de tener ella como la de una tortolica simple.

Cañizares Señora Hortigosa, abrevie y váyase, y no se esté agora juzgando almas ajenas.

Hortigosa Si vuesa merced hubiere menester algún pegadillo para la madre, téngolos milagrosos; y, si para mal de muelas, sé unas palabras que quitan el dolor como con la mano.

Cañizares Abrevie, señora Hortigosa, que doña Lorenza, ni tiene madre, ni dolor de muelas; que todas las tiene sanas y enteras, que en su vida se ha sacado muela alguna.

Hortigosa Ella se las sacará, placiendo al cielo, porque le dará muchos años de vida; y la vejez es la total destruición de la dentadura.

Cañizares ¡Aquí de Dios! ¿Que no será posible que me deje esta vecina? ¡Hortigosa, o diablo, o vecina, o lo que eres, vete con Dios y déjame en mi casa!

Hortigosa Justa es la demanda, y vuesa merced no se enoje, que ya me voy.

Vase Hortigosa.

Cañizares ¡Oh vecinas, vecinas! Escaldado quedo aun de las buenas palabras desta vecina, por haber salido por boca de vecina.

Doña Lorenza Digo que tenéis condición de bárbaro y de salvaje; y ¿qué ha dicho esta vecina para que quedéis con la ojeriza contra ella? Todas vuestras buenas obras las hacéis en pecado mortal: dístesle dos docenas de reales, acompañados con otras dos docenas de injurias, ¡boca de lobo, lengua de escorpión y silo de malicias!

Cañizares No, no, a mal viento va esta parva; no me parece bien que volváis tanto por vuestra vecina.

Cristina Señora tía, éntrese allí dentro y desenójese, y deje a tío, que parece que está enojado.

Doña Lorenza Así lo haré, sobrina; y aun quizá no me verá la cara en estas dos horas; y a fe que yo se la dé a beber, por más que la rehúse.

Éntrase Doña Lorenza.

Cristina Tío, ¿no ve cómo ha cerrado de golpe? Y creo que va a buscar una tranca para asegurar la puerta.

Doña Lorenza, por dentro.

[Doña Lorenza] ¿Cristinica? ¿Cristinica?

Cristina ¿Qué quiere, tía?

Doña Lorenza ¡Si supieses qué galán me ha deparado la buena suerte! Mozo, bien dispuesto, pelinegro, y que le huele la boca a mil azahares.

Cristina ¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías! ¿Está loca, tía?

Doña Lorenza No estoy sino en todo mi juicio; y en verdad que, si le vieses, que se te alegrase el alma.

Cristina ¡Jesús, y qué locuras y qué niñe[r]ías! Ríñala, tío, porque no se at[r]eva, ni aun burlando, a decir deshonestidades.

Cañizares ¿Bobear, Lorenza? Pues a fe que no estoy yo de gracia para sufrir esas burlas.

Doña Lorenza Que no son sino veras, y tan veras, que en este género no pueden ser mayores.

Cristina ¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías! Y dígame, tía, ¿está ahí también mi frailecito?

Doña Lorenza No, sobrina; pero otra vez vendrá si quiere Hortigosa, la vecina.

Cañizares Lorenza, di lo que quisieres, pero no tomes en tu boca el nombre de vecina, que me tiemblan las carnes en oírle.

Doña Lorenza También me tiemblan a mí por amor de la vecina.

Cristina ¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías!

Doña Lorenza Ahora echo de ver quién eres, viejo maldito; que hasta aquí he vivido engañada contigo.

Cristina Ríñala, tío, ríñala, tío; que se desvergüenza mucho.

Doña Lorenza Lavar quiero a un galán las pocas barbas que tiene con una bacía llena de agua de ángeles, porque su cara es como la de un ángel pintado.

Cristina ¡Jesús, y qué locuras y qué niñerías! Despedácela, tío.

Cañizares No la despedazaré yo a ella, sino a la puerta que la encubre.

Doña Lorenza No hay para qué: vela aquí abierta; entre, y verá como es verdad cuanto le he dicho.

Cañizares Aunque sé que te burlas, sí entraré para desenojarte.

Al entrar Cañizares, danle con una bacía de agua en los ojos; él vase a limpiar; acuden sobre él Cristina y Doña Lorenza, y en este ínterim sale el galán y vase.

Cañizares ¡Por Dios, que por poco me cegaras, Lorenza! Al diablo se dan las burlas que se arremeten a los ojos.

Doña Lorenza ¡Mirad con quién me casó mi suerte, sino con el hombre más malicioso del mundo! ¡Mirad cómo dio crédito a mis mentiras, por su […], fundadas en materia de celos, que menoscabada y asendereada sea mi ventura! Pagad vosotros, cabellos, las deudas deste viejo; llorad vosotros, ojos, las culpas deste maldito; mirad en lo que tiene mi honra y mi crédito, pues de las sospechas hace certezas, de las mentiras verdades, de las burlas veras y de los entretenimientos maldiciones. ¡Ay, que se me arranca el alma!

Cristina Tía, no dé tantas voces, que se juntará la vecindad.

De dentro.

Justicia ¡Abran esas puertas! Abran luego; si no, echarélas en el suelo.

Doña Lorenza Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo mi inocencia y la maldad deste viejo.

Cañizares ¡Vive Dios, que creí que te burlabas! ¡Lorenza, calla!

Entran el Alguacil y los músicos, y el bailarín y Hortigosa.

Alguacil ¿Qué es esto? ¿Qué pendencia es ésta? ¿Quién daba aquí voces?

Cañizares Señor, no es nada; pendencias son entre marido y mujer, que luego se pasan.

Músicos ¡Por Dios, que estábamos mis compañeros y yo, que somos músicos, aquí pared y medio, en un desposorio, y a las voces hemos acudido, con no pequeño sobresalto, pensando que era otra cosa.

Hortigosa Y yo también, en mi ánima pecadora.

Cañizares Pues en verdad, señora Hortigosa, que si no fuera por ella, que no hubiera sucedido nada de lo sucedido.

Hortigosa Mis pecados lo habrán hecho; que soy tan desdichada, que, sin saber por dónde ni por dónde no, se me echan a mí las culpas que otros cometen.

Cañizares Señores, vuesas mercedes todos se vuelvan norabuena, que yo les agradezco su buen deseo; que ya yo y mi esposa quedamos en paz.

Doña Lorenza Sí quedaré, como le pida primero perdón a la vecina, si alguna cosa mala pensó contra ella.

Cañizares Si a todas las vecinas de quien yo pienso mal hubiese de pedir perdón, sería nunca acabar; pero, con todo eso, yo se le pido a la señora Hortigosa.

Hortigosa Y yo le otorgo para aquí y para delante de Pero García.

Músicos Pues, en verdad, que no habemos de haber venido en balde: toquen mis compañeros, y baile el bailarín, y regocíjense las paces con esta canción.

Cañizares Señores, no quiero música: yo la doy por recebida.

Músicos Pues aunque no la quiera.

El agua de por San Juan
quita vino y no da pan.
Las riñas de por San Juan
todo el año paz nos dan.
Llover el trigo en las eras,
las viñas estando en cierne,
no hay labrador que gobierne
bien sus cubas y paneras;
mas las riñas más de veras,
si suceden por San Juan
todo el año paz nos dan.

Baila.

Por la canícula ardiente
está la cólera a punto;
pero, pasando aquel punto,
menos activa se siente.
Y así, el que dice no miente,
que las riñas por San Juan
todo el año paz nos dan.

Baila.

Las riñas de los casados
como aquesta siempre sean,
para que después se vean,
sin pensar regocijados.
Sol que sale tras nublados,
es contento tras afán:
las riñas de por San Juan
todo el año paz nos dan.

Cañizares Porque vean vuesas mercedes las revueltas y vueltas en que me ha puesto una vecina, y si tengo razón de estar mal con las vecinas.

Doña Lorenza Aunque mi esposo está mal con las vecinas, yo beso a vuesas mercedes las manos, señoras vecinas.
Cristina Y yo también; mas si mi vecina me hubiera traído mi frailecico, yo la tuviera por mejor vecina; y adiós, señoras vecinas.

Fin deste entremés

2 comentarios en “El viejo celoso (Entremés)”

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GN celebra la nueva generación de la audición con ReSound Sensia y Beltone Illuminate

Cerca de 250 audioprotesistas de toda España participaron en Madrid en un lanzamiento diferente, concebido como un encuentro profesional, personal y divertido en el que las prestaciones de los nuevos audífonos se descubrieron a través de juegos y demostraciones dirigidos por el propio equipo de GN. Una espectacular puesta de sol urbana sobre Madrid recibió el viernes a cerca de 250 audioprotesistas llegados de toda España. El Autocine Madrid C. fue, de nuevo, el escenario elegido por GN para presentar ReSound Sensia y Beltone Illuminate. Pero la compañía quería algo más que enseñar dos nuevas familias de audífonos. Quería encontrarse con sus clientes, compartir, probar la tecnología y, sobre todo, pasarlo bien. Carlos García, Country Manager de GN para España y Portugal, quiso poner nombres y apellidos a algo que iba a resultar fundamental durante toda la noche. Detrás de ReSound y Beltone hay un equipo de 194 personas «con un único objetivo y una única razón de ser: estar dedicados a todos y cada uno de vosotros», afirmó. No fue una declaración aislada. Tras las intervenciones iniciales, fueron los propios profesionales de GN quienes se repartieron por los diferentes puestos para explicar, demostrar y poner a prueba junto a los asistentes las novedades presentadas. De la inteligencia artificial a la Inteligencia Aumentada Manuel Yuste, director de Producto y Formación de GN para España, Portugal, condensó la presentación técnica antes de dar paso a la experiencia. ReSound Sensia y Beltone Illuminate incorporan la segunda generación de inteligencia artificial de GN para responder a uno de los principales desafíos que siguen planteando los usuarios de audífonos, comprender mejor las conversaciones en entornos ruidosos. «Hace apenas un año incorporamos la inteligencia artificial a nuestros audífonos. Ahora presentamos una segunda generación que da un paso más para responder a la principal demanda de los usuarios: entender mejor en entornos ruidosos, siguiendo la manera natural en la que nuestro propio sistema auditivo capta y procesa los sonidos». Es una evolución que encaja en el concepto de Inteligencia Aumentada de GN, una tecnología que no sustituye la capacidad de decisión de la persona, sino que trabaja para ampliarla y facilitar una escucha más natural. En esa filosofía se integra el trabajo conjunto de tres tecnologías en Sensia e Illuminate. AcoustIQ analiza el entorno acústico en tiempo real y determina automáticamente qué funcionalidades deben intervenir. Clear Focus combina cuatro micrófonos para crear un haz direccional más preciso hacia la conversación situada frente al usuario. La inteligencia artificial utiliza una red neuronal profunda para identificar y reducir el ruido en presencia de habla. Y ahí terminó la presentación convencional. Once retos para probar la tecnología GN transformó después el espacio en un recorrido de once puestos, cada uno asociado a una prestación, una tecnología o una novedad. Los asistentes participaban en los diferentes desafíos, acumulaban puntos y obtenían opciones para la tómbola final, combinando, como solo GN sabe hacerlo, formación y diversión. La tecnología se explicaba jugando. La pesca de patitos permitía descubrir M&RIE y la localización sonora natural que proporciona su micrófono situado en el conducto auditivo. En los dardos, diferentes objetivos representaban los ambientes que AcoustIQ puede detectar y clasificar automáticamente. Un lanzamiento de vasos de cerveza recreaba el funcionamiento de Clear Focus y su capacidad para focalizar la conversación situada frente al usuario. Y el clásico Rompedientes convertía diferentes ruidos cotidianos en objetivos que DNN debía identificar y reducir. Otros retos permitieron conocer el reducido tamaño del MicroRIE recargable con IA, experimentar con los reductores de ruido, cambiar contrarreloj las baterías del Multi-Mic+ y del cargador Premium, navegar por los renovados ReSound Smart Fit y Beltone Solus Max o conectarse mediante Bluetooth LE Audio y Auracast™. Incluso hubo una prueba a ciegas. Los asistentes escuchaban ReSound Sensia, Vivia y Savi sin saber cuál estaba funcionando y debían reconocer Sensia únicamente por su sonido. El formato convertía así a los propios profesionales de GN en protagonistas de la presentación junto a sus clientes y trasladaba a la práctica el mensaje con el que Carlos García había abierto la noche sobre la importancia del equipo humano. La inteligencia humana La tecnología tuvo su contrapunto con Jordi Reche, formador y consultor especializado en comunicación no verbal y comunicación no consciente, con más de dos décadas de experiencia y una comunidad superior a los tres millones de seguidores en redes sociales. «En un mundo en el que cada vez más la gente tiene el foco o el pensamiento en la inteligencia artificial, no debemos olvidar la importancia de tejer relaciones, recoser relaciones y ver al otro», señaló. Reche trasladó su intervención al día a día del audioprotesista, a la escucha activa, a las señales que transmite el cuerpo y a la importancia de situar al usuario en el centro. Y lo resumió con una frase especialmente directa para el sector. «No le digas lo bien que va tu audífono, dile lo bien que le va a ir a él», sentenció. El encuentro de Madrid será además el punto de partida de una nueva etapa de contacto directo con los profesionales. GN inicia ahora su Roadshow 2026, una gira que recorrerá nueve ciudades españolas para acercar las novedades de ReSound y Beltone a los audioprotesistas. Las jornadas combinarán la presentación de los nuevos productos con talleres prácticos, formación y espacios para compartir experiencias y conocimiento entre profesionales del sector. Después llegó la tómbola, con el sorteo de productos entre los ganadores de los retos. Y la noche siguió con música, una banda de rumba en directo, y barra libre en una terraza sobre el entorno ferroviario de Chamartín, con las luces de los grandes edificios de Madrid como escenario. Tecnología, formación y negocio, pero también encuentro personal y diversión. Carlos García lo resumió al agradecer a los profesionales que sigan «confiando en nosotros, a nuestro lado y trabajando juntos por ayudar a las personas a escuchar mejor».

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

Beltone refuerza su compromiso con la audiología en ópticas durante ExpoÓptica 2026

Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.

Auracast ya está aquí; ¿qué opinan los usuarios sobre la conectividad?

Aunque puede parecer increíble, ya hace algo más de diez años que convivimos con la conectividad en los audífonos, tal y como la entendemos en la actualidad. Simplificando mucho, el esfuerzo por mejorar la comunicación de los usuarios en ambientes ruidosos y de optimizar la relación señal/ruido viene ya de muy lejos, desde la década de los 80, con los sistemas FM y los bucles magnéticos. Ya en los primeros años 2000, algunos fabricantes lanzaron nuevos sistemas de conectividad mediante streamers o accesorios intermedios, hasta que los primeros audífonos con conectividad «directa» hicieron su aparición doce o trece años después.  La realidad es que estos nuevos sistemas de conectividad que irrumpieron en el mercado con grandes expectativas, han contribuido a mejorar de forma sensible la calidad de escucha de los usuarios, aunque no están exentos de inconvenientes. En primer lugar, es importante aclarar que no se trata de sistemas «Bluetooth». Para poder utilizar esta denominación, los fabricantes tendrían que someter sus accesorios a un exhaustivo proceso de certificación y cumplir con los estándares de la marca. Este es el motivo por el que cada fabricante ha desarrollado sus propios dispositivos que no son compatibles entre sí y es la razón por la que un audiólogo protésico que trabaje con varias marcas tiene que conocer los accesorios de cada una de ellas. Del mismo modo, un usuario que, por diversas circunstancias, es portador de audífonos de diferente marca o, incluso, de la misma marca pero diferente plataforma (esto último ha mejorado en los últimos años), puede encontrarse con problemas a la hora de adquirir un accesorio compatible con sus dos audífonos. Los nuevos sistemas de conectividad que irrumpieron en el mercado con grandes expectativas hace ya más de una década, han contribuido a mejorar de forma sensible la calidad de escucha de los usuarios, aunque no están exentos de inconvenientes. En lo relativo a la conectividad directa con los teléfonos móviles, tanto Apple como Google/Android crearon sus propios sistemas para comunicarse con audífonos (Mfi y ASHA, respectivamente), una iniciativa procedente de los fabricantes de telefonía móvil, responsables a su vez  de garantizar su funcionamiento y coherencia. A medio y largo plazo, la implementación de estos sistemas ha tenido sus inconvenientes; las actualizaciones de los sistemas operativos de los teléfonos sin una verificación adecuada de la conectividad a posteriori han provocado, no en pocas ocasiones, que los audífonos se «nieguen» a conectarse, con el consiguiente quebradero de cabeza de los audiólogos y la desesperación de los usuarios. La aparición de LE (LowEnergy) Audio como una versión universal de Bluetooth puede contribuir a aliviar sustancialmente estas dificultades. Esto no había sido posible hasta ahora porque la versión clásica de Bluetooth tenía demasiado consumo y demasiada latencia (retraso) en el audio, lo que condujo a los fabricantes de audífonos a crear sus propias versiones de conectividad. La generación de un estándar universal impuesto por la marca Bluetooth, mejorará exponencialmente el rendimiento y la consistencia de la comunicación, y supondrá un enorme beneficio tanto para usuarios como para audiólogos protésicos. En conectividad directa con los teléfonos móviles, tanto Apple como Google/Android han desarrollado sus propios sistemas para comunicarse con audífonos : Mfi y ASHA, respectivamente. Auracast encaja perfectamente en este concepto, y es conveniente aclarar en qué consiste el sistema para diferenciarlo de otros coexistentes. Como se ha mencionado, LE Audio es la última versión de Bluetooth para uso general, como llamadas y streaming. Auracast es una nueva versión de LE Audio, aunque se parece más a un sistema de transmisión de radio o una wifi de audio, ya que un número ilimitado de personas puede sintonizar una transmisión de Auracast a través de diferentes dispositivos (auriculares inalámbricos, audífonos, implantes, dispositivos óseos, etc.), y por tanto compartir el audio, algo absolutamente impensable con la tecnología precedente. Hemos oído hablar de Auracast desde hace unos tres años, pero parece que no llega nunca. En realidad, su instauración definitiva en el mercado es inminente (de hecho, ya existen dispositivos que cuentan con esta tecnología). Una de las razones por las que está resultando más compleja su generalización es que hay muchas partes implicadas con necesidades e intereses muy diversos. Por ejemplo, los fabricantes de auriculares tienen unas prioridades y los fabricantes de audífonos tienen otras, y es preciso llegar a un punto de encuentro. Además, Auracast implica la transmisión de audio a través de LE Audio, algo totalmente novedoso ya que previamente este canal solo se utilizaba para la transmisión de datos, precisamente para ahorrar energía. En los audífonos, por ejemplo LE Audio se utilizaba para el manejo de las apps, pero no para la transmisión de audio directa. Auracast se parece más a un sistema de transmisión de radio o una wifi de audio, ya que permite que un número ilimitado de personas pueda sintonizar una transmisión a través de diferentes dispositivos, algo impensable con la tecnología precedente. El proceso va avanzando notablemente. Es muy importante aclarar que LE Audio y Auracast son dos productos relacionados pero diferentes. Así, LE Audio es absolutamente imprescindible para Auracast, pero no a la inversa, por lo que puede haber un audífono o un auricular que sea compatible con LE Audio, pero no con Auracast. Todos los fabricantes van haciendo sus progresos en este sentido. Actualmente, los audífonos Nexia y Vivia de GN y los Jabra Enhance Pro, los Samsung Galaxy Buds 2 Pro y los auriculares SennheiserMomentum TWS4 son compatibles con LE Audio y Auracast, y quizá ya haya alguno más. Otros fabricantes cuentan con la compatibilidad e incorporarán esta tecnología mediante una actualización de software, como es el caso de las últimas plataformas de Signia, Oticon y Cochlear. Esta tendencia propiciará una progresiva evolución hacia el estándar universal y los sistemas independientes de transmisión de cada fabricante irán desapareciendo en favor de esta nueva tecnología más fácil y accesible para todos. Del mismo modo, los accesorios basados en Auracast, ya sean micrófonos remotos o accesorios de televisión, serán compatibles con todos los audífonos que incorporen esta tecnología, independientemente de la marca. LE Audio y Auracast son dos productos relacionados pero diferentes: LE Audio es absolutamente imprescindible para Auracast, pero no a la inversa, por lo que puede haber un audífono o un auricular que sea compatible con LE Audio, pero no con Auracast. La incorporación de Auracast en la vida de los usuarios dependerá en gran medida de los dispositivos y de los lugares que decidan ofrecerlo. En el ámbito personal, los usuarios de audífonos experimentarán Auracast por primera vez con la conexión a los dispositivos de televisión y los micrófonos remotos, y poco a poco los accesorios serán menos necesarios a medida que los televisores incorporen directamente la transmisión Auracast (algunos ya la tienen). En lo que respecta a la vida social y laboral, se avecinan igualmente muchos cambios relacionados con esta nueva tecnología. Así, por ejemplo, será posible mejorar la acústica de una sala de reuniones con un dispositivo Auracast, escuchar la transmisión de un comentarista deportivo en un bar con mucha gente, escuchar a los funcionarios de los organismos públicos cuando hablan detrás del mostrador, o recibir con mayor calidad el audio en el cine o en el teatro. En el ámbito personal, los usuarios de audífonos experimentarán Auracast por primera vez con la conexión a los dispositivos de televisión y los micrófonos remotos. Sabemos que el avance de esta tecnología es imparable y que sin duda la conectividad, como se ha mencionado al principio, ha supuesto una mejora considerable en la calidad de escucha de los usuarios de audífonos. Pero… ¿Qué opinan los propios usuarios al respecto? Parece obvio que conocer la opinión de los pacientes puede aportar una información de primer orden en la evolución de los nuevos estándares de transmisión de audio. Que la conectividad ha marcado un antes y un después en la evolución de la tecnología auditiva parece una afirmación incuestionable. El MarkeTrak de 2022, sitúa la tasa de satisfacción de los usuarios de audífonos con capacidad de transmisión diez puntos porcentuales por encima de la de los usuarios de audífonos convencionales. Del mismo modo, los usuarios valoraron la capacidad de transmisión como la tercera característica más impactante de su experiencia auditiva, por detrás de la recarga y del control de volumen. Los estudios realizados para valorar las bondades de la conectividad se han centrado en analizar la mejora en la comprensión del habla, pero han prestado menor atención a la calidad del sonido transmitido. Algunas investigaciones han analizado las diferencias entre fabricantes en términos de calidad de transmisión. No obstante, para tomar en consideración estos resultados, es importante tener en cuenta variables como el acoplador de oído, ya que se ha demostrado que la calidad de audición de la transmisión disminuye cuanto menos ocluido está el canal auditivo, es decir, cuanto más abierta es la adaptación, hasta el punto de que algunos usuarios de adaptación abierta optan por volver a sus sistemas «tradicionales» de escucha (como auriculares inalámbricos), para la recepción de llamada o la escucha directa de audio desde sus dispositivos móviles. Un reciente estudio sobre conectividad revela que un 35% de los usuarios de audífonos encuestados consideró que la transmisión era conveniente y práctica tanto para las llamadas, como para el acceso directo a audios. Se recibieron 1.479 encuestas contestadas. En primer lugar, se preguntó a los encuestados el tipo de adaptador que utilizaban en sus audífonos, presentándoles unas imágenes e invitándoles a señalar cuál de ellas se asemejaba más a su adaptador. En la encuesta, el 32% de los usuarios utilizaba acoplador abierto, otro 32% acoplador cerrado (micromolde) o doble, el 16% tulipa y el 20% restante otros tipos de adaptadores, definidos en el gráfico de resultados como «cerrados u otros». También se preguntó a los participantes, mediante una escala Likert de cinco puntos, su grado de satisfacción con la transmisión de sonido a sus audífonos. A este respecto, el 77% de los participantes manifestó estar «muy satisfecho» o «satisfecho». Los responsables del estudio señalaron que la pregunta relacionada con el grado de satisfacción se cruzó después con la de «tipo de acoplador» y no se encontraron diferencias significativas en el grado de satisfacción en función de esta variable, lo que parece indicar que los usuarios, a la hora de contestar, tomaron en consideración la funcionalidad más que la calidad del sonido. Cuando se preguntó a los encuestados sobre el mayor beneficio que percibían con la conectividad, mediante una pregunta abierta, los resultados arrojaron los siguientes datos: a) Conveniencia/practicidad: un 35% de los usuarios consideró, en primer lugar, que la transmisión era conveniente y práctica tanto para las llamadas, como para el acceso directo a audios. b) Escuchar mejor por teléfono: un 25% de los pacientes consideró como ventaja prioritaria que podía mejorar sensiblemente su comunicación en llamadas telefónicas. c) Privacidad: fue el siguiente beneficio mencionado, con un 15% de respuestas. Los pacientes mencionaron la ventaja que suponía escuchar llamadas telefónicas o la televisión sin molestar a los demás. d) Otros: con porcentajes entre el 4% y el 8%, los encuestados mencionaron beneficios como «escuchar mejor la televisión», «mejora de la calidad del sonido», «mejora de la relación señal/ruido» o «solución al problema de las llamadas perdidas». También se pidió a los participantes que indicaran qué tipo de contenido transmitían habitualmente a sus audífonos. Aquí, las llamadas telefónicas acapararon un 87% de las respuestas y el segundo uso más común fue la transmisión de contenido desde un Smartphone o tableta, con un 38%. Por último, se plantearon algunas cuestiones sobre la calidad del sonido durante la transmisión. Las respuestas fueron positivas, con adjetivos como «claro» o «completo» para el 61% de los encuestados. El 34% consideraron la transmisión como «metálica», «apagada» o «suave». El 5% opinaron que era «demasiado alto». Cuando se buscó profundizar en qué aspectos podrían ser mejorables en lo relativo a la transmisión, se recogieron pocas respuestas. No obstante, la mayoría de las contestaciones se centraron en una mayor naturalidad, mayor claridad y más graves. En conjunto, estos hallazgos sugieren que al menos la «claridad» y la plenitud proporcionada por una respuesta de graves son impulsores importantes de una experiencia de calidad de sonido positiva con la transmisión a audífonos. Aunque este estudio se realizó entre usuarios de audífonos de una sola marca, algunas de sus conclusiones podrían extrapolarse a los usuarios de audífonos en general y, sobre todo, podrían ser tenidas en cuenta ahora que el paisaje de la tecnología de la transmisión de audio parece renovarse. Parece claro que los pacientes perciben con entusiasmo el beneficio de la transmisión de audio, pero también es evidente que un considerable porcentaje de ellos percibe ciertas «deficiencias» en términos de calidad. Este es el desafío de Auracast: guiar a los usuarios hacia una nueva e inédita experiencia de transmisión auditiva. Referencias: Bellavia, A. (2024). 20Q: Auracastishere - whatyouneed to know. Audiology Online, Article 28985. Available at ww.audiologyonline.com Groth, J. y Mac Coy, D. (2023). What Do Owners of HearingAids that StreamThink of the Sound Quality ?Canadian Audiologist, 10 (2).
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