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Adaptaciones no convencionales

Formación práctica, la clave para el éxito en Audiología

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Foto portada: Eduardo Paolozzi. Newton después de Blake, 1995. Escultura de bronce ubicada a la entrada de la Biblioteca Británica en Londres, Reino Unido

Adaptaciones no convencionales. Formación práctica, la clave para el éxito en Audiología

Autoras: Sonia Bajo y Myriam González. Audiólogas / Audioprotesistas

Desde un tiempo a esta parte, la Audiología ha experimentado una enorme evolución. El avance en el conocimiento estructural y funcional del oído ha permitido el desarrollo de productos muy complejos que ayudan al audiólogo en su día a día, facilitando y mejorando su labor. Sin embargo, debemos ser conscientes de que para obtener el máximo beneficio de los recursos que tenemos a nuestra disposición, es necesario conocer todas las casuísticas y las diferentes posibilidades de afrontarlas. Así, la actualización de nuestros conocimientos profesionales resulta ser la mejor garantía del trabajo bien hecho.

Cuando se habla de audiología protésica, la población en general suele asociar esta disciplina a la persona que vende y adapta audífonos. Evidentemente esta consideración no es falsa, pero precisa puntualizaciones.
Los avances en la tecnología de las prótesis auditivas, así como los nuevos métodos de evaluación y diagnóstico, han provocado un cambio sustancial en la consideración de una disciplina calificada, a menudo, como meramente «comercial» y sin demasiada complejidad. En la práctica, es común escuchar a los pacientes comentarios como «yo creía que esto de los audífonos era mucho más fácil, ponérselo y ya está», o preguntas del tipo «¿qué tenéis que estudiar para esto?».
También, los profesionales de la audiología somos cada vez más conscientes de la complejidad de los productos con los que trabajamos, de las posibilidades de elección que tenemos y de los equipos diagnósticos cada vez más sofisticados de los que disponemos, lo que requiere por nuestra parte una constante actualización de conocimientos.
Ante esta perspectiva, claramente se impone la necesidad de una formación práctica de calidad, una formación «sobre el terreno», que nos permita ser lo más rigurosos posible en nuestras evaluaciones audiológicas y lo más acertados en la selección y adaptación de las prótesis auditivas; solo el conocimiento profundo y práctico de estos dos aspectos pueden garantizarnos el éxito y la satisfacción de nuestros pacientes.

Pongamos un ejemplo práctico. Ante una persona con hipoacusia bilateral, a la que el especialista ORL ha recomendado audífonos, nos planteamos toda una serie de interrogantes. Algunos de ellos surgen en la primera visita, a la hora de explicarles los resultados de nuestra evaluación:

– ¿Habré hecho bien el estudio?

– ¿Estará bien enmascarado?

– ¿Tengo suficiente información?

– ¿Qué pronóstico tiene esta pérdida? – ¿Cómo gestiono sus expectativas?

– ¿Está dispuesto a llevar audífonos o es reticente?

Y otros tantos, no menos importantes, cuando el paciente ha seguido nuestro consejo y ha decidido adaptarse audífonos:

– ¿Debo adaptarle dos audífonos o solo uno?

– ¿Qué formato es el más indicado en este caso?

– ¿Debo indicar venting en la fabricación? ¿De qué diámetro? ¿Se producirá entonces feedback?

– ¿Cuál es el auricular más recomendable? ¿Y si pongo uno y luego va muy justo y falta amplificación?

– ¿Es recomendable indicarle accesorios de conectividad? ¿Mejor audífonos recargables?

– ¿Sabrá cambiar las pilas y los filtros? ¿Le dará problemas la colocación?

Todas las cuestiones planteadas son cruciales y, a menudo, solo pueden encontrar respuesta en la práctica audiológica, bien del propio profesional o de otros profesionales que después de muchos años de experiencia comparten a través de cursos o jornadas de formación su conocimiento para la evaluación y sus estrategias para la resolución de problemas.

Los servicios de asesoramiento audiológico de los diferentes laboratorios de audífonos proporcionan también una ayuda importante desde el punto de vista del producto, pero no tienen trato directo con el paciente y su idiosincrasia; así, la perspectiva de la formación «sobre el terreno», basada en la experiencia diaria de los profesionales que la imparten, se descubre como un elemento de primer orden para garantizar la satisfacción del paciente y como una opción de formación satisfactoria y rentable para el audiólogo protésico.

Esta formación específica se convertirá en esencial cuando los audiólogos nos enfrentamos a adaptaciones «fuera de lo convencional».

Don Schum (2017) definía dos tipos básicos de adaptaciones: estándar y complejas. Definía como adaptaciones estándar «aquellas en las que la mayoría de los audioprotesistas piensan si definen una pérdida tipo».

Para Schum estas características son:

– Hipoacusia neurosensorial moderada.

– Plana o con ligera caída en agudos.

– Umbrales tonales y niveles de discriminación del habla simétricos.

– Buen nivel máximo de discriminación verbal.

– Hipoacusia estable.

– Producida por inducción al ruido o presbiacusia.

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William Blake. Newton, 1795-1805. Acuarela y tinta sobre papel. Tate Gallery, Londres.

Es probable que ante este perfil de paciente todos los audiólogos tengamos claro los pasos a seguir para conseguir una adaptación exitosa y que estos pasos no difieran significativamente entre un profesional u otro.

Sin embargo, son los casos denominados «complejos», los que requieren ser abordados fuera de la norma y variarán desde el primer momento de la intervención. Si bien ante el primer tipo de hipoacusias (estándar) existirá consenso sobre las pruebas de evaluación necesarias y la toma de decisiones respecto a formato, modelo y gama, en el segundo tipo de casos, los complejos, puede haber discrepancias hasta en los niveles más básicos, por ejemplo, en las pruebas que deben realizarse. Ni que decir tiene, según avancemos en el proceso de adaptación en este perfil de hipoacusias, las rutinas utilizadas normalmente también deberán ser adaptadas y modificadas para dar solución a las especiales características de estas hipoacusias.

A esto se suma que, en la actualidad, los audífonos son más complejos y el desarrollo de sus prestaciones ha multiplicado de manera exponencial las combinaciones posibles. El manejo de estas posibilidades quedará a juicio del audiólogo.

Esta ventaja puede tornarse desventaja cuando el audiólogo no las conoce en profundidad o desconoce la manera de emplearlas o su funcionalidad.

Pero, ¿tenemos claro cuáles serían esas hipoacusias denominadas complejas?
Se tratan de hipoacusias y perfiles audiométricos menos comunes, pero no por ello poco relevantes, dado que son aquellos en los que, con toda seguridad, deberán emplearse el mejor conocimiento y habilidad. Se trataría de:
– Pacientes con audición residual.
– Hipoacusias con caída abrupta en frecuencias agudas.
– Hipoacusias con Zonas Cocleares Muertas.
– Hipoacusias bilaterales asimétricas.
– Hipoacusias fluctuantes.
– Hipoacusias con audiogramas invertidos.
– Hipoacusias con deficiente discriminación.
– Hipoacusias con audiogramas irregulares:
o Ejemplo:
– «cookie bite audiograms».
– hipoacusias en «w».

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Schum (2017) señalaba la dificultad que entraña este tipo de adaptación en la rutina audiológica: «En un campo tan atareado como la audiología y la adaptación de audífonos, los audiólogos, a menudo, no tienen demasiado tiempo para invertir en pacientes cuya atención se salga de los márgenes normales». Lo normal es que el abordaje de esa adaptación excepcional acabe realizándose desde una perspectiva de intervención estándar. Esto aboca al fracaso o, cuanto menos, a que el paciente no esté recibiendo la mejor solución para su problema.
En nuestras consultas nos encontramos ante casos excepcionales y complejos, bien ligados al perfil audiométrico, o bien ligados a otras características de la situación. Como profesionales debemos ser eficientes para aplicar la intervención estándar cuando la situación lo precise, así como ser capaces de detectar estos casos complejos excepcionales que requerirán de una intervención específica, analizada y elaborada fuera de la norma y que nos hará seguir un camino diferente al normal.
Un nivel de formación básico permite resolver adaptaciones estándar. J. Oliver W. dijo «los jóvenes saben las reglas, los mayores saben las excepciones». Para una adaptación estándar, los audiólogos no tenemos que hacer mucho más que aplicar lo conocido. Sin embargo, las hipoacusias enumeradas unas líneas más arriba como «complejas» requieren que dispongamos de una preparación, conocimientos y habilidades más avanzadas para saber identificarlas y poder abordarlas. Esta preparación y habilidades solo pueden ser adquiridas gracias al estudio, a la formación y a la capacitación práctica.

Tenemos que comprender que en nuestra práctica diaria podemos encontrarnos con estos casos excepcionales que van a requerir, antes de nada, que sepamos identificarlos. Van a necesitar un tiempo extra para su análisis y que entendamos que los métodos convencionales no nos llevarán a un resultado satisfactorio (Schum, 2017).
En estos casos deberemos utilizar más tiempo para analizar las variables y evaluar nuestras herramientas para poder intervenir.
Es imprescindible una formación específica, teórica y práctica, que nos permita poder afrontar todo tipo de adaptación, incluidas las complejas.
La formación básica proporcionada por las titulaciones vigentes en la actualidad es la base necesaria para poder empezar un aprendizaje práctico en profundidad que nos permita afrontar con seguridad y confianza el importante trabajo que como audiólogos hemos escogido.
En los últimos tiempos, nuestro país dispone de una amplia oferta de formación práctica que permite estudiar no solo desde el punto de vista teórico este tipo de adaptaciones, sino desde la experiencia.
La excelencia en nuestro trabajo está estrechamente ligada con la mejora en la calidad de vida de nuestros pacientes; pero no solo con ello, está íntimamente ligada con su fidelización, con menos consultas de reajustes, menos devoluciones y por ello, mayor rentabilidad de nuestros centros, además de aumentar la confianza de la población en nuestra profesión.

REFERENCIAS

Matthias Froelich et al. “Why Open Hearing Aid Fittings are Often not the best Choice”. Audiologyonline 2020.
Don Schum. “Complex vs Standard Fittings: Part 1″. Article 21662. Audiologyonline 2017.
Don Schum. “Complex vs Standard Fittings: Part 2″. Article 21836. Audiologyonline 2018.
Schum, D. & Collins, M.J. Frequency response options for people with low frequency.
Sensorineural hearing loss. American Journal of Audiology, 1, 56-62.

AUTORAS

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MYRIAM GONZÁLEZ
AUDIÓLOGA Y AUDIOPROTESISTA
Licenciada en Pedagogía y Máster en Logopedia.
Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del Procesamiento Auditivo Central.
Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.
www.rvalfa.com

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SONIA BAJO
AUDIÓLOGA / AUDIOPROTESISTA
Diplomada en Logopedia.
Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.
Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento TRT, Audiología Infantil y Tercera Edad.
Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

revistagacetaudio@gmail.com

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