Líneas de investigación

24/07/2021 | Comparte:

Autor: Redacción GA

Líneas de investigación sobre la pérdida de audición

En la actualidad, no existe un tratamiento curativo para la hipoacusia neurosensorial y solo se dispone de dispositivos como audífonos o implantes cocleares. Resulta esencial la investigación de nuevas terapias preventivas, reparadoras y regeneradoras mediante aproximaciones farmacológicas, genéticas y con células madre.

Aproximaciones farmacológicas (Estudio Ciberer)

— Estudiar la eficacia de la administración combinada de los antioxidantes, N-acetilcisteína y el resveratrol, para prevenir o atenuar el daño causado por la administración de los ototóxicos como la kanamicina y la furosemida en las ratas.
— Estudiar la eficacia de la administración de inhibidores de TGF-ß, mediador de la respuesta inflamatoria, para prevenir o modular los cambios morfológicos y funcionales de la cóclea en un modelo de daño por exposición al ruido en el ratón.

Aproximaciones genéticas y con células madre (Estudio GENYO)

Se está trabajando en estudios para prevenir la pérdida de células ciliadas cocleares o crear un modelo de regeneración de estas células y de las neuronas del ganglio espiral dañadas, mediante células madre (CM) y terapia génica (tratamiento consistente en la introducción de genes específicos en las células del paciente para combatir ciertas enfermedades).

Esta falta de capacidad proliferativa endógena (que se forma o engendra en el interior de algo) y espontánea, hace necesario el uso de células exógenas (que se forman o nacen en el exterior de otro) o la activación de las células de soporte mediante terapia génica para inducir su diferenciación hacia células ciliadas in situ.

La continua investigación en este área está contribuyendo a que el tratamiento de la hipoacusia neurosensorial pueda llegar a ser una combinación de terapia génica, terapia celular e implante coclear.


Fuentes

Este artículo toma como referencia dos estudios publicados por el Hospital Clínic de Barcelona.

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Nutrición y pérdida auditiva

¿Influyen nuestros hábitos alimenticios en nuestras posibilidades de perder audición? Todo parece indicar que, en cierta medida, sí. De hecho, la hipoacusia se está convirtiendo en un importante problema de salud pública, y es una de las principales causa de discapacidad permanente, por delante incluso de otras enfermedades como la demencia, la diabetes o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Según la OMS, su incidencia está aumentando de forma significativa, sin que por el momento, ni sociedad, ni organismos de salud pública estén especialmente preocupados.  Implementar hábitos saludables en nuestro día a día para poder vivir más y con mejor calidad se ha convertido en una constante en la sociedad actual. Fruto de esta inquietud, se han llevado a cabo diversos estudios que sostienen que existe interacción entre la nutrición y la salud auditiva. Los resultados aún no son concluyentes pero abren la puerta al desarrollo de una terapia nutricional que proteja frente a la pérdida auditiva ligada al envejecimiento o a la predisposición genética. Las causas de pérdida auditiva se han estudiado en numerosas ocasiones, han sido descritas según diferentes clasificaciones y pueden ser de muy diversa índole: la edad, la exposición al ruido, la genética, enfermedades o patologías varias de oído interno y medio, entre otras.  La hipoacusia se está convirtiendo en un importante problema de salud pública y es una de las principales causa de discapacidad permanente, por delante de la demencia o la diabetes. La relación real entre nutrición y pérdida auditiva es un hallazgo relativamente reciente. La nutrición es la ciencia que investiga e interpreta la relación entre los nutrientes y otras sustancias presentes en los alimentos con la salud, crecimiento, reproducción y enfermedades de un organismo. Todo ello a través de varios procesos diferentes que tienen lugar en dicho organismo, como son la ingesta, la absorción, la asimilación, la biosíntesis, el catabolismo y la excreción. Se sabe, por ejemplo, que varias afecciones relacionadas con el síndrome metabólico están condicionadas por estos factores nutricionales, y parece que la audición podría estarlo también. Así, sería importante identificar los elementos nutricionales que pueden contribuir a «proteger» el sistema auditivo y aquellos que puedan considerarse de riesgo para, de este modo, preservar en lo posible la condición auditiva o incluso mantenerla si ya se ha detectado una pérdida, evitando un daño mayor. Uno de estos hallazgos parte de la idea de que los hábitos alimenticios condicionan la vulnerabilidad del oído interno a los cambios que en él pueden producirse por la edad. Uno de ellos, por ejemplo, es la formación de radicales libres, que también se forman en el oído interno y son un elemento clave para desencadenar una pérdida auditiva, ya que generan una vasoconstricción que conduce a la destrucción de las células ciliadas internas. Los antioxidantes como las vitaminas, que inhiben la formación de radicales libres, podrían tener un papel importante en la prevención y el tratamiento de la pérdida auditiva. La falta de vitamina D se ha vinculado con la pérdida auditiva, ya que podría afectar a la microcirculación en la cóclea y a la mineralización de la cadena osicular. Algunos estudios han relacionado la hipoacusia con la vitamina A, C, y E. También el Magnesio ha sido identificado como un elemento que, en sinergia con las vitaminas A, C, y E, puede contribuir al mantenimiento de los umbrales auditivos. Se ha reportado además que la falta de vitamina B puede favorecer una pérdida auditiva. Frente a las vitaminas y minerales, la ingesta elevada de carbohidratos, grasas y colesterol parece tener un efecto negativo en la audición, ya que al aumentar el riesgo cardiovascular, lo hace también el riesgo de alteración del flujo sanguíneo en la cóclea. Un reciente estudio desarrollado en los Estados Unidos y publicado en 2019, relaciona la obesidad en adolescentes (otro gran problema de salud pública) con un mayor riesgo de pérdida auditiva. El estudio concluye que la obesidad en adolescentes se asocia con un raro incremento de las posibilidades de tener hipoacusia en altas frecuencias o de presentar «muescas» o escotomas en determinadas frecuencias, pero no parece estar relacionada con los umbrales auditivos en las frecuencias conversacionales. En conjunto, los estudios desarrollados hasta el momento parecen sustentar la posibilidad de que la ingesta de ciertos nutrientes tiene efectos en la salud auditiva. Entre ellos, se encuentran las vitaminas A, B (concretamente B2, B9 y B12), C y E. También se hace referencia a ciertos minerales como el Magnesio y el Selenio, aunque en este particular no existe consenso, ya que ciertos estudios concluyen que la relación entre Magnesio y audición no es estadísticamente significativa.  Es interesante resaltar que los efectos de estos nutrientes podrían ser diferentes en función del sexo; en el caso de las mujeres, parecen registrarse mejores umbrales auditivos cuando los niveles de retinol y vitamina B12 son elevados, o cuando aumenta el consumo de carne roja, algo que no ocurre en el caso de los hombres, en los que la mayor ingesta de carne roja no se relaciona con una variación en los umbrales auditivos. No obstante, los propios autores son cautelosos con sus conclusiones, dado que la carne roja no solo es portadora de vitamina B12 y retinol, sino también de otros muchos nutrientes y proteínas. La falta de vitamina D, por su implicación en el metabolismo del calcio, también se ha relacionado con la pérdida auditiva, ya que podría afectar a la microcirculación en la cóclea y a la mineralización de la cadena osicular. De hecho, algunas investigaciones relacionan la falta de vitamina D con la hipoacusia de aparición súbita, e incluso plantean nuevas líneas de investigación, argumentando que los pacientes con este tipo de pérdida auditiva que mejor respondieron al tratamiento fueron aquellos que tenían niveles elevados de vitamina D y, por tanto, podría ser de utilidad combinar los tratamientos convencionales con un aporte suplementario de dicha vitamina. Los factores nutricionales se han relacionado también con las posibilidades de desarrollar tinnitus (acúfenos). Daws et al., en su estudio publicado en Ear and Hearing, señalaron que junto con múltiples factores de otra índole, una ingesta alta de vitamina de B12, junto con una dieta rica en proteínas, se asocia con un riesgo menor de padecer tinnitus. Sin embargo, las dietas ricas en hierro, calcio y grasas, parecen asociarse a un mayor riesgo. Además, señalaron que estas conclusiones no podían extrapolarse al riesgo de padecer pérdida auditiva.  El ser humano es omnívoro y, por tanto, ingiere nutrientes de muy diversos tipos en una sola comida. No obstante, a pesar de sus evidentes limitaciones por la imposibilidad de controlar el efecto de algunos nutrientes, los estudios desarrollados hasta el momento parecen arrojar algo de luz acerca de las potenciales interacciones entre nutrientes, sexo, factores ambientales, predisposición genética u otros factores individuales de riesgo a la hora de desarrollar una pérdida auditiva. Queda mucha investigación por hacer, pero a la vista de la importancia que la hipoacusia ha adquirido como problema de salud pública, podría ser de interés el desarrollo de un patrón nutricional para su prevención. Artículos de interés Dawes, P. et al. (2020) Relationship Between Diet, Tinnitus, and Hearing Difficulties. Ear&Hearing. Doi; 10.1097/AUD.0000000000000765. Ghazavi, H. et al. (2019) Investigation of vitamin D levels in patients with Sudden Sensory-Neural Hearing Loss and its effect on treatment.Am J Otolaryngol. Doi: 10.1016/j.amjoto.2019.102327. Jung, S.Y. et al. (2019) Association of nutritional factors with hearing loss. Nutrients. Doi: 10.3390/nu11020307. Kabagambe, E.K., Lipworth,L. et al. (2018) Erythrocyte folate, serum vitamine B12, and hearing loss in the 2003-2004 National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES). N. J. Clin. Nutr.DOI: 10.1038/s41430-018-0101-6. Las imágenes que ilustran este artículo corresponden al videojuego Homo Machina de exploración en 2D, inspirado en las ilustraciones médicas del Dr. Fritz Kahn. Homo Machina permite a los jugadores descubrir el trabajo de un gran artista al mismo tiempo que brinda una visión general completa del funcionamiento interno de nuestro cuerpo. © Darjeeling - Arte France - Feierbband, 2018. Disponible para iOS y Android. Myriam González Audióloga / Audioprotesista CV Autor Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.Técnico Superior en Audiología Protésica.Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Otitis seromucosa. Extraído del libro virtual de formación en ORL de la SEORL

La otitis serosa se define como la acumulación de líquido en el oído medio con integridad de la membrana timpánica, en ausencia de signos y síntomas de infección aguda. Este líquido puede ser mucoso, seroso o una combinación de ambos, pudiendo variar en su composición a lo largo de la evolución de la enfermedad. La duración puede ser aguda (inferior a tres semanas), subaguda (de tres semanas a tres meses) o crónica (superior a tres meses). Es muy frecuente en la edad pediátrica, siendo en la mayor parte de los casos casi asintomática, diagnosticada de forma accidental en una exploración realizada por otra causa. En adultos es menos frecuente encontrarla de manera aislada. Epidemiología Afecta sobre todo a niños menores de 8 años. Se considera que aproximadamente el 70% de los niños tienen al menos un episodio de otitis serosa antes de los tres años. Los factores de riesgo más conocidos para el desarrollo de esta enfermedad son la infección aguda de la vía aérea superior, la alergia nasal y la hipertrofia adenoidea, aunque existen muchos otros factores que influyen en su desarrollo. Se considera que existe una susceptibilidad genética para padecer otitis serosa, en probable relación con factores anatómicos y fisiológicos. Existen enfermedades congénitas que se asocian a una mayor frecuencia de otitis serosa. Es más prevalente en varones, en niños en contacto con fumadores, en los que acuden a guarderías y en los alimentados con biberón frente a aquellos que reciben lactancia materna. Patogenia El hecho clave en el desarrollo de una otitis serosa es la disfunción de la trompa de Eustaquio. La función principal de la trompa consiste en equilibrar la presión del oído medio a la presión atmosférica, además del drenaje de la secreción de la mucosa y la protección del mismo. Cuando la apertura de la trompa es insuficiente, se genera una presión negativa en el interior de la caja timpánica que favorece la aparición de un trasudado en un intento de compensar el desequilibrio de presiones. Aproximadamente el 70% de los niños tienen al menos un episodio de otitis serosa antes de los tres años. Si la obstrucción de la trompa es completa el líquido contenido en oído medio será el resultado del exudado producido por la mucosa y, por lo tanto, será estéril. Sin embargo, cuando dicha obstrucción es incompleta, con una apertura intermitente de la trompa, la presión negativa del oído medio puede succionar secreciones de la vía aérea superior, resultando un exudado con bacterias que pueden colonizar el oído medio e infectarlo, originando una otitis media aguda en el seno de una otitis serosa. Este hecho explica que los gérmenes aislados en una otitis serosa aguda sean característicamente aquellos que colonizan con más frecuencia la vía respiratoria superior. El origen de la obstrucción tubárica puede deberse a causas mecánicas o funcionales. En la edad pediátrica es mucho más frecuente la obstrucción funcional, debido a la inmadurez de la trompa. En el niño, la trompa es de menor longitud y con una posición mucho más horizontalizada (10º de inclinación respecto a la horizontal frente a los 45º del adulto) que determina una mala función del músculo tensor del velo del paladar y por tanto una deficiente apertura de la trompa. Además el cartílago es de menor consistencia y con mayor facilidad para colapsarse. La mucosa de la trompa puede ser objeto de una inflamación por afectación directa de un proceso alérgico o infeccioso, tanto vírico como bacteriano. Los pacientes que padecen una alergia nasal son más susceptibles de desarrollar una otitis serosa, pero en la mayoría de los pacientes con otitis serosa no es posible identificar un mecanismo alérgico subyacente y hay pacientes con rinitis alérgica que nunca presentaran disfunción tubárica. Se considera que existe una susceptibilidad genética para padecer otitis serosa, lo que explica también la diferencia de la prevalencia en función de la raza: mayor en indios americanos y esquimales. Una infección bacteriana, tanto en nasofaringe como en oído medio, es capaz de desencadenar el mecanismo inflamatorio que determina una otitis serosa. Se considera que existe mayor riesgo de cronicidad o de recurrencia en varones, de raza blanca, con un comienzo precoz de la otitis, que viven en un ambiente de fumadores, los que asisten a guardería y con mayor número de hermanos. También en aquellos con historia familiar de otitis. En la edad adulta suele presentarse en el seno de una infección de vía respiratoria superior, en especial la rinosinusitis, o como persistencia de contenido seromucoso tras la resolución de una otitis media aguda. Clínica La mayoría de las veces se presenta de forma asintomática, siendo descubierta de forma casual o en el seguimiento tras una otitis media aguda. El síntoma más comúnmente referido es la hipoacusia, que se instaura de forma lenta y progresiva de modo que pasa desapercibida tanto para el paciente como para sus padres y educadores, retrasando el diagnóstico. En el caso de los niños suele ser manifestada como disminución de la atención o del rendimiento escolar, o cambios en el comportamiento. Varios estudios demuestran que la pérdida auditiva es menor en los niños de menor edad. El paciente puede referir sensación de plenitud ótica, ruidos, amplificación de sonidos propios (autofonía) y ajenos. En ocasiones puede producir otalgia leve, sobre todo a raíz de un proceso catarral, haciéndonos pensar en una sobreinfección los casos que se presentan con otalgia intensa. El diagnóstico diferencial de esta enfermedad respecto a la otitis media aguda se basa en la ausencia de síntomas infecciosos, tales como fiebre o malestar general. Los síntomas suelen referirse de forma bilateral, al contrario de lo que ocurre en los adultos. Cuando se presenta de forma unilateral debe hacernos pensar en una tumoración en la nasofaringe, como un angiofibroma o una neoplasia maligna. Puede acompañarse de sensación de mareo o acúfenos y, excepcionalmente, de una parálisis facial periférica provocada por el aumento de presión en oído medio en los casos en que el conducto de Falopio es dehiscente, y que se recupera tras el tratamiento. La clínica suele ser menos clara en niños más pequeños en los que podemos encontrar solo irritabilidad y rechazo del alimento. Imagen videotoscopia oído derecho. Maniobra de videotoscopia. Diagnóstico Exploración física. La otoscopia es la prueba fundamental para el diagnóstico, siendo definitiva en una parte importante de los casos. Existen muchas anomalías en la membrana timpánica asociadas a la otitis serosa. Por lo general, muestra un tímpano íntegro, edematizado y opaco con un aumento de la vascularización radial, y puede estar en posición normal, abombado o retraído. En los procesos de corta evolución la coloración suele ser rojiza, generalmente con una membrana engrosada. Sin embargo en los casos crónicos el aspecto suele ser azulado, resultado del depósito de hemosiderina en el exudado, y la membrana suele estar adelgazada y atrófica, con tendencia a la retracción, pudiendo desencadenar en una otitis adhesiva. En los casos en que el tímpano conserva su transparencia, es posible observar en ocasiones niveles o burbujas (indicativo de que la trompa funciona parcialmente). La otoscopia neumática puede ser una gran ayuda en el diagnóstico de la otitis serosa en los casos dudosos, al mostrar una membrana timpánica con menor movilidad. Constituye una exploración muy accesible y con una sensibilidad y especificidad respectivamente del 94% y 80% frente a la miringotomía, en manos expertas. La acumetría puede servirnos de orientación en una primera valoración en niños colaboradores, poniendo de manifiesto una hipoacusia transmisiva en el contexto de una historia clínica y una imagen otoscópica compatibles. Exploraciones complementarias Timpanometría: es una prueba que traduce la complianza de la membrana timpánica, que se ve alterada cuando el oído medio se encuentra ocupado, sin embargo, no siempre es determinante. Típicamente obtendremos una curva aplanada (curva tipo B) paralela al eje de abscisas, o con el punto de mayor compliancia desplazado hacia presiones negativas (curva tipo C). Otitis media mucoide OD con tímpano ligeramente retraído. Otitis media serosa OD por disfunción tubárica con secreciones acumuladas en el hipotímpano y burbujas de aire con tímpano en posición normal. También podemos encontrar este patrón en otras patologías de oído medio. Otros resultados posibles, aunque no típicos, son curvas de amplitud normal o, con menor frecuencia, desplazadas hacia presiones positivas. Gráfica 1Curvas Timpanométricas. La audiometría generalmente muestra una hipoacusia de transmisión con un umbral diferencial en torno a los 20 dB, pero una otitis serosa por sí sola no justifica una pérdida mayor de 30 dB, que debe hacernos pensar en otras alteraciones del oído medio. Sirve además para detectar una posible afectación neurosensorial asociada al cuadro, determinada por el paso de mediadores inflamatorios al oído interno a través de la ventana redonda. Sin embargo, el papel de la audiometría en el diagnóstico de los niños es limitado debido a la dificultad para su correcta colaboración, siendo necesario en ocasiones recurrir a audiometrías de juego o con reflejos condicionados. Evolución La evolución natural de la otitis serosa en los niños es hacia la curación espontánea en un período de semanas a meses, en la mayoría de los casos. En los adultos, esta tendencia es menos marcada, por lo que el tratamiento debe ser más agresivo, pasando con más rapidez al drenaje quirúrgico, tras el fracaso inicial del tratamiento médico. Los tímpanos que han padecido durante mucho tiempo de otitis serosa tienen tendencia a la atrofia, pudiendo producirse una perforación timpánica, bolsas de retracción, otitis adhesiva o, incluso, desarrollar un colesteatoma. El riesgo de desarrollar una otitis serosa disminuye con el crecimiento del niño, fundamentalmente debido a la maduración de la trompa de Eustaquio y del sistema inmunitario. Otitis media aguda recidivante OD con tubo de drenaje y aireación. Colesteatoma OI con perforación timpánica superior y masa en ático del oído medio. Aproximadamente el 50% de los oídos con otitis serosa se normalizan en un período de dos meses, por lo que es recomendable esperar al menos tres meses antes de establecer un tratamiento quirúrgico. Sin embargo, la decisión de observación durante tiempos superiores a 6 meses debe ser resultado del balance entre las posibles consecuencias en la audición, el retraso del lenguaje, el desarrollo general y el rendimiento escolar. Los tímpanos que han padecido durante mucho tiempo de otitis serosa o han sido sometidos a varias miringotomías tienen tendencia a la atrofia, pudiendo producirse una perforación timpánica, bolsas de retracción, otitis adhesiva o, incluso, desarrollar un colesteatoma. El objetivo real del tratamiento es el control de la enfermedad y no su curación, ya que esta será proporcionada por el crecimiento y desarrollo o por el tratamiento de la causa de la obstrucción tubárica, y no por las estrategias médicas o quirúrgicas que empleemos. Tratamiento médico El tratamiento médico de la otitis serosa aguda (menos de tres semanas de duración) y subaguda (de tres semanas a tres meses) es controvertido, debido a la tendencia natural a la resolución espontánea de estos cuadros (que tiene lugar en el 80% de los casos). La otitis serosa crónica, si bien es posible que se resuelva espontáneamente, muchas veces requiere tratamiento, ya sea médico o quirúrgico. La profilaxis antibiótica ha sido empleada con éxito para disminuir los episodios de otitis media aguda, pero no son útiles en la prevención de la otitis media serosa. El papel de la audiometría en el diagnóstico de los niños es limitado debido a la dificultad para su correcta colaboración, siendo necesario en ocasiones recurrir a audiometrías de juego o con reflejos condicionados. Los antibióticos han demostrado un efecto moderado en el control de la otitis serosa a corto plazo, sin embargo su efectividad a largo plazo no ha sido demostrada. Además, diversos estudios indican que la efectividad del uso de antibióticos disminuye en los pacientes previamente tratados, por lo que en los niños que ya han recibido varios ciclos de antibióticos, resulta inútil prescribir uno nuevo. Los efectos secundarios más frecuentes de la terapia antibiótica incluyen erupciones cutáneas, vómitos, diarrea y reacciones alérgicas, además de favorecer el desarrollo de resistencias bacterianas. Los corticoides por vía sistémica asociados a la antibioterapia también han demostrado acelerar la resolución de la otitis (demuestran beneficio en uno de cada tres niños tratados), si bien la mayoría de los autores no justifican su uso, principalmente debido a sus efectos secundarios (cambios en el comportamiento, aumento del apetito, además de los efectos más graves como la supresión adrenal y la necrosis avascular de la cabeza del fémur). Los corticoides tópicos intranasales tienen menos efectos secundarios, sin embargo su uso no ofrece mejoría en el transcurso de dos semanas en el tratamiento asociado a antibióticos sobre la antibioterapia sola. Los antihistamínicos y los descongestionantes nasales no han mostrado ningún beneficio respecto a placebo en varios estudios, por lo tanto, no se justifica su empleo en el tratamiento de forma sistemática. Para otras terapias utilizadas en el tratamiento de la otitis media, tales como la autoinsuflación de la trompa de Eustaquio, el uso oral o intratimpánico de mucolíticos y el uso de otros agentes farmacológicos distintos a antibióticos, esteroides, antihistamínicos y descongestionantes, no existe ninguna evidencia en la literatura disponible. Tratamiento quirúrgico La curación definitiva de este proceso depende de la resolución de la obstrucción tubárica, así como del crecimiento del cráneo y la maduración de la trompa de Eustaquio. El tratamiento quirúrgico persigue disminuir el número de episodios de otitis y evitar las complicaciones que pueden derivar de la ocupación crónica del oído, además de mejorar la audición de estos pacientes. Se debe indicar cirugía en pacientes con otitis serosas agudas de repetición de al menos cuatro episodios en seis meses. Representación esquemática del tímpano y los huesecillos del oído. © Rendia. El tratamiento depende de la edad del paciente, considerando la miringotomía, con o sin colocación de tubos de drenaje transtimpánicos, y la adenoidectomía como principales opciones cuando falla el tratamiento médico. La miringotomía consiste en realizar una pequeña apertura en la membrana timpánica que permite el drenaje y aspirado del contenido del oído medio. Consigue equilibrar la presión del oído medio y resolver la hipoacusia de transmisión del paciente, además de reducir la tendencia a las infecciones de repetición. Sin embargo, no es efectiva por sí sola en el tratamiento de la otitis serosa a largo plazo, ya que el orificio se cierra en pocos días y la otitis puede recurrir en caso de persistencia de los mecanismos desencadenantes. Algunos autores apoyan la miringotomía con láser, que consigue un orificio que se mantiene abierto durante más tiempo, pero se asocia a una mayor incidencia de perforaciones timpánicas permanentes. Aproximadamente el 50% de los oídos con otitis serosa se normalizan en un período de dos meses, por lo que es recomendable esperar al menos tres meses antes de establecer un tratamiento quirúrgico. La colocación de tubos de ventilación transtimpánicos permite la ventilación del oído medio durante períodos de tiempo más prolongados. Existen distintos tipos de drenajes, los temporales, que suelen mantenerse una media de 6-12 meses y que suelen extruirse de forma espontánea, y los permanentes (tubos en T), indicados en aquellos pacientes en que es precisa la colocación de varios drenajes consecutivos por recurrencia de la clínica. Drenaje de oídos. La complicación más frecuente de los drenajes es la otorrea, resultado del reflujo de secreciones desde la nasofaringe o por el desarrollo de una OMA secundaria a la entrada de agua contaminada en el oído medio a través del drenaje. Se considera que a menor longitud del tubo de drenaje, es más probable la extrusión precoz del mismo, y a mayor longitud, existe un mayor riesgo de perforación timpánica permanente (hasta el 2% en los drenajes temporales y 17% en los permanentes). La adenoidectomía es la cirugía mayor más utilizada en la prevención de las otitis medias. Por si sola o asociada a miringotomía, consigue disminuir la incidencia y la duración de la otitis serosa, y el número de episodios de otitis media aguda, independientemente del tamaño de las adenoides, ya que mejora la ventilación de la trompa de Eustaquio, permitiendo un adecuado equilibrio de presiones. Sin embargo, no es un procedimiento exento de complicaciones por lo que debe estudiarse de forma independiente su indicación en cada caso. La amigdalectomía no está indicada, por sí sola, en el tratamiento de la otitis serosa. Tratamiento de la otitis seromucosa en adultos El tratamiento en adultos, al igual que en los niños, debe ir encaminado a resolver el proceso causal de la otitis, restableciendo un equilibrio de presiones en el oído medio y favoreciendo el drenaje de secreciones. Las medidas terapéuticas disponibles en adultos son las mismas que en la edad pediátrica, teniendo siempre presente que la curación espontánea es menos frecuente que en los niños. Inicialmente instauraremos un tratamiento médico encaminado a mejorar la ventilación tubárica, con lavados nasales, asociado a un corticoide tópico nasal y, en ocasiones, un ciclo corto de aerosolterapia. Aquellos casos en los que la otitis serosa acompaña a un cuadro agudo o crónico de sinusitis, el tratamiento será el mismo para ambos procesos añadiendo un ciclo de antibioterapia. En caso de persistencia de moco en oído medio a pesar del tratamiento médico, debemos plantear la miringotomía, con o sin colocación de drenaje transtimpánico, en función de la etiología. En los casos en que sospechemos que el origen de la otitis se debe a una obstrucción nasal por poliposis nasosinusal, una sinusitis crónica que no responde al tratamiento médico inicial o en caso de dismorfia septal severa, se debe recomendar tratamiento quirúrgico de la misma. Un grupo especial lo constituyen los pacientes con patología maligna en la nasofaringe. En estos, el desarrollo de una otitis serosa es el resultado de un conjunto de alteraciones producidas tanto por el tumor, como por los tratamientos empleados, en especial la radioterapia, que no solo afecta al funcionamiento de la trompa, sino que altera la mucosa del oído medio, cambia las propiedades del moco y disminuye su eliminación. En estos pacientes, el tratamiento más efectivo y con menos índice de complicaciones consiste en repetidas miringotomías con aspirado del contenido mucoso. Se debe evitar la colocación de tubos de drenaje que se asocian a una peor evolución, con otorreas frecuentes y una mayor pérdida auditiva, tanto transmisiva como neurosensorial. Diagnóstico por radiografía de una sinusitis maxilar. El tratamiento inicial se basará en medidas de higiene local y solo se recurrirá a la cirugía en caso de persistencia de la otitis, en presencia de complicaciones o en pacientes de riesgo. TRATAMIENTO DE LA OTITIS SEROSAEfectividad probadaAbstención terapéutica. Miringotomía con o sin colocación de tubosde drenaje. Antibióticos. Corticoides sistémicos o tópicos. Tratamiento de enfermedades desencadenantes.Efectividad dudosa / nulaDescongestionantes nasales. Antihistamínicos. Mucolíticos. Amigdalectomía.Tabla 1Opciones de tratamiento. Puntos clave En niños y adultos, el diagnóstico se basa en la historia clínica y en la exploración física mediante otoscopia. Dada la fisiopatología de la otitis serosa, la exploración de la vía aérea superior en busca de factores predisponentes resulta imprescindible. El tratamiento debe ir encaminado a restablecer el equilibrio de presiones del oído medio con la nasofaringe. El tratamiento inicial será conservador, fundamentalmente mediante medidas de higiene local, y solo se recurrirá a la cirugía en caso de persistencia de la otitis, en presencia de complicaciones o en pacientes de riesgo. Es imprescindible el tratamiento del proceso desencadenante de la otitis para evitar recurrencias. Nunca debemos olvidar en los adultos descartar la presencia de un tumor en nasofaringe ante el desarrollo de una otitis serosa unilateral.

Implante coclear en la tercera edad: a la búsqueda de un envejecimiento saludable

Las malformaciones en el oído conllevan, a menudo, una hipoacusia conductiva de grado moderado a severo, dependiendo del tipo de anomalía y de las estructuras afectadas. En estos casos, el diagnóstico de la pérdida de audición suele ser bastante precoz. La mejor recomendación es realizar un tratamiento adecuado y temprano para minimizar el impacto de la hipoacusia en la vida cotidiana de quienes la padecen. Las implicaciones de estos cambios son evidentes; es importante que las personas que entran en la tercera edad, reciban un adecuado cuidado de su salud, puesto que necesitarán mejor calidad de vida durante más tiempo. Los estudios epidemiológicos que se han realizado hasta el momento han demostrado que alrededor del 30% de los hombres y el 20% de las mujeres tienen una pérdida auditiva de al menos 30 dB a la edad de 70 años, porcentaje que se incrementa a 55% en los hombres y 45% en las mujeres a los 80 años. Si hablamos en términos generales, la pérdida auditiva afecta a aproximadamente un 20% de la población. Trabajos previos de otros autores habían determinado también que, incluso una hipoacusia pequeña, de unos 10 dB, puede hacer dos veces más difícil comunicarse con otras personas, especialmente en el trabajo o en eventos sociales. Los estudios han demostrado que alrededor del 30% de los hombres y el 20% de las mujeres tienen una pérdida auditiva de al menos 30 dB a la edad de 70 años, y se incrementa al 55% en los hombres y 45% en las mujeres a los 80 años. El implante coclear ha sido durante las últimas décadas el tratamiento de referencia en pérdidas neurosensoriales severas y profundas, ya que se ha mostrado claramente efectivo para mejorar la inteligibilidad del habla en hipoacusias neurosensoriales y para aumentar la calidad de vida de los pacientes que lo reciben. Es evidente que la prevalencia de la hipoacusia, como se ha visto anteriormente, aumenta con la edad, ya que una de sus causas más comunes se relaciona con el proceso de envejecimiento. En un estudio transversal realizado en Alemania en 2019, se concluyó que solo el 32% de los pacientes que recibieron un implante coclear eran mayores de 65 años, y solo el 15% tenían 75 años o más. Resultados similares se han obtenido en países como Suecia o Japón. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, estima que, en todo el mundo, solo un 10% de los candidatos a implante coclear lo reciben. Cuando se considera un tratamiento con implante coclear en la tercera edad, hay que tener en cuenta ciertos aspectos que no son relevantes en personas más jóvenes. Así, varios estudios han demostrado los beneficios del implante coclear, más allá de incrementar las habilidades auditivas. En pacientes de la tercera edad, el implante coclear reduce los acúfenos, la depresión y la somatización de síntomas y, lo que es más importante, mitiga la soledad y detiene el deterioro cognitivo e, incluso, incrementa las funciones cognitivas y la calidad de vida relacionada con la salud. Knopke et al. (2016) concluye en su estudio que los resultados del implante en pacientes de la tercera edad dependen de su estado psicológico y ha demostrado que, después de 12 meses de uso, los síntomas de ansiedad y depresión se correlacionaban negativamente con la «calidad de vida auditiva» en los pacientes entre 70 y 88 años, independientemente de la presencia de comorbilidades físicas de otra índole en estos grupos. Es importante además tener en cuenta como la edad, la cognición y la rehabilitación auditiva se influyen mutuamente, lo que sugiere la conveniencia de elaborar programas de rehabilitación específicos para estos grupos de edad. Imagen cedida por cortesía de MED·EL. El implante coclear ha sido durante las últimas décadas el tratamiento de referencia en pérdidas neurosensoriales severas y profundas, aumentando la calidad de vida de los pacientes. Además, se sabe que la hipoacusia no tratada es un factor claramente reversible en lo relativo a la demencia. Una reciente publicación concluye que los implantes cocleares son seguros y efectivos en las personas con deterioro cognitivo moderado. En dicho estudio, aproximadamente en el 60% de estos pacientes, el déficit cognitivo disminuyó de forma significativa a los 6 meses de uso del implante. Estas conclusiones van en la línea de promover un envejecimiento saludable. Es evidente que las personas de más de 65 años tienen más patologías asociadas que otros grupos de edad, y pueden tener hándicaps adicionales. En estos casos, es obvio que hay que considerar los riesgos inherentes a una anestesia general; esto ha llevado a los expertos a plantearse la posibilidad de realizar la cirugía bajo anestesia local. La Organización Mundial de la Salud estima que, en todo el mundo, solo un 10% de los candidatos a implante coclear lo reciben. Tanto el estudio de Amin et al. (2020), desarrollado en el Reino Unido, como el estudio de Wichova et al. (2022), realizado en los Estados Unidos y publicado hace tan solo unos meses, en pacientes de más de 80 años, apuntan exactamente en esta misma dirección. Imagen cedida por cortesía de MED·EL. Entre otras cosas, el estudio americano hace hincapié en la conveniencia de evaluar el datalogging de los implantes para conocer así de primera mano las «tendencias» de uso en esta población y mejorar el consejo terapéutico. Los datos recopilados en esta investigación con 102 pacientes, todos ellos mayores de 80 años, han permitido a los autores llegar a conclusiones interesantes, que invitan a la reflexión: a) Incluso las personas de más edad obtienen un beneficio significativo de sus implantes. b) Aquellos pacientes en los que existe una demencia subyacente obtienen puntuaciones de rendimiento más bajas, pero, a pesar de ello, su mejora es estadísticamente significativa tras el implante. c) En general, la ratio de complicaciones quirúrgicas es muy baja. d) El tiempo de uso promedio es muy similar al registrado en estudios previos de grupos de población más jóvenes. e) La edad de implantación no parece ejercer una influencia determinante en el rendimiento del implante coclear. En una investigación publicada también en este mismo año, Illg et al. (2022), recopilaron datos de una muestra de 45 pacientes de edades comprendidas entre 60 y 90 años, a los que se dividió en dos grupos en función de la edad de implantación. Se obtuvo una mejora significativa en lo relativo a su calidad de vida auditiva y su percepción del habla después de 3 meses de recibir el implante coclear, mejora que se mantenía a los 12 meses. Estos resultados subrayan la importancia del implante, no solo para mejorar la calidad auditiva, sino para mejorar la calidad de vida en la tercera edad. Desde un punto de vista más general, algunas investigaciones se han centrado en estudiar precisamente la relación coste-beneficio del tratamiento con implante coclear en la tercera edad en todos sus aspectos, tanto políticos, como económicos y éticos. Las conclusiones de algunos de estos estudios apuntan a una relación coste-beneficio positiva hasta edades bastante avanzadas. Además, la posibilidad de retrasar la demencia mediante una correcta estimulación auditiva, puede repercutir en una reducción de casos de demencia y, por tanto, una reducción de costes sanitarios para este tipo de pacientes. En el 60% de los pacientes implantados, el déficit cognitivo disminuyó de forma significativa a los 6 meses de uso del implante. Estas conclusiones van en la línea de promover un envejecimiento saludable. Imagen cedida por cortesía de MED·EL. Por tanto, la importancia social y económica de la pérdida auditiva y el envejecimiento de la población, junto con la gran diferencia existente entre los candidatos a implante coclear de este grupo de edad y los que realmente reciben el tratamiento, parecen apuntar a un replanteamiento global de las estrategias de intervención. Parece claro, a la vista de todos estos resultados, que el implante coclear también es una alternativa viable y efectiva en la tercera edad. No obstante, casi todos los especialistas subrayan la importancia de un acertado consejo terapéutico y consecuentemente una acertada selección de candidatos. Quizá, las preguntas claves serían las siguientes: ¿En qué momento los audífonos convencionales ya no proporcionan al paciente una ayuda suficiente y hay que empezar a considerar la opción del implante? ¿El entorno de este paciente, familia y amigos, es adecuado para asumir todas las implicaciones inherentes al proceso de implantación? ¿Se han gestionado de forma adecuada las expectativas, tanto para el propio paciente como para su familia? ¿Se han valorado de forma adecuada los riesgos, los beneficios y las alternativas? El implante coclear, por tanto, parece audiológicamente una clara opción, obviando por supuesto otros condicionantes de diversa índole, sobre todo económicos, sanitarios o sociales. Algunos pacientes con presbiacusia llevan años y años mal equipados porque los audífonos no les ayudan lo suficiente, lo que finalmente desemboca en una clara «desconexión» de su entorno y los correspondientes efectos colaterales de aislamiento, depresión, pérdida de autoestima y, por supuesto, deterioro cognitivo. El envejecimiento progresivo de la población parece plantear nuevos retos y objetivos, que se podrían englobar en la mejora de la calidad de vida en la tercera edad; dado que más del 30% de los mayores de 70 años y alrededor del 50% de los mayores de 80 años tienen presbiacusia, la salud auditiva ha de ser uno de los factores claves a tomar en consideración en la consecución de este objetivo. Los autores citados en este artículo, han empleado los datos recopilados para realizar una llamada a la acción; la pérdida de audición es común en la tercera edad; y la pérdida de audición severa o profunda conduce al aislamiento y favorece el deterioro cognitivo; así como un paciente con osteoartritis recibe una prótesis y puede volver a caminar, una persona con pérdida auditiva severa o profunda puede recibir un implante coclear y volver a oír, independientemente de su edad. Referencias bibliográficas Amin N., Wong G., Nunn T. et al. (2020) The Outcomes of Cochlear Implantation in Elderly Patients: A Single United KIngdom Center Experience. Ear, Nose&Throat Journal, Volume 100, Issue 5_suppl. September 2021, Pages 842S-847S. https://doi.org/10.1177/0145561320910662 Deal J.A., Reed N.S., Kravetz AD. et al. Incident hearingloss and comorbidity: a longitudinal administrative claims study. JAMA Otolaryngologists Head Neck Surg. 2019; 145(1): 36-43. doi:10.1001/jamaoto.2018.2876. Illg A, and Lenarz T. (2022) Cochlear Implantation in HearingImpairedElderly: Clinical Challenges and Opportunities to OptimizeOutcome. Frontieres in Neuroscience. 16 :887719. doi: 10.3389/fnins.2022.887719. Illg A., Lukaschyk J., Kludt E., Lesinski-Schiedat A., Billinger-Finke M. Do Not Go Gentleinto That Deaf Night: A Holistic Perspective on Cochlear Implant Use as Part of HealthyAging. J.Pers.Med. 2022, 12, 1658. https://doi.org/10.3390/jpm12101658 Jolink C., Helleman H.W., van Spronsen E., Ebbens F.A., Ravesloot M.J., Dreschler W.A. The long-termresults of speech perception in elderlycochlear implant users. Cochlear Implants Int. 2016; 17(3) :146-50. doi:10.1080/14670100.2016.1162383. National Institute on Deafness and Other Communication Disorders. Age-RelatedHearingLoss. July 17, 2018..https//www.nindcd.nih.gov/health/age-related-hearing-loss. Accessed April 1, 2020. S.S. Bourn, M.R.; Goldstein, S.A. Morris et al., Cochlear implant outcomes in the veryelderly, American Journal of Otolaryngology—Head and Neck MedicineandSurgery (2018), https://doi.org/10.016/j.amjoto.2021.103200 Wichova H., Mills D., Beatty S., Peng K., Miller M. Cochlear Implantation performance outcomes in patients over 80 yearsold. Laryngiscope Investigative Otolaryngology. 2022;7 (3): 847-853. doi: 10.1002/lio2.825. Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV Autor Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.Técnico Superior en Audiología Protésica.Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Beneficios de la audiometría extendida en altas frecuencias

Las frecuencias altas extendidas, por encima de los 8 kHz, representan una parte del espectro auditivo humano que normalmente no es valorado en los gabinetes audiológicos. Sin embargo, realizar una audiometría de estas frecuencias en determinados casos, puede ser de gran utilidad para prevenir una pérdida auditiva mayor o para detectar de forma precoz posibles disfunciones cocleares. En audiología se habla de «audición normal» cuando los umbrales audiométricos tonales entre 125-8000 Hz se encuentran dentro de valores de normalidad. La audiometría tonal es la prueba básica para el diagnóstico de la hipoacusia a pesar de que es sabido que un audiograma tonal convencional no predice aspectos fundamentales de la capacidad auditiva como la comprensión del habla, especialmente si esta se produce en ambientes sonoros desfavorables. El oído humano capta sonidos desde 20 Hz hasta 20.000 Hz. Sin embargo, la audiometría clínica, se limita a medir hasta 8 kHz. Por encima de esta frecuencia entramos en lo que se denomina «zona de alta frecuencia» o «audiograma extendido en altas frecuencias» (en adelante en este texto EHF, Extended High Frequencie). Las frecuencias evaluadas en esta zona son 9,10,11.2, 12.5, 14, 16, 18 y 20 kHz si bien las frecuencias específicas disponibles, pueden depender de la marca y el modelo del audiómetro. En población pediátrica se ha demostrado cómo la percepción insuficiente de las EHF tiene efectos negativos en la producción del habla y en el desarrollo del lenguaje, condicionando su progreso. Rara vez en la exploración clínica convencional, estas frecuencias son evaluadas. Moore (2017) enumeró los argumentos y mitos más aludidospara rechazar el estudio de esta zona frecuencial: – Hay poca energía de señal por encima de 8 KHz. – No hay evidencia de que las altas frecuencias sean útiles. – Los umbrales de HF obtenidos por el método tradicional son poco fiables. – Los audiómetros/auriculares solo alcanzan 8 KHz. – Alargará el tiempo de exploración. Estos argumentos son refutables analizando la evidencia científica. La investigación demuestra que hay información perceptualmente relevante en las frecuencias más altas, incluida aquella que afecta a la inteligibilidad del habla. Cada vez más estudios avalan el importante papel de la percepción de las EHF en la identificación de las cualidades de la voz, localización de la fuente de habla, identificación del hablante y la comprensión del habla en ruido y en entornos reverberantes (Trine & Monson, 2020). Los estudios destacan la mejoría de la discriminación en ruido cuando se realizan mejoras en la percepción de EHF (Levy et al., 2015). También es importante para percibir la calidad del sonido de la música. En población pediátrica se ha demostrado cómo la percepción insuficiente de las EHF tiene efectos negativos en la producción del habla, en el desarrollo del lenguaje y en la ratio de aprendizaje de palabras, condicionando su progreso. No solo los adultos, sino también los niños, se benefician perceptualmente del acceso a las EHF (Flaherty et al., 2021). En comparación con los niños con audición normal, aquellos con pérdida auditiva en EHF se ven privados de la estimulación de todo el espectro auditivo. Esta experiencia auditiva degradada durante la infancia se asocia con una percepción más pobre y / o con un desarrollo auditivo retrasado. En relación a la fiabilidad de los umbrales obtenidos en la audiometría de EHF, la evidencia muestra que, incluso en niños pequeños, los resultados son altamente comparables a la variabilidad de umbral en las frecuencias estándar. En relación a la fiabilidad de los umbrales obtenidos en la audiometría de EHF, de nuevo la evidencia (Mishra et al., 2022) muestra que, incluso en niños pequeños, los resultados son altamente comparables a la variabilidad de umbral en las frecuencias estándar y son consistentes con las normas clínicamente aceptadas. Así mismo, es un error afirmar que los audiómetros o auriculares no miden más allá de 8000 Hz. Nos hemos acostumbrado a usar audiómetros (y audiogramas) con 8 KHz como frecuencia de prueba más alta. Sin embargo, el audiómetro comercial comenzó con capacidad de evaluar EHF. En 1914 Western Electric presentó su modelo 1-A, que medía desde 32 hasta 16.384 Hz.Posteriormente por razones de diseño y calibración, los fabricantes acotaron hasta 8 Khz. En la actualidad, la mayoría de los fabricantes de audiómetros cuenta con equipos o módulos para ellos con la capacidad técnica de evaluar EHF por vía aérea. No obstante, en ocasiones, el argumento para no medir este rango de frecuencias suele ser: «para qué evaluarlo si no hay herramientas para mejorarlo», haciendo referencia a las limitaciones electroacústicas de los audífonos, que impiden actuar más allá de 5-10 Khz dependiendo del modelo y potencia. Siendo esto cierto, a continuación se analizarán situaciones en las que es importante la exploración de EHF y los expertos recomiendan su uso como herramienta habitual en la exploración audiológica. Audiometría de EHF en el diagnóstico precoz de hipoacusia por ototóxicos. Una de las aplicaciones más comunes de la audiometría de EHF es monitorear los efectos secundarios de los medicamentos ototóxicos, pues pueden causar daños irreversibles en el oído interno. Hablamos principalmente de antibióticos aminoglucósidos, cisplatino y carboplatino, estos últimos utilizados en tratamientos contra el cáncer. El diagnóstico precoz de daños en el oído por medicamentos ototóxicos permite examinar cambios terapéuticos para minimizar o prevenir la pérdida auditiva permanente y los trastornos del equilibrio. Los resultados muestran que la audiometría en EHF es el método más efectivo, frente a otros como la audiometría convencional y los DPOAE, para detectar estos daños. La audiometría de EHF permite diagnosticar la pérdida auditiva en poco tiempo y monitorear la evolución. La detección temprana de la afectación auditiva no solo alerta a los médicos, sino que también brinda la oportunidad de equilibrar los efectos terapéuticos de los medicamentos ototóxicos convencionales y contra el cáncer que conllevan riesgo de pérdida auditiva permanente.  Audiometría de EHF en población con antecedentes de otitis. La otitis media es una enfermedad común que afecta a alrededor del 80% de los niños en su infancia. Numerosos estudios sugieren la relación entre pérdida auditiva neurosensorial e infecciones crónicas del oído medio, concluyendo que la otitis media crónica puede conducir a disfunción coclear (Amamli, 2017). Sharma et al., en 2012, realizaron un estudio sobre audiometría de alta frecuencia en individuos con otitis media efusiva para analizar los umbrales en EHF. Los resultados mostraron que la sensibilidad auditiva se ve más afectada en ciertas frecuencias (10000, 12000 y 16000 Hz). La pérdida auditiva en EHF está más presente en sujetos con antecedentes de otitis media. Se han encontrado umbrales de audición en EHF más pobres en niños mayores con antecedentes de otitis que parecen estar relacionados con el tiempo pasado con este problema en el oído. Como se apuntó unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en EHF ralentiza el desarrollo de la percepción del habla en el ruido. En estos niños, la mejora en SRT con la edad es más lenta que en los niños con audición normal en estas frecuencias. Los niños con mayor riesgo de evolución a pérdida auditiva neurosensorial son aquellos que han requerido tratamiento con drenajes en repetidas ocasiones. Por todo esto, la audiometría en EHF debe considerarse como parte del seguimiento a largo plazo en estos pacientes lo que permitirá monitorizar los cambios en sus umbrales en EHF como medio de detección precoz de disfunciones cocleares. Una de las aplicaciones más comunes de la audiometría de EHF es monitorizar los efectos secundarios de los medicamentos ototóxicos que pueden causar daños irreversibles en el oído interno. Audiometría de EHF en la detección precoz de hipoacusia inducida por ruido «La pérdida de audición inducida por ruido (en adelante NIHL Noise Induced Hearing Loss) se reconoce como la discapacidad prevenible más común y la segunda causa principal de pérdida auditiva después de la presbiacusia. La NIHL es permanente e irreversible, pero prevenible». Según el estudio de Mehrparvar et al. (2014), la audiometría en EHF es la prueba más sensible para la detección de pérdida auditiva en personas expuestas a ruido, en comparación con otros métodos utilizados como la audiometría convencional y la OAEs. Recientemente se ha comprobado que las frecuencias por encima de 8000Hz son más sensibles al ruido, por lo que en los oídos con mayor exposición a este, el empeoramiento de los umbrales en EHF ocurre antes que en el rango de frecuencia convencional. En marzo de 2022, la OMS alertó de que más de mil millones de personas de entre 12 y 35 años corren el riesgo de perder audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música alta y otros ruidos recreativos de alto volumen. Por otro lado, los habitantes en las ciudades industrializadas tienen más probabilidades de padecer algún tipo de deficiencia auditiva.  La audiometría de alta frecuencia se propone como un examen complementario de fácil acceso, importante para detectar tempranamente la pérdida de audición en una población cada vez más expuesta a ruidos nocivos no solo por motivos laborales. Audiometría de HF en pacientes con riesgo de hipoacusia de origen genético o autoinmune Existen pacientes con riesgo de desarrollar hipoacusia neurosensorial al presentar enfermedades autoinmunes que conllevan la aparición de hipoacusia o por factores genéticos (Valiente et al., 2015). Numerosos estudios asocian umbrales afectados en EHF antes de que este deterioro sea visible en el audiograma convencional recomendando la evaluación audiológica de EHF para diagnosticar de forma temprana una posible pérdida auditiva. En algunos casos, esto permitirá que los especialistas indicados puedan valorar modificaciones en el tratamiento en curso o agregar una terapia para prevenir una posible progresión de la pérdida auditiva (Lasso de la Vega et al., 2016). Aún en el caso de que no sea posible evitar la aparición o progresión de la pérdida en esta población con factores de riesgo, la detección precoz permitirá tomar medidas para paliar sus efectos lo antes posible. La otitis media es una enfermedad común que afecta a alrededor del 80% de los niños en su infancia; existen estudios que han encontrado umbrales de audición en EHF más pobres en niños mayores con antecedentes de esta dolencia en el pasado. Pacientes con audiograma normal y dificultades elevadas en comprensión en ruido: Hidden Hearing Loss Muchas personas con audiograma normal expresan dificultad para entender el habla en ambientes ruidosos llegando a incapacitarle en determinadas situaciones. Es una queja común. Como ejemplo, 25.3 millones de estadounidenses tienen dificultades auditivas, pero no discapacidad auditiva (Edwards, 2020). La disminución de los umbrales en EHF puede ser una de las explicaciones a este fenómeno en oyentes de audición «clínicamente normal». Srikanta Mishra (2022) ha realizado amplios estudios sobre hipoacusia en EHF concluyendo que «la pérdida auditiva en EHF podría ser el eslabón perdido entre un audiograma normal y las OAE ausentes o anormales y las quejas de escucha en ruido». El término pérdida auditiva oculta (en adelante HHL, Hidden Hearing Loss) fue introducido por primera vez por Yeend et al. HHL hace referencia a aquellos casos en los que se detecta disminución en la percepción del habla en presencia de ruido a pesar de que los umbrales auditivos del audiograma convencional son normales. Si bien este tipo de déficit puede tener un origen multifactorial, estudios recientes (Korhman et al., 2020, Kotsopoulos 2022), asocian la HHL a daños en la cóclea no perceptibles en el audiograma por su redundancia o daños en la sinapsis entre células ciliadas internas y las fibras del nervio auditivo (Lieberman 2015). De acuerdo a Majidpour, aunque el resultado de la audiometría en EHF no podrá predecir el rendimiento del habla en ruido, el rendimiento deficiente del habla en ruido está fuertemente asociado con los umbrales hallados en EHF. Por ello, la audiometría en esta zona frecuencial forma parte de las pruebas diagnósticas de HHL junto con pruebas verbales en ruido y cuestionarios como el Hearing Handicap Inventory. El tratamiento propuesto para este tipo de problema es el uso de audífonos. Los audífonos en adaptación abierta, con mínima ganancia y herramientas avanzadas de reducción de ruido y micrófonos direccionales han demostrado ser altamente efectivos para casos de pérdida auditiva oculta. También esta población se puede aprovechar de ayudas técnicas como sistemas de FM y micrófonos remotos. Audiometría en EHF en pacientes con acúfenos crónicos y audiograma normal La asociación entre el acúfeno crónico y la pérdida auditiva es de sobra conocida. Una parte significativa de los pacientes con acúfenos (65%) presenta alteraciones en los umbrales auditivos medidos en la audiometría convencional. Sin embargo, existe un porcentaje considerable de pacientes sin alteración en estos umbrales que experimentan acúfenos.  Numerosos estudios han encontrado umbrales por debajo de lo normal en EHF en este grupo de pacientes. Estos hallazgos sugieren que la audiometría EHF es un complemento útil en la evaluación de pacientes con acúfenos teniendo en cuenta el valor terapéutico de explicar la etiopatogenia del acúfeno dentro del counseling a este perfil de pacientes con audiogramas «dentro de lo normal». En conclusión existen claros motivos para realizar audiometrías más allá de 8000 Hz. La audiometría de EHF permite una mayor comprensión diagnóstica y abre oportunidades de actuación al audiólogo como los estudios para la detección temprana, el monitoreo de pacientes con factores de riesgo, la prevención con protección auditiva y la intervención con dispositivos. Un paciente consciente de tener pérdida en EHF se concienciará para realizar revisiones regulares. La detección de umbrales por debajo de lo normal en EHF reforzará las indicaciones de uso de protectores auditivos y de ayudas técnicas cuando sea indicado (Moore et al., 2017). Ayudará con argumentos de venta relacionados con las ventajas de las diferentes gamas en reductores de ruido, direccionalidad y trasposición o compresión frecuencial. La incorporación al protocolo de evaluación en los casos pertinentes es fácil y debe considerarse a la vista de su utilidad y los beneficios, mejorando en último término la calidad de los servicios ofrecidos por nuestro centro. Muchas personas con audiograma normal expresan dificultad para entender el habla en ambientes ruidosos llegando a incapacitarle en determinadas situaciones. La disminución de los umbrales en EHF puede ser una de las explicaciones a este fenómeno. Bibliografía Applications of extended high-frequency audiometry: a narrative review. June 2021. Auditory and Vestibular Research 30. Rodríguez Valiente A, et al. Audiometría con extensión en altas frecuencias (9.000-20.000 Hz). Utilidad en el diagnóstico audiológico. Acta Otorrinolaringol Esp. 2015.  Majidpour A, Shahbazi MH, Kohansal B, Nazeri A. Applications of Extended High-Frequency Audiometry: A Narrative. Review. 2021; 30 (3).