El Articulo

Otitis seromucosa. Extraído del libro virtual de formación en ORL de la SEORL

La otitis serosa se define como la acumulación de líquido en el oído medio con integridad de la membrana timpánica, en ausencia de signos y síntomas de infección aguda. Este líquido puede ser mucoso, seroso o una combinación de ambos, pudiendo variar en su composición a lo largo de la evolución de la enfermedad. La duración puede ser aguda (inferior a tres semanas), subaguda (de tres semanas a tres meses) o crónica (superior a tres meses). Es muy frecuente en la edad pediátrica, siendo en la mayor parte de los casos casi asintomática, diagnosticada de forma accidental en una exploración realizada por otra causa. En adultos es menos frecuente encontrarla de manera aislada. Epidemiología Afecta sobre todo a niños menores de 8 años. Se considera que aproximadamente el 70% de los niños tienen al menos un episodio de otitis serosa antes de los tres años. Los factores de riesgo más conocidos para el desarrollo de esta enfermedad son la infección aguda de la vía aérea superior, la alergia nasal y la hipertrofia adenoidea, aunque existen muchos otros factores que influyen en su desarrollo. Se considera que existe una susceptibilidad genética para padecer otitis serosa, en probable relación con factores anatómicos y fisiológicos. Existen enfermedades congénitas que se asocian a una mayor frecuencia de otitis serosa. Es más prevalente en varones, en niños en contacto con fumadores, en los que acuden a guarderías y en los alimentados con biberón frente a aquellos que reciben lactancia materna. Patogenia El hecho clave en el desarrollo de una otitis serosa es la disfunción de la trompa de Eustaquio. La función principal de la trompa consiste en equilibrar la presión del oído medio a la presión atmosférica, además del drenaje de la secreción de la mucosa y la protección del mismo. Cuando la apertura de la trompa es insuficiente, se genera una presión negativa en el interior de la caja timpánica que favorece la aparición de un trasudado en un intento de compensar el desequilibrio de presiones. Aproximadamente el 70% de los niños tienen al menos un episodio de otitis serosa antes de los tres años. Si la obstrucción de la trompa es completa el líquido contenido en oído medio será el resultado del exudado producido por la mucosa y, por lo tanto, será estéril. Sin embargo, cuando dicha obstrucción es incompleta, con una apertura intermitente de la trompa, la presión negativa del oído medio puede succionar secreciones de la vía aérea superior, resultando un exudado con bacterias que pueden colonizar el oído medio e infectarlo, originando una otitis media aguda en el seno de una otitis serosa. Este hecho explica que los gérmenes aislados en una otitis serosa aguda sean característicamente aquellos que colonizan con más frecuencia la vía respiratoria superior. El origen de la obstrucción tubárica puede deberse a causas mecánicas o funcionales. En la edad pediátrica es mucho más frecuente la obstrucción funcional, debido a la inmadurez de la trompa. En el niño, la trompa es de menor longitud y con una posición mucho más horizontalizada (10º de inclinación respecto a la horizontal frente a los 45º del adulto) que determina una mala función del músculo tensor del velo del paladar y por tanto una deficiente apertura de la trompa. Además el cartílago es de menor consistencia y con mayor facilidad para colapsarse. La mucosa de la trompa puede ser objeto de una inflamación por afectación directa de un proceso alérgico o infeccioso, tanto vírico como bacteriano. Los pacientes que padecen una alergia nasal son más susceptibles de desarrollar una otitis serosa, pero en la mayoría de los pacientes con otitis serosa no es posible identificar un mecanismo alérgico subyacente y hay pacientes con rinitis alérgica que nunca presentaran disfunción tubárica. Se considera que existe una susceptibilidad genética para padecer otitis serosa, lo que explica también la diferencia de la prevalencia en función de la raza: mayor en indios americanos y esquimales. Una infección bacteriana, tanto en nasofaringe como en oído medio, es capaz de desencadenar el mecanismo inflamatorio que determina una otitis serosa. Se considera que existe mayor riesgo de cronicidad o de recurrencia en varones, de raza blanca, con un comienzo precoz de la otitis, que viven en un ambiente de fumadores, los que asisten a guardería y con mayor número de hermanos. También en aquellos con historia familiar de otitis. En la edad adulta suele presentarse en el seno de una infección de vía respiratoria superior, en especial la rinosinusitis, o como persistencia de contenido seromucoso tras la resolución de una otitis media aguda. Clínica La mayoría de las veces se presenta de forma asintomática, siendo descubierta de forma casual o en el seguimiento tras una otitis media aguda. El síntoma más comúnmente referido es la hipoacusia, que se instaura de forma lenta y progresiva de modo que pasa desapercibida tanto para el paciente como para sus padres y educadores, retrasando el diagnóstico. En el caso de los niños suele ser manifestada como disminución de la atención o del rendimiento escolar, o cambios en el comportamiento. Varios estudios demuestran que la pérdida auditiva es menor en los niños de menor edad. El paciente puede referir sensación de plenitud ótica, ruidos, amplificación de sonidos propios (autofonía) y ajenos. En ocasiones puede producir otalgia leve, sobre todo a raíz de un proceso catarral, haciéndonos pensar en una sobreinfección los casos que se presentan con otalgia intensa. El diagnóstico diferencial de esta enfermedad respecto a la otitis media aguda se basa en la ausencia de síntomas infecciosos, tales como fiebre o malestar general. Los síntomas suelen referirse de forma bilateral, al contrario de lo que ocurre en los adultos. Cuando se presenta de forma unilateral debe hacernos pensar en una tumoración en la nasofaringe, como un angiofibroma o una neoplasia maligna. Puede acompañarse de sensación de mareo o acúfenos y, excepcionalmente, de una parálisis facial periférica provocada por el aumento de presión en oído medio en los casos en que el conducto de Falopio es dehiscente, y que se recupera tras el tratamiento. La clínica suele ser menos clara en niños más pequeños en los que podemos encontrar solo irritabilidad y rechazo del alimento. Imagen videotoscopia oído derecho. Maniobra de videotoscopia. Diagnóstico Exploración física. La otoscopia es la prueba fundamental para el diagnóstico, siendo definitiva en una parte importante de los casos. Existen muchas anomalías en la membrana timpánica asociadas a la otitis serosa. Por lo general, muestra un tímpano íntegro, edematizado y opaco con un aumento de la vascularización radial, y puede estar en posición normal, abombado o retraído. En los procesos de corta evolución la coloración suele ser rojiza, generalmente con una membrana engrosada. Sin embargo en los casos crónicos el aspecto suele ser azulado, resultado del depósito de hemosiderina en el exudado, y la membrana suele estar adelgazada y atrófica, con tendencia a la retracción, pudiendo desencadenar en una otitis adhesiva. En los casos en que el tímpano conserva su transparencia, es posible observar en ocasiones niveles o burbujas (indicativo de que la trompa funciona parcialmente). La otoscopia neumática puede ser una gran ayuda en el diagnóstico de la otitis serosa en los casos dudosos, al mostrar una membrana timpánica con menor movilidad. Constituye una exploración muy accesible y con una sensibilidad y especificidad respectivamente del 94% y 80% frente a la miringotomía, en manos expertas. La acumetría puede servirnos de orientación en una primera valoración en niños colaboradores, poniendo de manifiesto una hipoacusia transmisiva en el contexto de una historia clínica y una imagen otoscópica compatibles. Exploraciones complementarias Timpanometría: es una prueba que traduce la complianza de la membrana timpánica, que se ve alterada cuando el oído medio se encuentra ocupado, sin embargo, no siempre es determinante. Típicamente obtendremos una curva aplanada (curva tipo B) paralela al eje de abscisas, o con el punto de mayor compliancia desplazado hacia presiones negativas (curva tipo C). Otitis media mucoide OD con tímpano ligeramente retraído. Otitis media serosa OD por disfunción tubárica con secreciones acumuladas en el hipotímpano y burbujas de aire con tímpano en posición normal. También podemos encontrar este patrón en otras patologías de oído medio. Otros resultados posibles, aunque no típicos, son curvas de amplitud normal o, con menor frecuencia, desplazadas hacia presiones positivas. Gráfica 1Curvas Timpanométricas. La audiometría generalmente muestra una hipoacusia de transmisión con un umbral diferencial en torno a los 20 dB, pero una otitis serosa por sí sola no justifica una pérdida mayor de 30 dB, que debe hacernos pensar en otras alteraciones del oído medio. Sirve además para detectar una posible afectación neurosensorial asociada al cuadro, determinada por el paso de mediadores inflamatorios al oído interno a través de la ventana redonda. Sin embargo, el papel de la audiometría en el diagnóstico de los niños es limitado debido a la dificultad para su correcta colaboración, siendo necesario en ocasiones recurrir a audiometrías de juego o con reflejos condicionados. Evolución La evolución natural de la otitis serosa en los niños es hacia la curación espontánea en un período de semanas a meses, en la mayoría de los casos. En los adultos, esta tendencia es menos marcada, por lo que el tratamiento debe ser más agresivo, pasando con más rapidez al drenaje quirúrgico, tras el fracaso inicial del tratamiento médico. Los tímpanos que han padecido durante mucho tiempo de otitis serosa tienen tendencia a la atrofia, pudiendo producirse una perforación timpánica, bolsas de retracción, otitis adhesiva o, incluso, desarrollar un colesteatoma. El riesgo de desarrollar una otitis serosa disminuye con el crecimiento del niño, fundamentalmente debido a la maduración de la trompa de Eustaquio y del sistema inmunitario. Otitis media aguda recidivante OD con tubo de drenaje y aireación. Colesteatoma OI con perforación timpánica superior y masa en ático del oído medio. Aproximadamente el 50% de los oídos con otitis serosa se normalizan en un período de dos meses, por lo que es recomendable esperar al menos tres meses antes de establecer un tratamiento quirúrgico. Sin embargo, la decisión de observación durante tiempos superiores a 6 meses debe ser resultado del balance entre las posibles consecuencias en la audición, el retraso del lenguaje, el desarrollo general y el rendimiento escolar. Los tímpanos que han padecido durante mucho tiempo de otitis serosa o han sido sometidos a varias miringotomías tienen tendencia a la atrofia, pudiendo producirse una perforación timpánica, bolsas de retracción, otitis adhesiva o, incluso, desarrollar un colesteatoma. El objetivo real del tratamiento es el control de la enfermedad y no su curación, ya que esta será proporcionada por el crecimiento y desarrollo o por el tratamiento de la causa de la obstrucción tubárica, y no por las estrategias médicas o quirúrgicas que empleemos. Tratamiento médico El tratamiento médico de la otitis serosa aguda (menos de tres semanas de duración) y subaguda (de tres semanas a tres meses) es controvertido, debido a la tendencia natural a la resolución espontánea de estos cuadros (que tiene lugar en el 80% de los casos). La otitis serosa crónica, si bien es posible que se resuelva espontáneamente, muchas veces requiere tratamiento, ya sea médico o quirúrgico. La profilaxis antibiótica ha sido empleada con éxito para disminuir los episodios de otitis media aguda, pero no son útiles en la prevención de la otitis media serosa. El papel de la audiometría en el diagnóstico de los niños es limitado debido a la dificultad para su correcta colaboración, siendo necesario en ocasiones recurrir a audiometrías de juego o con reflejos condicionados. Los antibióticos han demostrado un efecto moderado en el control de la otitis serosa a corto plazo, sin embargo su efectividad a largo plazo no ha sido demostrada. Además, diversos estudios indican que la efectividad del uso de antibióticos disminuye en los pacientes previamente tratados, por lo que en los niños que ya han recibido varios ciclos de antibióticos, resulta inútil prescribir uno nuevo. Los efectos secundarios más frecuentes de la terapia antibiótica incluyen erupciones cutáneas, vómitos, diarrea y reacciones alérgicas, además de favorecer el desarrollo de resistencias bacterianas. Los corticoides por vía sistémica asociados a la antibioterapia también han demostrado acelerar la resolución de la otitis (demuestran beneficio en uno de cada tres niños tratados), si bien la mayoría de los autores no justifican su uso, principalmente debido a sus efectos secundarios (cambios en el comportamiento, aumento del apetito, además de los efectos más graves como la supresión adrenal y la necrosis avascular de la cabeza del fémur). Los corticoides tópicos intranasales tienen menos efectos secundarios, sin embargo su uso no ofrece mejoría en el transcurso de dos semanas en el tratamiento asociado a antibióticos sobre la antibioterapia sola. Los antihistamínicos y los descongestionantes nasales no han mostrado ningún beneficio respecto a placebo en varios estudios, por lo tanto, no se justifica su empleo en el tratamiento de forma sistemática. Para otras terapias utilizadas en el tratamiento de la otitis media, tales como la autoinsuflación de la trompa de Eustaquio, el uso oral o intratimpánico de mucolíticos y el uso de otros agentes farmacológicos distintos a antibióticos, esteroides, antihistamínicos y descongestionantes, no existe ninguna evidencia en la literatura disponible. Tratamiento quirúrgico La curación definitiva de este proceso depende de la resolución de la obstrucción tubárica, así como del crecimiento del cráneo y la maduración de la trompa de Eustaquio. El tratamiento quirúrgico persigue disminuir el número de episodios de otitis y evitar las complicaciones que pueden derivar de la ocupación crónica del oído, además de mejorar la audición de estos pacientes. Se debe indicar cirugía en pacientes con otitis serosas agudas de repetición de al menos cuatro episodios en seis meses. Representación esquemática del tímpano y los huesecillos del oído. © Rendia. El tratamiento depende de la edad del paciente, considerando la miringotomía, con o sin colocación de tubos de drenaje transtimpánicos, y la adenoidectomía como principales opciones cuando falla el tratamiento médico. La miringotomía consiste en realizar una pequeña apertura en la membrana timpánica que permite el drenaje y aspirado del contenido del oído medio. Consigue equilibrar la presión del oído medio y resolver la hipoacusia de transmisión del paciente, además de reducir la tendencia a las infecciones de repetición. Sin embargo, no es efectiva por sí sola en el tratamiento de la otitis serosa a largo plazo, ya que el orificio se cierra en pocos días y la otitis puede recurrir en caso de persistencia de los mecanismos desencadenantes. Algunos autores apoyan la miringotomía con láser, que consigue un orificio que se mantiene abierto durante más tiempo, pero se asocia a una mayor incidencia de perforaciones timpánicas permanentes. Aproximadamente el 50% de los oídos con otitis serosa se normalizan en un período de dos meses, por lo que es recomendable esperar al menos tres meses antes de establecer un tratamiento quirúrgico. La colocación de tubos de ventilación transtimpánicos permite la ventilación del oído medio durante períodos de tiempo más prolongados. Existen distintos tipos de drenajes, los temporales, que suelen mantenerse una media de 6-12 meses y que suelen extruirse de forma espontánea, y los permanentes (tubos en T), indicados en aquellos pacientes en que es precisa la colocación de varios drenajes consecutivos por recurrencia de la clínica. Drenaje de oídos. La complicación más frecuente de los drenajes es la otorrea, resultado del reflujo de secreciones desde la nasofaringe o por el desarrollo de una OMA secundaria a la entrada de agua contaminada en el oído medio a través del drenaje. Se considera que a menor longitud del tubo de drenaje, es más probable la extrusión precoz del mismo, y a mayor longitud, existe un mayor riesgo de perforación timpánica permanente (hasta el 2% en los drenajes temporales y 17% en los permanentes). La adenoidectomía es la cirugía mayor más utilizada en la prevención de las otitis medias. Por si sola o asociada a miringotomía, consigue disminuir la incidencia y la duración de la otitis serosa, y el número de episodios de otitis media aguda, independientemente del tamaño de las adenoides, ya que mejora la ventilación de la trompa de Eustaquio, permitiendo un adecuado equilibrio de presiones. Sin embargo, no es un procedimiento exento de complicaciones por lo que debe estudiarse de forma independiente su indicación en cada caso. La amigdalectomía no está indicada, por sí sola, en el tratamiento de la otitis serosa. Tratamiento de la otitis seromucosa en adultos El tratamiento en adultos, al igual que en los niños, debe ir encaminado a resolver el proceso causal de la otitis, restableciendo un equilibrio de presiones en el oído medio y favoreciendo el drenaje de secreciones. Las medidas terapéuticas disponibles en adultos son las mismas que en la edad pediátrica, teniendo siempre presente que la curación espontánea es menos frecuente que en los niños. Inicialmente instauraremos un tratamiento médico encaminado a mejorar la ventilación tubárica, con lavados nasales, asociado a un corticoide tópico nasal y, en ocasiones, un ciclo corto de aerosolterapia. Aquellos casos en los que la otitis serosa acompaña a un cuadro agudo o crónico de sinusitis, el tratamiento será el mismo para ambos procesos añadiendo un ciclo de antibioterapia. En caso de persistencia de moco en oído medio a pesar del tratamiento médico, debemos plantear la miringotomía, con o sin colocación de drenaje transtimpánico, en función de la etiología. En los casos en que sospechemos que el origen de la otitis se debe a una obstrucción nasal por poliposis nasosinusal, una sinusitis crónica que no responde al tratamiento médico inicial o en caso de dismorfia septal severa, se debe recomendar tratamiento quirúrgico de la misma. Un grupo especial lo constituyen los pacientes con patología maligna en la nasofaringe. En estos, el desarrollo de una otitis serosa es el resultado de un conjunto de alteraciones producidas tanto por el tumor, como por los tratamientos empleados, en especial la radioterapia, que no solo afecta al funcionamiento de la trompa, sino que altera la mucosa del oído medio, cambia las propiedades del moco y disminuye su eliminación. En estos pacientes, el tratamiento más efectivo y con menos índice de complicaciones consiste en repetidas miringotomías con aspirado del contenido mucoso. Se debe evitar la colocación de tubos de drenaje que se asocian a una peor evolución, con otorreas frecuentes y una mayor pérdida auditiva, tanto transmisiva como neurosensorial. Diagnóstico por radiografía de una sinusitis maxilar. El tratamiento inicial se basará en medidas de higiene local y solo se recurrirá a la cirugía en caso de persistencia de la otitis, en presencia de complicaciones o en pacientes de riesgo. TRATAMIENTO DE LA OTITIS SEROSAEfectividad probadaAbstención terapéutica. Miringotomía con o sin colocación de tubosde drenaje. Antibióticos. Corticoides sistémicos o tópicos. Tratamiento de enfermedades desencadenantes.Efectividad dudosa / nulaDescongestionantes nasales. Antihistamínicos. Mucolíticos. Amigdalectomía.Tabla 1Opciones de tratamiento. Puntos clave En niños y adultos, el diagnóstico se basa en la historia clínica y en la exploración física mediante otoscopia. Dada la fisiopatología de la otitis serosa, la exploración de la vía aérea superior en busca de factores predisponentes resulta imprescindible. El tratamiento debe ir encaminado a restablecer el equilibrio de presiones del oído medio con la nasofaringe. El tratamiento inicial será conservador, fundamentalmente mediante medidas de higiene local, y solo se recurrirá a la cirugía en caso de persistencia de la otitis, en presencia de complicaciones o en pacientes de riesgo. Es imprescindible el tratamiento del proceso desencadenante de la otitis para evitar recurrencias. Nunca debemos olvidar en los adultos descartar la presencia de un tumor en nasofaringe ante el desarrollo de una otitis serosa unilateral.

La Audiología una especialidad muy joven

Las personas con pérdida auditiva han existido desde el comienzo de la Humanidad, sin embargo, no siempre se le concedió importancia a su tratamiento. Ese momento, marca un punto de inflexión y da lugar al nacimiento de una disciplina orientada al estudio de la audición y de sus trastornos. Acerquémonos a su reciente origen, quizá os sorprenda. Existen referencias sobre personalidades diagnosticadas con sordera desde el siglo IV a C. Las primeras evidencias documentadas sobre la preocupación por los mecanismos de la audición y su solución se encuentran en escritos del año 495 a C. En esta época, aparecen conceptos relativos a la audición que, si bien con el conocimiento actual se sabe que eran erróneos, fueron precursores de conocimientos aún vigentes¹. Grandes personalidades como Hipócrates, Galeno o Aristóteles aportaron conocimientos sobre fisiología del oído, consecuencias de patologías del oído medio en la audición y relación entre pensamiento y lenguaje. En el siglo VI de nuestra era, el médico, Alejandro de Tralles, documentó métodos para tratar la pérdida de audición proponiendo el uso de hierbas medicinales en el conducto auditivo ayudado de una corneta para tratar la hipoacusia. Personalidades como Hipócrates, Galeno o Aristóteles aportaron conocimientos sobre fisiología del oído o las consecuencias de patologías del oído medio en la audición. Con el paso del tiempo y centrándonos en el desarrollo de instrumentos para la rehabilitación de la hipoacusia, en el siglo XVII Frederick C. Rein, en Londres, fue el primer empresario en impulsar la producción y comercialización de lo que hasta el momento era el único dispositivo para rehabilitar la hipoacusia: la trompetilla. Pero hay que entrar en el siglo XIX para encontrar el primer audífono tal y como lo concebimos en la actualidad. En 1898, el ingeniero, Miller Reese Hutchison, inventó el primer audífono eléctrico de la historia llamado Akouphone. Lo ideó para ayudar a un amigo de la infancia, LymanGould, que padecía hipoacusia por escarlatina. Era un dispositivo de mesa. Durante las primeras décadas del siglo XX, el desarrollo tecnológico mejoró el tamaño de los dispositivos auditivos electrónicos. Sin embargo, James Jerger² asocia el comienzo de la era moderna de la Audiología a la publicación en la década de los 40 del libro Clinical Audiometry³ de Cordia C. Bunch. Fue el primer manual publicado sobre audiometría y sentó las bases de la aparición de la especialidad al demostrar los beneficios que se obtendrían con la figura de un especialista en Audiología en la atención de pacientes con dificultades de audición. En ese momento, los acontecimientos de la historia mundial propiciaron la aparición de la especialidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos excombatientes volvían a Estados Unidos con grave afectación del reconocimiento del habla, consecuencia de la pérdida auditiva producida por el conflicto bélico. Eran personas jóvenes que volvían con un impedimento importante para retomar sus vidas. Trompeta victoriana plegable hecha de estaño de Atkinson, Union Court, Holborn, Londres. Trompeta victoriana en forma de cisne plateada, siglo XIX con puntera de marfil Inferior. Inusual trompeta de metal esmaltado estilo Regencia inglés de alrededor de 1820, compuesta por siete cabezas de trompeta quese unen en una configuración de colmena y conducen al cono auditivo. En el siglo XVII, Frederick C. Rein, fue el empresario pionero en impulsar la producción y comercialización del primer dispositivo para rehabilitar la hipoacusia: la trompetilla. Hasta ese momento, los logopedas llevaban tiempo reclamando una mejor evaluación y tratamiento de las dificultades auditivas: no existían protocolos de evaluación ni de intervención. Sin embargo, la cantidad de personas que lidiaban con la pérdida auditiva por la Segunda Guerra Mundial hizo que esta demanda no pudiera dejarse desatendida. En 1943, en pleno conflicto, la armada americana asignó al capitán Raymond Carhart, logopeda, para dirigir el programa de rehabilitación auditiva del Hospital General Deshon para personal militar con hipoacusia por la guerra, en Butler (Pensilvania). Se le encargó proporcionar audífonos y rehabilitación auditiva y obtuvo el soporte económico de la Administración de Veteranos de Estados Unidos para este cometido. La genialidad de Carhart hizo que, como logopeda, pusiera el foco de la evaluación de estos pacientes en sucapacidad para reconocer el habla. Para él, más allá de los umbrales tonales, era necesario determinar cómo la hipoacusia afectaba a la comunicación oral y al reconocimiento del habla en el día a día del usuario. Por ello ideó y desarrolló la audiometría verbal, sin duda el más importante de todos sus logros en el campo de la Audiología. Desarrolló el concepto de Umbral de Recepción del Habla (SRT), las listas de palabras fonéticamente balanceadas y las palabras espondaicas para determinar el SRT. Por fin, era posible medir la eficacia de los audífonos para la tarea de rehabilitación más importante: permitir el acceso al habla. Vista de la base de una trompeta de oído «London Dome» chapada en estilo plata de estilo victoriano. En 1945, Carhart utilizó por primera vez el término «Audiología1»[…] para designar la ciencia que estudia los problemas y patologías del sistema auditivo. A partir de este momento, la Audiología se separó de la Logopedia estableciéndose como disciplina independiente. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y tras ayudar a más de 16.000 militares con discapacidad auditiva, regresó a trabajar a la Universidad de Northwestern. Fue en esta universidad donde, en 1946, puso en marcha el primer Programa Académico Universitario en Audiología. Raymond Carhart es por ello reconocido como el «padre de la Audiología»⁴. Zenith Super Roya. Publicidad de la década de los años 50 especialmente diseñado para pérdidas auditivas severas. Publicidad «Philips Contra La Surdite Hearing Aid»,alrededor de 1951. Compartimento de pilas de un audífono Sonotone 77. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, se utilizó por primera vez el término «Audiología» para designar a la ciencia que estudia los problemas y patologías del sistema auditivo. A partir de este momento, la evolución de la tecnología ayudó al desarrollo de la especialidad. En la década de los 50, aparecieron los transistores y los circuitos integrados. Esto permitió la miniaturización de los componentes y que pudieran construirse audífonos integrados por completo en la cabeza (en sustitución a los audífonos de petaca o corporales). Este avance hizo posible la adaptación binaural. En la década de los 60, en Estados Unidos, los programas de Audiología comenzaron a extenderse a todo el territorio. En 1962, apareció el primer Programa de Screening Infantil en Colorado, otro hito fundamental en la historia de la especialidad. Fue desarrollado por Marion Downs, audióloga convencida de que no se podía esperar a que los niños tuvieran 3 años (edad inicial de intervención en ese momento ya que se consideraba que no era posible evaluar la audición antes) ante la sospecha de hipoacusia, pues se perdían los años cruciales del desarrollo del lenguaje. Diseñó un sistema de observación sistemática en un ambiente acústico controlado para poder medir la audición de los niños antes de los 3 años. El paso del tiempo dio la razón a esta audióloga, reconocida como una de las heroínas de la profesión por la relevancia de sus aportaciones. El descubrimiento en 1971 de la respuesta auditiva del tronco del encéfalo (ABR) por Don Jewett, revolucionó las técnicas de evaluación audiológica al permitir la evaluación de los umbrales de audición de forma objetiva: un último hito que fortaleció al desarrollo de la especialidad. Oticon (Body) audífono, modelo P11P, fabricado en Escocia por Oticon de Dinamarca. Maico audífono, Modelo AX Universal, hecho en Alemania, alrededor de 1961. Publicidad de Beltone, 1945. Beltone modelo F «Futura», producido por Beltone Electronics Corporation en Chicago. En el ámbito nacional, en España, la audiología comenzó a regularizarse en el año 1976 con la aparición de la ANA (Asociación Nacional de Audioprotesistas). La entidad surgió con el fin de impulsar la formación de los audioprotesistas y regular su ejercicio profesional. En el año 2001, se creó la Asociación Española de Audiología con el objetivo de promocionar la Audiología y la investigación audiológica en nuestro territorio y mejorar el nivel científico de los profesionales de esta especialidad. En 1962, apareció el primer Programa de Screening Infantil en Colorado, otro hito fundamental en la historia de la especialidad. Son muchas las promociones de Técnicos Superiores en Audiología Protésica. Estos estudios hasta la fecha se completaban con títulos propios y másteres universitarios en la especialidad. No obstante, en el próximo curso 2023-2024 arrancará un nuevo Grado Universitario de Audiología General, que abarcará la formación audiológica desde un punto de vista más amplio, con objeto de, en un futuro próximo, ampliar el ámbito profesional de intervención, hoy en día muy vinculado a los gabinetes audioprotésicos y a la adaptación de audífonos. Anotaciones 1 . Hernández-Montero G. Historia de la audiología.Revista Cubana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello[Internet]. 2021 [citado 6 Nov 2022]; 5 (1) Disponible en:http://www.revotorrino.sld.cu/index.php/otl/article/view/214 2 . Jerger J. Ten highlights from the history of audiology.Hearing Review.2019;26(5):10-14. 3 . C. Bunch. Clinical Audiometry. Ed.C. V. Mosby Company. 1943. 4. Traynor. R. The real father of Audiology. Hearinghealthmatters.org. [Internet] 2013. [citado 12 de marzo de 2013]. http://www.hearinghealthmatters.org/hearinginternational Sonia Bajo CV autor: Audióloga / Audioprotesista Diplomada en Logopedia.Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento TRT, Audiología Infantil y Tercera Edad en RV Alfa Centros Auditivos.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Test genético rápido para evitar la hipoacusia por ototoxicidad en neonatos

Expertos de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, han desarrollado un test genético rápido que se realiza con un frotis de la mejilla y que puede ser utilizado en los recién nacidos para prevenir la hipoacusia inducida por ototoxicidad. Como ellos mismos afirman, en el año 1993 se aisló una variante genética (m. 1555>G), relacionada directamente con un mayor riesgo de desarrollar hipoacusia a causa de la gentamicina antibiótica. Esta variante se ha encontrado en la población en aproximadamente la misma proporción en todo el mundo; uno de cada 500 individuos. El estudio de esta variante se ha realizado sobre todo en aquellos pacientes en los que se prevé la necesidad de utilizar antibióticos aminoglucósidos en futuros tratamientos. Así, este examen viene siendo habitual en pacientes con fibrosis quística o problemas del tracto urinario. Aunque lleva varios días, es un excelente medio preventivo para minimizar el riesgo de una reacción adversa al medicamento. No obstante, hay un grupo de pacientes en los que la gentamicina debe administrarse rápidamente, y por tanto esta prueba genética antes mencionada es imposible de realizar. Los recién nacidos afectados o en claro riesgo de sepsis deben ser tratados con bencilpenicilina y gentamicina dentro de la primera hora de ingreso en la UCI neonatal. Por este motivo, los investigadores de la Universidad de Manchester iniciaron el diseño de un sistema rápido de screening que permitiera obtener esta información genética en el tiempo establecido (menos de una hora), permitiendo así una prescripción alternativa e igualmente efectiva (cefalosporina antibiótica) en los casos detectados. Así, han desarrollado un prototipo que permite obtener este resultado en 26 minutos, con la información genética de un frotis de mejilla. Para ello, durante el año 2020 realizaron un estudio con una muestra de 751 recién nacidos durante un período de 11 meses. En aproximadamente el 80% de los niños a los que se les prescribieron antibióticos, pudieron obtener un resultado rápido (dentro de la primera hora de UCI) con su test genético. Se identificó a 3 niños portadores de dicha variante, a los que se prescribió un tratamiento alternativo sin efectos adversos. Casi 7 millones de niños son tratados con gentamicinas cada año en todo el mundo; identificar esta variante y actuar en consecuencia podría evitar la hipoacusia por ototoxicidad en 14.000 menores por año. Según los propios autores, casi siete millones de niños son tratados con gentamicinas cada año en todo el mundo, por lo que identificar esta variante y actuar en consecuencia podría permitir evitar la hipoacusia por ototoxicidad en, al menos, 14.000 menores por año. Además, dada la especial forma en que esta variante se hereda (está presente en el genoma mitocondrial), pasará de la madre a todos sus hijos, ya sean niños o niñas. La madre y los hermanos de la madre también serán portadores. Es importante que esta información sea conocida por toda la familia, para que, en caso necesario, se prescriban alternativas a la gentamicina. Los investigadores esperan que este test pueda estar disponible para la población de riesgo en un par de años. Referencia ENT & Audiology News.

Implante coclear en la tercera edad: a la búsqueda de un envejecimiento saludable

Las malformaciones en el oído conllevan, a menudo, una hipoacusia conductiva de grado moderado a severo, dependiendo del tipo de anomalía y de las estructuras afectadas. En estos casos, el diagnóstico de la pérdida de audición suele ser bastante precoz. La mejor recomendación es realizar un tratamiento adecuado y temprano para minimizar el impacto de la hipoacusia en la vida cotidiana de quienes la padecen. Las implicaciones de estos cambios son evidentes; es importante que las personas que entran en la tercera edad, reciban un adecuado cuidado de su salud, puesto que necesitarán mejor calidad de vida durante más tiempo. Los estudios epidemiológicos que se han realizado hasta el momento han demostrado que alrededor del 30% de los hombres y el 20% de las mujeres tienen una pérdida auditiva de al menos 30 dB a la edad de 70 años, porcentaje que se incrementa a 55% en los hombres y 45% en las mujeres a los 80 años. Si hablamos en términos generales, la pérdida auditiva afecta a aproximadamente un 20% de la población. Trabajos previos de otros autores habían determinado también que, incluso una hipoacusia pequeña, de unos 10 dB, puede hacer dos veces más difícil comunicarse con otras personas, especialmente en el trabajo o en eventos sociales. Los estudios han demostrado que alrededor del 30% de los hombres y el 20% de las mujeres tienen una pérdida auditiva de al menos 30 dB a la edad de 70 años, y se incrementa al 55% en los hombres y 45% en las mujeres a los 80 años. El implante coclear ha sido durante las últimas décadas el tratamiento de referencia en pérdidas neurosensoriales severas y profundas, ya que se ha mostrado claramente efectivo para mejorar la inteligibilidad del habla en hipoacusias neurosensoriales y para aumentar la calidad de vida de los pacientes que lo reciben. Es evidente que la prevalencia de la hipoacusia, como se ha visto anteriormente, aumenta con la edad, ya que una de sus causas más comunes se relaciona con el proceso de envejecimiento. En un estudio transversal realizado en Alemania en 2019, se concluyó que solo el 32% de los pacientes que recibieron un implante coclear eran mayores de 65 años, y solo el 15% tenían 75 años o más. Resultados similares se han obtenido en países como Suecia o Japón. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, estima que, en todo el mundo, solo un 10% de los candidatos a implante coclear lo reciben. Cuando se considera un tratamiento con implante coclear en la tercera edad, hay que tener en cuenta ciertos aspectos que no son relevantes en personas más jóvenes. Así, varios estudios han demostrado los beneficios del implante coclear, más allá de incrementar las habilidades auditivas. En pacientes de la tercera edad, el implante coclear reduce los acúfenos, la depresión y la somatización de síntomas y, lo que es más importante, mitiga la soledad y detiene el deterioro cognitivo e, incluso, incrementa las funciones cognitivas y la calidad de vida relacionada con la salud. Knopke et al. (2016) concluye en su estudio que los resultados del implante en pacientes de la tercera edad dependen de su estado psicológico y ha demostrado que, después de 12 meses de uso, los síntomas de ansiedad y depresión se correlacionaban negativamente con la «calidad de vida auditiva» en los pacientes entre 70 y 88 años, independientemente de la presencia de comorbilidades físicas de otra índole en estos grupos. Es importante además tener en cuenta como la edad, la cognición y la rehabilitación auditiva se influyen mutuamente, lo que sugiere la conveniencia de elaborar programas de rehabilitación específicos para estos grupos de edad. Imagen cedida por cortesía de MED·EL. El implante coclear ha sido durante las últimas décadas el tratamiento de referencia en pérdidas neurosensoriales severas y profundas, aumentando la calidad de vida de los pacientes. Además, se sabe que la hipoacusia no tratada es un factor claramente reversible en lo relativo a la demencia. Una reciente publicación concluye que los implantes cocleares son seguros y efectivos en las personas con deterioro cognitivo moderado. En dicho estudio, aproximadamente en el 60% de estos pacientes, el déficit cognitivo disminuyó de forma significativa a los 6 meses de uso del implante. Estas conclusiones van en la línea de promover un envejecimiento saludable. Es evidente que las personas de más de 65 años tienen más patologías asociadas que otros grupos de edad, y pueden tener hándicaps adicionales. En estos casos, es obvio que hay que considerar los riesgos inherentes a una anestesia general; esto ha llevado a los expertos a plantearse la posibilidad de realizar la cirugía bajo anestesia local. La Organización Mundial de la Salud estima que, en todo el mundo, solo un 10% de los candidatos a implante coclear lo reciben. Tanto el estudio de Amin et al. (2020), desarrollado en el Reino Unido, como el estudio de Wichova et al. (2022), realizado en los Estados Unidos y publicado hace tan solo unos meses, en pacientes de más de 80 años, apuntan exactamente en esta misma dirección. Imagen cedida por cortesía de MED·EL. Entre otras cosas, el estudio americano hace hincapié en la conveniencia de evaluar el datalogging de los implantes para conocer así de primera mano las «tendencias» de uso en esta población y mejorar el consejo terapéutico. Los datos recopilados en esta investigación con 102 pacientes, todos ellos mayores de 80 años, han permitido a los autores llegar a conclusiones interesantes, que invitan a la reflexión: a) Incluso las personas de más edad obtienen un beneficio significativo de sus implantes. b) Aquellos pacientes en los que existe una demencia subyacente obtienen puntuaciones de rendimiento más bajas, pero, a pesar de ello, su mejora es estadísticamente significativa tras el implante. c) En general, la ratio de complicaciones quirúrgicas es muy baja. d) El tiempo de uso promedio es muy similar al registrado en estudios previos de grupos de población más jóvenes. e) La edad de implantación no parece ejercer una influencia determinante en el rendimiento del implante coclear. En una investigación publicada también en este mismo año, Illg et al. (2022), recopilaron datos de una muestra de 45 pacientes de edades comprendidas entre 60 y 90 años, a los que se dividió en dos grupos en función de la edad de implantación. Se obtuvo una mejora significativa en lo relativo a su calidad de vida auditiva y su percepción del habla después de 3 meses de recibir el implante coclear, mejora que se mantenía a los 12 meses. Estos resultados subrayan la importancia del implante, no solo para mejorar la calidad auditiva, sino para mejorar la calidad de vida en la tercera edad. Desde un punto de vista más general, algunas investigaciones se han centrado en estudiar precisamente la relación coste-beneficio del tratamiento con implante coclear en la tercera edad en todos sus aspectos, tanto políticos, como económicos y éticos. Las conclusiones de algunos de estos estudios apuntan a una relación coste-beneficio positiva hasta edades bastante avanzadas. Además, la posibilidad de retrasar la demencia mediante una correcta estimulación auditiva, puede repercutir en una reducción de casos de demencia y, por tanto, una reducción de costes sanitarios para este tipo de pacientes. En el 60% de los pacientes implantados, el déficit cognitivo disminuyó de forma significativa a los 6 meses de uso del implante. Estas conclusiones van en la línea de promover un envejecimiento saludable. Imagen cedida por cortesía de MED·EL. Por tanto, la importancia social y económica de la pérdida auditiva y el envejecimiento de la población, junto con la gran diferencia existente entre los candidatos a implante coclear de este grupo de edad y los que realmente reciben el tratamiento, parecen apuntar a un replanteamiento global de las estrategias de intervención. Parece claro, a la vista de todos estos resultados, que el implante coclear también es una alternativa viable y efectiva en la tercera edad. No obstante, casi todos los especialistas subrayan la importancia de un acertado consejo terapéutico y consecuentemente una acertada selección de candidatos. Quizá, las preguntas claves serían las siguientes: ¿En qué momento los audífonos convencionales ya no proporcionan al paciente una ayuda suficiente y hay que empezar a considerar la opción del implante? ¿El entorno de este paciente, familia y amigos, es adecuado para asumir todas las implicaciones inherentes al proceso de implantación? ¿Se han gestionado de forma adecuada las expectativas, tanto para el propio paciente como para su familia? ¿Se han valorado de forma adecuada los riesgos, los beneficios y las alternativas? El implante coclear, por tanto, parece audiológicamente una clara opción, obviando por supuesto otros condicionantes de diversa índole, sobre todo económicos, sanitarios o sociales. Algunos pacientes con presbiacusia llevan años y años mal equipados porque los audífonos no les ayudan lo suficiente, lo que finalmente desemboca en una clara «desconexión» de su entorno y los correspondientes efectos colaterales de aislamiento, depresión, pérdida de autoestima y, por supuesto, deterioro cognitivo. El envejecimiento progresivo de la población parece plantear nuevos retos y objetivos, que se podrían englobar en la mejora de la calidad de vida en la tercera edad; dado que más del 30% de los mayores de 70 años y alrededor del 50% de los mayores de 80 años tienen presbiacusia, la salud auditiva ha de ser uno de los factores claves a tomar en consideración en la consecución de este objetivo. Los autores citados en este artículo, han empleado los datos recopilados para realizar una llamada a la acción; la pérdida de audición es común en la tercera edad; y la pérdida de audición severa o profunda conduce al aislamiento y favorece el deterioro cognitivo; así como un paciente con osteoartritis recibe una prótesis y puede volver a caminar, una persona con pérdida auditiva severa o profunda puede recibir un implante coclear y volver a oír, independientemente de su edad. Referencias bibliográficas Amin N., Wong G., Nunn T. et al. (2020) The Outcomes of Cochlear Implantation in Elderly Patients: A Single United KIngdom Center Experience. Ear, Nose&Throat Journal, Volume 100, Issue 5_suppl. September 2021, Pages 842S-847S. https://doi.org/10.1177/0145561320910662 Deal J.A., Reed N.S., Kravetz AD. et al. Incident hearingloss and comorbidity: a longitudinal administrative claims study. JAMA Otolaryngologists Head Neck Surg. 2019; 145(1): 36-43. doi:10.1001/jamaoto.2018.2876. Illg A, and Lenarz T. (2022) Cochlear Implantation in HearingImpairedElderly: Clinical Challenges and Opportunities to OptimizeOutcome. Frontieres in Neuroscience. 16 :887719. doi: 10.3389/fnins.2022.887719. Illg A., Lukaschyk J., Kludt E., Lesinski-Schiedat A., Billinger-Finke M. Do Not Go Gentleinto That Deaf Night: A Holistic Perspective on Cochlear Implant Use as Part of HealthyAging. J.Pers.Med. 2022, 12, 1658. https://doi.org/10.3390/jpm12101658 Jolink C., Helleman H.W., van Spronsen E., Ebbens F.A., Ravesloot M.J., Dreschler W.A. The long-termresults of speech perception in elderlycochlear implant users. Cochlear Implants Int. 2016; 17(3) :146-50. doi:10.1080/14670100.2016.1162383. National Institute on Deafness and Other Communication Disorders. Age-RelatedHearingLoss. July 17, 2018..https//www.nindcd.nih.gov/health/age-related-hearing-loss. Accessed April 1, 2020. S.S. Bourn, M.R.; Goldstein, S.A. Morris et al., Cochlear implant outcomes in the veryelderly, American Journal of Otolaryngology—Head and Neck MedicineandSurgery (2018), https://doi.org/10.016/j.amjoto.2021.103200 Wichova H., Mills D., Beatty S., Peng K., Miller M. Cochlear Implantation performance outcomes in patients over 80 yearsold. Laryngiscope Investigative Otolaryngology. 2022;7 (3): 847-853. doi: 10.1002/lio2.825. Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV Autor Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.Técnico Superior en Audiología Protésica.Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Microtia, atresia y adaptación de prótesis. Nuevas perspectivas

Las malformaciones en el oído conllevan, a menudo, una hipoacusia conductiva de grado moderado a severo, dependiendo del tipo de anomalía y de las estructuras afectadas. En estos casos, el diagnóstico de la pérdida de audición suele ser bastante precoz.  La mejor recomendación es realizar un tratamiento adecuado y temprano para minimizar el impacto de la hipoacusia en la vida cotidiana de quienes la padecen. Aunque en el día a día de la clínica audiológica con adultos no es frecuente encontrarse con casos de malformaciones congénitas de oído externo y medio, se trata de una patología que, ocasionalmente, encontramos en los centros auditivos en los que trabajamos con población pediátrica. En primer lugar, dado que, incluso dentro de nuestro ámbito profesional, los términos microtia y atresia no siempre se utilizan adecuadamente, parece importante definirlos y describir las diferencias entre ellos. La microtia engloba todas las malformaciones congénitas que pueden afectar al oído externo, tanto al pabellón auricular como al canal auditivo, que típicamente se clasifican en cuatro grados. En el grado I, el pabellón auricular es ligeramente más pequeño de lo normal pero la mayor parte de las estructuras están presentes. En el grado II, no están presentes algunas estructuras del pabellón auricular, aunque suelen identificarse los dos tercios inferiores del pabellón, y el canal auditivo, si está presente, es a menudo muy estrecho (estenosis del CAE). En el grado III, que es el más común, la única estructura identificable es un remanente del lóbulo de la oreja, que tiene una forma similar a la de un cacahuete. El conducto auditivo suele estar aquí ausente por completo. La prevalencia de la atresia/microtia varía según autores y áreas geográficas, pero los últimos datos hablan de 0,83 a 17,4 por cada 10.000 nacimientos. En el grado IV, mucho menos común, hay una ausencia completa del oído externo sin remanente alguno. La ausencia total de oído externo se denomina anotia. La microtia se presenta de forma aislada en la mayor parte de los casos, pero puede estar asociada a algunos síndromes, como Treacher-Collins o Down, entre algunos otros. La atresia, por su parte, hace referencia a la ausencia o sellado total del conducto auditivo externo, de forma que ambas malformaciones (microtia y atresia), pueden presentarse conjuntamente. De hecho, existe una alta correlación, según diversos estudios, entre el grado de microtia y las alteraciones en el conducto auditivo externo o el oído medio. En la bibliografía puede encontrarse como atresia auris o atresia aural. La prevalencia de la atresia/microtia varía según autores y áreas geográficas, aunque los datos más actualizados hablan de 0,83 a 17,4 cada 10.000 nacimientos. Es más común su presentación unilateral que bilateral (77-93%), y tiene más incidencia en varones que en mujeres (60-80%) (Skarzynski, 2021). Además, como dato destacable, en las malformaciones congénitas unilaterales suele estar más afectado el oído derecho que el izquierdo. La atresia también se ha clasificado en diversas categorías a lo largo de la historia siguiendo diferentes criterios, en función del grado de estrechamiento o sellado del canal. Además, existen varios síndromes que se asocian con atresia. Entre ellos se encuentra el ya mencionado síndrome de Treacher-Collins, quizá el más conocido, pero cabría destacar otros como Goldenhar, Crouzon, Mobius, Klippel-Feil, Fanconi, DiGeorge, VATER, CHARGE y Pierre-Robin. Las patologías descritas previamente presentan una doble vertiente a la hora de abordar el tratamiento, que podríamos clasificar en «reconstructivas o quirúrgicas» y «compensatorias o audioprotésicas». Cuando en una familia nace un niño con microtia y/o atresia, la vertiente estética (especialmente en el caso de la microtia), se consolida como la preocupación principal, dado que se trata de una malformación «visible», especialmente en varones. Sobre este particular existe gran cantidad de bibliografía y artículos de reciente edición sobre diferentes técnicas quirúrgicas que abordan con buenos resultados la reconstrucción del pabellón auricular, ya sea mediante un injerto del propio cartílago de las costillas, un injerto de MedPor (polietileno recubierto de cuero cabelludo), o una prótesis adhesiva o con anclaje. Dependiendo de la técnica quirúrgica utilizada, este procedimiento reconstructivo puede iniciarse, según especialistas, alrededor de los 3 años si se realiza con MedPor, y entre 5 y 8 años si se utiliza cartílago de las costillas. Pero… ¿qué pasa con la audición? Aquí es donde encontramos la otra vertiente para abordar el tratamiento, la que se ha llamado «compensatoria o audioprotésica». La microtia, especialmente del grado II al IV, dificulta de forma significativa la adaptación de un audífono «convencional» por vía aérea. Las malformaciones de oído externo y sobre todo del conducto auditivo y del oído medio suelen provocar una hipoacusia conductiva de grado moderado a severo, que varía en función de la severidad de la malformación y de las estructuras afectadas. Obviamente, esta hipoacusia puede ser unilateral o bilateral, dependiendo de si está afectado un solo oído o lo están ambos. El diagnóstico de la hipoacusia en estos casos suele hacerse, por sus evidentes características, de forma precoz. En la gran mayoría de los casos, el oído interno no se encuentra afectado; tanto la cóclea y sus células sensoriales, como el nervio auditivo con sus diferentes estructuras, permanecen intactos y en perfectas condiciones para conducir los estímulos sonoros hasta la corteza cerebral. Solo se necesita, por tanto, «saltar» la barrera del oído externo (y a veces también la del oído medio, según la severidad de la malformación). Por otro lado, la certeza de que el oído interno está intacto, garantiza un excelente pronóstico a nivel funcional; en la gran mayoría de los casos, la calidad de la audición no se ve afectada; es solo un problema de cantidad. Foto: Microtia-Atresia bilateral adaptada con BAHA con softband bilateral. La microtia, especialmente del grado II al IV, dificulta de forma significativa la adaptación de un audífono «convencional» por vía aérea, por lo que el tratamiento protésico habitual pasa por la adaptación de un dispositivo de vía ósea; estos dispositivos transmiten el sonido directamente a través de los huesos del cráneo hacia la cóclea, «saltando» así la barrera del oído externo y medio. En el caso de niños muy pequeños, el dispositivo suele sujetarse a la cabeza con una diadema o una banda ajustada a su perímetro (softband), aunque, en ocasiones, cuentan con sistemas adhesivos de sujeción que deben renovarse periódicamente. Estos dispositivos pueden implantarse con posterioridad mediante la colocación de un imán o un anclaje en el hueso temporal, adquiriendo entonces la denominación de implantes osteointegrados. Pero esta cirugía no suele realizarse nunca antes de los 5 años. Así, la colocación de un dispositivo de vía ósea con diadema, adhesivos o softband, ya sea la pérdida unilateral o bilateral, puede realizarse tan pronto como se diagnostique la hipoacusia, incluso en bebés de 2-3 meses de vida. Además, no tiene limitación de edad en su uso, de forma que si un paciente opta por no realizar ningún tipo de cirugía, puede seguir llevando su dispositivo con diadema o banda en la edad adulta. En los casos de microtia y atresia bilateral, la adaptación protésica suele realizarse a muy temprana edad, por las razones previamente mencionadas. Es muy habitual que la adaptación protésica se complete antes de los 4-5 meses. La adaptación precoz y las peculiaridades de esta hipoacusia hacen que, en la mayor parte de los casos y con la estimulación adecuada, muchos de estos niños puedan normalizar su desarrollo del lenguaje y sus aptitudes para la comunicación y equipararla a la de sus coetáneos a muy temprana edad. Foto: Microtia-Atresia bilateral adaptada con BAHA con softband bilateral. Además de los dispositivos de vía ósea, los implantes de oído medio permiten, en los casos idóneos para ello, la rehabilitación de la audición. Desarrollados por primera vez en los años 70, los implantes de oído medio convierten la energía acústica en un estímulo mecánico, y permiten restablecer la audición en hipoacusias neurosensoriales, conductivas y mixtas de grado moderado. Estos dispositivos pueden ser una alternativa a la corrección quirúrgica en aquellos pacientes en los que no se esperan buenos resultados con la cirugía. Pero, respecto a la adaptación protésica… ¿ocurre lo mismo en el caso de las microtias unilaterales? Ciertamente, no. Son varias las razones por las que la decisión audioprotésica está fuera de duda en los casos de microtia-atresia bilateral y no lo está tanto en los casos unilaterales; aunque la calidad de los procesadores de los dispositivos de vía ósea ha mejorado considerablemente en los últimos años, estos proporcionan una información auditiva menos precisa (tanto en ancho de banda como en velocidad de procesamiento) que la audición normal del oído contralateral. En ocasiones, podría producirse una transmisión interaural hacia la cóclea del oído sano, dado que el sonido se propaga por la vibración de los huesos del cráneo. Cuando nace un niño con microtia y/o atresia, la vertiente estética se convierte en la preocupación principal, dado que se trata de una malformación visible. Hasta hace algunos años, los diferentes estudios desarrollados sobre este tema no arrojaban resultados concluyentes, quizá porque aún se desconocía el déficit funcional en la audición que hoy día es posible identificar en esta población. En un estudio realizado en 2013 por Nicholas y Kesser, en el que se evaluaban las ventajas y desventajas de los diferentes tratamientos de la microtia/atresia unilateral, se concluía que el abordaje de esta patología seguía siendo un reto, y que a medida que se iban descubriendo las dificultades funcionales que podía ocasionar, se iba incrementando el interés por la intervención precoz. Se señalaba también que se habían encontrado buenos resultados auditivos en los niños en los que se había utilizado un procedimiento quirúrgico en la atresia, pero que era realmente necesario hacer más estudios sobre los resultados a largo plazo. Por otra parte, se hacía hincapié en la idea de que los nuevos procedimientos de diagnóstico, mucho más sensibles y con mayor definición, permitirían seleccionar más acertadamente a los candidatos óptimos para la cirugía, lo que, por un lado, ayudaría a los especialistas a aconsejar apropiadamente a las familias sobre las alternativas de tratamiento, y, por otro lado, reduciría la tasa de fracaso de las intervenciones reconstructivas. Los implantes de oído medio convierten la energía acústica en un estímulo mecánico, y permiten restablecer la audición en hipoacusias neurosensoriales, conductivas y mixtas moderadas. Por último, el trabajo aludía también a la necesidad de desarrollar nuevos estudios, comparando los resultados de las diferentes opciones de tratamiento, y evaluando el rendimiento académico de estos niños, su procesamiento auditivo, su satisfacción personal y su calidad de vida. Parece que las peticiones de estos investigadores fueron escuchadas; en 2021, Liu y col. realizaron un interesante estudio sobre la inteligibilidad, la localización de los sonidos y la reorganización de la actividad cerebral en los niños con microtia-atresia unilateral. Para entonces, ya se habían publicado numerosas investigaciones sobre el impacto de la hipoacusia unilateral, pero ninguna se había focalizado en la microtia-atresia. Foto: Microtia de oído izquierdo con cirugía reconstructiva con cartílago de la costilla. Estos investigadores partieron de la hipótesis de que, al tratarse de una hipoacusia de nacimiento, independientemente de sus características y localización, probablemente tenía un gran efecto en la organización cerebral. En su estudio, realizado con una muestra de 40 niños con microtia-atresia unilateral, observaron un rendimiento significativamente más bajo en inteligibilidad y localización de sonidos respecto al grupo de control. Además, gracias al análisis de resonancias magnéticas de alta resolución, encontraron alteraciones en conexiones neuronales pertenecientes a múltiples redes a gran escala, involucradas en funciones sensoriales y cognitivas de nivel superior. Estos recientes hallazgos parecen sugerir la importancia de la rehabilitación auditiva precoz en estos niños. En un estudio más cualitativo, realizado por Skarzynski y col. en 2021, en una muestra de 42 niños con edades comprendidas entre 5 y 29 meses con atresia y microtia congénita unilateral, se verificó la efectividad de los dispositivos de vía ósea para compensar la hipoacusia, registrándose mejores umbrales auditivos tras la colocación de los dispositivos, así como mejores y más claras reacciones a los estímulos acústicos. Se concluyó igualmente que la adaptación por vía ósea en menores de 2 años, es decir, la edad «techo» en el desarrollo de las conexiones y «redes» neuronales, mejoraba las destrezas auditivas de estos niños (tanto en los casos unilaterales como en los casos bilaterales), para lo que se utilizó un diseño pretest-postest con el cuestionario auditivo Little Ears. Como cabía esperar, las diferencias más significativas entre el pretest y el postest se encontraron en el grupo de microtia-atresia bilateral. En el pretest, los niños con hipoacusia unilateral por microtia-atresia obtuvieron mejores resultados que los de los niños con hipoacusia bilateral, pero esta diferencia casi desapareció en el postest. En algunos estudios a largo plazo realizados en niños con microtia-atresia unilateral, se registró cierta irregularidad en el uso del dispositivo a los pocos años de la adaptación, algunas veces por considerar que el beneficio era limitado, especialmente en lugares ruidosos, y otras simplemente por el «estigma» de hacer visible su discapacidad. En definitiva, una de las cuestiones principales que los expertos se plantean es si realmente la edad de intervención es un factor determinante, tanto para el desarrollo de las habilidades auditivas como para promover un uso continuado de las prótesis. Los niños con microtia-atresia unilateral pueden oír su propia voz a través de la vibración de huesos y tejidos. Este input (de su propia voz), podría minimizar los efectos negativos de una adaptación tardía y podría explicar por qué adaptaciones que se hacen a edad temprana, no presentan claras ventajas respecto a adaptaciones realizadas en etapas más avanzadas de la vida. En un estudio realizado por Skarzynski con niños de edades comprendidas entre 5 y 29 meses con atresia y microtia congénita unilateral, se verificó la efectividad de los dispositivos de vía ósea para compensar la hipoacusia. En todo caso, la toma de decisiones por parte de las familias es un proceso complejo que se debate a menudo entre esperar a que el niño decida por sí mismo en el futuro o intervenir cuanto antes mediante la adaptación de una prótesis auditiva. El asesoramiento de los especialistas y la consulta de los resultados de estudios previos que aporten evidencias científicas constituyen una base importante a la hora de decidir. En este sentido, dado que estudios recientes han demostrado que incluso en pérdidas conductivas con función normalizada del oído interno, puede producirse una sinaptopatía coclear y alteraciones en la reorganización de la actividad cerebral, no parece recomendable posponer la decisión terapéutica. Referencias bibliográficas Hussain, S. et al. (2020). Exploringhaw parents of childrenwithunilateralhearinglossmake habilitation decisions; a qualitative study. International Journal of Audiology. DOI: 10.1080/14992027.2020.1804080. Smit, A.L., Burgers, H.F.N. et al. (2021). Hearing-relatedquality of life, developmentaloutcomes and performance in children and youngadultswithunilateralconductivehearingloss due to auralatreesia. Myriam González CV autor: Audióloga / Audioprotesista Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia. Técnico Superior en Audiología Protésica. Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos. Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Volar con niños, consejos para cuidar sus oídos

En pleno verano, es muy habitual coincidir en los viajes en avión con bebés y niños llorando, y con padres buscando la mejor forma de calmarlos. Los bebés pueden tener una reacción severa a las sensaciones asociadas con el vuelo. En numerosas ocasiones, la acumulación de presión y los chasquidos pueden ser demasiado molestos para sus pequeños oídos. Sus trompas de Eustaquio, es decir, los diminutos tubos que conectan el oído medio con la garganta son más cortas, estrechas y horizontales, lo que hace muy difícil para ellos regular la presión en sus oídos y puede resultarles doloroso. Los bebés pueden tener una reacción severa a las sensaciones asociadas con el vuelo. Si la disfunción de las trompas de Eustaquio (ETD) suele ser difícil de soportar en circunstancias habituales, aumenta en situaciones de acumulación de presión. ¿Qué es exactamente la disfunción de las trompas de Eustaquio? Hablamos de una afección común que se produce cuando las trompas de Eustaquio se bloquean. Estas son las responsables de que la presión se distribuya por igual entre el oído externo y el medio y drenan el líquido desde este para garantizar que los conductos estén libres de obstrucciones. Suelen estar cerrados, pero se abren al masticar, tragar o bostezar. Dichos conductos son muy pequeños y pueden taponarse fácilmente. Esto puede causar dolor, dificultades auditivas y una sensación de plenitud en los oídos que se denomina ETD. Esta afección es más común en los niños de 5 años o menores, ya que sus trompas son más cortas que las de un adulto. Recomendaciones auditivas durante un vuelo — A los viajeros más pequeños se recomienda darles un biberón o un chupete en el momento en el que el avión esté aterrizando o despegando. La sensación de succión ayuda a abrir las trompas de Eustaquio para evitar cualquier bloqueo doloroso. — Los niños y personas más mayores deberían chupar un caramelo, bostezar o masticar un chicle para ayudar a regular el oído medio en los momentos en que aumenta la presión de la cabina. — Asimismo, se puede comer o beber algo durante el despegue y el aterrizaje. — Se recomienda también consultar al médico para conocer otros remedios, como el uso de aerosoles nasales descongestionantes, antihistamínicos y descongestionantes orales, así como tapones para los oídos. Siguiendo algunas de estas recomendaciones, un vuelo en familia, especialmente si se viaja con niños, podría resultar más cómodo.

El nuevo DANAVOX

El nuevo DANAVOX estará presente en ExpoAudio DANAVOX va a estar presente en la próxima ExpoÓptica y más concretamente en el espacio «Monta tu Gabinete» que tendrá lugar el sábado, día 2, de 10:00 a 14:00 horas, en el foro de ExpoAudio (stand 9D15A). DANAVOX resurge después de que Grupo GN escuchara a los profesionales del sector y entendiera que la coyuntura actual del mercado no favorece a la distribución independiente. La tendencia a la concentración de marcas de los fabricantes y a la adquisición de competidores por parte de los grandes distribuidores es evidente. «Para los independientes, subsistir en este contexto es muy difícil. Es una lucha desigual. Por eso, para ellos, para empoderar a los independientes, hemos creado DANAVOX», dice Alfonso Ríos, director comercial de Grupo GN. Tras su puesta de largo en el último tramo de 2021, Grupo GN acerca la marca a la recuperada feria del sector, en la que la presencialidad será, sin duda, otro de sus grandes atractivos. Será allí donde los profesionales de la Audiología puedan conocer la nueva DANAVOX, ahora una propuesta vibrante, con más colorido, joven, atrevida e incluso, reivindicativa. «Sencillamente, es la marca de los independientes», resume Ríos. Con estos valores como punto de partida, DANAVOX ofrece a los independientes ventajas competitivas frente a grupos y cadenas.La primera, es que solo ellos pueden comercializar la marca. Pero hay mucho más. Los independientes que apuesten por DANAVOX tendrán también exclusividad territorial. En su área de influencia, los pacientes no van a poder encontrar ayuda auditiva de la marca en otro establecimiento, evitando con ello la peregrinación presupuestaria. Además, el producto DANAVOX es el producto GN. Calidad, innovación, tecnología y el respaldo de un gran grupo, están detrás de la marca. DANAVOX se preocupa por cómo ayudar al profesional a crecer en su negocio. Para ello, le aporta todas las herramientas necesarias, como asesoría o campañas de marketing personalizadas. Con este objetivo, DANAVOX ha diseñado un plan de acción muy ambicioso que se va a desarrollar durante los doce meses del año, siempre con el foco puesto en el distribuidor. «Ellos son el centro. La marca pasa a un segundo plano, puesto que todas las propuestas dan el protagonismo a los profesionales de la audición», afirma el director comercial. La estrategia de la marca DANAVOX es omnicanal: incluye acciones de marketing tradicional para mejorar la experiencia del paciente en el punto de venta, pero también una importante presencia en los medios digitales. Una de las grandes novedades de la marca es el «proyecto danas», la moneda virtual de DANAVOX. Con él, la marca aprovisionará una cantidad de dinero por cada audífono vendido, de manera que el distribuidor podrá reinvertir ese importe en mejorar el resultado de su negocio como estime oportuno, eligiendo cualquiera de las opciones del catálogo de marketing de GN. «Es nuestra manera de demostrar que somos una marca que piensa en ellos. Una parte del beneficio lo revertimos en su crecimiento, algo que, en este caso, no es una frase hecha, sino una realidad», concluye el director.

Interton GN

Interton GN: servicios 360º que marcan la diferencia En 2009, Interton GN desembarca en España de la mano de Medical Equipment Design (MED). Después de 13 años y un crecimiento continuo, la marca está afianzada en el sector gracias a una estrategia cimentada en 3 pilares esenciales: ⦿ ServiciosLa filosofía de MED-Interton es clara: ayudar al profesional en todas las áreas. Nuestros clientes reciben, en todo momento, el apoyo personalizado que necesitan. La estructura de la empresa está orientada a buscar la excelencia en la atención y soporte al cliente. Nuestros audiólogos asisten en aspectos audioprotésicos, de programación y diagnóstico. El Departamento Técnico da soporte en Electromedicina; el equipo de Marketing ayuda al cliente a definir sus estrategias; y el Departamento Comercial vela por los intereses particulares de cada cliente. Todo pensado para ofrecer un servicio de atención al cliente único y diferenciador.En esta misma línea, desde el verano pasado, pusimos en marcha la Interton Academy, un espacio web diseñado para la formación de nuestros clientes, con webinars, vídeos y artículos que abarcan desde los aspectos básicos de la audiología, hasta estrategias y técnicas de ventas. También pueden beneficiarse de nuestros exclusivos planes de formaciones presenciales.Por último, gracias a Audiotools, empresa del grupo MED, somos capaces de ofrecer a nuestro cliente todos los complementos y accesorios de audiología que un centro auditivo puede necesitar: pilas, ayudas técnicas, productos de higiene, materiales de impresión…, todo. ⦿ Tecnología del Grupo GN Los audífonos Interton GN aúnan la fiabilidad con las mejores prestaciones, así consiguen prótesis auditivas de última tecnología, capaces de adaptarse al ritmo de vida de los usuarios más exigentes. ⦿ Relación Calidad-PrecioInterton GN ha encontrado el equilibrio perfecto que le permite ofrecer un audífono con la contrastada tecnología GN, pero a un precio moderado. Nos gusta decir: vendemos lo que el usuario necesita. Esta estrategia favorece la fiabilidad y la reducción de costes.
Path