Nuestro sistema auditivo es una de las obras maestras más finas y maravillosas del cuerpo humano. El oído no solo nos permite escuchar a los demás, sino que nos conecta con el entorno, nos ubica, nos emociona y nos protege. Es discreto, constante y muchas veces ignorado, pero está lleno de secretos fascinantes.
Vamos a detenernos en algunas de las peculiaridades más desconocidas de este sentido y que, sin embargo, marcan nuestro día a día.
¿Sabías que…
…el mundo empieza con un sonido?
El oído es el primer sentido que se activa en el vientre materno. Alrededor de la semana 16ª de gestación, el feto ya comienza a percibir sonidos, especialmente la voz de la madre. Este es uno de los vínculos más poderosos del desarrollo prenatal: el latido del corazón, la melodía de una voz conocida, incluso la música del entorno. Oír es, literalmente, lo primero que hacemos antes de nacer.
… nuestro sistema auditivo nunca duerme?
Durante las horas de sueño, el cerebro inhibe los sonidos que nos rodean para facilitar el descanso, pero el oído se mantiene alerta enviando información. Si se produjera un ruido más intenso, el cuerpo estaría preparado para reaccionar ante un peligro si fuera necesario.
… el hueso más duro de nuestro cuerpo se localiza en el oído?
Se trata del hueso temporal y protege el oído interno.
Y también aquí, un poco antes, en el oído medio, encontramos el hueso más pequeño del cuerpo, el estribo o estapedio, con una longitud entre 2,5 y 3 mm y que forma parte de la cadena de huesecillos, junto al yunque y al martillo.
…nuestro oído interno funciona como un piano?
En el oído interno se encuentra la cóclea, que alberga las células ciliadas, las cuales actúan como sensores. Cuando se percibe el sonido, el movimiento del líquido coclear las estimula y vibran como si fueran cuerdas pulsadas. Cada célula está «sintonizada» a una frecuencia específica, como si respondieran a una tecla del piano. Y al igual que este instrumento, organizan los sonidos de los más graves a los más agudos. Al inicio de la cóclea encontramos los tonos más agudos, mientras que los más graves se localizan en la zona más alejada. Esto explica por qué, con la edad, tendemos a oír menos aquellos sonidos más agudos.
El oído izquierdo está más preparado para percibir los sonidos musicales y el derecho responde mejor a los sonidos del habla.

…la música se escucha mejor por el oído izquierdo?
Según un estudio de las universidades de California y Arizona, publicado en «Science», el oído izquierdo está más preparado para percibir los sonidos musicales y el derecho responde mejor a los sonidos del habla.
… el oído se limpia solo?
La limpieza del oído no debe realizarse con bastoncillos de algodón ni con objetos similares. El oído está preparado para autolimpiarse, y este tipo de elementos no solo son innecesarios, sino que podrían resultar contraproducentes porque pueden ocasionar infecciones o incluso, perforación del tímpano.
… las orejas están en continuo crecimiento a lo largo de nuestra vida?
El pabellón auditivo está diseñado así para optimizar la audición. Su forma y pliegues tienen la función de captar todos los sonidos del entorno y conducirlos hasta el tímpano. Con la edad, tendemos a perder audición y la oreja trata de compensarlo aumentando de tamaño para captar mejor las ondas sonoras.
… la dieta ayuda a oír mejor?
Recientes estudios demuestran que los ácidos grasos Omega 3, presentes en pescados como el salmón o las sardinas, contribuyen a fortalecer los vasos sanguíneos del oído interno. Asimismo, las frutas y verduras ricas en antioxidantes y el consumo de vegetales de hoja verde, ayudan a prevenir problemas auditivos derivados del ruido.
… el oído interno genera impulsos eléctricos?
El oído humano está dividido en tres partes: externo, medio e interno. La parte más importante para la audición real —el oído interno— es tan pequeña que cabe fácilmente en la punta de un dedo meñique. Y, sin embargo, en ese espacio minúsculo se aloja la cóclea, una estructura en forma de caracol con unas 15.000 células ciliadas, encargadas de convertir las ondas sonoras en impulsos eléctricos para que el cerebro los interprete.
La parte más importante para la audición real —el oído interno— es tan pequeña que cabe fácilmente en la punta de un dedo meñique.




