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El sonido un peligro silencioso

Existen infinidad de riesgos para el ser humano, sin embargo, cuando hablamos del sonido como un factor peligroso a tener en cuenta, cuando le ponemos este adjetivo calificativo, parece que no tiene un gran impacto

Autor: Yanina Sitzer

Existen infinidad de riesgos para el ser humano, sin embargo, cuando hablamos del sonido como un factor peligroso a tener en cuenta, cuando le ponemos este adjetivo calificativo, parece que no tiene un gran impacto en la gente… Gente común, personas que utilizan sus oídos, que escuchan y que no tienen dimensión del riesgo que corre su audición cuando se exponen a altas intensidades de sonido.

¿Por qué es tan escasa la información que circula al respecto? ¿Por qué no se informa desde las escuelas, en edades tempranas, sobre prevención en materia de cuidar la audición?

¿Quiénes ganan, quiénes pierden? Ese es el misterio de la falta de información en el tema. Un misterio que nos cuesta la salud auditiva.

La sensación es que muchos profesionales hablan del cuidado de la audición en contextos de ruido, pero nadie toma medidas significativas. Nadie hace mucho al respecto.

Los gobiernos deberían trabajar en la prevención auditiva y poner el énfasis en la infancia y la adolescencia. Sin embargo, cada vez más chicos acceden a la exposición prolongada e intensa a sonidos que pueden dañar su audición para siempre.

Los individuos viven, crecen y se desarrollan en un mundo sonoro. Desde que nacen los bebés están expuestos a sonidos, ya sea del ambiente o de los juguetes sonoros que no miden decibelios, y es esta una exposición que se da a lo largo de toda la vida, hasta la vejez.

Con los años, se va conformando una trayectoria auditiva única que estará determinada por las características genéticas propias de cada individuo y los factores biológicos, conductuales y ambientales.

La capacidad auditiva resulta de la interacción de distintas variables y serán las medidas preventivas sobre las que se deberá trabajar y promocionar para concienciar sobre el cuidado de la salud en general y la práctica de medidas higiénicas relacionadas con el oído, evitando sonidos fuertes y adoptando un estilo de vida saludable.

Los gobiernos deberían trabajar en la prevención auditiva y poner el énfasis en la infancia y la adolescencia.

Quienes se hayan expuesto durante más de 20 años a sonidos fuertes en determinados entornos sociales o laborales tendrán una probabilidad tres veces mayor de sufrir una pérdida de audición en comparación con quienes no hayan estado expuestos a sonidos intensos. Trabajadores de fábricas e industrias, profesionales de la música, teatro y radio o los técnicos de sonido, son algunas de las profesiones y trabajos más expuestos, como también lo son tareas recreativas como la práctica de tiro, cuyos aficionados presentarán problemas auditivos en un futuro más cercano de lo imaginable.

No es un tema menor el hecho de que en los últimos años el acceso a la tecnología y las telecomunicaciones ha posibilitado un salto importante en el desarrollo. Este cambio de paradigma ha generado que un mayor número  de personas utilice estos medios para comunicarse y que cada vez lo haga a edades más tempranas.

Así es como los padres permiten a los pequeños de un año o dos mirar ciertos vídeos en ambientes ruidosos o a niños de 8 o 9 años llevar teléfonos móviles con el añadido del uso de auriculares en los oídos. Además, se ha producido un incremento significativo del número de personas expuestas a sonidos fuertes por el uso de sistemas de audio personales o consolas de juego y por la participación presencial en actividades de ocio en las que se corre el riesgo de dañar la audición por los niveles elevados de ruido que conllevan.

Quienes se hayan expuesto a sonidos fuertes durante más de 20 años, tendrán una probabilidad tres veces mayor de sufrir pérdida de audición.

Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), los umbrales auditivos superiores a 20 decibelios medidos mediante audiometría tonal denotan pérdida auditiva clínica. Actualmente,  la hipoacusia afecta a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo, de las cuales, 430 millones tienen niveles moderados o altos de pérdida auditiva en el oído con mejor audición y es muy probable que se vean afectadas negativamente, a menos que la afección se atienda de manera oportuna.

El impacto de la pérdida auditiva no está determinado únicamente por su gravedad, sino también, en gran medida, por la eficacia de las intervenciones clínicas o de rehabilitación adoptadas y la medida en que el entorno responde a las necesidades de las personas afectadas.

Si no se atiende de manera adecuada y oportuna esta pérdida, puede afectar negativamente a muchos aspectos de la vida, con un impacto negativo en la comunicación, el desarrollo del lenguaje y el habla en la niñez, o la cognición, la educación, el empleo, la salud mental y las relaciones interpersonales en la edad adulta.

En los niños, la pérdida de audición producida por el ruido dificulta el proceso de adquisición del lenguaje, genera discapacidades para el aprendizaje y puede tener repercusión en el comportamiento, la atención y las emociones. La exposición diaria al ruido en las aulas afecta al rendimiento escolar en áreas como la comprensión y capacidad lectora, la memoria a corto y largo plazo y la motivación.

Los resultados de ciertas pruebas normalizadas realizadas en niños expuestos a entornos de aprendizaje ruidosos muestran que las puntuaciones de las evaluaciones son inferiores respecto a las de los niños no expuestos, por lo cual se infiere que el contexto de ruido podría afectar al desarrollo académico y profesional a largo plazo.

En el caso de los adultos, las pérdidas de audición no tratadas pueden traducirse en pérdida de ingresos y dificultad para encontrar un trabajo.  Esto afecta no solo las relaciones sociales, sino también a las familiares. Pruebas recientes han evidenciado que la presencia de efectos negativos sobre las personas como depresión, aislamiento, frustración, dificultades cognitivas y de seguridad personal son dos veces superiores en los adultos con pérdida de audición  respecto a las personas normoyentes debido a una alteración en el procesamiento auditivo por el entorno ruidoso.

Las consecuencias de la «no escucha» pueden ser graves para quienes la padecen, ¿entonces?

Lo primero que hay que hacer ante la sospecha de un daño auditivo es acudir a un médico otorrinolaringólogo y, en el caso de los niños, consultar con el pediatra de cabecera para que le derive a un otorrinolaringólogo pediátrico. Una vez hecho el diagnóstico, la intervención temprana es la clave para obtener buenos resultados. La mayoría de las enfermedades del oído se pueden curar con tratamiento médico, farmacológico, de rehabilitación o quirúrgico.

La falta de información precisa que existe en torno a las enfermedades del oído y de la pérdida auditiva, a menudo, limitan el acceso de las personas a la atención de estas afecciones, incluso entre los profesionales. Es común la falta de conocimiento sobre prevención, detección temprana y opciones de tratamiento para la pérdida auditiva, lo que dificulta a los pacientes llegar a las consultas de manera directa, obligándoles a visitar a varios médicos e instituciones, con el consiguiente desgaste para los pacientes y sus familias.

Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), las intervenciones de salud pública esenciales para la prestación de servicios de cuidado del oído y la audición a lo largo de la vida se resumen en el acrónimo ESCUCHAR:

E: Enfermedades del oído, prevenirlas y tratarlas.

S: Soluciones de comunicación para cada condición.

C: Comunidad empoderada y participativa.

U: Uso racional de los dispositivos de audio y reducción del ruido.

 

CH: Chequeo auditivo a lo largo de la vida.

A: Acceso a las tecnologías.

R: Rehabilitación.

Este año, el lema de la Organización Mundial de la Salud es Para oír de por vida, ¡escucha con cuidado! pero ¿cuáles son esos cuidados?

Algunas de las medidas sugeridas son: la divulgación en medios de comunicación, redes sociales, páginas web; sesiones difundidas por Internet; talleres sobre escucha segura en colegios y universidades; eventos públicos; ofrecer información personalizada de forma profesional logrando concienciar sobre esta problemática y promover prácticas de escucha segura para que las personas puedan seguir disfrutando de una experiencia satisfactoria.

El ruido presente en el entorno, tanto en el ámbito laboral como fuera de él, puede dar lugar a alteraciones auditivas temporales (fatiga auditiva) o permanentes (hipoacusia o sordera).

HIPOACUSIA: disminución de la agudeza auditiva que puede afectar a todas las frecuencias audibles o, selectivamente, a los tonos graves o agudos.

PRESBIACUSIA: pérdida de agudeza auditiva con la edad. Si bien es un efecto fisiológico normal a partir de los 30 años, está más agudizada o pronunciada en personas expuestas al ruido.

FATIGA AUDITIVA: respuesta fisiológica de protección del oído hacia sonidos de intensidad elevada (>80/85 dB), que se manifiesta con una elevación temporal del umbral de audición persistente después de haber cesado la emisión del ruido.

El Informe mundial sobre la audición vislumbra un mundo en el que nadie tenga pérdida auditiva debido a causas prevenibles y en el que aquellas personas que tengan hipoacusia puedan alcanzar todo su potencial por medio de la rehabilitación, la educación y el empoderamiento.

La exposición diaria al ruido en las aulas afecta a la comprensión y capacidad lectora, a la memoria a corto y largo plazo y a la motivación de los niños.

¿Se podrá lograr entonces concienciar de lo «peligroso» que es el ruido?

Todos deberíamos acceder a esta información, conocer cómo el ruido puede afectar a nuestros oídos y, por ende, a nuestras vidas, y alcanzar un conocimiento básico sobre protección auditiva, así como los pasos a seguir cuando estamos expuestos a sonidos intensos.

El impacto y el coste es alto, por lo que difundir sobre estos temas es ser parte del cambio, y en este artículo te proponemos que formes parte de él, fomentando la prevención, promoción, información y conocimiento sobre la salud auditiva y sus posibles riesgos de complicación, ¿te animas a llevarlo a la práctica?

yanina-Sitzer

Yanina Sitzer

Fonoaudióloga

Instituto Otorrinolaringológico Dr. Arauz Rehabilitación del acúfeno. Unidad de acúfenos e hiperacusia.

Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IReP)-GCBA.

Docente en el Máster de Audiología de la Univ. Europea Miguel de Cervantes.

revistagacetaudio@gmail.com

Revista Gaceta Audio

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