El Experto

GAES inicia una nueva etapa con la inauguración de su nueva sede en Barcelona

Las nuevas oficinas de GAES reúnen a todos los departamentos en una sola planta, un diseño estratégico pensado para conectar a las personas en el día a día, agilizar el intercambio de ideas y potenciar el trabajo colaborativo. Este espacio premium está ubicado en el edificio Urbit, en el distrito de Poblenou, y cuenta con un espacio totalmente equipado, ecosostenible e inteligente de casi 3.000 m². GAES, compañía líder en soluciones auditivas en España, inauguró sus nuevas oficinas en el Edificio Urbit, ubicado en la calle Bilbao 140, en pleno distrito 22@ de Barcelona, uno de los principales polos de innovación y actividad empresarial de la ciudad. Este traslado supone un nuevo capítulo en la evolución de la compañía y responde a su apuesta por espacios de trabajo más colaborativos, sostenibles y adaptados a las necesidades de sus equipos. Después de desarrollar su actividad desde sus oficinas en la calle Pere IV durante más de 30 años, GAES ha decidido permanecer en Poblenou, uno de los barrios más dinámicos y transformadores de Barcelona, lo que supone apostar por un ecosistema que combina tecnología, creatividad y emprendimiento, además de situarse en un entorno que simboliza la dirección hacia la que avanza la organización. Esta decisión ofrece a los empleados de GAES contar con un espacio totalmente equipado de casi 3.000 m², 20 salas de reuniones, 20 phone booths, una terraza de 500 m² y otra de 100 m². Las nuevas oficinas de GAES reúnen a todos los departamentos en una sola planta, un diseño estratégico pensado para conectar a las personas en el día a día, agilizar el intercambio de ideas y potenciar el trabajo colaborativo. En el acto de inauguración estuvieron presentes Enrico Vita, CEO de Amplifon y Iacopo Pazzi, Chief Retail Commercial Officer junto con el equipo directivo de España, liderado por el director general, Luca Bradaschia, quienes se unieron para celebrar con todo el personal no solo un cambio de ubicación, sino un compromiso renovado con las personas, la cultura y las ambiciones de Amplifon y GAES en España. Enrico Vita, CEO del Grupo Amplifon, del que GAES forma parte, inauguró las nuevas oficinas con el tradicional corte de cinta. Seguidamente, realizó un recorrido por las instalaciones, durante el cual los asistentes pudieron conocer de primera mano la visión detrás del proyecto y las principales características de la nueva sede de GAES. El edificio Urbit dispone también de un auditorio, así como una amplia variedad de servicios diseñados para facilitar el día a día de los empleados y mejorar su experiencia en el entorno de trabajo, como gimnasio, biblioteca, sala de juegos, sala de lactancia, eventos, actividades e iniciativas dirigidas a impulsar la colaboración y el sentido de comunidad. Además, la elección del edificio Urbit responde al firme compromiso de GAES con la sostenibilidad, el bienestar y la innovación. El inmueble destaca como un referente ecosostenible y tecnológico de oficinas premium, habiendo alcanzado los máximos estándares internacionales mediante la certificación LEED Platinum en materia de eficiencia energética y uso responsable de recursos, y la certificación WELL Platinum enfocada en salud, confort y calidad ambiental. En el ámbito tecnológico y de inteligencia, ya cuenta con WiredScore Platinum y el sello SmartScore Gold. Este espacio premium está ubicado en el edificio Urbit, en el distrito de Poblenou, y cuenta con un espacio totalmente equipado, ecosostenible e inteligente de casi 3.000 m². Las oficinas de GAES, por su parte, han sido concebidas para impulsar la interacción, el intercambio de ideas y el trabajo transversal entre departamentos, creando un entorno que refleja la visión de futuro de la compañía. Con este nuevo espacio, la compañía marca el inicio de una nueva etapa: más conectada, más colaborativa y preparada para afrontar los retos del futuro.

Uno de cada ocho adolescentes presenta signos de daño auditivo a los 18 años

La pérdida auditiva ya no es un problema exclusivo de las personas mayores. Un importante estudio longitudinal realizado en los Países Bajos alerta de que uno de cada ocho adolescentes presenta signos compatibles con daño auditivo inducido por el ruido al cumplir los 18 años, mientras que un 6,2 % padece pérdida auditiva neurosensorial. Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de reforzar las estrategias de prevención y detección precoz durante la adolescencia. La investigación, publicada en la revista Otolaryngology–Head and Neck Surgery, analizó a 3.347 adolescentes mediante evaluaciones auditivas realizadas a los 13 y a los 18 años. Aunque la prevalencia global apenas varió, los investigadores observaron un empeoramiento de la gravedad del daño auditivo y un aumento de los signos característicos de la pérdida inducida por el ruido. El ruido recreativo, principal factor de riesgo El uso de auriculares y dispositivos de música personales a volúmenes elevados, los videojuegos, la asistencia a conciertos y otros entornos muy ruidosos se identifican como los principales factores de riesgo. La exposición prolongada a sonidos superiores a 85 decibelios puede producir lesiones irreversibles en las células ciliadas del oído interno, responsables de transformar el sonido en impulsos nerviosos. Muchos dispositivos actuales superan ampliamente ese nivel de seguridad, por lo que la exposición repetida puede provocar una pérdida auditiva permanente. El uso prolongado de auriculares a volúmenes elevados sigue siendo uno de los principales factores de riesgo. Consecuencias para la salud La pérdida auditiva en la adolescencia puede afectar al rendimiento académico, las habilidades comunicativas, el desarrollo cognitivo y las relaciones sociales. Además, favorece el aislamiento y puede acelerar el deterioro auditivo en etapas posteriores de la vida. Los primeros síntomas suelen pasar desapercibidos, ya que inicialmente se afectan las frecuencias agudas y el adolescente puede seguir percibiendo el volumen de los sonidos aparentemente con normalidad. Detectar precozmente el deterioro auditivo permite frenar su progresión y proteger la audición a largo plazo. Prevención Los investigadores insisten en que la pérdida auditiva inducida por el ruido es prevenible. Recomiendan promover hábitos de escucha seguros, controlar el volumen de los dispositivos personales, utilizar protectores auditivos cuando sea necesario y realizar revisiones auditivas periódicas durante la adolescencia. La pérdida auditiva en la adolescencia puede afectar al rendimiento académico, la comunicación y la calidad de vida. También consideran imprescindible reforzar la educación sanitaria dirigida a familias, docentes y jóvenes para favorecer una mayor concienciación sobre los riesgos de la exposición al ruido. Conclusión Los resultados refuerzan el papel de los profesionales de la audiología en la prevención y detección precoz del daño auditivo. En una sociedad cada vez más expuesta al ruido recreativo, la educación, el seguimiento y la intervención temprana serán fundamentales para proteger la salud auditiva de las nuevas generaciones. La pérdida auditiva inducida por el ruido es, en gran medida, prevenible.

El mayor reto de la Audiología no está en la tecnología, sino en las personas

El concepto de liderazgo ha evolucionado de forma significativa en los últimos años. Si tradicionalmente las organizaciones sanitarias se estructuraban mediante modelos jerárquicos, donde las decisiones fluían de arriba abajo, hoy los profesionales buscan entornos mucho más participativos, donde su opinión sea escuchada y su trabajo reconocido. Este cambio resulta especialmente evidente entre las nuevas generaciones de audioprotesistas y audiólogos, que valoran aspectos como la conciliación, el aprendizaje continuo, la autonomía y la posibilidad de contribuir al crecimiento de la organización. Para ellos, formar parte de un proyecto profesional va mucho más allá de desempeñar una función asistencial; desean sentirse implicados en un propósito compartido. En este contexto, el liderazgo deja de entenderse como una posición de autoridad para convertirse en una función de apoyo. Los responsables de clínicas y centros auditivos deben facilitar el trabajo de sus equipos, proporcionar los recursos necesarios y generar un clima de confianza que favorezca tanto el desarrollo profesional como la innovación. La tecnología impulsa la evolución de la Audiología, pero son las personas quienes continúan marcando la diferencia en la experiencia del paciente. Esta visión propone invertir la jerarquía tradicional para situar al paciente en el centro de la organización, respaldado por profesionales clínicos plenamente apoyados por la dirección. Un modelo en el que el liderazgo actúa eliminando obstáculos, simplificando procesos y permitiendo que quienes están en contacto directo con el paciente puedan desarrollar su labor con la máxima eficacia. Más allá de un modelo concreto de gestión, el mensaje resulta claro: las organizaciones que ponen a las personas en el centro están mejor preparadas para afrontar los desafíos de un mercado laboral cada vez más competitivo. El proceso de selección también comunica los valores de una organización La captación de talento comienza mucho antes de la incorporación de un nuevo profesional. Cada interacción durante el proceso de selección constituye una oportunidad para transmitir la identidad y los valores de la empresa. Los candidatos no solo evalúan las condiciones económicas de una oferta. También observan cómo se desarrolla la entrevista, la claridad de la información recibida, la transparencia de las expectativas y el interés mostrado por conocer sus inquietudes profesionales. La fidelización del talento comienza mucho antes del primer día de trabajo: empieza en la cultura de la organización. Una experiencia de selección bien diseñada transmite profesionalidad y genera confianza desde el primer contacto. Por el contrario, procesos largos, poco claros o excesivamente burocráticos pueden provocar que excelentes candidatos opten por otras organizaciones antes incluso de recibir una propuesta formal. Las empresas más competitivas han comprendido que el proceso de incorporación representa el primer paso para construir una relación duradera. Facilitar la integración de los nuevos profesionales mediante programas de acogida, planes de mentoría y acompañamiento durante los primeros meses favorece una adaptación más rápida y refuerza el sentimiento de pertenencia desde el inicio. Tecnología y personas: un equilibrio imprescindible La transformación digital está modificando profundamente la práctica audiológica. La incorporación de herramientas basadas en inteligencia artificial, los sistemas avanzados de adaptación protésica, la teleaudiología y las plataformas digitales de seguimiento ofrecen nuevas posibilidades para mejorar la atención al paciente. Los profesionales no buscan únicamente un empleo; desean formar parte de un proyecto con propósito y posibilidades reales de crecimiento. Sin embargo, esta evolución tecnológica no reduce la importancia del factor humano; al contrario, la hace aún más relevante. La tecnología proporciona información, automatiza procesos y mejora la precisión de determinados procedimientos, pero continúa siendo el profesional quien interpreta las necesidades del paciente, genera confianza, resuelve dudas y acompaña durante todo el proceso de adaptación. Por ello, las organizaciones deben evitar caer en el error de considerar que la innovación tecnológica sustituye al talento. La verdadera ventaja competitiva surge cuando ambas dimensiones trabajan de forma complementaria. Invertir en tecnología sin invertir en las personas limita el potencial de cualquier organización. Del mismo modo, disponer de excelentes profesionales sin ofrecerles herramientas adecuadas dificulta que puedan desarrollar plenamente sus capacidades. El futuro de la Audiología dependerá, en gran medida, de la capacidad para mantener ese equilibrio entre innovación tecnológica y excelencia asistencial. Mirando hacia el futuro Todo indica que la demanda de atención auditiva continuará creciendo durante las próximas décadas. El envejecimiento de la población, la mayor concienciación sobre la importancia de cuidar la salud auditiva y la continua evolución de las soluciones tecnológicas seguirán impulsando la necesidad de incorporar profesionales altamente cualificados. Este escenario obliga a clínicas, gabinetes y empresas del sector a replantear su estrategia de gestión del talento. Captar profesionales seguirá siendo un desafío, pero conservarlos será, probablemente, el verdadero elemento diferenciador entre unas organizaciones y otras. Invertir en el desarrollo de los equipos es invertir directamente en la calidad asistencial y en el futuro del sector. Las empresas que logren crear entornos donde las personas puedan desarrollarse profesionalmente, participar en la toma de decisiones y sentirse reconocidas estarán mejor preparadas para afrontar los retos del futuro. En un mercado donde el conocimiento especializado constituye el principal activo, cuidar de quienes cuidan de los pacientes deja de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica. Conclusión La gestión del talento ha pasado a ocupar un lugar central en el desarrollo de la Audiología moderna. Más allá de las dificultades para cubrir vacantes, el verdadero reto consiste en construir organizaciones capaces de atraer, desarrollar y fidelizar a profesionales comprometidos con una atención de excelencia. La experiencia demuestra que la combinación de una cultura organizativa sólida, un liderazgo cercano, oportunidades reales de crecimiento y una apuesta decidida por la formación continua constituye la mejor estrategia para responder a un mercado laboral cada vez más exigente. En definitiva, invertir en las personas no solo fortalece los equipos de trabajo, sino que repercute directamente en la calidad asistencial, en la satisfacción de los pacientes y en la sostenibilidad de las organizaciones. Porque, en un sector donde la confianza constituye la base de toda relación clínica, el mayor valor de cualquier empresa sigue siendo el talento de quienes la integran.

La Audiología se consolida como línea estratégica de crecimiento para las ópticas

El avance del envejecimiento poblacional, la creciente demanda de soluciones auditivas y la capilaridad del sector óptico sitúan a la audiología como un servicio sanitario con fuerte potencial de desarrollo y rentabilidad. La incorporación de servicios de audiología en establecimientos de óptica se perfila como una oportunidad estratégica para el sector, tanto desde el punto de vista sanitario como empresarial. Según datos del estudio Eurotrack la mayoría de las adaptaciones de audífonos siguen realizándose en centros especializados, aunque cerca de un 30% de las ópticas españolas ya ofrecen servicios audiológicos, una cifra en crecimiento sostenido. La evolución del mercado marcada por el envejecimiento de la población, el aumento de problemas auditivos asociados a la contaminación acústica y al uso intensivo de dispositivos personales, refuerza la previsión de crecimiento de esta actividad. A ello se suma que tres de cada cuatro españoles declaran padecer problemas visuales, lo que convierte a las ópticas en puntos de contacto privilegiados con potenciales usuarios de soluciones auditivas. Grupo GN constata que cada año más establecimientos ópticos apuestan por desarrollar esta área como una línea de negocio propia, y no como un servicio complementario. Esta estrategia implica planificación, inversión específica y el mantenimiento de estándares sanitarios y comerciales equiparables a los del área óptica. La incorporación de servicios de audiología en establecimientos de óptica se perfila como una oportunidad estratégica para el sector, tanto desde el punto de vista sanitario como empresarial. El valor de la base de clientes El principal activo de una óptica que incorpora audiología es su cartera de clientes. Un análisis detallado de los datos permite identificar tanto usuarios potenciales directos, personas con pérdida auditiva diagnosticada o no tratada, como prescriptores indirectos, clientes con familiares o allegados que puedan necesitar soluciones auditivas. La integración de pruebas de cribado auditivo durante revisiones visuales facilita esta detección temprana y abre nuevas oportunidades de atención sanitaria integral. Además, muchas ópticas cuentan con ventajas competitivas relevantes, como reconocimiento local, imagen consolidada como centro sanitario, fidelidad de clientes, espacio disponible y equipos susceptibles de formación o ampliación. Tres de cada cuatro españoles declaran padecer problemas visuales, lo que convierte a las ópticas en puntos de contacto privilegiados con potenciales usuarios de soluciones auditivas. Optimización de recursos y visión sanitaria La gestión conjunta de óptica y audiología permite compartir espacios, personal y parte de los medios técnicos, lo que acelera el alcance del punto de rentabilidad. No obstante, el desarrollo de esta actividad exige inversiones específicas y una estrategia definida para garantizar calidad asistencial y coherencia comercial. Desde un punto de vista clínico, estudios neurocientíficos apuntan incluso a la conexión funcional entre visión y audición, lo que refuerza la idea de abordar ambos sentidos desde un enfoque sanitario integrado. La integración de pruebas de cribado auditivo durante revisiones visuales facilita esta detección temprana y abre nuevas oportunidades de atención sanitaria integral. El potencial de esta línea de negocio dependerá del análisis de cada establecimiento y de su capacidad para planificar su implantación. Tal como afirmaba el escritor y orador Zig Ziglar, «el inicio de un proyecto es el primer paso hacia la excelencia». Para ampliar información profesional sobre el desarrollo de la audiología en óptica, el sector cuenta con recursos especializados ofrecidos por compañías como Beltone. Saber más: https://www.beltone.com/es-es/for-professionals/beltone-optical

El esfuerzo de escuchar en verano¿Por qué acabamos tan cansados después de una cena en una terraza?

El verano invita a disfrutar de terrazas, reuniones familiares y cenas al aire libre. Sin embargo, muchas personas, especialmente aquellas con pérdida auditiva, usuarios de audífonos y adultos mayores, describen una sensación recurrente al finalizar estos encuentros: «un intenso cansancio mental tras una actividad aparentemente relajada». Lejos de deberse únicamente al calor o a la duración de la velada, este fenómeno suele estar relacionado con el denominado listening effort o esfuerzo de escucha, un concepto que ha adquirido un creciente protagonismo en la investigación audiológica. Escuchar no equivale necesariamente a comprender. Mientras el sistema auditivo capta los sonidos, el cerebro debe identificar la voz relevante, separar el habla del ruido ambiental, interpretar el contexto lingüístico, completar la información que no se ha percibido con claridad y mantener la atención durante toda la conversación. En condiciones acústicas favorables, estos procesos se realizan de manera prácticamente automática. Sin embargo, cuando el entorno presenta múltiples fuentes sonoras, el procesamiento auditivo exige un consumo considerablemente mayor de recursos cognitivos. Las terrazas estivales constituyen uno de los escenarios más complejos para la comunicación oral. Conversaciones simultáneas, música ambiental, tráfico, ruido de vajilla, niños jugando, viento y superficies que generan reverberación dificultan la percepción del habla. Además, los interlocutores cambian continuamente de posición, obligando al oyente a localizar la procedencia del sonido y adaptar constantemente su atención. Incluso personas con audición normal pueden experimentar dificultades para seguir la conversación en estas circunstancias. La Academia Europea de Audiología (European Academy of Audiology, EFAS) define el esfuerzo de escucha como la cantidad de recursos cognitivos necesarios para comprender un mensaje hablado. Este esfuerzo depende no solo de la sensibilidad auditiva, sino también de factores como la memoria de trabajo, la atención, el nivel de fatiga, el estrés, la complejidad lingüística y la calidad de la señal acústica. Por ello, dos pacientes con audiometrías similares pueden experimentar niveles muy diferentes de agotamiento durante una conversación. Cuando el entorno presenta múltiples fuentes sonoras, el procesamiento auditivo exige un consumo considerablemente mayor de recursos cognitivos. Cuando el cerebro recibe una señal auditiva degradada, pone en marcha mecanismos compensatorios que incrementan la carga cognitiva. Entre ellos destacan la anticipación del contenido mediante el contexto, la reconstrucción de palabras incompletas, la inhibición de estímulos irrelevantes y el mantenimiento activo de la memoria de trabajo. Este fenómeno ha sido ampliamente descrito por el modelo ELU (Ease of Language Understanding), desarrollado por Rönnberg et al., que explica cómo las discrepancias entre la señal acústica recibida y las representaciones lingüísticas almacenadas obligan a realizar un procesamiento cognitivo adicional, aumentando la sensación de fatiga. Los pacientes con pérdida auditiva son especialmente vulnerables a este proceso. Incluso pérdidas leves pueden reducir la calidad de la información que llega al cerebro, obligándolo a compensar continuamente las lagunas perceptivas. Los usuarios de audífonos experimentan una mejora significativa en la comprensión del habla, aunque los ambientes con elevado ruido de fondo siguen representando uno de los mayores desafíos de la rehabilitación auditiva. Asimismo, el envejecimiento conlleva cambios en el procesamiento auditivo central y en la atención selectiva que dificultan la segregación de fuentes sonoras, incluso cuando la audiometría tonal permanece dentro de límites aceptables. En personas con deterioro cognitivo leve, la disminución de la reserva cognitiva incrementa todavía más el esfuerzo necesario para comprender el lenguaje oral. Mientras el sistema auditivo capta los sonidos, el cerebro debe identificar la voz relevante, separar el habla del ruido ambiental, interpretar el contexto lingüístico, completar la información que no se ha percibido con claridad y mantener la atención durante toda la conversación. En la práctica clínica, este fenómeno se manifiesta mediante expresiones como «oigo, pero me canso», «después de una comida familiar necesito estar un rato en silencio» o «en los restaurantes dejo de seguir la conversación». Estas quejas reflejan fatiga auditiva más que una pérdida de audición propiamente dicha y constituyen una información clínica de gran valor para orientar el proceso de adaptación audioprotésica y el asesoramiento al paciente. El audioprotesista desempeña un papel fundamental en la reducción del esfuerzo de escucha. Una adaptación precisa de los audífonos, la programación específica para ambientes ruidosos, el empleo de sistemas de micrófonos remotos cuando están indicados y el entrenamiento en estrategias de comunicación contribuyen a disminuir la carga cognitiva durante la escucha. Los usuarios de audífonos experimentan una mejora significativa en la comprensión del habla, aunque los ambientes con elevado ruido de fondo siguen representando uno de los mayores desafíos de la rehabilitación auditiva. Del mismo modo, la educación del paciente y de su entorno permite comprender que el cansancio experimentado no es un signo inevitable del envejecimiento, sino la consecuencia de un sobreesfuerzo cerebral mantenido. Pequeñas modificaciones en el entorno también pueden mejorar significativamente la comunicación durante el verano. Elegir mesas alejadas de altavoces o zonas de paso, favorecer grupos reducidos, hablar de uno en uno, aprovechar una buena iluminación para facilitar la lectura labial y realizar pausas durante reuniones prolongadas son recomendaciones sencillas que reducen el esfuerzo necesario para mantener una conversación. El esfuerzo de escucha recuerda que la audición es un proceso complejo en el que intervienen tanto el sistema auditivo como múltiples funciones cognitivas. Reconocer este fenómeno permite ofrecer una atención audiológica más centrada en la experiencia real del paciente y en su calidad de vida. En una sociedad donde el ruido forma parte del ocio cotidiano, comprender y abordar la fatiga auditiva constituye uno de los retos más relevantes de la Audiología clínica contemporánea. Elegir mesas alejadas de altavoces o zonas de paso, favorecer grupos reducidos, hablar de uno en uno, aprovechar una buena iluminación para facilitar la lectura labial y realizar pausas durante reuniones prolongadas son recomendaciones sencillas que reducen el esfuerzo necesario para mantener una conversación. Referencias: Pichora-Fuller MK, Kramer SE, Eckert MA, et al. Hearing Impairment and Cognitive Energy: The Framework for Understanding Effortful Listening (FUEL). Ear and Hearing. 2016;37(Suppl 1):5S–27S. Rönnberg J, Lunner T, Zekveld A, et al. The Ease of Language Understanding (ELU) model: theoretical, empirical, and clinical advances. Frontiers in Systems Neuroscience. 2013; 7:31. McGarrigle R, Munro KJ, Dawes P, et al. Listening Effort and Fatigue: What Exactly Are We Measuring? Ear and Hearing. 2014;35(4):433–445. World Health Organization. World Report on Hearing. Ginebra: OMS; 2021. American Speech-Language-Hearing Association (ASHA). Practice Portal: Adult Hearing Screening and Hearing Loss. Disponible en: https://www.asha.org/

La pérdida auditiva oculta: cuando la audiometría no cuenta toda la historia

En los últimos años, uno de los conceptos que más interés ha despertado en la investigación audiológica es el de pérdida auditiva oculta (Hidden Hearing Loss, HHL). Este término describe una situación clínica en la que el paciente refiere dificultades para comprender el habla, especialmente en ambientes ruidosos, pese a presentar umbrales normales en la audiometría tonal convencional. La explicación fisiopatológica más aceptada se basa en la sinaptopatía coclear, un daño localizado en las sinapsis que conectan las células ciliadas internas con las fibras del nervio auditivo. La exposición repetida a niveles elevados de ruido puede provocar la pérdida de estas conexiones sin alterar inicialmente los umbrales audiométricos. Como consecuencia, el oído mantiene una sensibilidad aparentemente normal para detectar sonidos puros, pero disminuye su capacidad para codificar señales complejas, como el habla en presencia de ruido de fondo. Este fenómeno ayuda a explicar por qué algunos jóvenes que acuden con frecuencia a festivales o conciertos manifiestan un esfuerzo auditivo creciente, fatiga al mantener conversaciones en restaurantes o dificultad para seguir el habla en reuniones sociales, a pesar de obtener resultados normales en las pruebas audiométricas convencionales. El paciente refiere dificultades para comprender el habla, especialmente en ambientes ruidosos, pese a presentar umbrales normales en la audiometría tonal convencional. Aunque la evidencia en humanos continúa evolucionando y todavía existe debate sobre los criterios diagnósticos y la magnitud de este fenómeno, numerosos estudios experimentales respaldan la existencia de lesiones sinápticas inducidas por ruido. Este conocimiento ha impulsado el desarrollo de pruebas complementarias, como la evaluación del habla en ruido, la medición de potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (ABR) y otras técnicas electrofisiológicas, que permiten detectar alteraciones funcionales no evidentes en la audiometría tonal. Estos avances refuerzan la importancia de una evaluación audiológica integral, especialmente en personas con antecedentes de exposición recreativa al ruido. Las recomendaciones de la OMS para un ocio musical seguro Con el objetivo de reducir el creciente impacto de la pérdida auditiva inducida por ruido recreativo, la Organización Mundial de la Salud publicó en 2022 el Global Standard for Safe Listening Venues and Events, una guía internacional dirigida a organizadores de conciertos, festivales, salas de ocio y administraciones públicas. La iniciativa parte de una realidad preocupante: se estima que más de mil millones de jóvenes de entre 12 y 35 años están en riesgo de sufrir pérdida auditiva por prácticas de escucha inseguras. La explicación fisiopatológica más aceptada se basa en la sinaptopatía coclear, un daño localizado en las sinapsis que conectan las células ciliadas internas con las fibras del nervio auditivo. El documento establece seis medidas clave para compatibilizar la calidad de la experiencia musical con la protección de la salud auditiva: Limitar el nivel sonoro medio a 100 dB LAeq medidos durante 15 minutos, evitando exposiciones excesivas. Monitorizar continuamente los niveles de presión sonora mediante equipos calibrados y personal responsable. Optimizar la acústica del recinto y la configuración del sistema de sonido para conseguir una mejor calidad acústica sin necesidad de aumentar el volumen. Facilitar protectores auditivos de calidad junto con información sobre su correcta utilización. Habilitar zonas tranquilas donde los asistentes puedan descansar auditivamente durante el evento. Informar y formar tanto al público como al personal sobre los riesgos del ruido y las estrategias de escucha segura. Estas recomendaciones representan un cambio de paradigma al trasladar parte de la responsabilidad preventiva desde el individuo hacia los propios organizadores de eventos. Del mismo modo que existen protocolos de seguridad física o sanitaria, la OMS propone incorporar la seguridad auditiva como un criterio de calidad en los espacios de ocio. El oído mantiene una sensibilidad aparentemente normal para detectar sonidos puros, pero disminuye su capacidad para codificar señales complejas, como el habla en presencia de ruido de fondo. En este escenario, el audioprotesista adquiere un papel especialmente relevante como profesional de referencia en prevención. Además de recomendar protectores auditivos específicos para músicos y asistentes habituales a conciertos, puede identificar precozmente signos de sobreexposición sonora, educar sobre hábitos de escucha saludables y promover revisiones periódicas que permitan detectar alteraciones funcionales antes de que aparezca una pérdida auditiva irreversible. Fuentes: Liberman MC, Kujawa SG. Cochlear synaptopathy in acquired sensorineural hearing loss: manifestations and mechanisms. Hearing Research. 2017; 349:138–147. Bramhall N, Beach EF, Epp B, et al. The search for noise-induced cochlear synaptopathy in humans: Mission impossible? Hearing Research. 2019; 377:88–103.

Aural Centros Auditivos abre un nuevo centro experiencial en Getafe

Aural Centros Auditivos amplía su presencia en Madrid con la apertura de un nuevo centro experiencial en Calle Toledo, 2 de Getafe, sumando de este modo 29 centros en la zona y más 37 consultas audiológicas en la comunidad de Madrid (entre centros propios, franquicias y premium partners). El centro cuenta con una superficie total de 118 m², más de once metros de fachada y dos nuevas consultas audiológicas. Este centro se incorpora al modelo experiencial de la compañía: una propuesta que ofrece a los usuarios la posibilidad de vivir una experiencia auditiva completa desde el primer día. Con esta apertura, Aural da un paso más para ofrecer un servicio más completo y una experiencia auditiva avanzada a los ciudadanos de Madrid. Un centro experiencial para que la vida suene bien Los centros experienciales Aural han sido concebidos para ofrecer una experiencia auditiva personalizada e inmersiva. En Aural Centros Auditivos destaca el método «Camino Aural», que acompaña al usuario desde el diagnóstico hasta la adaptación de la solución auditiva más adecuada y más allá, con planes de audición que garantizan visitas de seguimiento continuadas y múltiples ventajas más, poniendo al paciente en el centro y la tecnología de última generación al servicio de las personas. [caption id="attachment_31090" align="alignnone" width="1200"] María de León en el centro auditivo Aural Getafe[/caption] Con esta nueva apertura, Aural Centros Auditivos refuerza su presencia en Madrid sumando más de 37 consultas audiológicas. Su sala experiencial permite simular entornos reales, como una conversación en un restaurante o la asistencia a un concierto, para que el usuario pueda comprobar de forma inmediata cómo mejoraría su audición. El modelo experiencial busca romper el estigma asociado, todavía hoy, al uso de audífonos, demostrando que cuidar la audición es clave para disfrutar plenamente de la vida y mantener el bienestar físico, emocional y social. La innovación en el concepto de centro auditivo es uno de los ejes estratégicos de crecimiento de Aural Centros Auditivos. Los centros experienciales de Aural Centros Auditivos representan un cambio de paradigma en la audiología donde se busca ofrecer la mejor experiencia auditiva para sus clientes. Esta incorporación consolida el modelo experiencial de Aural, un enfoque innovador que permite al usuario comprender, probar y mejorar su audición en entornos reales desde el primer día, así como la vocación de compañía de poner el bienestar del paciente en el centro. Este enfoque permite disfrutar de una experiencia auditiva única, con planes diseñados para mejorar la salud auditiva a lo largo de la vida. Además, ayuda a romper el estigma asociado a la pérdida auditiva no tratada, mostrando su importancia para reconectar con la vida diaria y hacer que la vida suene bien. Durante la inauguración, Aural Getafe ha ofrecido a sus pacientes y vecinos de Getafe un Meet&Greet con la humanista y comunicadora María de León que es además paciente de Aural. Ha sido un encuentro donde se ha reflexionado sobre la pérdida auditiva, la escucha y el poder de convertir la vulnerabilidad en fortaleza.

Consejos para cuidar los oídos en verano

Las consultas por infecciones de oído son muy frecuentes en los Servicios de Urgencias y en los Servicios de Otorrinolaringología en los meses de verano. Los baños en playas y piscinas incrementan el riesgo de infecciones en el oído como consecuencia de la humedad. Las dermatitis alérgicas, el estrés, los ambientes polvorientos, así como la contaminación bacteriana o química de las aguas, son factores favorecedores de estas infecciones. Los principales síntomas derivados de una infección de oído son: dolor (otalgia), molestias al masticar o bostezar, picor, sensación de taponamiento, una leve pérdida de audición o percepción de humedad en el oído, a veces en forma de supuración. En los casos donde la sintomatología es intensa, principalmente el dolor, puede ser preciso que el paciente acuda a la consulta del otorrinolaringólogo para que pueda establecer un diagnóstico y el tratamiento más adecuado. Desde la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) nos dan una serie de consejos para cuidar los oídos durante esta época estival: Los principales síntomas derivados de una infección de oído son: dolor (otalgia), molestias al masticar o bostezar, picor, sensación de taponamiento, una leve pérdida de audición o percepción de humedad en el oído, a veces en forma de supuración. Agua limpia: evitar los baños en aguas potencialmente contaminadas o con características poco higiénicas. Zambullidas e inmersiones: es siempre recomendable evitar tirarse a la piscina o el mar desde grandes alturas, ya que la entrada de gran cantidad de agua de manera repentina puede afectar de forma perjudicial al oído. Lo mismo ocurre con las inmersiones a mucha profundidad, que pueden dañar el tímpano debido al cambio de presión. Este tipo de problemas pueden generar mareos o dolor de oídos, por lo que es mejor descender con la mayor prevención y nunca realizar buceo de fondo si no se conocen las técnicas apropiadas. Precaución después de salir del agua: se debe secar tanto la parte externa del oído como la entrada del conducto auditivo al salir del agua. Además, si después del baño notamos que se ha quedado agua dentro, se puede inclinar la cabeza hacia ese lado y con una toalla mover la oreja hasta que salga. También, es efectivo dar algún pequeño salto para que por efecto de la gravedad sea expulsada. Se debe evitar el uso de bastoncillos para secar el oído. Prevenir la humedad: La otitis es muy común. Usar tapones a medida para nadar en la piscina o la playa. Utilizar tapones, cintas impermeables o gorros de baño: hay personas que deben tener especial cuidado e incluso utilizar tapones óticos, cintas o gorros de baño, para reducir la posibilidad de entrada de agua en los oídos. Se trata de aquellas con antecedentes de dermatitis, exostosis del conducto, perforaciones timpánicas, cirugías previas sobre los oídos, diabetes o inmunodeficiencia. Ruidos fuertes: el verano también es uno de los momentos en los que más se acude a fiestas populares, conciertos y festivales. Este entorno suele caracterizarse por la música y el ruido elevado, por lo que se recomienda proteger los oídos para evitar problemas futuros, sobre todo el denominado acúfeno (zumbido o pitido en el oído). Secarlos correctamente: Tras el baño, secar la parte externa con una toalla suave. No introducir bastoncillos. No aplicar en el conducto auditivo externo espráis: pueden cambiar el pH de la piel del conducto y reducir sus mecanismos de defensa.
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Audiologia Pediátrica

Oído musical… ¿se nace o se hace?

Está demostrado que escuchar música desde que se es un bebé produce una activación de la corteza cerebral, concretamente de las zonas frontal y occipital. Esto contribuye, entre otros beneficios, a aumentar la capacidad de memoria, la atención y la concentración de los niños, a mejorar su habilidad para resolver problemas matemáticos o a fomentar la creatividad y la imaginación infantil. Si además esta actividad se combina con el baile, se estimularán los sentidos, el equilibrio y el desarrollo psicomotor. Por este motivo, la educación musical en los niños ha adquirido un papel muy relevante en los últimos años.  La iniciación auditiva en la música comienza en el vientre de la madre ya que, desde los cinco meses de gestación, el bebé es capaz de distinguir voces y sonidos. Según los expertos, la iniciación auditiva en la música comienza en el vientre de la madre, ya que, desde los cinco meses de gestación, el bebé es capaz de distinguir voces y sonidos. Es a través de la voz de su madre y de las canciones que ella le tararea, como el pequeño puede sentir la vibración de las resonancias del canto. También está demostrado que cuando en el entorno de la madre se escucha música clásica el bebé la percibe, y contribuye a que se sienta más tranquilo y relajado. Los primeros años de vida del niño van a ser clave para ayudarle y reforzarle en la adquisición del oído musical, por lo que se le debe continuar ofreciendo estímulos melodiosos. Como en casi todos los aprendizajes, la imitación juega un papel fundamental. Para ello, es necesario convivir con la música el mayor tiempo posible y fomentar el gusto por las melodías y los instrumentos. Los padres, en estas edades, son un fuerte referente, y sus acciones condicionarán las de los pequeños, que intentarán copiarles en busca de su aprobación. Es el momento de introducir instrumentos sencillos con los que el niño se sienta cómodo y que le inciten a reproducir ritmos y melodías fáciles de recordar, como las canciones infantiles. Una vez inculcado el gusto por la música y desarrollado el oído musical, la edad recomendada para que los niños comiencen a tocar un instrumento oscila entre los tres y los cinco años, ya que en este período la evolución neuronal permite un aprendizaje mucho más rápido y natural. Seguro que a todos nos vienen a la mente esos pequeños genios musicales que fueron Beethoven y Mozart, que tocaban con gran virtuosismo la clave, el violín o el piano con tan solo cuatro y seis años respectivamente, haciendo gala de un privilegiado sexto sentido musical.

Hipoacusia mínima en niños… ¿o quizá no tan mínima?

Las primeras publicaciones sobre hipoacusias unilaterales en niños, hace 25 años, despertaron gran interés en la comunidad médica y audiológica. Gracias a ellas, la atención dejó de concentrarse exclusivamente en los niños con pérdidas auditivas severas y profundas y se diversificó considerablemente, incluyendo hipoacusias más leves, de otros grados y tipos. Muchos niños con hipoacusia mínima sin diagnosticar «sobreviven» en el sistema educativo con evidentes problemas escolares, que difícilmente pueden resolverse sin llegar a su origen. Antes de estos primeros estudios, los profesionales consideraban que las hipoacusias leves y moderadas (y en esta categoría cabe incluir las hipoacusias unilaterales) no tenían una repercusión relevante en el aprendizaje ni en el desarrollo. Sin embargo, los datos de estas incipientes investigaciones demostraron que los niños con grados mínimos de hipoacusia permanente o transitoria se encontraban en claro riesgo de presentar problemas de aprendizaje o de conducta. Aunque pueda parecer increíble y pese a haber experimentado algunos avances notorios en este terreno, estos problemas todavía persisten en gran medida, y aún existe cierto desconocimiento sobre esta hipoacusia y sus consecuencias, así como algo de polémica sobre qué niños de los que presentan hipoacusia mínima requieren una intervención por parte de los especialistas, qué tipo de intervención es la más efectiva o qué medidas preventivas podrían ponerse en práctica para evitar las dificultades de aprendizaje que se presentan en muchos de estos casos. Para poder avanzar en la revisión de este tema, es importante hacer referencia al trabajo de Bess (1998), precursor de estos estudios, que definió por primera vez las diferentes categorías de hipoacusia que puede englobar la denominación de «hipoacusia mínima», a saber: — Hipoacusias neurosensoriales bilaterales con una media de umbral tonal vía aérea entre 20 y 40 dBHL bilateral, con una media de GAP óseo-aéreo de no más de 10 dB en las frecuencias 1000, 2000 y 4000 Hz. — Hipoacusia neurosensorial unilateral con una media de umbral tonal vía aérea ≥20 dB HL en el oído afectado en las frecuencias 500, 1000 y 2000 Hz y una media de GAP óseo-aéreo de no más de 10 dB en las frecuencias 1000, 2000 y 4000 Hz. La media de los umbrales tonales por vía aérea en el oído no afectado debe ser ≤15 dB HL. — Hipoacusia neurosensorial de alta frecuencia, con umbrales tonales de vía aérea >25 dB HL en dos o más frecuencias por encima de 2000 Hz(por ejemplo, 3000, 4000, 6000, 8000 Hz), en uno o en los dos oídos, con un GAP óseo-aéreo en 3000 y 4000 Hz no mayor de 10 dB.  Las hipoacusias unilaterales, a las que se ha prestado en los últimos años especial atención, no siempre forman parte de esta clasificación; algunos autores las consideran como una entidad aparte de las hipoacusias mínimas. Pese a haber experimentado algunos avances notorios en este terreno, aún existe cierto desconocimiento sobre la existencia de esta hipoacusia y sus consecuencias. Históricamente, estos grados de hipoacusia se han definido de diferentes formas, utilizándose también otros términos como hipoacusias leves o hipoacusias moderadas, de modo que la terminología tampoco ha estado exenta de polémica. En este sentido, Bess siempre destacó que, a pesar de las implicaciones de todos estos términos, el hecho de que la pérdida auditiva sea mínima, leve o moderada, no significa en absoluto que su repercusión en el aprendizaje para algunos niños sea igual de mínima o leve. Más bien hace hincapié en que dicha terminología alude exclusivamente al grado de hipoacusia y no a sus consecuencias. ¿Cuáles son entonces las repercusiones de estas pérdidas mínimas?  Los estudios realizados por Bess y sus colaboradores evaluaron estas repercusiones diferenciando las hipoacusias unilaterales y las hipoacusias bilaterales.  En el primero de estos estudios, el grupo de investigación liderado por Bess trató de caracterizar el impacto psicoeducativo de la hipoacusia unilateral comparando con un grupo control de audición normal. Así, su estudio comenzó en los 80, con un grupo de 60 niños con hipoacusia unilateral, llegando a la alarmante revelación de que aproximadamente un tercio de estos repetían al menos un curso en la escuela y casi el 50% repetía un curso o necesitaba apoyo escolar o extraescolar. El estudio de Bess fue replicado en varias ocasiones en los años posteriores en Estados Unidos y también en Europa y tan solo un par de estudios no encontraron diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento académico entre los niños con pérdida unilateral y los niños con audición normal. De este modo, y considerando que cada vez estaba más probada la repercusión de la hipoacusia unilateral en el rendimiento escolar, empezaron a planificarse estudios más exhaustivos que permitieran identificar factores condicionantes de estas dificultades, como déficits cognitivos, auditivos o de habla y lenguaje. Así, muchos de estos trabajos demostraron que los niños con hipoacusia unilateral obtenían puntajes más bajos en percepción del habla que sus pares de audición normal, tanto en ambiente ruidoso como en ambiente silencioso, si bien en la primera situación la diferencia entre los dos grupos se incrementaba.  Los estudios realizados sobre el desarrollo del habla y del lenguaje no muestran sin embargo diferencias significativas entre los dos grupos, aunque sí se detecta un mayor porcentaje de niños con retraso de lenguaje respecto al grupo control en edades más tempranas, entre 15 y 62 meses. Una hipótesis probable a este respecto es que las diferencias en el desarrollo del lenguaje van disminuyendo a medida que los niños van creciendo y acceden a la educación primaria. En el caso de los niños con hipoacusia bilateral, la mayor parte de los estudios se han orientado a la evaluación de la influencia de las condiciones acústicas del aula y del ruido ambiental en la percepción del habla y en el aprendizaje, y se han centrado en evaluar aspectos como la reverberación o el ruido de fondo. En conjunto, todos los estudios realizados en esta dirección resaltan una evidente diferencia en la percepción auditiva entre los niños con hipoacusia bilateral y los niños con audición normal, que se materializa en una mayor dificultad para entender el habla en unas condiciones acústicas que simulan las condiciones de un aula escolar tipo. La causa real de esta dificultad no se conoce con seguridad; sin embargo, podrían subyacer ciertos cambios cocleares que afectan al procesamiento temporal y espectral del habla de los niños con hipoacusia. Esta última hipótesis precisa una mayor investigación que incluya también la consideración de otras habilidades psicoacústicas en el estudio. En los países anglosajones y en muchos países de América del Sur se realiza un cribado auditivo durante la primera etapa de escolarización y está implementado dentro del propio contexto escolar. Desde el punto de vista audiológico, parece haber consenso entre los especialistas; la actuación en cada uno de estos casos debe ser evaluada individualmente, dado que, aunque aparentemente todos los niños con hipoacusia mínima parecen tener mayor riesgo de encontrarse con dificultades académicas, no está claro qué niños necesitarán algún tipo de apoyo y qué niños no.  El cribado neonatal puede no ser suficientemente sensible como para detectar pérdidas auditivas de grado leve, a excepción de las unilaterales más severas. Parece evidente, entonces, que en todos estos casos es preciso realizar un seguimiento exhaustivo de su evolución (por parte del especialista ORL y del audiólogo) y del desarrollo del lenguaje, la socialización, y más concretamente, las habilidades auditivas, para que, en caso de que se detecten dificultades, se establezcan protocolos y estrategias de intervención bien definidas que pueden ir desde indicaciones para minimizar el efecto del ruido de fondo en las aulas e indicaciones para el profesorado, hasta la colocación de drenajes transtimpánicos, la adaptación de audífonos o la utilización de sistemas de micrófono remoto. En la introducción a este artículo se hacía referencia al desconocimiento que aún hoy día hay acerca de la existencia de esta hipoacusia y sus consecuencias; de hecho, muchos niños con hipoacusia mínima sin diagnosticar «sobreviven» en el sistema educativo con evidentes problemas escolares, que difícilmente pueden resolverse sin llegar a su origen. Se suelen abordar con ayudas extraescolares de logopedia o lectoescritura, en las que prioritariamente se trabaja el output (problemas de pronunciación, articulación, vocabulario, etc.), cuando el input nunca se ha explorado Evidentemente, para poder realizar el seguimiento de estos casos y diseñar protocolos de intervención, es fundamental que sean detectados cuanto antes. En los países anglosajones, por ejemplo, y en muchos países de América del Sur, se realiza un cribado auditivo durante la primera etapa de escolarización. Este cribado se implementa dentro del propio contexto escolar o en gabinetes o clínicas concertados para ello. En España, desafortunadamente, no existe esta posibilidad, y el único cribado auditivo que se realiza de forma sistemática es el del recién nacido; con posterioridad, la audición de los niños no vuelve a explorarse de forma sistemática. Los pequeños con hipoacusia mínima, a veces, presentan dificultades de aprendizaje muy similares a las de otros niños con problemas diferentes, por lo que la pérdida de audición puede quedar «enmascarada». Cabe preguntarse si estas hipoacusias mínimas de las que se habla en este artículo pueden estar ya presentes en el nacimiento, en cuyo caso, ya serían detectadas en el cribado neonatal. Pues la realidad es, por una parte, que el cribado neonatal puede no ser suficientemente sensible como para detectar pérdidas auditivas de grado leve (a excepción de las unilaterales más severas), incluso aunque estén presentes en el nacimiento, y que, por otra parte, muchas de estas hipoacusias mínimas no están presentes en el nacimiento y se desarrollan con posterioridad. Las causas pueden ser muchas, incluso puede darse el caso de que la etiología sea desconocida, pero entre las más frecuentes se encuentran las otitis serosas recurrentes, muy frecuentes en niños de educación infantil y primeros cursos de educación primaria. Dado que el cribado auditivo escolar no es una opción en nuestro país, al menos en la actualidad, quizá es importante exponer algunos síntomas que pueden alertar de la existencia de una hipoacusia mínima o que al menos sugieren la conveniencia de realizar un estudio auditivo para contribuir al diagnóstico.  Los niños con hipoacusia mínima presentan a veces dificultades de aprendizaje muy similares a las de otros niños que no tienen pérdida auditiva sino otro tipo de dificultades y necesidades educativas, y por tanto, puede ocurrir que la hipoacusia quede «enmascarada» por esa sintomatología similar. A continuación se describen ciertos comportamientos o características que pueden hacernos sospechar de la existencia de una hipoacusia mínima: — Tirarse de las orejas o presionarlas, tocar las orejas o los oídos, en general. — Catarros frecuentes, dolores de garganta o enfermedades de las vías respiratorias altas. — Problemas de comportamiento (falta de atención). — Inquietud, nerviosismo, no poder permanecer en la silla. — Distracciones frecuentes, especialmente cuando hay mucho ruido en la clase o cuando hay ruido de fondo (otros niños por el pasillo, obras en la calle, tráfico, etc.). — Demanda frecuente de repetición de la información («¿Qué has dicho?»). — Bajo rendimiento académico. Como se ha mencionado anteriormente, algunos de estos síntomas se presentan también en niños con otras dificultades, mientras que otros son más específicos de los niños con hipoacusia. En realidad, la presencia de cualquiera de estos síntomas podría justificar, al menos, la realización de una exploración auditiva por parte del especialista como parte del protocolo de diagnóstico. Habitualmente, estas hipoacusias mínimas permanecen más «latentes» en el entorno familiar por ser un ambiente más controlado para el niño. Además, habitualmente estas hipoacusias mínimas permanecen más «latentes» en el entorno familiar próximo, por ser un ambiente más amable y controlado para el niño, pero se evidencian en el ámbito escolar, en el que las condiciones auditivas se complican de forma manifiesta. Al hilo de la «latencia» de las hipoacusias mínimas en el entorno familiar, un interesante estudio publicado recientemente en el International Journal of Pediatric Otorhinolaringology (2021), realizado en Polonia, concluye que los padres, habitualmente, subestiman los problemas auditivos de sus hijos, pero tienen mayor facilidad para detectarlos si la pérdida afecta a las frecuencias conversacionales o si es al menos moderada o bilateral. Siendo esto así… ¿Qué medidas podrían aplicarse para mejorar la comunicación en los niños con hipoacusia mínima? En primer lugar, para todos estos niños es importante ver la cara del orador; no es que realicen una lectura labial consciente y eficaz, pero tener al orador enfrente proporciona información adicional para descifrar el mensaje. Es importante no hablar de espaldas o cerca de una ventana en la que se produzcan reflejos o la cara quede en sombra. Si se tiene la sensación de que el niño no ha entendido el mensaje, debe reformularse con otras palabras que reflejen la idea central a transmitir, lo que proporcionará claves para descifrarlo más fácilmente.  Por otra parte, la información importante debe expresarse verbalmente y por escrito (en el caso del aula, preferiblemente en la pizarra). Además, cualquier elemento que contribuya a reducir el nivel de ruido en la clase (pelotas de tenis en las patas de las sillas y de las mesas, por ejemplo), permitirá mejorar la relación señal/ruido y contribuirá a mejorar la inteligibilidad. A modo de conclusión, las estadísticas más recientes señalan que alrededor del 15% de los niños del mundo en edad escolar tienen hipoacusias transitorias o leves que, a pesar de su denominación, pueden interferir en su comunicación, sus relaciones psicosociales y su aprendizaje, lo que provoca una clara afectación del rendimiento escolar. Muchas de ellas, por no decir la mayoría, no son detectadas ni tratadas, debido entre otras cosas a la inexistencia de un protocolo universal de cribado auditivo en edad escolar. Dado que los estudios realizados hasta el momento evidencian las dificultades que estos niños presentan, especialmente en la inteligibilidad en ruido y en el desarrollo de otras destrezas auditivas de procesamiento, parece recomendable incluir un estudio auditivo en el protocolo de valoración de los niños con dificultades escolares. Las estadísticas más recientes señalan que alrededor del 15% de los niños en edad escolar tienen hipoacusias transitorias o leves que pueden interferir en su comunicación y su aprendizaje, lo que provoca una clara afectación del rendimiento escolar. Bibliografía Ansari, M. (2021) Hearing screening program for school going children in India: necessity, justification, and suggested approaches. The Egyptian Journal of Otolaryngology.Doi:10.1186/s43163-021-00182-x. Bess, F.H.; Dodd-Murphy J.D., Parker, R.A. (1998). Childrenwith minimal sensorineural hearingloss: prevalence, educational performance and functionalstatus. EarHear 1998; 19:339-354. Brook, G.P. (2022) Schools Survey Report: Trends in Educational Audiology 2010-2022. American Speech-Language-Hearing Association. Gwenaël, G., Aumond, P., Bocher, E. et al. (2022) Noise Capture smartphone application as pedagogical support for education and public awareness. The Journal of the Acosutical Society of America 151. Doi: 10.1121/10.0010531. Moore, D.R. Ph.D. et al. (2020) Minimal and mildhearingloss in children: Association withauditory perception, cognition and communicationproblems. Ear Hear. 2020. Doi: 10.1097/AUD0000000000000802. Swierniak, W., Gos, E. et al. (2020) Theaccuracy of parental suspicion of hearingloss in children. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology 141 (2021). Doi: 10.1016/ijporl.2020.110552. Notas *Las imágenes de este artículo han sido creadas artificialmente usando Lexica® una iA capaz de generar imágenes a partir de lo que escribimos. Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV Autor: Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.Técnico Superior en Audiología Protésica.Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Implantes cocleares en niños con síndrome de Pendred

La implantación coclear es un tratamiento eficaz y satisfactorio para la pérdida auditiva profunda o grave en niños con síndrome de Pendred o a los que los amplificadores tradicionales les aportan beneficios muy limitados, explica el estudio estadounidense. El estudio concluyó que, si se interviene pronto, los implantes cocleares permiten un desarrollo cognitivo y del habla en los niños con síndrome de Pendred comparable al de la población infantil con una audición normal, de manera que los pacientes pueden aprender en un entorno educativo convencional. El síndrome de Pendred Este síndrome es una enfermedad genética, relativamente rara, que se caracteriza por la discapacidad auditiva neurosensorial entre profunda y grave y por la malformación de algunos huesos del oído interno. Los implantes cocleares permiten un desarrollo cognitivo y del habla en los niños con síndrome de Pendred comparable al de la población infantil con audición normal. Información sobre el estudio El estudio recibió la aprobación del Consejo de Revisión Institucional del Centro Médico de la Universidad de Misisipi. A partir de una base de datos previa sobre pacientes pediátricos con implante coclear, el estudio identificó a todos los que tenían el acueducto vestibular dilatado y síndrome de Pendred y que se habían sometido a una implantación coclear entre 2003 y 2007. En todos ellos, los audífonos ya no tenían el efecto deseado en el oído del implante y los umbrales audiométricos de su pérdida auditiva neurosensorial estaban en los rangos de leve a profunda y de grave a profunda. Las edades en el momento de la implantación eran variadas, desde nueve meses hasta siete años, con una edad media de cuatro años. A cuatro pacientes les colocaron un implante unilateral, mientras que en cinco pacientes los implantes fueron bilaterales. De los cinco bilaterales, a cuatro se los implantaron de forma simultánea y a uno, de forma secuencial, es decir, primero un oído y, cuatro meses después, el otro. El estudio, «Cochlear implantation in patients with Pendred syndrome» (Implantación coclear en pacientes con síndrome de Pendred), se publicó en la American Journal of Otolaryngology–Head and Neck Medicine and Surgery. Fuente Medical Dialogues y American Journal of Otolaryngology–Head and Neck Medicine and Surgery.

Test genético rápido para evitar la hipoacusia por ototoxicidad en neonatos

Expertos de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, han desarrollado un test genético rápido que se realiza con un frotis de la mejilla y que puede ser utilizado en los recién nacidos para prevenir la hipoacusia inducida por ototoxicidad. Como ellos mismos afirman, en el año 1993 se aisló una variante genética (m. 1555>G), relacionada directamente con un mayor riesgo de desarrollar hipoacusia a causa de la gentamicina antibiótica. Esta variante se ha encontrado en la población en aproximadamente la misma proporción en todo el mundo; uno de cada 500 individuos. El estudio de esta variante se ha realizado sobre todo en aquellos pacientes en los que se prevé la necesidad de utilizar antibióticos aminoglucósidos en futuros tratamientos. Así, este examen viene siendo habitual en pacientes con fibrosis quística o problemas del tracto urinario. Aunque lleva varios días, es un excelente medio preventivo para minimizar el riesgo de una reacción adversa al medicamento. No obstante, hay un grupo de pacientes en los que la gentamicina debe administrarse rápidamente, y por tanto esta prueba genética antes mencionada es imposible de realizar. Los recién nacidos afectados o en claro riesgo de sepsis deben ser tratados con bencilpenicilina y gentamicina dentro de la primera hora de ingreso en la UCI neonatal. Por este motivo, los investigadores de la Universidad de Manchester iniciaron el diseño de un sistema rápido de screening que permitiera obtener esta información genética en el tiempo establecido (menos de una hora), permitiendo así una prescripción alternativa e igualmente efectiva (cefalosporina antibiótica) en los casos detectados. Así, han desarrollado un prototipo que permite obtener este resultado en 26 minutos, con la información genética de un frotis de mejilla. Para ello, durante el año 2020 realizaron un estudio con una muestra de 751 recién nacidos durante un período de 11 meses. En aproximadamente el 80% de los niños a los que se les prescribieron antibióticos, pudieron obtener un resultado rápido (dentro de la primera hora de UCI) con su test genético. Se identificó a 3 niños portadores de dicha variante, a los que se prescribió un tratamiento alternativo sin efectos adversos. Casi 7 millones de niños son tratados con gentamicinas cada año en todo el mundo; identificar esta variante y actuar en consecuencia podría evitar la hipoacusia por ototoxicidad en 14.000 menores por año. Según los propios autores, casi siete millones de niños son tratados con gentamicinas cada año en todo el mundo, por lo que identificar esta variante y actuar en consecuencia podría permitir evitar la hipoacusia por ototoxicidad en, al menos, 14.000 menores por año. Además, dada la especial forma en que esta variante se hereda (está presente en el genoma mitocondrial), pasará de la madre a todos sus hijos, ya sean niños o niñas. La madre y los hermanos de la madre también serán portadores. Es importante que esta información sea conocida por toda la familia, para que, en caso necesario, se prescriban alternativas a la gentamicina. Los investigadores esperan que este test pueda estar disponible para la población de riesgo en un par de años. Referencia ENT & Audiology News.

Volar con niños, consejos para cuidar sus oídos

En pleno verano, es muy habitual coincidir en los viajes en avión con bebés y niños llorando, y con padres buscando la mejor forma de calmarlos. Los bebés pueden tener una reacción severa a las sensaciones asociadas con el vuelo. En numerosas ocasiones, la acumulación de presión y los chasquidos pueden ser demasiado molestos para sus pequeños oídos. Sus trompas de Eustaquio, es decir, los diminutos tubos que conectan el oído medio con la garganta son más cortas, estrechas y horizontales, lo que hace muy difícil para ellos regular la presión en sus oídos y puede resultarles doloroso. Los bebés pueden tener una reacción severa a las sensaciones asociadas con el vuelo. Si la disfunción de las trompas de Eustaquio (ETD) suele ser difícil de soportar en circunstancias habituales, aumenta en situaciones de acumulación de presión. ¿Qué es exactamente la disfunción de las trompas de Eustaquio? Hablamos de una afección común que se produce cuando las trompas de Eustaquio se bloquean. Estas son las responsables de que la presión se distribuya por igual entre el oído externo y el medio y drenan el líquido desde este para garantizar que los conductos estén libres de obstrucciones. Suelen estar cerrados, pero se abren al masticar, tragar o bostezar. Dichos conductos son muy pequeños y pueden taponarse fácilmente. Esto puede causar dolor, dificultades auditivas y una sensación de plenitud en los oídos que se denomina ETD. Esta afección es más común en los niños de 5 años o menores, ya que sus trompas son más cortas que las de un adulto. Recomendaciones auditivas durante un vuelo — A los viajeros más pequeños se recomienda darles un biberón o un chupete en el momento en el que el avión esté aterrizando o despegando. La sensación de succión ayuda a abrir las trompas de Eustaquio para evitar cualquier bloqueo doloroso. — Los niños y personas más mayores deberían chupar un caramelo, bostezar o masticar un chicle para ayudar a regular el oído medio en los momentos en que aumenta la presión de la cabina. — Asimismo, se puede comer o beber algo durante el despegue y el aterrizaje. — Se recomienda también consultar al médico para conocer otros remedios, como el uso de aerosoles nasales descongestionantes, antihistamínicos y descongestionantes orales, así como tapones para los oídos. Siguiendo algunas de estas recomendaciones, un vuelo en familia, especialmente si se viaja con niños, podría resultar más cómodo.

Juguetes

¡Cuidado! Juguetes que pueden dañar la audición Dentro de unas semanas, comenzarán las fiestas navideñas y los juguetes estarán en la lista de deseos de los más pequeños. A la hora de elegir este tipo de regalos, se debería tener en cuenta el nivel de ruido que generan algunos de ellos, ya que puede suponer un riesgo para la salud auditiva del niño.Los especialistas advierten de que superar los 80 dB puede ser muy perjudicial en estas edades. La Asociación Americana de Visión y Audición – (Sight & Hearing Association -SHA) fue fundada en Minnesota, EE.UU., en 1939 y ha cumplido casi 80 años dedicándose a formar a los individuos en los cuidados necesarios en actividades recreativas relacionadas con la visión y la audición.En su vigesimotercer encuentro anual, la asociación ha enviado un mensaje de advertencia para el colectivo de padres de niños pequeños respecto a los niveles sonoros de ciertos juguetes, con especial hincapié en la identificación, prevención e investigación en estas áreas.Además de informar, aconsejar y prevenir, la SHA ha elaborado una lista de juguetes que resultan perjudiciales para la salud auditiva de los niños. En este listado, se han incluido 14 juguetes de distintas marcas que alcanzan niveles sonoros mayores de 85 dB.Según la National Institute of Occupational Health and Safety (Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional- OSHA) esta intensidad sobrepasa el nivel permitido para la seguridad auditiva en las personas adultas. Como referencia podemos decir que una conversación normal puede rondar alrededor de los 60 a 65 dB. Son los ruidos por encima de los 80 dB los que pueden causar daño permanente en la audición, con la variable de tiempo de exposición a la que se someta al niño. Los juguetes no tendrían que ser una amenaza para la salud auditiva de ningún niño, pero sin embargo, hoy en día, esto es una realidad. La falta de información sobre este tema es la clave. En numerosos casos, son los cuidadores de los niños los que no cuentan con la información necesaria para protegerlos y generar un uso responsable de los mismos. ¿Cuáles son los juguetes sonoros peligrosos? ¿Cuánto tiempo se puede estar expuesto a estos sonidos intensos? ¿Cómo se puede prevenir el daño auditivo? La compra de juguetes con estas características debe realizarse con precaución. Algunos ejemplos de este tipo de juguetes son: armas (pistolas, espadas con sonido); medios de transporte (coches, camiones con sirena); juegos interactivos musicales (sonajeros, volantes o teléfonos, entre otros). Según la SHA el juguete sonoro más ruidoso resultó tener más de 105 dB y el uso de estos niveles sonoros intensos durante al menos 15 minutos, podría dañar la audición de cualquier persona, incluyendo niños o adultos. Cuanto mayor sea la intensidad sonora a la que se exponga al niño, durante un mayor período de tiempo, más probable será que pueda aparecer una lesión en la vía auditiva. Esa lesión puede o no identificarse inmediatamente, y el peligro mayor es el daño silencioso que puede estarse produciendo sin ser conscientes de ello. Las células nerviosas son muy sensibles y cuando sufren un daño, no vuelven a regenerarse. Los padres deberían tener conocimiento del riesgo que puede producir una exposición prolongada a ruidos y sonidos de gran intensidad. Además de conocer estos peligros, sería necesario que recibieran información sobre los productos y sus características. Es sabido que muchas hipoacusias pueden no apreciarse de forma inmediata y que tampoco se identifican en los estudios audiológicos de rutina. Cuando la audición se ve afectada ya sea de forma súbita o progresiva, esto puede repercutir directamente en el desarrollo y bienestar de los niños. Hay que prestar especial atención a esta información, ya que la pérdida de audición en edades tempranas puede tener consecuencias directas en la adquisición del lenguaje y en el aprendizaje. No hay que subestimar entonces los niveles de ruido con los que ciertos juguetes se confeccionan dejando de ser simplemente un instrumento de juego y convirtiéndose, más bien, en una amenaza para la salud de nuestros niños. Los padres, desde la ignorancia y la falta de información, compran productos que no son inofensivos, que pueden producir un daño en sus hijos. La mayoría de las veces son quienes les entregan los juguetes y supervisan su uso sin conocer estas características. Es entonces cuando uno se pregunta si, como padre, es cómplice del daño, y no debería ser así. ¿Te has imaginado alguna vez ser el responsable de algún daño hacia tu hijo? Claro que no. Por eso, la información y prevención cumplen un rol crucial en este tema. Las células del oído que se dañan no se recuperan y si hay lesión, esta es irreversible. A veces, la forma de presentación de la pérdida auditiva es severa, pero incluso en pérdidas auditivas mínimas, se puede encontrar un gran impacto en el desarrollo del niño, el rendimiento académico y sus relaciones sociales, entre otras cosas. En EE.UU. los juguetes deben pasar ciertas etapas de producción y son probados acústicamente por la Sociedad Americana para el testeo de materiales (American Society of Testing and Materials -ASTM). Se establece que la presión sonora producida por los juguetes no debería exceder los 85 dB a una distancia de 50 centímetros (20 pulgadas), sin embargo, no hay una reglamentación oficial en los límites sonoros conocidos en lo que respecta a este tipo de población infantil. Lo que queda claro es que la promoción de una audición responsable y segura dependerá de la intensidad, la duración y la frecuencia de la exposición a los sonidos. Si se escucha un sonido a un volumen bajo durante períodos largos de tiempo posiblemente se esté expuesto de igual forma que si se escuchara un sonido a un volumen más alto durante un breve espacio de tiempo. Por este motivo, trasladamos los niveles establecidos permitidos para una exposición diaria al ruido de los entornos laborales a los recreativos. Así, se considera que 85 dB, durante un máximo de 8 horas, es el nivel máximo de exposición sin riesgos. El tiempo límite admisible disminuye a medida que aumenta la intensidad del sonido. Por lo tanto, un ruido que alcance los 100 dB únicamente se podrá escuchar sin peligro durante no más de 15 minutos al día. La Sociedad Americana para el testeo de materiales junto con el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) se basan en los límites de intensidades máximas establecidos en EE.UU. para los adultos. Kathy Webb, directora de SHA, sugiere que los estándares de testeo de estos dispositivos son irrazonables, ya que los juguetes deberían ser probados basándose en cómo juega, manipula e interactúa con ellos un niño y no en cómo los utiliza y analiza un adulto. Tabla 1. Sight & Hearing Association listado de juguetes analizados en 2020 (Inglés)  ©Sight & Hearing Association. 1430 Concordia Ave #40009, Saint Paul, MN 55104 – 800-992-0424, x11 – kwebb@sightandhearing.org Si observamos a un niño jugando, lo más probable es que se relacione con el juguete llevándolo cerca de su cara o muy próximo a sus ojos y oídos. La SHA tiene como fin informar y divulgar acerca de estos riesgos, recordar a los consumidores de estos productos que la pérdida auditiva es acumulativa y no se manifiesta típicamente por un solo evento traumático, sino que se desarrolla gradualmente con el paso del tiempo y de los años. Lo más importante según Kathy Webb, es lograr que se proteja la salud auditiva de los niños. Una recomendación útil a la hora de comprar un juguete sonoro puede ser el uso de aplicaciones móviles gratuitas, como por ejemplo un «decibelímetro» o «sonómetro» que sirve para medir los decibelios a campo libre de estos juguetes. Cualquier comprador debería tener la posibilidad de testear un producto antes de su compra. En otros casos, si bien los juguetes cuentan con control de volumen, será importante graduar la intensidad dejando colocado el volumen en una posición que no exceda el nivel medio. En caso de no contar con regulador de volumen, se puede colocar una cinta de embalar sobre el altavoz para reducir el nivel sonoro de salida.Otra característica con la que cuentan algunos productos es la opción de bloquear los controles ON/OFF o sacar las baterías, ya que muchos juguetes no necesitan el sonido para poder utilizarlos.Aparentemente, con la situación mundial de pandemia debida al virus SARS CoV-2, se han incrementado notablemente las compras online de juguetes en el último año y esto hace que quienes acceden a los juguetes no los hayan probado previamente. Afortunadamente, la mayoría de los vendedores ofrecen como política de venta la posibilidad de devolución de la mercancía, quedando la responsabilidad y decisión final de compra en el adulto responsable.En caso de que la transacción se realice de manera presencial, lo ideal sería probar el juguete y medir con alguna aplicación de las mencionadas anteriormente los niveles sonoros para hacer, entonces, una compra segura y eficaz.Los padres deberán desempeñar un papel activo en la educación de sus hijos ayudándoles a adoptar prácticas auditivas responsables y seguras, y vigilar la exposición a ruidos de fuerte intensidad. No solo deben generar conciencia en los niños con información y prevención, sino también dando ejemplo adoptando hábitos auditivos responsables y seguros.Por último, hay que recordar siempre la premisa de que «si el sonido es demasiado alto para un adulto, ¿por qué no lo va a ser para un niño?». Autoras Susana Domínguez SUSANA DOMÍNGUEZFONOAUDIÓLOGAUnidad de Acúfenos de Otoneurología (Clínica de Neurociencias INEBA).Responsable Audiología del Servicio de ORL (Hospital Italiano de Buenos Aires).Investigadora de los trastornos del Procesamiento Auditivo.Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Yanina Sitzer YANINA SITZERLIC. FONOAUDIÓLOGAInst. Otorrinolaringológico Dr. Arauz-Rehabilitación del acúfeno. Unidad de acúfenos e hiperacusia.Inst. de Rehabilitación Psicofísica (IReP)-GCBA.Docente en el Máster de Audiología de la Univ.Europea Miguel de Cervantes.

Avances tecnológicos

Avances tecnológicos para un cribado auditivo neonatal eficiente La hipoacusia infantil afecta a cinco de cada 5.000 neonatos. Hace solo 40 años, el cribado auditivo neonatal estaba reservado a aquellos recién nacidos considerados de alto riesgo o a quienes nacían con la sospecha profesional de tener la audición afectada como consecuencia de un determinado desencadenante en el embarazo o el parto. Posteriormente, el espectro de los niños sometidos a estas pruebas se amplió a aquellos neonatos con antecedentes familiares de pérdidas auditivas congénitas. Hoy en día, sin embargo, el cribado auditivo neonatal es universal y se practica a los recién nacidos preferiblemente en sus primeras cuatro horas de vida. Las modernas técnicas de detección precoz tienen como objeto evitar, en la medida de lo posible, las repercusiones que puede tener la hipoacusia en el desarrollo emocional, familiar, académico y social del niño. De igual manera que nadie duda de la necesidad de detección temprana de la hipoacusia con el fin de realizar una pronta intervención en caso de ser necesaria, las nuevas tecnologías que se utilizan en el diagnóstico han ido evolucionando de forma paralela. La compleja maquinaria de antaño ha dado paso a sencillas y eficientes soluciones portátiles para realizar los cribados auditivos, que ofrecen resultados casi inmediatos.En cuanto a los métodos utilizados, los expertos se decantan por medir la respuesta auditiva del tronco cerebral al sonido, lo que se traduce en una respuesta mucha más rápida y precisa. Las nuevas herramientas de estos métodos de evaluación son fáciles de utilizar por los profesionales, además de ser personalizables y efectivas, lo que se traduce en un ahorro de tiempo, una transmisión de datos e información más eficiente y la garantía de estar ofreciendo la mejor atención.Natus Medical cuenta con MadsenAccuscreen, un dispositivo portátil y ligero para el tamizaje auditivo que permite su uso en hospitales, clínicas o centros donde tenga que desarrollarse el cribado auditivo. Esta herramienta permite mejorar el programa de cribado auditivo neonatal y se considera la solución más completa y exitosa del mercado. Autor: Natus

La pérdida auditiva unilateral

La pérdida auditiva unilateral afecta al desarrollo auditivo de los más pequeños Un estudio revela que el desarrollo de la audición prelocutiva en los primeros años de vida se ve afectado en el caso de tener hipoacusia unilateral. Si algo le hace pensar que su hijo o hija podría tener una pérdida auditiva unilateral, acuda a que le hagan una revisión. Un estudio llevado a cabo en China pone de manifiesto que los niños pequeños con pérdida auditiva unilateral, permanente o congénita, se ven afectados por un retraso en su desarrollo auditivo prelocutivo precoz. Los problemas se manifiestan poco después del nacimiento y antes de que se empiece a desarrollar el habla y el lenguaje, según recoge el estudio.Los investigadores compararon un grupo de menores de 3 años que sufría hipoacusia unilateral con un grupo de audición normal y constataron peores resultados en las tareas de discriminación e identificación de sonidos así como en la vocalización prelocutiva, además de un retraso en el desarrollo auditivo prelocutivo temprano del grupo con hipoacusia unilateral. Asimismo, si la pérdida auditiva unilateral era entre severa y profunda, las limitaciones en su desarrollo prelocutivo eran mucho más pronunciadas que en el caso de pérdida entre leve y moderada. Las funciones y el desarrollo auditivo prelocutivo temprano de los niños con hipoacusia unilateral se situaban en un nivel parecido al del grupo con hipoacusia bilateral leve. Información sobre el estudio El estudio se llevó a cabo en la unidad de audiología del Hospital de China Occidental en la Universidad de Sichuan entre septiembre de 2018 y junio de 2019. En él participaron tres grupos de niños menores de 3 años que cumplían una serie de criterios. Entre ellos, 65 tenían pérdida auditiva unilateral, 70 presentaban audición bilateral normal y 32 tenían una pérdida auditiva bilateral leve.El estudio, Early Prelingual Auditory Development of Infants and Toddlers With Unilateral Hearing Loss (Desarrollo auditivo prelocutivo precoz en niños con pérdida auditiva unilateral), se publicó en la revista Otology&Neurotology. ReferenciasEste articulo está elaborado a partir de fuentes consultadas en la página www.hear-it.org Autor: Redacción GA

Procesamiento Auditivo Central

Extracto del Trabajo de Fin de Máster (TFM) en «Audiología Clínica y Terapia de la Audición». El desarrollo de las habilidades auditivas es fundamental  para la correcta interpretación de la información que percibimos a través de nuestros oídos. Esto es posible gracias al Procesamiento Auditivo Central. Pero ¿qué ocurre cuando algo falla en todo este proceso? El Desorden del Procesamiento Auditivo Central es una anomalía que hace que los sonidos no sean analizados adecuadamente y puede coexistir con otras patologías del Sistema Nervioso Central. Cuando la onda de sonido llega al tímpano en forma de energía mecánica, produce una estimulación en las diferentes cavidades y estructuras auditivas que tiene a su paso, las cuales la van a transformar en señal eléctrica hasta llegar, a través de una compleja red neuronal, a la corteza cerebral. En estas áreas cerebrales, sufrirá un análisis y, posteriormente, será reconocida o comprendida. Es aquí donde se produce lo que se conoce como Procesamiento Auditivo Central, (PAC). Se denomina Desorden del Procesamiento Auditivo Central (DPAC) a la alteración o disfunción en el proceso de análisis de la información auditiva, pudiendo coexistir con otras disfunciones o patologías del Sistema Nervioso Central (SNC). El resultado es un déficit en el procesamiento sensorial que afecta a la percepción del sonido, a la comprensión del habla y que produce trastornos en el aprendizaje, producto de la incapacidad o falta de habilidad para atender, discriminar, reconocer o comprender la información auditiva. Para el correcto manejo, evaluación y diagnóstico del DPAC, es necesario realizar una batería de pruebas que comprenden la evaluación audiológica, dentro de la cual se pueden incluir las pruebas conductuales, psicoacústicas, electrofisiológicas, test dicóticos y algunos cuestionarios. ESQUEMA 1 Esquema de la vía auditiva y propagación de la onda sonora a través del oído. 1. Cóclea2. Núcleo ventral3. Núcleo olivar4. Núcleo coclear5. Núcleo del lemnisco latera6. Colliculus caudales7. Cuerpo geniculado medial del Tálamo8. Colliculus inferiores9. Radiaciones tálamo corticales10. Corteza cerebral auditiva (Lóbulo Temporal)A. Pabellón auditivoB. Conducto auditivoC. Cóclea ¿Cómo funciona la vía auditiva? Cuando la onda de sonido (onda viajera) llega desde la fuente sonora, a través del Conducto Auditivo Externo (CAE), hasta el tímpano, se produce una vibración que estimula el movimiento de la cadena osicular, y, a su vez, este movimiento permite que la onda se transmita desde el oído medio hacia el oído interno en forma de energía mecánica. A través de la rampa vestibular, y acabando en la rampa timpánica, esta onda viajera se propaga por toda la cóclea y de esta manera, alcanza el órgano de Corti y estimula las células ciliadas. Una vez alcanzada la cóclea, el órgano de Corti tiene como función convertir la energía mecánica e hidromecánica en energía eléctrica, la cual se va a transmitir en forma de impulso nervioso hasta llegar al cerebro a través del nervio acústico, mediante sinapsis de cada fibra nerviosa con su correspondiente CCI (primera neurona). Una vez alcanzada la primera neurona, todas las fibras de la cóclea formarán el haz acústico, y las vestibulares el haz vestibular, para que juntas formen el nervio estatoacústico (VIII par craneal) y de aquí la información irá pasando por las diferentes áreas de la red neuronal hasta llegar a la corteza cerebral, donde la información será analizada, organizada y comprendida. Maduración de la vía auditiva «Un niño que nazca sin afectación auditiva oye desde que nace, por tanto, desde el primer momento se puede verificar si oye o no oye» (Blanco, 2016). La adquisición de las habilidades auditivas es imprescindible para la correcta elaboración de los procesos mentales, ya que es la responsable de la adecuada asimilación e integración de la información auditiva que necesita ser interpretada. Se sabe que la cóclea es totalmente funcional a las 24 semanas de gestación, cuando su formación es completa. Por tanto, un bebé ya es capaz de recibir la información auditiva de forma intrauterina, aunque aún no es capaz de interpretarla debido a que la vía auditiva está formada pero no está completamente madurada. Con lo que los centros auditivos superiores tendrán que ser activados y las redes neuronales ampliarán su estructura a todos los niveles para poder desarrollar correctamente las capacidades auditivas más complejas, y así desarrollar también habilidades superiores como son el lenguaje, la memoria, la consciencia fonológica, el habla, el aprendizaje y el procesamiento auditivo. La maduración auditiva es el proceso necesario de activación neural o plasticidad que dependerá exclusivamente de la estimulación sonora recibida y que activará las fibras nerviosas necesarias para madurar los centros superiores de la audición, ya predefinidos pero no activos, situados a lo largo de toda la vía auditiva. Este proceso comprende desde los 0 a los 5 años, y dentro de ella se diferencian dos fases. La primera se sitúa desde los 0 a los 12 meses, conocida por muchos autores como «fase de comprobación», y la segunda, desde los 12 meses hasta los 4,5 años, esta es la etapa de mayor plasticidad neuronal consiguiendo su cota más alta a la edad de 3 años. ESQUEMA 2 Esquema de las áreas cerebrales implicadas en la audición, reconocimiento y procesamiento del lenguaje (vista lateral). 1. Área de asociación auditiva2. Área de Broca3. Área prefontal4. Área premotora5. Corteza motora primaria6. Corteza somatosensorial primaria7. Área de asociación somatosensorial8. Área de Wernicke9. Corteza visual10. Área de asociación auditiva11. Corteza auditiva primaria ¿Cómo se procesa el lenguaje? El habla es el acto motor que se consigue a través de los órganos fonatorios que tienen como finalidad la producción de alófonos (sonidos) con significado para la transmisión del lenguaje. El lenguaje, por tanto, es una facultad abstracta que permite la comunicación entre los seres humanos, posibilita expresar los pensamientos. Existen muchas formas de lenguaje: escrito, hablado, signos, etc. Se sabe que las estructuras vinculadas al lenguaje son: el córtex Auditivo (A41 y A42 de Brodmann), el área de Wernicke (A21 y A22 de Brodmann), el área de Broca (A44 y A45 de Brodmann), el área motora primaria (A4 de Brodmann), el cuerpo calloso y el hemisferio derecho. Para el correcto procesamiento del lenguaje, el sonido, previamente transformado en impulsos nerviosos, llega al córtex auditivo localizado en las áreas A41 y A42 de Brodmann, donde se va a procesar y a enviar a las áreas auditivitas inferiores localizadas en el lóbulo temporal. Dentro del córtex auditivo se pueden diferenciar tres áreas: el área auditiva primaria (A1), el área secundaria (A2) y el área auditiva terciaria (A3). Figura 1. Estimulación auditiva. Interacción y comunicación entre madre e hijo. Tabla 1. Conductas observadas en pacientes con DPAC Adquisición del lenguaje Para que un niño aprenda a hablar, es necesario que oiga y que esté en contacto con otros individuos que dominen la misma lengua. Sin la correcta estimulación auditiva, no hay adquisición del lenguaje, es aquí donde entra en juego la complicidad de las diferentes áreas que intervienen en el PAC. Si la señal auditiva no es procesada, analizada e integrada correctamente por las diferentes áreas mencionadas, el niño no desarrollará el lenguaje adecuadamente, ya que aunque exista feedback por parte de la persona a la que imita, este no se recibe de una manera apropiada. Además, se producirá una reorganización de las estructuras cerebrales destinadas a la audición y el lenguaje que tendrá graves consecuencias en su desarrollo cognitivo, auditivo y del lenguaje, y si no es diagnosticada y tratada con precocidad, no será reversible. Principales síntomas de un paciente con DPAC Figura 2. Neuronas en la enfermedad de Alzheimer. Para la correcta evaluación y posterior diagnóstico de un paciente (niño o adulto) con un posible DPAC, es necesario e imprescindible hacer una anamnesis previa a la evaluación, que recoja todos los datos incluidos en la historia clínica del paciente, como pueden ser: enfermedades importantes, antecedentes relacionados con problemas de PAC o del SNC, nivel del lenguaje o problemas del mismo, alteraciones del habla, nivel educativo o sociocultural, patologías que puedan estar relacionadas, cuándo se detectaron los primeros signos, etc. También, previamente a la evaluación clínica, se debe someter al paciente a métodos de observación no estandarizados que aportarán al examinador información sobre la conducta del mismo. Para ello se pueden emplear diferentes cuestionarios sobre conductas auditivas, como por ejemplo, el cuestionario Chaps, Sifter o Child. Por último, se debe realizar una evaluación audiológica completa, del habla y lenguaje y una evaluación médica. Esta evaluación debe ser llevada a cabo por un equipo multidisciplinar integrado por los siguientes profesionales: otorrinolaringólogo, logopeda, neurólogo, psicólogo y audiólogo, y dentro de ella se encuentran pruebas como la audiometría completa tonal y verbal, la impedanciometría, la medición de Otoemisiones Acústicas (OEA), la medición de Potenciales Evocados Auditivos (PEAT), test dicóticos, test de procesamiento central y de integración binaural, y pruebas de diagnóstico por imagen. Según los resultados obtenidos, se determinará si existe DPAC o no, cuál es y dónde se localiza la afectación a nivel de la vía auditiva, cómo afecta al individuo en las diferentes situaciones de la vida cotidiana y los posibles métodos de rehabilitación o tratamiento existentes. Figura 3. Exploración audiométrica en cabina sonoamortiguada. Figura 4. Audiometría lúdica infantil en sala sonoamortiguada. Figura 5. Prueba de Potencial de Tronco (PEATC). ¿Qué tratamiento podemos ofrecer a un paciente con DPAC? El impacto que tiene un DPAC puede variar considerablemente de un individuo a otro, y la evolución del mismo dependerá de la capacidad cognitiva y de las estrategias a implementar, siendo la sintomatología para algunos pacientes muy leve, mientras que para otros los síntomas persisten a pesar del tratamiento oportuno aplicado. Los tratamientos que existen en la actualidad sirven para ayudar a mejorar las capacidades cognitivas, auditivas y lingüísticas del paciente. Numerosos estudios se basan actualmente en el entrenamiento auditivo como estrategia para el tratamiento del DPAC. Se trata de una técnica que se emplea para mejorar la atención auditiva y la detección y discriminación sonora. Los programas de entrenamiento auditivo deben incluir cognición, atención auditiva, memoria auditiva, cierre auditivo y escucha en situaciones de ruido, y deben ser llevados a cabo por el logopeda, siempre con un enfoque multidisciplinar. Pacientes que se benefician de esta técnica pueden ser aquellos adultos a los que se les ha adaptado prótesis auditivas, pero no logran entender bien. Por otro lado, el uso de sistemas de frecuencia modulada (FM) en combinación con las prótesis auditivas, cuando exista una pérdida auditiva neurosensorial asociada (sobre todo en pacientes pediátricos), aportan mayor confort y beneficio en la localización sonora y la discriminación auditiva y verbal en situaciones donde la relación señal ruido no sea buena y el sonido ruido sea interpretado como molesto. Figura 6. Realización de OEA a un bebé recién nacido. Screening auditivo neonatal. Figura 7. Madsen Alpha OEA, cribado de la audición preescolar. Figura 8. Madsen Alpha OEA, cribado de la audición preescolar. Conclusiones En definitiva, el diagnóstico tardío o mala evaluación de dicho déficit supone que pueda darse una organización anómala de las estructuras cerebrales destinadas a estas funciones, y que, por tanto, las capacidades auditivas y del lenguaje del individuo se vean afectadas. Los niños con DPAC son pacientes que se benefician particularmente de una estimulación temprana. El diagnóstico precoz y la correcta intervención, sobre todo en los más pequeños, favorecerán la evolución y desarrollo de los mismos. El propósito de las técnicas terapéuticas es maximizar la neuroplasticidad y mejorar el procesamiento de la información auditiva por parte del cerebro. Referencias Angulo, A., Brocal, F., Feijoo, S., Harguindey, A., Rosselló, L., Salobral, S. y Yuste, M. (2017) Audiología: Teoría y práctica. Madrid. Egea Ediciones.Audiología didáctica para estudiantes. (2019). Vía auditiva: Vía aferente.Cañete, O. (2006). 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Extraído del libro Audiología: Teoría y Práctica. 29, 56-67.Rueda, M. A. (2018). Entrenamiento auditivo en la tercera edad. Revista Gaceta Audio. 20, 28-29. Anexo Puedes obtener los cuestionarios sobre conductas auditivas en el siguiente enlace de Hearing Clinic USF. University of South Florida: DESCARGAR Copyright imágenes© Imágenes RV Alfa (4) / Otometrics. (5)© Imágenes Otometrics. (6, 7, 8) Autor: Tania GarcíaAUDIÓLOGA Técnico Superior en Audiología Protésica.Máster en Audiología Clínica y Terapia de la Audición. Universidad internacional Isabel I.

Pérdida auditiva unilateral:

Pérdida auditiva unilateral: muchas preguntas y algunas respuestas Sección: Auris Scientia. La ciencia del oído El contenido de esta sección es ofrecido por Auris Scientia, blog científico sobre Audiología que ostenta junto a el autor el copyright del texto.www.aurisscientia.org Autor: CARLOS BENÍTEZAudiólogo, estudiante de doctorado,Universidad de Vanderbilt, EE.UU. ¿Qué recomendaciones son las más adecuadas cuando tenemos que tratar a niños con pérdida auditiva unilateral? ¿Está su bajo rendimiento académico relacionado con este tipo de pérdida? ¿Se ve afectado su desarrollo del lenguaje por esta condición? Estas y otras preguntas son objeto de estudios recientes, sin embargo, a día de hoy, resulta muy complicado encontrar una respuesta científica. Cuando hablamos de pérdida de audición en la infancia lo más frecuente es centrarnos en pérdidas auditivas moderadas, severas y profundas bilaterales. En concreto, solemos indicar el impacto negativo que estas pueden tener en el desarrollo del lenguaje y en el rendimiento académico de los niños si estos no reciben amplificación e intervención tempranamente (e.g., Yoshinaga-Itano, Sedey, Coulter & Mehl, 1998; Yoshinaga-Itano, Sedey, Wiggin & Chung, 2017). Así, cuando en la práctica clínica nos enfrentamos a un caso de pérdida auditiva bilateral en un niño, no dudamos en recomendar a las familias que adapten a su hijo con las prótesis auditivas adecuadas en cada caso y que comiencen una intervención logopédica cuanto antes. Sin embargo, cuando lo que tenemos delante es un caso de pérdida auditiva unilateral (pérdida auditiva en un solo oído), encontramos dificultades para dar recomendaciones convincentes a las familias acerca de si debemos o no amplificar. Quizás algunos caigan en la tentación de pensar que como el niño puede oír con total normalidad por uno de los oídos, será capaz de tener un desarrollo y rendimiento académico con total garantía. Si es así, muchas veces nuestra recomendación no pasará de garantizar un sitio preferencial en el que sentarse en la clase. La primera pregunta que podemos plantearnos es si tienen o no los niños con pérdida auditiva unilateral algún tipo de dificultad en el desarrollo respecto a sus iguales normo-oyentes. Ya en los años 80 numerosos estudios pusieron de manifiesto que un alto porcentaje de niños entre 6 y 18 años con pérdida unilateral mostraban dificultades académicas (Bess & Tharpe, 1986), problemas de comportamiento (Bess & Tharpe, 1986; Oyler, Oyler & Matkin, 1981) e incluso puntuaciones inferiores en test de inteligencia (Culbertson & Gilbert, 1986; Davis, Stelmachowitz, Shepard & Gorga, 1981) al ser comparados con sus compañeros normo-oyentes. Otros estudios mostraron problemas psicosociales en algunos de estos niños, como por ejemplo, sentimientos de vergüenza, confusión o agresividad (Giolas, Wark, 1967; Stein, 1983). Además, se encontró que muchos de los profesores de estos niños indicaban problemas de comportamiento incluso cuando los niños se sentaban en un sitio preferencial en la clase (Bess & Tharpe, 1986; Bovo et al., 1988; Dancer, Burl & Waters, 1995; Jensen, Børre & Johansen, 1989; Oyler, Oyler & Matkin, 1981). Estos estudios que encontraron dificultades académicas y psicosociales en algunos niños con pérdidas auditivas unilaterales, despertaron el interés por conocer sus características auditivas. Numerosas investigaciones descubrieron que estos niños mostraban peores habilidades de localización y de reconocimiento del habla en ruido que aquellos con audición normal (Bovo et al., 1988, Humes, Allen, Bess, 1980; Newton, 1983; Ruscetta, Arjmand & Pratt, 2005). Además, las dificultades se incrementaban a medida que aumentaba el grado de pérdida auditiva (Bess, Tharpe & Gibler, 1986). Otros estudios en esta línea investigaron si, además de dificultades en sus habilidades auditivas, los niños mostraban un desarrollo del habla y el lenguaje tardío. Los resultados obtenidos fueron poco concluyentes, ya que solo algunos de ellos revelaron que estos niños sí mostraban dificultades a la hora de desarrollar el habla y el lenguaje (e.g., Lieu, 2004; Yoshinaga-Itano, Johnson, Carpenter, & Brown, 2008), mientras que otros determinaron que no (Hallmo, Møller, Lind, Tonning 1986; Kiese-Himmel, 2002; Klee & Davis-Dansky, 1986; Tieri, Masi, Ducci & Marsella, 1988). Hoy en día, casi tres décadas después, los mismos problemas académicos y psicosociales persisten en esta población de niños (English & Church, 1999; Kesser, Krook & Gray, 2013; Lieu, 2004). Además, el motivo por el cual solo son algunos de estos niños los que muestran dificultades en estas áreas es algo que todavía la investigación no ha sido capaz de responder. Esto, a su vez, obstaculiza la identificación temprana de aquellos que están en riesgo de sufrir fracaso escolar y problemas psicosociales (Tharpe, 2016). Si añadimos que no existe un consenso claro acerca de la amplificación que debe prescribirse en estos casos (Tharpe, 2016), el rompecabezas se hace todavía más enrevesado. Las posibilidades de amplificación van desde un audífono o incluso un implante coclear en el oído con pérdida auditiva, hasta la adaptación de un audífono CROS (Contralateral routing of signal) en el que la señal que llega al oído con pérdida auditiva se envía al oído sin pérdida auditiva, pasando por utilizar un sistema de micrófono remoto (Tharpe, 2016).Por último, cabe destacar que un estudio en el que se preguntó a audiólogos pediátricos sobre el tipo de amplificación que habían recomendado a un total de 423 niños, mostró que el 26% de estos niños utilizaban audífono, sistemas de micrófono remoto o una combinación de los dos (English & Church, 1999) y que además el 54% recibían algún tipo de apoyo educacional, como por ejemplo terapia del lenguaje. ©Imagen Grupo GN Además, Klee y David Dansky encontraron que un alto porcentaje de los niños que recibían amplificación y/o apoyo educacional seguían mostrando las mismas dificultades académicas. Estos resultados abren la posibilidad de plantearse que otros factores distintos al acceso a la información auditiva pueden estar detrás de los resultados académicos negativos mostrados por algunos de los niños con pérdida auditiva (Tharpe, 2008). Como vemos, la pérdida auditiva unilateral plantea todavía hoy más preguntas que respuestas. Parece claro que siguen dándose casos de niños con este tipo de pérdida que presentan problemas psicosociales y de rendimiento académico. Estos niños muestran peores habilidades auditivas (localización y reconocimiento de habla en ruido) que niños normo-oyentes, pero no está claro si el desarrollo del habla y del lenguaje se ve afectado por su pérdida de audición. El tipo de amplificación que deben recibir estos niños parece no estar claro tampoco. Además, el hecho de que solo algunos niños muestren dificultades es algo que intriga a los investigadores, y es todavía más curioso el hecho de que niños que han recibido algún tipo de amplificación y apoyo educativo a una edad temprana sigan mostrando las mismas dificultades. Por lo tanto, son muchas las preguntas que quedan todavía por resolver en cuanto a las pérdidas unilaterales en niños se refiere. Esperamos que la investigación sea capaz de resolverlas en los próximos años. Mientras tanto, en nuestra práctica clínica deberemos ser conscientes de los problemas que una pérdida unilateral puede acarrear en el desarrollo de un niño e informar a las familias sobre esos riesgos y sobre las posibilidades de amplificación. Además, deberemos llevar un seguimiento exhaustivo del caso e ir tomando las medidas necesarias en caso de que el niño muestre algún tipo de dificultad en el desarrollo del lenguaje o algún problema en el ámbito psicosocial o en su rendimiento académico. Referencias Bess, F. H., & Tharpe, A. M. (1986). Case history data on unilaterally hearing-impaired children. Ear and hearing, 7(1), 14-19.Bess, F. H., Tharpe, A. M., &Gibler, A. M. (1986). Auditory performance of children with unilateral sensorineural hearing loss. Ear and hearing, 7(1), 20-26.Bovo, R., Martini, A., Agnoletto, M., &Beghi, A. (1988). Auditory and academic performance of children with unilateral hearing loss. Scandinavian Audiology.Culbertson, J. L., & Gilbert, L. E. (1986). Children with unilateral sensorineural hearing loss: cognitive, academic, and social development. Ear and Hearing, 7(1), 38-42.Dancer, J., Burl, N. T., & Waters, S. (1995). Effects of unilateral hearing loss on teacher responses to the SIFTER. American Annals of the Deaf, 291-294.Davis, J. M., Stelmachowicz, P. G., Shepard, N. T., & Gorga, M. P. (1981). Characteristics of hearing-impaired children in the public schools: Part II—Psychoeducational data. 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L., Coulter, D. K., & Mehl, A. L. (1998). Language of early-and later-identified children with hearing loss. Pediatrics, 102(5), 1161-1171. Autor: Carlos BenítezAUDIÓLOGO Estudiante de doctorado en ciencias del habla y la audiciónDesarrolla investigación en el área de electrofisiología y audición, Universidad de Vanderbilt. Nashville, Estados Unidos. El contenido de esta sección es ofrecido por Auris Scientia, blog científico sobre Audiología que ostenta junto a el autor el copyright del texto.https://aurisscientia.org/
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