El Experto

El color de la sala de conciertos influye en la percepción del sonido

Los investigadores informan de una correlación entre el entorno visual de un lugar y el timbre percibido de la música. Según un estudio de la Universidad Técnica de Berlín (Alemania), publicado en JASA por encargo de la Sociedad Acústica de América, el color de una sala de conciertos puede influir en la percepción del sonido por parte del oyente. Los resultados sugieren que el diseño visual de un espacio escénico tiene un efecto cuantificable en el timbre percibido de la música. «La percepción de la acústica de una sala es multidimensional», afirma el autor Stefan Weinzierl. «Así, percibimos las salas como más o menos reverberantes; las percibimos como más fuertes o más suaves, pero también percibimos diferentes timbres: una sala puede parecer cálida, o puede parecer brillante o metálica en su sonido». El color de una sala de conciertos puede influir en la percepción del sonido por parte del oyente. Los resultados sugieren que el diseño visual de un espacio escénico tiene un efecto cuantificable en el timbre percibido de la música. Diseño de estudios de realidad virtual Para evaluar el efecto del color en la percepción del sonido, los investigadores utilizaron plataformas de realidad virtual para simular 12 salas de conciertos de diferentes colores. Los participantes escucharon música grabada en entornos de color rojo, verde y azul, con variaciones de tono, brillo y saturación. La experiencia inmersiva se mejoró con auriculares que utilizaban tecnología binaural, la cual ajustaba el sonido según los movimientos de la cabeza del oyente. Durante el estudio, los participantes escucharon cuatro interpretaciones musicales diferentes —dos de violín y dos de clarinete— y se les pidió que las calificaran en función de su agrado, fuerza, reverberación y timbre. Impacto visual en el timbre y el «gusto» Los investigadores hallaron una clara correlación entre el diseño visual de la sala y el timbre percibido de la música. Los colores más saturados, en particular los verdes y azules fríos, se asociaron con un timbre más frío. Por el contrario, los colores más brillantes dieron lugar a un tono percibido más cálido. El estudio también observó que los participantes reportaron puntuaciones más altas de «agrado» para la música interpretada en salas de conciertos más oscuras. [caption id="attachment_30970" align="alignnone" width="1200"] Imágenes fijas de los distintos colores de las salas de conciertos que se probaron con los oyentes en el estudio. Foto: Drouzas, et al.[/caption] El volumen percibido de la música no se vio influenciado por el color del recinto, un hallazgo consistente con otros estudios psicológicos. Los resultados sugieren que los elementos visuales desempeñan un papel importante en la experiencia auditiva general, un factor que Weinzierl cree que debería tenerse en cuenta en el diseño de los recintos. El estudio también observó que los participantes reportaron puntuaciones más altas de «agrado» para la música interpretada en salas de conciertos más oscuras. «Teniendo en cuenta el esfuerzo que se realiza para mejorar las propiedades acústicas —todo el dinero que se invierte en lograr que una sala de conciertos suene bien—, creo que no se debe pasar por alto que la apariencia visual también influye en el sonido de la sala», afirma Weinzierl. «Si diseñas una sala de conciertos, no olvides considerar su aspecto visual. Tendrá un efecto en cómo se percibe el sonido». «Si diseñas una sala de conciertos, no olvides considerar su aspecto visual. Tendrá un efecto en cómo se percibe el sonido». FUENTE: https://hearingreview.com/

Alergia primaveral y pérdida temporal de audición.

La alergia primaveral constituye una de las afecciones respiratorias más frecuentes durante los meses de mayor concentración de polen, especialmente en individuos sensibles a gramíneas, olivos o cipreses. Sus manifestaciones clínicas más habituales incluyen estornudos, congestión nasal, prurito ocular y lagrimeo. Sin embargo, además de estos síntomas clásicos, las reacciones alérgicas también pueden afectar al sistema auditivo y provocar alteraciones temporales de la audición, una complicación menos conocida pero relativamente frecuente. La relación entre alergia y pérdida auditiva se explica principalmente por la inflamación de las vías respiratorias superiores. Durante una reacción alérgica, la mucosa nasal y faríngea se inflama como consecuencia de la liberación de mediadores inflamatorios. Este proceso puede extenderse a la trompa de Eustaquio, el conducto encargado de comunicar el oído medio con la nasofaringe y de regular la presión interna del oído. Cuando la trompa de Eustaquio se obstruye o funciona de forma inadecuada, el oído medio pierde su capacidad de ventilación y equilibrio de presión. Como consecuencia, puede producirse una acumulación de líquido o mucosidad en el interior del oído medio, lo que altera la correcta transmisión del sonido y genera una disminución temporal de la capacidad auditiva. Muchos pacientes describen esta sensación como si escucharan «bajo el agua» o con los oídos taponados. La alergia primaveral puede provocar una pérdida temporal de audición debido a la inflamación de la trompa de Eustaquio. Entre los síntomas auditivos más frecuentes asociados a la alergia primaveral destacan la sensación de presión u oído lleno, la disminución temporal de la audición, los zumbidos o acúfenos leves, los chasquidos, la autofonía —percibir la propia voz con eco o resonancia— y, en algunos casos, mareo leve o sensación de inestabilidad. Asimismo, puede aparecer dolor o picor en el interior del oído debido al proceso inflamatorio. Los síntomas auditivos más comunes son sensación de oído taponado, zumbidos, presión y disminución de la audición. En determinados pacientes, especialmente en niños o personas con alergias intensas y persistentes, la obstrucción mantenida de la trompa de Eustaquio puede favorecer el desarrollo de complicaciones como la otitis media serosa o secretora. Esta patología se caracteriza por la acumulación de líquido detrás del tímpano y puede comprometer temporalmente la función auditiva. Además, la falta de ventilación adecuada del oído medio aumenta el riesgo de infecciones óticas secundarias. Desde el punto de vista terapéutico, el tratamiento se centra en controlar la reacción alérgica y reducir la inflamación de las vías respiratorias. Los antihistamínicos y los corticoides nasales constituyen las opciones farmacológicas más utilizadas, ya que ayudan a disminuir la respuesta inmunológica y a descongestionar la mucosa respiratoria. De forma complementaria, los lavados nasales con suero fisiológico o soluciones salinas favorecen la limpieza de las fosas nasales y contribuyen a mejorar la ventilación del oído medio. El control de la alergia mediante antihistamínicos, corticoides nasales y lavados nasales suele mejorar los síntomas. Asimismo, se recomienda minimizar la exposición a los alérgenos durante los periodos de alta concentración de polen, especialmente en días ventosos o con elevados niveles ambientales. El seguimiento médico resulta especialmente importante en aquellos casos en los que los síntomas auditivos persisten o empeoran. Aunque la pérdida auditiva asociada a la alergia suele ser reversible y mejora tras el control del cuadro alérgico, es fundamental consultar con un especialista en otorrinolaringología si la pérdida de audición aparece de forma brusca, intensa o se prolonga durante más de una o dos semanas. Una evaluación médica adecuada permite descartar infecciones, otitis u otras patologías del oído que requieran tratamiento específico e inmediato. Diversas instituciones médicas internacionales, como la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery, destacan la importancia de reconocer la relación entre las alergias respiratorias y las alteraciones auditivas para favorecer un diagnóstico y tratamiento precoces. Una pérdida auditiva brusca o persistente requiere valoración médica especializada para descartar complicaciones.

Aural Centros Auditivos presenta su segundo audiolibro «Auri y la magia de escuchar»

La audición desempeña un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje de los niños. Sin embargo, una pérdida auditiva leve o moderada puede pasar desapercibida, afectando el rendimiento académico y la interacción social de los más pequeños. Para sensibilizar sobre esta realidad y acompañar a los niños en su proceso de adaptación auditiva, Aural Centros Auditivos creó a AURI, su mascota pediátrica. Un proceso colaborativo para dar vida a AURI En 2023, Aural Centros Auditivos decidió crear una mascota que representara su compromiso con los niños. Para ello, uno de sus equipos pediátricos en Madrid propuso diversas ideas, dando lugar a los primeros bocetos elaborados por una logopeda. Posteriormente, se realizó una prueba piloto en la que niños de diferentes edades eligieron su diseño favorito: un dinosaurio. Tras este paso, Aural colaboró con diseñadores para dar con la imagen perfecta de AURI. Una vez definida su apariencia, se invitó a los equipos de Aural a participar en la elección de su nombre. El nombre elegido fue AURI, una combinación entre Aural y dinosaurio, que fusiona muy bien la esencia de este personaje. Y es que Auri es un dino que lleva audífonos, como los niños y niñas que visitan nuestros centros, con el fin de que se sientan plenamente identificados con la mascota. Los audioprotesistas pediátricos de Aural utilizan a Auri en las pruebas que se le realizan a los más pequeños, siempre orientadas a una excelente atención y tratamiento de la hipoacusia, mediante el juego, para lograr la mejor implicación de los niños en su proceso de adaptación. Un dinosaurio tierno y empático elegido por niños y profesionales de Aural es el fiel compañero de aventuras de los más pequeños con pérdida auditiva. «Auri y la magia de escuchar»: un cuento para inspirar y acompañar Con el objetivo de fortalecer el vínculo entre AURI y los niños, Aural Centros Auditivos ha impulsado la creación una serie de cuentos. Las aventuras de Laura y Auri cobran vida en un relato que busca acompañar a los más pequeños en su proceso de adaptación auditiva. En 2026 AURI regresa acompañando a Laura en su camino hacia una mejor audición y nos explica su experiencia en su centro auditivo de confianza y con su logopeda descubriendo la magia de escuchar. Su historia cobró vida en el cuento «Mi nuevo amigo Auri», donde Auri llega a casa de Laura, una pequeña de 3 años con hipoacusia y este año sigue sus aventuras en su segundo audiolibro, «Auri y la magia de escuchar». El libro está disponible en formato audiocuento en Spotify y sitio web de Aural Centros Auditivos, para que los niños puedan escuchar las historias de AURI. Esta versión sonora está pensada especialmente para reforzar el vínculo con la audición a través del disfrute y la imaginación, especialmente en aquellos niños que ya utilizan audífonos y empiezan a descubrir el mundo que les rodea a través de los sonidos. La historia de Auri está disponible en audiocuento para reforzar el vínculo en aquellos niños que empiezan a descubrir el mundo a través de los sonidos. Una iniciativa con propósito Con esta iniciativa, Aural reafirma su compromiso con el bienestar infantil. El proyecto tiene como objetivo normalizar y dar visibilidad a la pérdida auditiva no solo en la población general, sino también entre los más pequeños y su entorno, contribuyendo a que las nuevas generaciones crezcan sensibilizadas y con una percepción natural del uso de audífonos. La creación de esta serie de cuentos se alinea con el propósito de Aural Centros Auditivos de mejorar la calidad de vida de las personas a través de la audición, y refuerza su compromiso con la eliminación del estigma asociado a la pérdida auditiva y la normalización del uso de audífonos poniendo la tecnología al servicio de las personas. Aural Service Kids: un plan de audición único para el mejor cuidado de la salud auditiva infantil En Aural Centros Auditivos cuentan con un plan de audición único, diseñado a medida para cada una de las etapas del desarrollo infantil. Aural Service Kids es el plan de audición creado para niños y adolescentes de 0 a 16 años que incluye múltiples ventajas con una atención audiológica y audio protésica pediátrica especializada. En los centros pediátricos Aural se facilita la mejor calidad auditiva para que los niños accedan y desarrollen el lenguaje, además de ofrecer un acompañamiento a los niños y las familias para toda la vida, con servicios de excelencia y una atención exclusiva. Auri acompaña y representa los valores de Aural Kids y es la única mascota propia de centros auditivos pediátricos retail en la actualidad. Escucha el audiocuento: Cuento digital: https://heyzine.com/flip-book/3aa8007ccd.html

La primera consulta empieza antes de entrar en el centro auditivo. El papel estratégico de la atención telefónica en los centros auditivos.

En muchas clínicas auditivas ocurre una paradoja curiosa: se invierte en tecnología, formación, instalaciones y campañas de marketing, pero el primer contacto real con el paciente sigue dependiendo de algo mucho más sencillo… una llamada telefónica. Y ahí es donde muchas consultas «ganan o pierden» oportunidades. La primera impresión del paciente no ocurre en la consulta, sino al teléfono Diversos expertos en Audiología coinciden en que el teléfono sigue siendo la auténtica puerta de entrada de una clínica. Da igual lo avanzado que sea el equipamiento o la experiencia del audiólogo si quien atiende la llamada no sabe transmitir confianza, empatía y profesionalidad. En realidad, la primera impresión del paciente no suele producirse en la consulta, sino en esos primeros segundos al otro lado de la línea. El teléfono sigue siendo la auténtica puerta de entrada de una clínica auditiva. Durante años, el sector audiológico ha puesto el foco en la innovación tecnológica. Audífonos más pequeños, conectividad avanzada, inteligencia artificial o sistemas de ajuste cada vez más precisos forman parte de una evolución constante. Sin embargo, muchos especialistas recuerdan que toda esa tecnología pierde todo su valor si el paciente no llega siquiera a cruzar la puerta del centro. La primera impresión del paciente no ocurre en la consulta, sino al teléfono. La atención telefónica sigue siendo, en muchos casos, el verdadero inicio de la experiencia del paciente. Y no se trata únicamente de contestar llamadas o gestionar agendas. La persona que atiende el teléfono representa la voz de la clínica, su manera de comunicarse y, en cierto modo, su filosofía de atención. Mucho más que «coger citas» Tradicionalmente, el papel de los recepcionistas o los coordinadores de atención al paciente se ha infravalorado. Sin embargo, profesionales especializados en gestión audiológica defienden que este puesto tiene un impacto directo tanto en la viabilidad del negocio como en la percepción que el usuario tendrá de la clínica. La razón es simple: si una llamada no termina en una cita, no existe evaluación, ni adaptación protésica, ni seguimiento posterior. En otras palabras, no hay paciente. Además, captar nuevos contactos supone una inversión importante para cualquier centro auditivo. Algunas estimaciones sitúan el coste de adquisición de un nuevo paciente entre 300 y 800 euros. Por eso, desperdiciar llamadas por falta de preparación puede salir muy caro. Una llamada mal atendida puede tirar por tierra toda la inversión en marketing. Según algunos consultores del sector, uno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier persona puede atender correctamente el teléfono sin formación específica. La realidad es distinta. Saber conducir una conversación, responder preguntas delicadas y generar confianza requiere preparación y herramientas adecuadas. A menudo, quien llama no está buscando únicamente información técnica. Muchas personas llegan a la clínica con inseguridad, dudas o incluso cierta resistencia a reconocer su pérdida auditiva. Algunas llevan años retrasando la decisión de pedir ayuda y otras llaman por insistencia de su pareja o de un familiar cercano. Por eso, el tono de voz, la paciencia y la capacidad de escuchar son elementos fundamentales. Una respuesta fría, precipitada o excesivamente comercial puede hacer que el posible paciente pierda interés antes incluso de acudir a la consulta. La coordinación telefónica no consiste sólo en dar citas, sino en generar confianza. En cambio, cuando la conversación transmite cercanía y tranquilidad, la percepción cambia completamente. El paciente siente que está hablando con profesionales que entienden su situación y que no solo quieren vender un dispositivo. El teléfono también fideliza No todas las llamadas son oportunidades de venta. Muchas corresponden a cambios de cita, dudas técnicas, consultas sobre el mantenimiento de los audífonos o cuestiones relacionadas con el seguimiento del tratamiento. Sin embargo, la forma en que se responde influye directamente en la fidelización. En numerosas clínicas, los pacientes recurrentes representan buena parte de los ingresos y de la estabilidad del negocio. Por eso, la atención telefónica debe entenderse como una extensión de la experiencia clínica. La persona que atiende el teléfono necesita transmitir cercanía, organización y auténtico interés por ayudar. También debe ser capaz de recopilar información relevante y coordinar correctamente la comunicación con el resto del equipo. Cuando esto ocurre, el paciente percibe coherencia y profesionalidad desde el primer momento. Y esa sensación de confianza suele ser determinante para que continúe con el proceso de adaptación auditiva. En realidad, muchos pacientes valoran tanto la experiencia humana como la calidad técnica del tratamiento. Sentirse escuchados, comprendidos y acompañados reduce la ansiedad y mejora la predisposición hacia la rehabilitación auditiva. La importancia del acompañante Uno de los aspectos más interesantes que destacan los especialistas es la influencia de la pareja o de un familiar durante la primera consulta auditiva. Las probabilidades de que un paciente avance en la decisión de compra aumentan considerablemente cuando acude acompañado. Tiene lógica: la pérdida auditiva afecta a la comunicación diaria de todo el entorno familiar, no solo de quien la padece. En muchos casos, además, es precisamente la pareja quien primero detecta el problema auditivo. Las dificultades para seguir conversaciones, el volumen excesivo de la televisión o la necesidad constante de repetir frases suelen convertirse en situaciones cotidianas dentro del hogar. Cuando el acompañante participa desde el principio, comprende mejor las limitaciones del paciente y también el beneficio real de las soluciones auditivas. Esto facilita enormemente la toma de decisiones. Cuando el paciente acude acompañado, la probabilidad de avanzar en la decisión aumenta considerablemente. Por eso, una buena coordinación telefónica no consiste únicamente en concertar una visita, sino también en preparar adecuadamente esa primera experiencia. Invitar de manera natural a que el paciente acuda acompañado puede marcar una gran diferencia. La pregunta más temida: «¿Cuánto cuestan los audífonos?» Pocas cuestiones generan tanta tensión en la recepción como ésta. y, sin embargo, es una de las preguntas más habituales. El problema no está en la pregunta, sino en cómo se responde. Una contestación fría o demasiado directa puede bloquear la conversación antes incluso de que el paciente visite la clínica. Los expertos recomiendan evitar respuestas cerradas y centrarse en transmitir orientación y tranquilidad. Explicar que existen diferentes soluciones según las necesidades auditivas, el estilo de vida y el presupuesto ayuda a mantener el interés y abre la puerta a una evaluación profesional. También resulta importante abordar la financiación con naturalidad. Actualmente, la mayoría de las clínicas ofrecen fórmulas de pago flexibles que facilitan el acceso a los tratamientos auditivos y reducen el miedo inicial al coste. En este sentido, la atención telefónica no debería centrarse únicamente en el precio, sino en el valor que puede aportar una mejor audición a la vida del paciente. Recuperar conversaciones, volver a participar en reuniones familiares o escuchar con comodidad son aspectos que tienen un enorme impacto emocional. El valor de un buen guión telefónico Lejos de sonar robótico, un buen guión telefónico sirve como apoyo para que la conversación fluya con seguridad y coherencia. No se trata de leer respuestas automáticas, sino de disponer de una estructura clara que ayude a manejar objeciones, resolver dudas frecuentes y conducir la llamada hacia el objetivo principal: generar confianza y conseguir una cita. Un buen guión telefónico no robotiza la conversación: le da seguridad. Para muchas clínicas con varios centros o alta rotación de personal, estos protocolos también facilitan la formación de nuevos coordinadores y garantizan una experiencia homogénea para el paciente. Contar con pautas claras también evita improvisaciones poco acertadas. Muchas veces, el problema no es la falta de voluntad, sino la falta de preparación. La atención telefónica exige habilidades específicas que no siempre se enseñan dentro de la formación sanitaria. Además, cada llamada puede convertirse en una oportunidad para detectar necesidades, transmitir tranquilidad y reforzar la imagen profesional de la clínica. Una pieza clave en la experiencia del paciente Durante años, la Audiología ha centrado gran parte de sus esfuerzos en la tecnología. Pero la experiencia demuestra que la diferencia muchas veces empieza antes de entrar en el gabinete. Una llamada bien atendida puede ser el primer paso para que una persona decida afrontar su pérdida auditiva, y eso convierte al coordinador de atención al paciente en una figura mucho más estratégica de lo que tradicionalmente se ha pensado. En realidad, la atención telefónica representa el inicio de la rehabilitación auditiva. Es el momento en el que muchas personas vencen sus dudas y se animan, por fin, a pedir ayuda. Detrás de muchas adaptaciones auditivas exitosas hay una conversación que empezó bien. Quizá por eso, cada vez más clínicas están empezando a considerar la recepción no como un simple puesto administrativo, sino como una pieza esencial dentro de la atención audiológica moderna. «Porque, al final, la tecnología abre posibilidades, pero son las personas quienes generan confianza».

Pérdida auditiva inducida por radiación y deterioro cognitivo en supervivientes de cáncer infantil.

Las investigaciones realizadas en niños tratados por el tumor cerebral ependimoma, revelan que la pérdida auditiva grave está asociada con una menor capacidad intelectual y ponen de relieve la necesidad de intervenciones auditivas. Un estudio dirigido por investigadores del St. Jude Children’s Research Hospital reveló que la radioterapia para el ependimoma, un tumor cerebral pediátrico, contribuyó significativamente a la pérdida auditiva, un riesgo directamente relacionado con la salud cognitiva. Según los hallazgos publicados en Neuro-Oncology, los niños que desarrollaron pérdida auditiva grave experimentaron un mayor deterioro en las pruebas cognitivas en comparación con aquellos que no la desarrollaron. El estudio incluyó a 145 niños tratados con radioterapia para ependimoma, de los cuales el 34% fueron diagnosticados con pérdida auditiva severa en al menos un oído. La investigación, dirigida por Heather Conklin, PhD, del Departamento de Psicología y Ciencias Bioconductuales de St. Jude, halló que la pérdida auditiva se asociaba con una menor capacidad intelectual y peores habilidades comunicativas. Un estudio dirigido por investigadores del St. Jude Children’s Research Hospital reveló que la radioterapia para el ependimoma, un tumor cerebral pediátrico, contribuyó significativamente a la pérdida auditiva, un riesgo directamente relacionado con la salud cognitiva. También se relacionó con un mayor deterioro de la capacidad intelectual con el tiempo, aunque el aprendizaje verbal y la memoria se mantuvieron estables. «El deterioro cognitivo asociado a la pérdida auditiva suele estar vinculado a terapias combinadas o a haber recibido quimioterapia y radioterapia, pero observamos una alta tasa de pérdida auditiva y un mayor deterioro cognitivo, incluso en un grupo que solo recibió radioterapia», afirma Conklin en un comunicado. Publicada en Neuro-Oncology, una investigación del Hospital Infantil St. Jude, dirigida por Heather Conklin, PhD, del Departamento de Psicología y Ciencias Bioconductuales, demostró que la radioterapia contribuyó significativamente a la pérdida auditiva, un riesgo directamente relacionado con la salud cognitiva, en niños tratados por ependimoma. Ella señala que el riesgo es mayor en esta población específica de pacientes. «Las tasas de pérdida auditiva son mucho más altas en el ependimoma que en otros tumores cerebrales porque estos pacientes son más jóvenes al momento del diagnóstico y es más probable que el tratamiento incluya la cóclea debido a la ubicación del tumor», agrega Conklin. «El deterioro cognitivo asociado a la pérdida auditiva suele estar vinculado a terapias combinadas o a haber recibido quimioterapia y radioterapia, pero observamos una alta tasa de pérdida auditiva y un mayor deterioro cognitivo, incluso en un grupo que solo recibió radioterapia». El estudio también identificó la hidrocefalia, las cirugías múltiples, la quimioterapia previa a la radiación y la corta edad como factores asociados con la pérdida auditiva grave. Si bien intervenciones como los audífonos y los implantes cocleares pueden ayudar a los pacientes, los investigadores señalan que la aceptación del tratamiento puede ser un desafío. El estudio sugiere que educar a las familias sobre la relación entre la audición y la salud cognitiva podría mejorar el uso de estos dispositivos. «Los padres encuestados dijeron que priorizarían el uso de audífonos si creyeran que influye positivamente en el desarrollo cerebral, lo cual motiva nuestro trabajo», afirma Conklin en un comunicado. «Conocer estos riesgos puede ayudarnos a educar a la población y a mejorar la aceptación del tratamiento». FUENTE: https://hearingreview.com /  

GAES lidera la reputación del sector de la salud auditiva en España

El informe analiza más de 20.000 establecimientos y 310.000 reseñas, reforzando el peso estratégico de la especialización y de la reputación digital en la categoría de centros auditivos. Los atributos más destacados en las reseñas de GAES son el trato humano del equipo, la capacidad de explicar el proceso auditivo con claridad, el seguimiento posterior y la sensación de respaldo continuo. La reputación digital se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad para las empresas vinculadas a la salud. En el ámbito de la Audiología, donde la confianza y el acompañamiento profesional son determinantes para el usuario, las valoraciones online adquieren un peso cada vez más relevante en la decisión de acudir a un centro especializado. En este contexto, la compañía GAES encabeza el ranking de reputación del sector de la salud auditiva en España elaborado por la consultora Adentity. El estudio, correspondiente a 2026, analiza un total de 21.864 establecimientos y más de 313.000 reseñas de usuarios, situando a GAES como la marca mejor valorada del mercado con una puntuación de 4,6 sobre 5. La cifra se sitúa medio punto por encima de la media del sector, establecida en 4,1, y refuerza el posicionamiento de la compañía dentro de un mercado cada vez más competitivo y diversificado. El estudio de Adentity analiza más de 21.800 establecimientos y 313.000 reseñas de usuarios. Uno de los aspectos más destacados del informe es la diferenciación entre operadores especializados en audición y compañías que integran servicios híbridos de óptica y Audiología. Según el análisis, los centros especializados mantienen una ventaja reputacional significativa, con una media de 4,3 frente al 4,0 registrado por los modelos híbridos. Dentro de esta categoría específica, GAES alcanza incluso un índice reputacional en 2025 de 4,8, consolidando su liderazgo entre los especialistas del sector. GAES lidera el ranking de reputación del sector auditivo en España con una puntuación de 4,6 sobre 5. El informe identifica varios atributos especialmente valorados por los usuarios en las reseñas dedicadas a GAES. Entre ellos destacan la profesionalidad y cercanía del equipo, la claridad a la hora de explicar el proceso auditivo y el seguimiento posterior al tratamiento. Estos factores resultan esenciales en una categoría sanitaria de alta implicación emocional y personal, donde el acompañamiento continuo influye directamente en la percepción global de la experiencia. Las opiniones recopiladas reflejan además que los usuarios no solo asocian el servicio con una mejora auditiva, sino también con un impacto positivo en su calidad de vida. Este componente emocional se convierte en un elemento diferenciador para la marca y en una poderosa herramienta de confianza para nuevos pacientes. La profesionalidad, cercanía y claridad en la atención son los atributos mejor valorados por los usuarios. Otro de los puntos relevantes del estudio es la diferencia existente entre la experiencia local en los centros y la percepción corporativa global de la marca. Mientras la valoración media en Google alcanza un notable 4,7, el TrustScore medio del sector desciende hasta 3,6. Esta brecha evidencia que la satisfacción en el centro no siempre se traduce automáticamente en una reputación corporativa sólida, subrayando la importancia de una gestión integral de la experiencia del usuario y de la comunicación digital. En un escenario donde cada vez más consumidores consultan opiniones online antes de elegir un centro auditivo, la reputación digital deja de ser un simple indicador de imagen para convertirse en un factor estructural de liderazgo y crecimiento. El informe de Adentity confirma así que la especialización, la calidad asistencial y la cercanía continúan siendo claves para generar confianza en el ámbito de la salud auditiva. La especialización en salud auditiva continúa siendo un factor diferencial frente a los modelos híbridos.

El impacto del ruido urbano en la salud auditiva

La exposición continua al ruido urbano se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para la salud auditiva en las grandes ciudades. El tráfico, las obras, el transporte público y la contaminación acústica generada por locales de ocio provocan niveles sonoros que, en muchos casos, superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque sus efectos suelen ser progresivos y silenciosos, diversos estudios han demostrado que el ruido ambiental puede afectar significativamente a la audición y a la calidad de vida. El oído humano está diseñado para tolerar determinados niveles de sonido. Sin embargo, cuando la exposición al ruido es intensa o prolongada, las células ciliadas del oído interno pueden dañarse de manera irreversible. Estas células son esenciales para transformar las vibraciones sonoras en señales nerviosas que el cerebro interpreta como sonidos. Una vez deterioradas, no tienen capacidad de regeneración, lo que explica por qué muchas pérdidas auditivas relacionadas con el ruido son permanentes. La exposición prolongada al ruido urbano puede provocar daños auditivos irreversibles. Además de la pérdida auditiva, la contaminación acústica puede generar otros síntomas como acúfenos, una percepción de zumbidos constantes en ausencia de estímulos externos. También se ha relacionado con problemas de sueño, estrés, ansiedad y dificultades de concentración. En niños y adolescentes, la exposición excesiva al ruido puede interferir en el aprendizaje y en el desarrollo del lenguaje. Los especialistas en Audiología insisten en la importancia de la prevención como principal estrategia de protección auditiva. El uso de auriculares a volumen moderado, la limitación del tiempo de exposición a ambientes ruidosos y la utilización de protectores auditivos en conciertos o espacios industriales son medidas eficaces para reducir el riesgo de daño auditivo. Asimismo, las revisiones audiológicas periódicas permiten detectar alteraciones tempranas antes de que la pérdida auditiva afecte de forma significativa la comunicación cotidiana. La concienciación social sobre la importancia del cuidado auditivo resulta fundamental en un contexto urbano cada vez más ruidoso y tecnológicamente saturado. La prevención y las revisiones audiológicas periódicas son fundamentales para proteger la salud auditiva.

Aural Centros Auditivos lleva la lucha contra el estigma de la pérdida auditiva hasta la meta de la Škoda Titan Desert Morocco 2026

La compañía culmina la prueba en el desierto de Marruecos con una gran actuación deportiva en la carrera y con la atención a más de 200 personas en su Camión Solidario a través de la iniciativa «Volver a Oír para Volver a Vivir». Aural Centros Auditivos ha completado con éxito la Škoda Titan Desert Morocco 2026, disputada del 26 de abril al 1 de mayo, en la que ha reforzado su compromiso con visibilizar la pérdida auditiva y la concienciación social sobre que ésta no debe ser un estigma social. La compañía ha afrontado esta edición con un equipo formado por 37 ciclistas, liderados por el exciclista Luis Pasamontes y el CEO de Aural Centros Auditivos, Juan Ignacio Martínez, que han competido bajo el lema «Que la pérdida auditiva no te limite». Protagonistas de esta edición han sido también los corredores del equipo Aural Centros Auditivos con pérdida auditiva con sus historias de superación, como la de Adrià Alonso, que padece hipoacusia bilateral; Juan Manuel González Valente, atleta sordo olímpico; Jon Altube que es padre de una niña con pérdida auditiva; así como Roc Pagès, el benjamín del grupo con pérdida auditiva de nacimiento que ha debutado en el equipo y en la Titan junto con Asensio Romero, paciente de Aural por sufrir acúfenos y que ha quedado en el puesto 21 de la clasificación general, superando su primera Titan con nota. Todos ellos representan de forma tangible el lema que abandera la marca y lanzan un mensaje claro a quienes empiezan a notar problemas de audición: no esperar, tratarse a tiempo y no dejar que la pérdida auditiva condicione su vida. Durante seis etapas en las que han recorrido cerca de 600 kilómetros y han superado más de 6.000 metros de desnivel positivo en el desierto marroquí, los titanes del Aural Centros Auditivos han puesto a prueba su resistencia física y mental para superar la montaña de la cordillera del Atlas, las dunas del Erg Znigue y zonas de navegación en caminos sin balizar. Más allá del resultado deportivo, la participación de Aural Centros Auditivos en la Škoda Titan Desert Morocco 2026 ha estado centrada en la lucha contra el estigma asociado a la pérdida auditiva y en la normalización del uso de audífonos, utilizando la prueba como un altavoz para animar a la población a revisar su audición y a pedir ayuda profesional cuando la necesite. Más allá del resultado deportivo, la participación de Aural Centros Auditivos en la Škoda Titan Desert Morocco 2026 ha estado centrada en la lucha contra el estigma asociado a la pérdida auditiva y en la normalización del uso de audífonos, utilizando la prueba como un altavoz para animar a la población a revisar su audición y a pedir ayuda profesional cuando la necesite. Volver a Oír para Volver a Vivir en el desierto De forma paralela, Aural Centros Auditivos ha impulsado, por tercer año consecutivo, la iniciativa solidaria «Volver a Oír para Volver a Vivir», mediante un camión solidario que ha acompañado a la caravana de la carrera y que ha ofrecido atención auditiva en las poblaciones por las que atravesaba el recorrido. En esta edición, el equipo sanitario, integrado por las audioprotesistas Sara Varela y Alfonso Alonso y la ORL del prestigioso Instituto IOGI Francisca Mallmann ha ofrecido servicios de detección y tratamiento de problemas auditivos a más de 300 personas con problemas de audición y ha implantado y adaptado más de un centenar de audífonos a población local con escasos recursos, con el objetivo de mejorar sus vidas a través de la audición. En el Camión Solidario de Aural Centros Auditivos se han llevado a cabo revisiones auditivas, limpiezas de oído, tratamientos básicos y adaptaciones de audífonos, contribuyendo de forma directa a mejorar la autonomía, la comunicación y la calidad de vida de las personas atendidas. —Con «Volver a Oír para Volver a Vivir» hemos querido ir más allá del reto deportivo y llevar la atención auditiva allí donde más falta hace. Detrás de cada revisión y de cada adaptación hay una persona que vuelve a escuchar a su familia, a su entorno y, en definitiva, vuelve a participar plenamente en la vida—, comentó Juan Ignacio Martínez, CEO de Aural Centros Auditivos. Con «Volver a Oír para Volver a Vivir» hemos querido ir más allá del reto deportivo y llevar la atención auditiva allí donde más falta hace. Detrás de cada revisión y de cada adaptación hay una persona que vuelve a escuchar a su familia, a su entorno y, en definitiva, vuelve a participar plenamente en la vida. Para Juan Ignacio Martínez completar la Škoda Titan Desert Morocco con cerca de 40 ciclistas es un «motivo de orgullo», pero lo que realmente da sentido a este proyecto es, según él, «poder demostrar, sobre el terreno, que la pérdida auditiva no tiene por qué limitar a nadie». «El deporte y un reto como la Škoda Titan Desert Morocco, es un altavoz extraordinario para derribar estigmas y para animar a todas aquellas personas que dudan o sienten reparo a dar el paso de hacerse una revisión y probar soluciones audiológicas», añadió. El deporte y un reto como la Škoda Titan Desert Morocco, es un altavoz extraordinario para derribar estigmas y para animar a todas aquellas personas que dudan o sienten reparo a dar el paso de hacerse una revisión y probar soluciones audiológicas. Un legado consolidado La participación de Aural Centros Auditivos en la Škoda Titan Desert Morocco se inició en 2024, cuando la compañía se involucró en la recuperación de la iniciativa «Volver a Oír para Volver a Vivir» después de varios años sin llevarse a cabo y puso en marcha el Camión Solidario para ofrecer revisiones, limpiezas de oído y adaptación de audífonos a población local. En aquella edición participó el exatleta Abel Antón, bicampeón del mundo de maratón, Premio Princesa de Asturias y embajador de Aural Centros Auditivos. En 2025, el equipo Aural Centros Auditivos reforzó su presencia con un equipo de 22 ciclistas, dos de ellos con pérdida auditiva y el padre de una niña también con pérdida auditiva. En este 2026 la participación de equipo en la Škoda Titan Desert Morocco ha sido histórica y ha batido récords con 37 corredores, cuatro de ellos con pérdida auditiva y el padre de una niña con hipoacusia. Con la culminación de la Škoda Titan Desert Morocco 2026, Aural Centros Auditivos consolida un modelo de participación que combina rendimiento deportivo, impacto social y sensibilización en torno a la salud auditiva, y reafirma su propósito de mejorar la vida de las personas a través de la audición.
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Audiologia Pediátrica

Oído musical… ¿se nace o se hace?

Está demostrado que escuchar música desde que se es un bebé produce una activación de la corteza cerebral, concretamente de las zonas frontal y occipital. Esto contribuye, entre otros beneficios, a aumentar la capacidad de memoria, la atención y la concentración de los niños, a mejorar su habilidad para resolver problemas matemáticos o a fomentar la creatividad y la imaginación infantil. Si además esta actividad se combina con el baile, se estimularán los sentidos, el equilibrio y el desarrollo psicomotor. Por este motivo, la educación musical en los niños ha adquirido un papel muy relevante en los últimos años.  La iniciación auditiva en la música comienza en el vientre de la madre ya que, desde los cinco meses de gestación, el bebé es capaz de distinguir voces y sonidos. Según los expertos, la iniciación auditiva en la música comienza en el vientre de la madre, ya que, desde los cinco meses de gestación, el bebé es capaz de distinguir voces y sonidos. Es a través de la voz de su madre y de las canciones que ella le tararea, como el pequeño puede sentir la vibración de las resonancias del canto. También está demostrado que cuando en el entorno de la madre se escucha música clásica el bebé la percibe, y contribuye a que se sienta más tranquilo y relajado. Los primeros años de vida del niño van a ser clave para ayudarle y reforzarle en la adquisición del oído musical, por lo que se le debe continuar ofreciendo estímulos melodiosos. Como en casi todos los aprendizajes, la imitación juega un papel fundamental. Para ello, es necesario convivir con la música el mayor tiempo posible y fomentar el gusto por las melodías y los instrumentos. Los padres, en estas edades, son un fuerte referente, y sus acciones condicionarán las de los pequeños, que intentarán copiarles en busca de su aprobación. Es el momento de introducir instrumentos sencillos con los que el niño se sienta cómodo y que le inciten a reproducir ritmos y melodías fáciles de recordar, como las canciones infantiles. Una vez inculcado el gusto por la música y desarrollado el oído musical, la edad recomendada para que los niños comiencen a tocar un instrumento oscila entre los tres y los cinco años, ya que en este período la evolución neuronal permite un aprendizaje mucho más rápido y natural. Seguro que a todos nos vienen a la mente esos pequeños genios musicales que fueron Beethoven y Mozart, que tocaban con gran virtuosismo la clave, el violín o el piano con tan solo cuatro y seis años respectivamente, haciendo gala de un privilegiado sexto sentido musical.

Hipoacusia mínima en niños… ¿o quizá no tan mínima?

Las primeras publicaciones sobre hipoacusias unilaterales en niños, hace 25 años, despertaron gran interés en la comunidad médica y audiológica. Gracias a ellas, la atención dejó de concentrarse exclusivamente en los niños con pérdidas auditivas severas y profundas y se diversificó considerablemente, incluyendo hipoacusias más leves, de otros grados y tipos. Muchos niños con hipoacusia mínima sin diagnosticar «sobreviven» en el sistema educativo con evidentes problemas escolares, que difícilmente pueden resolverse sin llegar a su origen. Antes de estos primeros estudios, los profesionales consideraban que las hipoacusias leves y moderadas (y en esta categoría cabe incluir las hipoacusias unilaterales) no tenían una repercusión relevante en el aprendizaje ni en el desarrollo. Sin embargo, los datos de estas incipientes investigaciones demostraron que los niños con grados mínimos de hipoacusia permanente o transitoria se encontraban en claro riesgo de presentar problemas de aprendizaje o de conducta. Aunque pueda parecer increíble y pese a haber experimentado algunos avances notorios en este terreno, estos problemas todavía persisten en gran medida, y aún existe cierto desconocimiento sobre esta hipoacusia y sus consecuencias, así como algo de polémica sobre qué niños de los que presentan hipoacusia mínima requieren una intervención por parte de los especialistas, qué tipo de intervención es la más efectiva o qué medidas preventivas podrían ponerse en práctica para evitar las dificultades de aprendizaje que se presentan en muchos de estos casos. Para poder avanzar en la revisión de este tema, es importante hacer referencia al trabajo de Bess (1998), precursor de estos estudios, que definió por primera vez las diferentes categorías de hipoacusia que puede englobar la denominación de «hipoacusia mínima», a saber: — Hipoacusias neurosensoriales bilaterales con una media de umbral tonal vía aérea entre 20 y 40 dBHL bilateral, con una media de GAP óseo-aéreo de no más de 10 dB en las frecuencias 1000, 2000 y 4000 Hz. — Hipoacusia neurosensorial unilateral con una media de umbral tonal vía aérea ≥20 dB HL en el oído afectado en las frecuencias 500, 1000 y 2000 Hz y una media de GAP óseo-aéreo de no más de 10 dB en las frecuencias 1000, 2000 y 4000 Hz. La media de los umbrales tonales por vía aérea en el oído no afectado debe ser ≤15 dB HL. — Hipoacusia neurosensorial de alta frecuencia, con umbrales tonales de vía aérea >25 dB HL en dos o más frecuencias por encima de 2000 Hz(por ejemplo, 3000, 4000, 6000, 8000 Hz), en uno o en los dos oídos, con un GAP óseo-aéreo en 3000 y 4000 Hz no mayor de 10 dB.  Las hipoacusias unilaterales, a las que se ha prestado en los últimos años especial atención, no siempre forman parte de esta clasificación; algunos autores las consideran como una entidad aparte de las hipoacusias mínimas. Pese a haber experimentado algunos avances notorios en este terreno, aún existe cierto desconocimiento sobre la existencia de esta hipoacusia y sus consecuencias. Históricamente, estos grados de hipoacusia se han definido de diferentes formas, utilizándose también otros términos como hipoacusias leves o hipoacusias moderadas, de modo que la terminología tampoco ha estado exenta de polémica. En este sentido, Bess siempre destacó que, a pesar de las implicaciones de todos estos términos, el hecho de que la pérdida auditiva sea mínima, leve o moderada, no significa en absoluto que su repercusión en el aprendizaje para algunos niños sea igual de mínima o leve. Más bien hace hincapié en que dicha terminología alude exclusivamente al grado de hipoacusia y no a sus consecuencias. ¿Cuáles son entonces las repercusiones de estas pérdidas mínimas?  Los estudios realizados por Bess y sus colaboradores evaluaron estas repercusiones diferenciando las hipoacusias unilaterales y las hipoacusias bilaterales.  En el primero de estos estudios, el grupo de investigación liderado por Bess trató de caracterizar el impacto psicoeducativo de la hipoacusia unilateral comparando con un grupo control de audición normal. Así, su estudio comenzó en los 80, con un grupo de 60 niños con hipoacusia unilateral, llegando a la alarmante revelación de que aproximadamente un tercio de estos repetían al menos un curso en la escuela y casi el 50% repetía un curso o necesitaba apoyo escolar o extraescolar. El estudio de Bess fue replicado en varias ocasiones en los años posteriores en Estados Unidos y también en Europa y tan solo un par de estudios no encontraron diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento académico entre los niños con pérdida unilateral y los niños con audición normal. De este modo, y considerando que cada vez estaba más probada la repercusión de la hipoacusia unilateral en el rendimiento escolar, empezaron a planificarse estudios más exhaustivos que permitieran identificar factores condicionantes de estas dificultades, como déficits cognitivos, auditivos o de habla y lenguaje. Así, muchos de estos trabajos demostraron que los niños con hipoacusia unilateral obtenían puntajes más bajos en percepción del habla que sus pares de audición normal, tanto en ambiente ruidoso como en ambiente silencioso, si bien en la primera situación la diferencia entre los dos grupos se incrementaba.  Los estudios realizados sobre el desarrollo del habla y del lenguaje no muestran sin embargo diferencias significativas entre los dos grupos, aunque sí se detecta un mayor porcentaje de niños con retraso de lenguaje respecto al grupo control en edades más tempranas, entre 15 y 62 meses. Una hipótesis probable a este respecto es que las diferencias en el desarrollo del lenguaje van disminuyendo a medida que los niños van creciendo y acceden a la educación primaria. En el caso de los niños con hipoacusia bilateral, la mayor parte de los estudios se han orientado a la evaluación de la influencia de las condiciones acústicas del aula y del ruido ambiental en la percepción del habla y en el aprendizaje, y se han centrado en evaluar aspectos como la reverberación o el ruido de fondo. En conjunto, todos los estudios realizados en esta dirección resaltan una evidente diferencia en la percepción auditiva entre los niños con hipoacusia bilateral y los niños con audición normal, que se materializa en una mayor dificultad para entender el habla en unas condiciones acústicas que simulan las condiciones de un aula escolar tipo. La causa real de esta dificultad no se conoce con seguridad; sin embargo, podrían subyacer ciertos cambios cocleares que afectan al procesamiento temporal y espectral del habla de los niños con hipoacusia. Esta última hipótesis precisa una mayor investigación que incluya también la consideración de otras habilidades psicoacústicas en el estudio. En los países anglosajones y en muchos países de América del Sur se realiza un cribado auditivo durante la primera etapa de escolarización y está implementado dentro del propio contexto escolar. Desde el punto de vista audiológico, parece haber consenso entre los especialistas; la actuación en cada uno de estos casos debe ser evaluada individualmente, dado que, aunque aparentemente todos los niños con hipoacusia mínima parecen tener mayor riesgo de encontrarse con dificultades académicas, no está claro qué niños necesitarán algún tipo de apoyo y qué niños no.  El cribado neonatal puede no ser suficientemente sensible como para detectar pérdidas auditivas de grado leve, a excepción de las unilaterales más severas. Parece evidente, entonces, que en todos estos casos es preciso realizar un seguimiento exhaustivo de su evolución (por parte del especialista ORL y del audiólogo) y del desarrollo del lenguaje, la socialización, y más concretamente, las habilidades auditivas, para que, en caso de que se detecten dificultades, se establezcan protocolos y estrategias de intervención bien definidas que pueden ir desde indicaciones para minimizar el efecto del ruido de fondo en las aulas e indicaciones para el profesorado, hasta la colocación de drenajes transtimpánicos, la adaptación de audífonos o la utilización de sistemas de micrófono remoto. En la introducción a este artículo se hacía referencia al desconocimiento que aún hoy día hay acerca de la existencia de esta hipoacusia y sus consecuencias; de hecho, muchos niños con hipoacusia mínima sin diagnosticar «sobreviven» en el sistema educativo con evidentes problemas escolares, que difícilmente pueden resolverse sin llegar a su origen. Se suelen abordar con ayudas extraescolares de logopedia o lectoescritura, en las que prioritariamente se trabaja el output (problemas de pronunciación, articulación, vocabulario, etc.), cuando el input nunca se ha explorado Evidentemente, para poder realizar el seguimiento de estos casos y diseñar protocolos de intervención, es fundamental que sean detectados cuanto antes. En los países anglosajones, por ejemplo, y en muchos países de América del Sur, se realiza un cribado auditivo durante la primera etapa de escolarización. Este cribado se implementa dentro del propio contexto escolar o en gabinetes o clínicas concertados para ello. En España, desafortunadamente, no existe esta posibilidad, y el único cribado auditivo que se realiza de forma sistemática es el del recién nacido; con posterioridad, la audición de los niños no vuelve a explorarse de forma sistemática. Los pequeños con hipoacusia mínima, a veces, presentan dificultades de aprendizaje muy similares a las de otros niños con problemas diferentes, por lo que la pérdida de audición puede quedar «enmascarada». Cabe preguntarse si estas hipoacusias mínimas de las que se habla en este artículo pueden estar ya presentes en el nacimiento, en cuyo caso, ya serían detectadas en el cribado neonatal. Pues la realidad es, por una parte, que el cribado neonatal puede no ser suficientemente sensible como para detectar pérdidas auditivas de grado leve (a excepción de las unilaterales más severas), incluso aunque estén presentes en el nacimiento, y que, por otra parte, muchas de estas hipoacusias mínimas no están presentes en el nacimiento y se desarrollan con posterioridad. Las causas pueden ser muchas, incluso puede darse el caso de que la etiología sea desconocida, pero entre las más frecuentes se encuentran las otitis serosas recurrentes, muy frecuentes en niños de educación infantil y primeros cursos de educación primaria. Dado que el cribado auditivo escolar no es una opción en nuestro país, al menos en la actualidad, quizá es importante exponer algunos síntomas que pueden alertar de la existencia de una hipoacusia mínima o que al menos sugieren la conveniencia de realizar un estudio auditivo para contribuir al diagnóstico.  Los niños con hipoacusia mínima presentan a veces dificultades de aprendizaje muy similares a las de otros niños que no tienen pérdida auditiva sino otro tipo de dificultades y necesidades educativas, y por tanto, puede ocurrir que la hipoacusia quede «enmascarada» por esa sintomatología similar. A continuación se describen ciertos comportamientos o características que pueden hacernos sospechar de la existencia de una hipoacusia mínima: — Tirarse de las orejas o presionarlas, tocar las orejas o los oídos, en general. — Catarros frecuentes, dolores de garganta o enfermedades de las vías respiratorias altas. — Problemas de comportamiento (falta de atención). — Inquietud, nerviosismo, no poder permanecer en la silla. — Distracciones frecuentes, especialmente cuando hay mucho ruido en la clase o cuando hay ruido de fondo (otros niños por el pasillo, obras en la calle, tráfico, etc.). — Demanda frecuente de repetición de la información («¿Qué has dicho?»). — Bajo rendimiento académico. Como se ha mencionado anteriormente, algunos de estos síntomas se presentan también en niños con otras dificultades, mientras que otros son más específicos de los niños con hipoacusia. En realidad, la presencia de cualquiera de estos síntomas podría justificar, al menos, la realización de una exploración auditiva por parte del especialista como parte del protocolo de diagnóstico. Habitualmente, estas hipoacusias mínimas permanecen más «latentes» en el entorno familiar por ser un ambiente más controlado para el niño. Además, habitualmente estas hipoacusias mínimas permanecen más «latentes» en el entorno familiar próximo, por ser un ambiente más amable y controlado para el niño, pero se evidencian en el ámbito escolar, en el que las condiciones auditivas se complican de forma manifiesta. Al hilo de la «latencia» de las hipoacusias mínimas en el entorno familiar, un interesante estudio publicado recientemente en el International Journal of Pediatric Otorhinolaringology (2021), realizado en Polonia, concluye que los padres, habitualmente, subestiman los problemas auditivos de sus hijos, pero tienen mayor facilidad para detectarlos si la pérdida afecta a las frecuencias conversacionales o si es al menos moderada o bilateral. Siendo esto así… ¿Qué medidas podrían aplicarse para mejorar la comunicación en los niños con hipoacusia mínima? En primer lugar, para todos estos niños es importante ver la cara del orador; no es que realicen una lectura labial consciente y eficaz, pero tener al orador enfrente proporciona información adicional para descifrar el mensaje. Es importante no hablar de espaldas o cerca de una ventana en la que se produzcan reflejos o la cara quede en sombra. Si se tiene la sensación de que el niño no ha entendido el mensaje, debe reformularse con otras palabras que reflejen la idea central a transmitir, lo que proporcionará claves para descifrarlo más fácilmente.  Por otra parte, la información importante debe expresarse verbalmente y por escrito (en el caso del aula, preferiblemente en la pizarra). Además, cualquier elemento que contribuya a reducir el nivel de ruido en la clase (pelotas de tenis en las patas de las sillas y de las mesas, por ejemplo), permitirá mejorar la relación señal/ruido y contribuirá a mejorar la inteligibilidad. A modo de conclusión, las estadísticas más recientes señalan que alrededor del 15% de los niños del mundo en edad escolar tienen hipoacusias transitorias o leves que, a pesar de su denominación, pueden interferir en su comunicación, sus relaciones psicosociales y su aprendizaje, lo que provoca una clara afectación del rendimiento escolar. Muchas de ellas, por no decir la mayoría, no son detectadas ni tratadas, debido entre otras cosas a la inexistencia de un protocolo universal de cribado auditivo en edad escolar. Dado que los estudios realizados hasta el momento evidencian las dificultades que estos niños presentan, especialmente en la inteligibilidad en ruido y en el desarrollo de otras destrezas auditivas de procesamiento, parece recomendable incluir un estudio auditivo en el protocolo de valoración de los niños con dificultades escolares. Las estadísticas más recientes señalan que alrededor del 15% de los niños en edad escolar tienen hipoacusias transitorias o leves que pueden interferir en su comunicación y su aprendizaje, lo que provoca una clara afectación del rendimiento escolar. Bibliografía Ansari, M. (2021) Hearing screening program for school going children in India: necessity, justification, and suggested approaches. The Egyptian Journal of Otolaryngology.Doi:10.1186/s43163-021-00182-x. Bess, F.H.; Dodd-Murphy J.D., Parker, R.A. (1998). Childrenwith minimal sensorineural hearingloss: prevalence, educational performance and functionalstatus. EarHear 1998; 19:339-354. Brook, G.P. (2022) Schools Survey Report: Trends in Educational Audiology 2010-2022. American Speech-Language-Hearing Association. Gwenaël, G., Aumond, P., Bocher, E. et al. (2022) Noise Capture smartphone application as pedagogical support for education and public awareness. The Journal of the Acosutical Society of America 151. Doi: 10.1121/10.0010531. Moore, D.R. Ph.D. et al. (2020) Minimal and mildhearingloss in children: Association withauditory perception, cognition and communicationproblems. Ear Hear. 2020. Doi: 10.1097/AUD0000000000000802. Swierniak, W., Gos, E. et al. (2020) Theaccuracy of parental suspicion of hearingloss in children. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology 141 (2021). Doi: 10.1016/ijporl.2020.110552. Notas *Las imágenes de este artículo han sido creadas artificialmente usando Lexica® una iA capaz de generar imágenes a partir de lo que escribimos. Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV Autor: Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.Técnico Superior en Audiología Protésica.Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Implantes cocleares en niños con síndrome de Pendred

La implantación coclear es un tratamiento eficaz y satisfactorio para la pérdida auditiva profunda o grave en niños con síndrome de Pendred o a los que los amplificadores tradicionales les aportan beneficios muy limitados, explica el estudio estadounidense. El estudio concluyó que, si se interviene pronto, los implantes cocleares permiten un desarrollo cognitivo y del habla en los niños con síndrome de Pendred comparable al de la población infantil con una audición normal, de manera que los pacientes pueden aprender en un entorno educativo convencional. El síndrome de Pendred Este síndrome es una enfermedad genética, relativamente rara, que se caracteriza por la discapacidad auditiva neurosensorial entre profunda y grave y por la malformación de algunos huesos del oído interno. Los implantes cocleares permiten un desarrollo cognitivo y del habla en los niños con síndrome de Pendred comparable al de la población infantil con audición normal. Información sobre el estudio El estudio recibió la aprobación del Consejo de Revisión Institucional del Centro Médico de la Universidad de Misisipi. A partir de una base de datos previa sobre pacientes pediátricos con implante coclear, el estudio identificó a todos los que tenían el acueducto vestibular dilatado y síndrome de Pendred y que se habían sometido a una implantación coclear entre 2003 y 2007. En todos ellos, los audífonos ya no tenían el efecto deseado en el oído del implante y los umbrales audiométricos de su pérdida auditiva neurosensorial estaban en los rangos de leve a profunda y de grave a profunda. Las edades en el momento de la implantación eran variadas, desde nueve meses hasta siete años, con una edad media de cuatro años. A cuatro pacientes les colocaron un implante unilateral, mientras que en cinco pacientes los implantes fueron bilaterales. De los cinco bilaterales, a cuatro se los implantaron de forma simultánea y a uno, de forma secuencial, es decir, primero un oído y, cuatro meses después, el otro. El estudio, «Cochlear implantation in patients with Pendred syndrome» (Implantación coclear en pacientes con síndrome de Pendred), se publicó en la American Journal of Otolaryngology–Head and Neck Medicine and Surgery. Fuente Medical Dialogues y American Journal of Otolaryngology–Head and Neck Medicine and Surgery.

Test genético rápido para evitar la hipoacusia por ototoxicidad en neonatos

Expertos de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, han desarrollado un test genético rápido que se realiza con un frotis de la mejilla y que puede ser utilizado en los recién nacidos para prevenir la hipoacusia inducida por ototoxicidad. Como ellos mismos afirman, en el año 1993 se aisló una variante genética (m. 1555>G), relacionada directamente con un mayor riesgo de desarrollar hipoacusia a causa de la gentamicina antibiótica. Esta variante se ha encontrado en la población en aproximadamente la misma proporción en todo el mundo; uno de cada 500 individuos. El estudio de esta variante se ha realizado sobre todo en aquellos pacientes en los que se prevé la necesidad de utilizar antibióticos aminoglucósidos en futuros tratamientos. Así, este examen viene siendo habitual en pacientes con fibrosis quística o problemas del tracto urinario. Aunque lleva varios días, es un excelente medio preventivo para minimizar el riesgo de una reacción adversa al medicamento. No obstante, hay un grupo de pacientes en los que la gentamicina debe administrarse rápidamente, y por tanto esta prueba genética antes mencionada es imposible de realizar. Los recién nacidos afectados o en claro riesgo de sepsis deben ser tratados con bencilpenicilina y gentamicina dentro de la primera hora de ingreso en la UCI neonatal. Por este motivo, los investigadores de la Universidad de Manchester iniciaron el diseño de un sistema rápido de screening que permitiera obtener esta información genética en el tiempo establecido (menos de una hora), permitiendo así una prescripción alternativa e igualmente efectiva (cefalosporina antibiótica) en los casos detectados. Así, han desarrollado un prototipo que permite obtener este resultado en 26 minutos, con la información genética de un frotis de mejilla. Para ello, durante el año 2020 realizaron un estudio con una muestra de 751 recién nacidos durante un período de 11 meses. En aproximadamente el 80% de los niños a los que se les prescribieron antibióticos, pudieron obtener un resultado rápido (dentro de la primera hora de UCI) con su test genético. Se identificó a 3 niños portadores de dicha variante, a los que se prescribió un tratamiento alternativo sin efectos adversos. Casi 7 millones de niños son tratados con gentamicinas cada año en todo el mundo; identificar esta variante y actuar en consecuencia podría evitar la hipoacusia por ototoxicidad en 14.000 menores por año. Según los propios autores, casi siete millones de niños son tratados con gentamicinas cada año en todo el mundo, por lo que identificar esta variante y actuar en consecuencia podría permitir evitar la hipoacusia por ototoxicidad en, al menos, 14.000 menores por año. Además, dada la especial forma en que esta variante se hereda (está presente en el genoma mitocondrial), pasará de la madre a todos sus hijos, ya sean niños o niñas. La madre y los hermanos de la madre también serán portadores. Es importante que esta información sea conocida por toda la familia, para que, en caso necesario, se prescriban alternativas a la gentamicina. Los investigadores esperan que este test pueda estar disponible para la población de riesgo en un par de años. Referencia ENT & Audiology News.

Volar con niños, consejos para cuidar sus oídos

En pleno verano, es muy habitual coincidir en los viajes en avión con bebés y niños llorando, y con padres buscando la mejor forma de calmarlos. Los bebés pueden tener una reacción severa a las sensaciones asociadas con el vuelo. En numerosas ocasiones, la acumulación de presión y los chasquidos pueden ser demasiado molestos para sus pequeños oídos. Sus trompas de Eustaquio, es decir, los diminutos tubos que conectan el oído medio con la garganta son más cortas, estrechas y horizontales, lo que hace muy difícil para ellos regular la presión en sus oídos y puede resultarles doloroso. Los bebés pueden tener una reacción severa a las sensaciones asociadas con el vuelo. Si la disfunción de las trompas de Eustaquio (ETD) suele ser difícil de soportar en circunstancias habituales, aumenta en situaciones de acumulación de presión. ¿Qué es exactamente la disfunción de las trompas de Eustaquio? Hablamos de una afección común que se produce cuando las trompas de Eustaquio se bloquean. Estas son las responsables de que la presión se distribuya por igual entre el oído externo y el medio y drenan el líquido desde este para garantizar que los conductos estén libres de obstrucciones. Suelen estar cerrados, pero se abren al masticar, tragar o bostezar. Dichos conductos son muy pequeños y pueden taponarse fácilmente. Esto puede causar dolor, dificultades auditivas y una sensación de plenitud en los oídos que se denomina ETD. Esta afección es más común en los niños de 5 años o menores, ya que sus trompas son más cortas que las de un adulto. Recomendaciones auditivas durante un vuelo — A los viajeros más pequeños se recomienda darles un biberón o un chupete en el momento en el que el avión esté aterrizando o despegando. La sensación de succión ayuda a abrir las trompas de Eustaquio para evitar cualquier bloqueo doloroso. — Los niños y personas más mayores deberían chupar un caramelo, bostezar o masticar un chicle para ayudar a regular el oído medio en los momentos en que aumenta la presión de la cabina. — Asimismo, se puede comer o beber algo durante el despegue y el aterrizaje. — Se recomienda también consultar al médico para conocer otros remedios, como el uso de aerosoles nasales descongestionantes, antihistamínicos y descongestionantes orales, así como tapones para los oídos. Siguiendo algunas de estas recomendaciones, un vuelo en familia, especialmente si se viaja con niños, podría resultar más cómodo.

Juguetes

¡Cuidado! Juguetes que pueden dañar la audición Dentro de unas semanas, comenzarán las fiestas navideñas y los juguetes estarán en la lista de deseos de los más pequeños. A la hora de elegir este tipo de regalos, se debería tener en cuenta el nivel de ruido que generan algunos de ellos, ya que puede suponer un riesgo para la salud auditiva del niño.Los especialistas advierten de que superar los 80 dB puede ser muy perjudicial en estas edades. La Asociación Americana de Visión y Audición – (Sight & Hearing Association -SHA) fue fundada en Minnesota, EE.UU., en 1939 y ha cumplido casi 80 años dedicándose a formar a los individuos en los cuidados necesarios en actividades recreativas relacionadas con la visión y la audición.En su vigesimotercer encuentro anual, la asociación ha enviado un mensaje de advertencia para el colectivo de padres de niños pequeños respecto a los niveles sonoros de ciertos juguetes, con especial hincapié en la identificación, prevención e investigación en estas áreas.Además de informar, aconsejar y prevenir, la SHA ha elaborado una lista de juguetes que resultan perjudiciales para la salud auditiva de los niños. En este listado, se han incluido 14 juguetes de distintas marcas que alcanzan niveles sonoros mayores de 85 dB.Según la National Institute of Occupational Health and Safety (Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional- OSHA) esta intensidad sobrepasa el nivel permitido para la seguridad auditiva en las personas adultas. Como referencia podemos decir que una conversación normal puede rondar alrededor de los 60 a 65 dB. Son los ruidos por encima de los 80 dB los que pueden causar daño permanente en la audición, con la variable de tiempo de exposición a la que se someta al niño. Los juguetes no tendrían que ser una amenaza para la salud auditiva de ningún niño, pero sin embargo, hoy en día, esto es una realidad. La falta de información sobre este tema es la clave. En numerosos casos, son los cuidadores de los niños los que no cuentan con la información necesaria para protegerlos y generar un uso responsable de los mismos. ¿Cuáles son los juguetes sonoros peligrosos? ¿Cuánto tiempo se puede estar expuesto a estos sonidos intensos? ¿Cómo se puede prevenir el daño auditivo? La compra de juguetes con estas características debe realizarse con precaución. Algunos ejemplos de este tipo de juguetes son: armas (pistolas, espadas con sonido); medios de transporte (coches, camiones con sirena); juegos interactivos musicales (sonajeros, volantes o teléfonos, entre otros). Según la SHA el juguete sonoro más ruidoso resultó tener más de 105 dB y el uso de estos niveles sonoros intensos durante al menos 15 minutos, podría dañar la audición de cualquier persona, incluyendo niños o adultos. Cuanto mayor sea la intensidad sonora a la que se exponga al niño, durante un mayor período de tiempo, más probable será que pueda aparecer una lesión en la vía auditiva. Esa lesión puede o no identificarse inmediatamente, y el peligro mayor es el daño silencioso que puede estarse produciendo sin ser conscientes de ello. Las células nerviosas son muy sensibles y cuando sufren un daño, no vuelven a regenerarse. Los padres deberían tener conocimiento del riesgo que puede producir una exposición prolongada a ruidos y sonidos de gran intensidad. Además de conocer estos peligros, sería necesario que recibieran información sobre los productos y sus características. Es sabido que muchas hipoacusias pueden no apreciarse de forma inmediata y que tampoco se identifican en los estudios audiológicos de rutina. Cuando la audición se ve afectada ya sea de forma súbita o progresiva, esto puede repercutir directamente en el desarrollo y bienestar de los niños. Hay que prestar especial atención a esta información, ya que la pérdida de audición en edades tempranas puede tener consecuencias directas en la adquisición del lenguaje y en el aprendizaje. No hay que subestimar entonces los niveles de ruido con los que ciertos juguetes se confeccionan dejando de ser simplemente un instrumento de juego y convirtiéndose, más bien, en una amenaza para la salud de nuestros niños. Los padres, desde la ignorancia y la falta de información, compran productos que no son inofensivos, que pueden producir un daño en sus hijos. La mayoría de las veces son quienes les entregan los juguetes y supervisan su uso sin conocer estas características. Es entonces cuando uno se pregunta si, como padre, es cómplice del daño, y no debería ser así. ¿Te has imaginado alguna vez ser el responsable de algún daño hacia tu hijo? Claro que no. Por eso, la información y prevención cumplen un rol crucial en este tema. Las células del oído que se dañan no se recuperan y si hay lesión, esta es irreversible. A veces, la forma de presentación de la pérdida auditiva es severa, pero incluso en pérdidas auditivas mínimas, se puede encontrar un gran impacto en el desarrollo del niño, el rendimiento académico y sus relaciones sociales, entre otras cosas. En EE.UU. los juguetes deben pasar ciertas etapas de producción y son probados acústicamente por la Sociedad Americana para el testeo de materiales (American Society of Testing and Materials -ASTM). Se establece que la presión sonora producida por los juguetes no debería exceder los 85 dB a una distancia de 50 centímetros (20 pulgadas), sin embargo, no hay una reglamentación oficial en los límites sonoros conocidos en lo que respecta a este tipo de población infantil. Lo que queda claro es que la promoción de una audición responsable y segura dependerá de la intensidad, la duración y la frecuencia de la exposición a los sonidos. Si se escucha un sonido a un volumen bajo durante períodos largos de tiempo posiblemente se esté expuesto de igual forma que si se escuchara un sonido a un volumen más alto durante un breve espacio de tiempo. Por este motivo, trasladamos los niveles establecidos permitidos para una exposición diaria al ruido de los entornos laborales a los recreativos. Así, se considera que 85 dB, durante un máximo de 8 horas, es el nivel máximo de exposición sin riesgos. El tiempo límite admisible disminuye a medida que aumenta la intensidad del sonido. Por lo tanto, un ruido que alcance los 100 dB únicamente se podrá escuchar sin peligro durante no más de 15 minutos al día. La Sociedad Americana para el testeo de materiales junto con el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) se basan en los límites de intensidades máximas establecidos en EE.UU. para los adultos. Kathy Webb, directora de SHA, sugiere que los estándares de testeo de estos dispositivos son irrazonables, ya que los juguetes deberían ser probados basándose en cómo juega, manipula e interactúa con ellos un niño y no en cómo los utiliza y analiza un adulto. Tabla 1. Sight & Hearing Association listado de juguetes analizados en 2020 (Inglés)  ©Sight & Hearing Association. 1430 Concordia Ave #40009, Saint Paul, MN 55104 – 800-992-0424, x11 – kwebb@sightandhearing.org Si observamos a un niño jugando, lo más probable es que se relacione con el juguete llevándolo cerca de su cara o muy próximo a sus ojos y oídos. La SHA tiene como fin informar y divulgar acerca de estos riesgos, recordar a los consumidores de estos productos que la pérdida auditiva es acumulativa y no se manifiesta típicamente por un solo evento traumático, sino que se desarrolla gradualmente con el paso del tiempo y de los años. Lo más importante según Kathy Webb, es lograr que se proteja la salud auditiva de los niños. Una recomendación útil a la hora de comprar un juguete sonoro puede ser el uso de aplicaciones móviles gratuitas, como por ejemplo un «decibelímetro» o «sonómetro» que sirve para medir los decibelios a campo libre de estos juguetes. Cualquier comprador debería tener la posibilidad de testear un producto antes de su compra. En otros casos, si bien los juguetes cuentan con control de volumen, será importante graduar la intensidad dejando colocado el volumen en una posición que no exceda el nivel medio. En caso de no contar con regulador de volumen, se puede colocar una cinta de embalar sobre el altavoz para reducir el nivel sonoro de salida.Otra característica con la que cuentan algunos productos es la opción de bloquear los controles ON/OFF o sacar las baterías, ya que muchos juguetes no necesitan el sonido para poder utilizarlos.Aparentemente, con la situación mundial de pandemia debida al virus SARS CoV-2, se han incrementado notablemente las compras online de juguetes en el último año y esto hace que quienes acceden a los juguetes no los hayan probado previamente. Afortunadamente, la mayoría de los vendedores ofrecen como política de venta la posibilidad de devolución de la mercancía, quedando la responsabilidad y decisión final de compra en el adulto responsable.En caso de que la transacción se realice de manera presencial, lo ideal sería probar el juguete y medir con alguna aplicación de las mencionadas anteriormente los niveles sonoros para hacer, entonces, una compra segura y eficaz.Los padres deberán desempeñar un papel activo en la educación de sus hijos ayudándoles a adoptar prácticas auditivas responsables y seguras, y vigilar la exposición a ruidos de fuerte intensidad. No solo deben generar conciencia en los niños con información y prevención, sino también dando ejemplo adoptando hábitos auditivos responsables y seguros.Por último, hay que recordar siempre la premisa de que «si el sonido es demasiado alto para un adulto, ¿por qué no lo va a ser para un niño?». Autoras Susana Domínguez SUSANA DOMÍNGUEZFONOAUDIÓLOGAUnidad de Acúfenos de Otoneurología (Clínica de Neurociencias INEBA).Responsable Audiología del Servicio de ORL (Hospital Italiano de Buenos Aires).Investigadora de los trastornos del Procesamiento Auditivo.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Yanina Sitzer YANINA SITZERLIC. FONOAUDIÓLOGAInst. Otorrinolaringológico Dr. Arauz-Rehabilitación del acúfeno. Unidad de acúfenos e hiperacusia.Inst. de Rehabilitación Psicofísica (IReP)-GCBA.Docente en el Máster de Audiología de la Univ.Europea Miguel de Cervantes.

Avances tecnológicos

Avances tecnológicos para un cribado auditivo neonatal eficiente La hipoacusia infantil afecta a cinco de cada 5.000 neonatos. Hace solo 40 años, el cribado auditivo neonatal estaba reservado a aquellos recién nacidos considerados de alto riesgo o a quienes nacían con la sospecha profesional de tener la audición afectada como consecuencia de un determinado desencadenante en el embarazo o el parto. Posteriormente, el espectro de los niños sometidos a estas pruebas se amplió a aquellos neonatos con antecedentes familiares de pérdidas auditivas congénitas. Hoy en día, sin embargo, el cribado auditivo neonatal es universal y se practica a los recién nacidos preferiblemente en sus primeras cuatro horas de vida. Las modernas técnicas de detección precoz tienen como objeto evitar, en la medida de lo posible, las repercusiones que puede tener la hipoacusia en el desarrollo emocional, familiar, académico y social del niño. De igual manera que nadie duda de la necesidad de detección temprana de la hipoacusia con el fin de realizar una pronta intervención en caso de ser necesaria, las nuevas tecnologías que se utilizan en el diagnóstico han ido evolucionando de forma paralela. La compleja maquinaria de antaño ha dado paso a sencillas y eficientes soluciones portátiles para realizar los cribados auditivos, que ofrecen resultados casi inmediatos.En cuanto a los métodos utilizados, los expertos se decantan por medir la respuesta auditiva del tronco cerebral al sonido, lo que se traduce en una respuesta mucha más rápida y precisa. Las nuevas herramientas de estos métodos de evaluación son fáciles de utilizar por los profesionales, además de ser personalizables y efectivas, lo que se traduce en un ahorro de tiempo, una transmisión de datos e información más eficiente y la garantía de estar ofreciendo la mejor atención.Natus Medical cuenta con MadsenAccuscreen, un dispositivo portátil y ligero para el tamizaje auditivo que permite su uso en hospitales, clínicas o centros donde tenga que desarrollarse el cribado auditivo. Esta herramienta permite mejorar el programa de cribado auditivo neonatal y se considera la solución más completa y exitosa del mercado. Autor: Natus

La pérdida auditiva unilateral

La pérdida auditiva unilateral afecta al desarrollo auditivo de los más pequeños Un estudio revela que el desarrollo de la audición prelocutiva en los primeros años de vida se ve afectado en el caso de tener hipoacusia unilateral. Si algo le hace pensar que su hijo o hija podría tener una pérdida auditiva unilateral, acuda a que le hagan una revisión. Un estudio llevado a cabo en China pone de manifiesto que los niños pequeños con pérdida auditiva unilateral, permanente o congénita, se ven afectados por un retraso en su desarrollo auditivo prelocutivo precoz. Los problemas se manifiestan poco después del nacimiento y antes de que se empiece a desarrollar el habla y el lenguaje, según recoge el estudio.Los investigadores compararon un grupo de menores de 3 años que sufría hipoacusia unilateral con un grupo de audición normal y constataron peores resultados en las tareas de discriminación e identificación de sonidos así como en la vocalización prelocutiva, además de un retraso en el desarrollo auditivo prelocutivo temprano del grupo con hipoacusia unilateral. Asimismo, si la pérdida auditiva unilateral era entre severa y profunda, las limitaciones en su desarrollo prelocutivo eran mucho más pronunciadas que en el caso de pérdida entre leve y moderada. Las funciones y el desarrollo auditivo prelocutivo temprano de los niños con hipoacusia unilateral se situaban en un nivel parecido al del grupo con hipoacusia bilateral leve. Información sobre el estudio El estudio se llevó a cabo en la unidad de audiología del Hospital de China Occidental en la Universidad de Sichuan entre septiembre de 2018 y junio de 2019. En él participaron tres grupos de niños menores de 3 años que cumplían una serie de criterios. Entre ellos, 65 tenían pérdida auditiva unilateral, 70 presentaban audición bilateral normal y 32 tenían una pérdida auditiva bilateral leve.El estudio, Early Prelingual Auditory Development of Infants and Toddlers With Unilateral Hearing Loss (Desarrollo auditivo prelocutivo precoz en niños con pérdida auditiva unilateral), se publicó en la revista Otology&Neurotology. ReferenciasEste articulo está elaborado a partir de fuentes consultadas en la página www.hear-it.org Autor: Redacción GA

Procesamiento Auditivo Central

Extracto del Trabajo de Fin de Máster (TFM) en «Audiología Clínica y Terapia de la Audición». El desarrollo de las habilidades auditivas es fundamental  para la correcta interpretación de la información que percibimos a través de nuestros oídos. Esto es posible gracias al Procesamiento Auditivo Central. Pero ¿qué ocurre cuando algo falla en todo este proceso? El Desorden del Procesamiento Auditivo Central es una anomalía que hace que los sonidos no sean analizados adecuadamente y puede coexistir con otras patologías del Sistema Nervioso Central. Cuando la onda de sonido llega al tímpano en forma de energía mecánica, produce una estimulación en las diferentes cavidades y estructuras auditivas que tiene a su paso, las cuales la van a transformar en señal eléctrica hasta llegar, a través de una compleja red neuronal, a la corteza cerebral. En estas áreas cerebrales, sufrirá un análisis y, posteriormente, será reconocida o comprendida. Es aquí donde se produce lo que se conoce como Procesamiento Auditivo Central, (PAC). Se denomina Desorden del Procesamiento Auditivo Central (DPAC) a la alteración o disfunción en el proceso de análisis de la información auditiva, pudiendo coexistir con otras disfunciones o patologías del Sistema Nervioso Central (SNC). El resultado es un déficit en el procesamiento sensorial que afecta a la percepción del sonido, a la comprensión del habla y que produce trastornos en el aprendizaje, producto de la incapacidad o falta de habilidad para atender, discriminar, reconocer o comprender la información auditiva. Para el correcto manejo, evaluación y diagnóstico del DPAC, es necesario realizar una batería de pruebas que comprenden la evaluación audiológica, dentro de la cual se pueden incluir las pruebas conductuales, psicoacústicas, electrofisiológicas, test dicóticos y algunos cuestionarios. ESQUEMA 1 Esquema de la vía auditiva y propagación de la onda sonora a través del oído. 1. Cóclea2. Núcleo ventral3. Núcleo olivar4. Núcleo coclear5. Núcleo del lemnisco latera6. Colliculus caudales7. Cuerpo geniculado medial del Tálamo8. Colliculus inferiores9. Radiaciones tálamo corticales10. Corteza cerebral auditiva (Lóbulo Temporal)A. Pabellón auditivoB. Conducto auditivoC. Cóclea ¿Cómo funciona la vía auditiva? Cuando la onda de sonido (onda viajera) llega desde la fuente sonora, a través del Conducto Auditivo Externo (CAE), hasta el tímpano, se produce una vibración que estimula el movimiento de la cadena osicular, y, a su vez, este movimiento permite que la onda se transmita desde el oído medio hacia el oído interno en forma de energía mecánica. A través de la rampa vestibular, y acabando en la rampa timpánica, esta onda viajera se propaga por toda la cóclea y de esta manera, alcanza el órgano de Corti y estimula las células ciliadas. Una vez alcanzada la cóclea, el órgano de Corti tiene como función convertir la energía mecánica e hidromecánica en energía eléctrica, la cual se va a transmitir en forma de impulso nervioso hasta llegar al cerebro a través del nervio acústico, mediante sinapsis de cada fibra nerviosa con su correspondiente CCI (primera neurona). Una vez alcanzada la primera neurona, todas las fibras de la cóclea formarán el haz acústico, y las vestibulares el haz vestibular, para que juntas formen el nervio estatoacústico (VIII par craneal) y de aquí la información irá pasando por las diferentes áreas de la red neuronal hasta llegar a la corteza cerebral, donde la información será analizada, organizada y comprendida. Maduración de la vía auditiva «Un niño que nazca sin afectación auditiva oye desde que nace, por tanto, desde el primer momento se puede verificar si oye o no oye» (Blanco, 2016). La adquisición de las habilidades auditivas es imprescindible para la correcta elaboración de los procesos mentales, ya que es la responsable de la adecuada asimilación e integración de la información auditiva que necesita ser interpretada. Se sabe que la cóclea es totalmente funcional a las 24 semanas de gestación, cuando su formación es completa. Por tanto, un bebé ya es capaz de recibir la información auditiva de forma intrauterina, aunque aún no es capaz de interpretarla debido a que la vía auditiva está formada pero no está completamente madurada. Con lo que los centros auditivos superiores tendrán que ser activados y las redes neuronales ampliarán su estructura a todos los niveles para poder desarrollar correctamente las capacidades auditivas más complejas, y así desarrollar también habilidades superiores como son el lenguaje, la memoria, la consciencia fonológica, el habla, el aprendizaje y el procesamiento auditivo. La maduración auditiva es el proceso necesario de activación neural o plasticidad que dependerá exclusivamente de la estimulación sonora recibida y que activará las fibras nerviosas necesarias para madurar los centros superiores de la audición, ya predefinidos pero no activos, situados a lo largo de toda la vía auditiva. Este proceso comprende desde los 0 a los 5 años, y dentro de ella se diferencian dos fases. La primera se sitúa desde los 0 a los 12 meses, conocida por muchos autores como «fase de comprobación», y la segunda, desde los 12 meses hasta los 4,5 años, esta es la etapa de mayor plasticidad neuronal consiguiendo su cota más alta a la edad de 3 años. ESQUEMA 2 Esquema de las áreas cerebrales implicadas en la audición, reconocimiento y procesamiento del lenguaje (vista lateral). 1. Área de asociación auditiva2. Área de Broca3. Área prefontal4. Área premotora5. Corteza motora primaria6. Corteza somatosensorial primaria7. Área de asociación somatosensorial8. Área de Wernicke9. Corteza visual10. Área de asociación auditiva11. Corteza auditiva primaria ¿Cómo se procesa el lenguaje? El habla es el acto motor que se consigue a través de los órganos fonatorios que tienen como finalidad la producción de alófonos (sonidos) con significado para la transmisión del lenguaje. El lenguaje, por tanto, es una facultad abstracta que permite la comunicación entre los seres humanos, posibilita expresar los pensamientos. Existen muchas formas de lenguaje: escrito, hablado, signos, etc. Se sabe que las estructuras vinculadas al lenguaje son: el córtex Auditivo (A41 y A42 de Brodmann), el área de Wernicke (A21 y A22 de Brodmann), el área de Broca (A44 y A45 de Brodmann), el área motora primaria (A4 de Brodmann), el cuerpo calloso y el hemisferio derecho. Para el correcto procesamiento del lenguaje, el sonido, previamente transformado en impulsos nerviosos, llega al córtex auditivo localizado en las áreas A41 y A42 de Brodmann, donde se va a procesar y a enviar a las áreas auditivitas inferiores localizadas en el lóbulo temporal. Dentro del córtex auditivo se pueden diferenciar tres áreas: el área auditiva primaria (A1), el área secundaria (A2) y el área auditiva terciaria (A3). Figura 1. Estimulación auditiva. Interacción y comunicación entre madre e hijo. Tabla 1. Conductas observadas en pacientes con DPAC Adquisición del lenguaje Para que un niño aprenda a hablar, es necesario que oiga y que esté en contacto con otros individuos que dominen la misma lengua. Sin la correcta estimulación auditiva, no hay adquisición del lenguaje, es aquí donde entra en juego la complicidad de las diferentes áreas que intervienen en el PAC. Si la señal auditiva no es procesada, analizada e integrada correctamente por las diferentes áreas mencionadas, el niño no desarrollará el lenguaje adecuadamente, ya que aunque exista feedback por parte de la persona a la que imita, este no se recibe de una manera apropiada. Además, se producirá una reorganización de las estructuras cerebrales destinadas a la audición y el lenguaje que tendrá graves consecuencias en su desarrollo cognitivo, auditivo y del lenguaje, y si no es diagnosticada y tratada con precocidad, no será reversible. Principales síntomas de un paciente con DPAC Figura 2. Neuronas en la enfermedad de Alzheimer. Para la correcta evaluación y posterior diagnóstico de un paciente (niño o adulto) con un posible DPAC, es necesario e imprescindible hacer una anamnesis previa a la evaluación, que recoja todos los datos incluidos en la historia clínica del paciente, como pueden ser: enfermedades importantes, antecedentes relacionados con problemas de PAC o del SNC, nivel del lenguaje o problemas del mismo, alteraciones del habla, nivel educativo o sociocultural, patologías que puedan estar relacionadas, cuándo se detectaron los primeros signos, etc. También, previamente a la evaluación clínica, se debe someter al paciente a métodos de observación no estandarizados que aportarán al examinador información sobre la conducta del mismo. Para ello se pueden emplear diferentes cuestionarios sobre conductas auditivas, como por ejemplo, el cuestionario Chaps, Sifter o Child. Por último, se debe realizar una evaluación audiológica completa, del habla y lenguaje y una evaluación médica. Esta evaluación debe ser llevada a cabo por un equipo multidisciplinar integrado por los siguientes profesionales: otorrinolaringólogo, logopeda, neurólogo, psicólogo y audiólogo, y dentro de ella se encuentran pruebas como la audiometría completa tonal y verbal, la impedanciometría, la medición de Otoemisiones Acústicas (OEA), la medición de Potenciales Evocados Auditivos (PEAT), test dicóticos, test de procesamiento central y de integración binaural, y pruebas de diagnóstico por imagen. Según los resultados obtenidos, se determinará si existe DPAC o no, cuál es y dónde se localiza la afectación a nivel de la vía auditiva, cómo afecta al individuo en las diferentes situaciones de la vida cotidiana y los posibles métodos de rehabilitación o tratamiento existentes. Figura 3. Exploración audiométrica en cabina sonoamortiguada. Figura 4. Audiometría lúdica infantil en sala sonoamortiguada. Figura 5. Prueba de Potencial de Tronco (PEATC). ¿Qué tratamiento podemos ofrecer a un paciente con DPAC? El impacto que tiene un DPAC puede variar considerablemente de un individuo a otro, y la evolución del mismo dependerá de la capacidad cognitiva y de las estrategias a implementar, siendo la sintomatología para algunos pacientes muy leve, mientras que para otros los síntomas persisten a pesar del tratamiento oportuno aplicado. Los tratamientos que existen en la actualidad sirven para ayudar a mejorar las capacidades cognitivas, auditivas y lingüísticas del paciente. Numerosos estudios se basan actualmente en el entrenamiento auditivo como estrategia para el tratamiento del DPAC. Se trata de una técnica que se emplea para mejorar la atención auditiva y la detección y discriminación sonora. Los programas de entrenamiento auditivo deben incluir cognición, atención auditiva, memoria auditiva, cierre auditivo y escucha en situaciones de ruido, y deben ser llevados a cabo por el logopeda, siempre con un enfoque multidisciplinar. Pacientes que se benefician de esta técnica pueden ser aquellos adultos a los que se les ha adaptado prótesis auditivas, pero no logran entender bien. Por otro lado, el uso de sistemas de frecuencia modulada (FM) en combinación con las prótesis auditivas, cuando exista una pérdida auditiva neurosensorial asociada (sobre todo en pacientes pediátricos), aportan mayor confort y beneficio en la localización sonora y la discriminación auditiva y verbal en situaciones donde la relación señal ruido no sea buena y el sonido ruido sea interpretado como molesto. Figura 6. Realización de OEA a un bebé recién nacido. Screening auditivo neonatal. Figura 7. Madsen Alpha OEA, cribado de la audición preescolar. Figura 8. Madsen Alpha OEA, cribado de la audición preescolar. Conclusiones En definitiva, el diagnóstico tardío o mala evaluación de dicho déficit supone que pueda darse una organización anómala de las estructuras cerebrales destinadas a estas funciones, y que, por tanto, las capacidades auditivas y del lenguaje del individuo se vean afectadas. Los niños con DPAC son pacientes que se benefician particularmente de una estimulación temprana. El diagnóstico precoz y la correcta intervención, sobre todo en los más pequeños, favorecerán la evolución y desarrollo de los mismos. El propósito de las técnicas terapéuticas es maximizar la neuroplasticidad y mejorar el procesamiento de la información auditiva por parte del cerebro. Referencias Angulo, A., Brocal, F., Feijoo, S., Harguindey, A., Rosselló, L., Salobral, S. y Yuste, M. (2017) Audiología: Teoría y práctica. Madrid. Egea Ediciones.Audiología didáctica para estudiantes. (2019). Vía auditiva: Vía aferente.Cañete, O. (2006). 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Extraído del libro Audiología: Teoría y Práctica. 29, 56-67.Rueda, M. A. (2018). Entrenamiento auditivo en la tercera edad. Revista Gaceta Audio. 20, 28-29. Anexo Puedes obtener los cuestionarios sobre conductas auditivas en el siguiente enlace de Hearing Clinic USF. University of South Florida: DESCARGAR Copyright imágenes© Imágenes RV Alfa (4) / Otometrics. (5)© Imágenes Otometrics. (6, 7, 8) Autor: Tania GarcíaAUDIÓLOGA Técnico Superior en Audiología Protésica.Máster en Audiología Clínica y Terapia de la Audición. Universidad internacional Isabel I.

Pérdida auditiva unilateral:

Pérdida auditiva unilateral: muchas preguntas y algunas respuestas Sección: Auris Scientia. La ciencia del oído El contenido de esta sección es ofrecido por Auris Scientia, blog científico sobre Audiología que ostenta junto a el autor el copyright del texto.www.aurisscientia.org Autor: CARLOS BENÍTEZAudiólogo, estudiante de doctorado,Universidad de Vanderbilt, EE.UU. ¿Qué recomendaciones son las más adecuadas cuando tenemos que tratar a niños con pérdida auditiva unilateral? ¿Está su bajo rendimiento académico relacionado con este tipo de pérdida? ¿Se ve afectado su desarrollo del lenguaje por esta condición? Estas y otras preguntas son objeto de estudios recientes, sin embargo, a día de hoy, resulta muy complicado encontrar una respuesta científica. Cuando hablamos de pérdida de audición en la infancia lo más frecuente es centrarnos en pérdidas auditivas moderadas, severas y profundas bilaterales. En concreto, solemos indicar el impacto negativo que estas pueden tener en el desarrollo del lenguaje y en el rendimiento académico de los niños si estos no reciben amplificación e intervención tempranamente (e.g., Yoshinaga-Itano, Sedey, Coulter & Mehl, 1998; Yoshinaga-Itano, Sedey, Wiggin & Chung, 2017). Así, cuando en la práctica clínica nos enfrentamos a un caso de pérdida auditiva bilateral en un niño, no dudamos en recomendar a las familias que adapten a su hijo con las prótesis auditivas adecuadas en cada caso y que comiencen una intervención logopédica cuanto antes. Sin embargo, cuando lo que tenemos delante es un caso de pérdida auditiva unilateral (pérdida auditiva en un solo oído), encontramos dificultades para dar recomendaciones convincentes a las familias acerca de si debemos o no amplificar. Quizás algunos caigan en la tentación de pensar que como el niño puede oír con total normalidad por uno de los oídos, será capaz de tener un desarrollo y rendimiento académico con total garantía. Si es así, muchas veces nuestra recomendación no pasará de garantizar un sitio preferencial en el que sentarse en la clase. La primera pregunta que podemos plantearnos es si tienen o no los niños con pérdida auditiva unilateral algún tipo de dificultad en el desarrollo respecto a sus iguales normo-oyentes. Ya en los años 80 numerosos estudios pusieron de manifiesto que un alto porcentaje de niños entre 6 y 18 años con pérdida unilateral mostraban dificultades académicas (Bess & Tharpe, 1986), problemas de comportamiento (Bess & Tharpe, 1986; Oyler, Oyler & Matkin, 1981) e incluso puntuaciones inferiores en test de inteligencia (Culbertson & Gilbert, 1986; Davis, Stelmachowitz, Shepard & Gorga, 1981) al ser comparados con sus compañeros normo-oyentes. Otros estudios mostraron problemas psicosociales en algunos de estos niños, como por ejemplo, sentimientos de vergüenza, confusión o agresividad (Giolas, Wark, 1967; Stein, 1983). Además, se encontró que muchos de los profesores de estos niños indicaban problemas de comportamiento incluso cuando los niños se sentaban en un sitio preferencial en la clase (Bess & Tharpe, 1986; Bovo et al., 1988; Dancer, Burl & Waters, 1995; Jensen, Børre & Johansen, 1989; Oyler, Oyler & Matkin, 1981). Estos estudios que encontraron dificultades académicas y psicosociales en algunos niños con pérdidas auditivas unilaterales, despertaron el interés por conocer sus características auditivas. Numerosas investigaciones descubrieron que estos niños mostraban peores habilidades de localización y de reconocimiento del habla en ruido que aquellos con audición normal (Bovo et al., 1988, Humes, Allen, Bess, 1980; Newton, 1983; Ruscetta, Arjmand & Pratt, 2005). Además, las dificultades se incrementaban a medida que aumentaba el grado de pérdida auditiva (Bess, Tharpe & Gibler, 1986). Otros estudios en esta línea investigaron si, además de dificultades en sus habilidades auditivas, los niños mostraban un desarrollo del habla y el lenguaje tardío. Los resultados obtenidos fueron poco concluyentes, ya que solo algunos de ellos revelaron que estos niños sí mostraban dificultades a la hora de desarrollar el habla y el lenguaje (e.g., Lieu, 2004; Yoshinaga-Itano, Johnson, Carpenter, & Brown, 2008), mientras que otros determinaron que no (Hallmo, Møller, Lind, Tonning 1986; Kiese-Himmel, 2002; Klee & Davis-Dansky, 1986; Tieri, Masi, Ducci & Marsella, 1988). Hoy en día, casi tres décadas después, los mismos problemas académicos y psicosociales persisten en esta población de niños (English & Church, 1999; Kesser, Krook & Gray, 2013; Lieu, 2004). Además, el motivo por el cual solo son algunos de estos niños los que muestran dificultades en estas áreas es algo que todavía la investigación no ha sido capaz de responder. Esto, a su vez, obstaculiza la identificación temprana de aquellos que están en riesgo de sufrir fracaso escolar y problemas psicosociales (Tharpe, 2016). Si añadimos que no existe un consenso claro acerca de la amplificación que debe prescribirse en estos casos (Tharpe, 2016), el rompecabezas se hace todavía más enrevesado. Las posibilidades de amplificación van desde un audífono o incluso un implante coclear en el oído con pérdida auditiva, hasta la adaptación de un audífono CROS (Contralateral routing of signal) en el que la señal que llega al oído con pérdida auditiva se envía al oído sin pérdida auditiva, pasando por utilizar un sistema de micrófono remoto (Tharpe, 2016).Por último, cabe destacar que un estudio en el que se preguntó a audiólogos pediátricos sobre el tipo de amplificación que habían recomendado a un total de 423 niños, mostró que el 26% de estos niños utilizaban audífono, sistemas de micrófono remoto o una combinación de los dos (English & Church, 1999) y que además el 54% recibían algún tipo de apoyo educacional, como por ejemplo terapia del lenguaje. ©Imagen Grupo GN Además, Klee y David Dansky encontraron que un alto porcentaje de los niños que recibían amplificación y/o apoyo educacional seguían mostrando las mismas dificultades académicas. Estos resultados abren la posibilidad de plantearse que otros factores distintos al acceso a la información auditiva pueden estar detrás de los resultados académicos negativos mostrados por algunos de los niños con pérdida auditiva (Tharpe, 2008). Como vemos, la pérdida auditiva unilateral plantea todavía hoy más preguntas que respuestas. Parece claro que siguen dándose casos de niños con este tipo de pérdida que presentan problemas psicosociales y de rendimiento académico. Estos niños muestran peores habilidades auditivas (localización y reconocimiento de habla en ruido) que niños normo-oyentes, pero no está claro si el desarrollo del habla y del lenguaje se ve afectado por su pérdida de audición. El tipo de amplificación que deben recibir estos niños parece no estar claro tampoco. Además, el hecho de que solo algunos niños muestren dificultades es algo que intriga a los investigadores, y es todavía más curioso el hecho de que niños que han recibido algún tipo de amplificación y apoyo educativo a una edad temprana sigan mostrando las mismas dificultades. Por lo tanto, son muchas las preguntas que quedan todavía por resolver en cuanto a las pérdidas unilaterales en niños se refiere. Esperamos que la investigación sea capaz de resolverlas en los próximos años. Mientras tanto, en nuestra práctica clínica deberemos ser conscientes de los problemas que una pérdida unilateral puede acarrear en el desarrollo de un niño e informar a las familias sobre esos riesgos y sobre las posibilidades de amplificación. Además, deberemos llevar un seguimiento exhaustivo del caso e ir tomando las medidas necesarias en caso de que el niño muestre algún tipo de dificultad en el desarrollo del lenguaje o algún problema en el ámbito psicosocial o en su rendimiento académico. Referencias Bess, F. H., & Tharpe, A. M. (1986). Case history data on unilaterally hearing-impaired children. Ear and hearing, 7(1), 14-19.Bess, F. H., Tharpe, A. M., &Gibler, A. M. (1986). Auditory performance of children with unilateral sensorineural hearing loss. Ear and hearing, 7(1), 20-26.Bovo, R., Martini, A., Agnoletto, M., &Beghi, A. (1988). Auditory and academic performance of children with unilateral hearing loss. Scandinavian Audiology.Culbertson, J. L., & Gilbert, L. E. (1986). Children with unilateral sensorineural hearing loss: cognitive, academic, and social development. Ear and Hearing, 7(1), 38-42.Dancer, J., Burl, N. T., & Waters, S. (1995). Effects of unilateral hearing loss on teacher responses to the SIFTER. American Annals of the Deaf, 291-294.Davis, J. M., Stelmachowicz, P. G., Shepard, N. T., & Gorga, M. P. (1981). Characteristics of hearing-impaired children in the public schools: Part II—Psychoeducational data. 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L., Coulter, D. K., & Mehl, A. L. (1998). Language of early-and later-identified children with hearing loss. Pediatrics, 102(5), 1161-1171. Autor: Carlos BenítezAUDIÓLOGO Estudiante de doctorado en ciencias del habla y la audiciónDesarrolla investigación en el área de electrofisiología y audición, Universidad de Vanderbilt. Nashville, Estados Unidos. El contenido de esta sección es ofrecido por Auris Scientia, blog científico sobre Audiología que ostenta junto a el autor el copyright del texto.https://aurisscientia.org/
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