La importancia de una buena anamnesis

18/12/2023 | Comparte:
Autor/a: Fátima Cambón

FAQ’s Nº30

Somos conscientes de que la anamnesis, que supone una recopilación detallada de información sobre la historia clínica de un paciente, es un paso de gran relevancia para ayudar a los profesionales de la salud a diagnosticar y tratar de manera efectiva y personalizada a sus pacientes. Pero ¿sabemos si la estamos realizando correctamente?

¿Cuál es el significado de la anamnesis?

Es el proceso mediante el cual el profesional sanitario obtiene datos del paciente a través de un diálogo, para averiguar así los motivos básicos por los cuales acude a nosotros. Esta información se adquiere preguntando acerca de sus hábitos de vida y antecedentes familiares o personales, con el objetivo de establecer un diagnóstico del problema a tratar.

De hecho, la anamnesis representa la primera fase de la visita para que el profesional sanitario pueda enfocar y tratar el problema que sufre el paciente.

El desarrollo posterior de este proceso asistencial nos permite detectar posibles síntomas que expresa el paciente, así como los que omite o desconoce. Por lo tanto, es muy importante no solo estar pendiente de lo que dice, sino también de cómo lo dice y de la comunicación no verbal que realiza, para, incluso, ver la importancia que concede el propio afectado respecto a su problema.

Se debe realizar directamente al paciente, aunque, en ocasiones, resulta muy recomendable llevar a cabo este proceso también con los familiares o personas allegadas para obtener una visión más concreta e imparcial de su sintomatología.

La anamnesis representa la primera fase de la visita para que el profesional sanitario pueda encaminarse y tratar el problema que sufre el paciente.

¿Cómo hacer la anamnesis?

Para hacer una correcta anamnesis, el diálogo establecido entre profesional y paciente tiene que recopilar ciertos datos que deben reflejar aspectos esenciales. Concretamente han de aparecer los siguientes detalles:

— Identificación: se deben recoger los datos básicos de la persona, tales como el nombre, la fecha de nacimiento, la dirección y el teléfono. Si es posible obtener más de un número de contacto para futuros avisos, sería ideal.

— Motivo de la consulta: se debe dejar constancia de la razón por la cual el paciente acude a la consulta, anotando la problemática principal.

— Historia de la problemática actual: es esencial para comprender totalmente la situación del paciente y cómo su problema lo limita en la vida cotidiana. Además, aquí se deberá recoger cuándo ha comenzado la pérdida auditiva, el acúfeno o la dolencia que presente. Es importante también saber qué causas considera el paciente que se la han provocado, así como los síntomas que presenta.

— Influencia en la vida personal: los problemas auditivos que declaran los pacientes tienen su efecto y su consecuencia en su vida cotidiana; normalmente suponen un efecto negativo. De hecho, esta problemática repercute de manera transversal con sus relaciones sociales, laborales o familiares. Es muy importante saber la limitación que le causa su problema porque nos va a ayudar a la hora de establecer el tipo de estrategias a emplear, con el objetivo de aportar soluciones y con la intención de devolverle la calidad de vida que tenía antes de la aparición de la pérdida de audición. 

— Antecedentes personales: es fundamental conocer patologías o problemas que el paciente ha padecido anteriormente, así como saber las consecuencias que estos han tenido, ya que acotará en gran medida el diagnóstico y la posible solución.

— Antecedentes familiares: es importantísimo conocer las patologías que han presentado los familiares del paciente si se saben, ya que, en muchos casos, reduce el tiempo del diagnóstico si resultan ser genéticas.

— Valoración del problema: «a priori» acudirán al centro personas con disfunciones auditivas, pero cada caso debe ser analizado y tratado de forma individual. Ningún paciente es igual a otro, aunque presenten cuadros semejantes de la problemática, por lo que el audioprotesista no debe dar nada por sentado, ya que esto podría dar lugar a errores a la hora de la elección del audífono y su posterior adaptación.

Es muy importante saber la limitación concreta que causa el problema auditivo en el paciente porque nos va a ayudar a establecer el tipo de estrategias a emplear y a devolverle la calidad de vida que tenía.

Pero… ¿Cuánto tiempo le dedicas a la anamnesis?

Seguro que muchas veces, por rutina o falta de tiempo, no prestamos suficiente atención a esta parte esencial de la visita de nuestros usuarios.

La información que el audioprotesista puede obtener durante la anamnesis le permite conocer diversos datos relevantes que le van a ser de extraordinaria utilidad para establecer el diagnóstico, así como en la elección del audífono que sea la mejor solución respecto a la pérdida auditiva y estilo de vida del cliente. A la hora de adaptar, no es lo mismo una persona que trabaja en ambientes ruidosos, que otra que vive una vida más relajada y sin alteraciones.

Como hemos explicado en el punto anterior, la anamnesis nos ofrece información importante acerca de la existencia de alguna enfermedad que pueda estar padeciendo el paciente, por lo que dicha prueba es un proceso que debemos dominar a la perfección y no saltárnoslo ni pasarlo a la ligera, ya que una buena realización nos permitirá ser más eficientes. Además, ahorraremos tiempo en la adaptación de los audífonos evitando la repetición de pruebas auditivas. Realizar preguntas como las que sugerimos a continuación, nos va a orientar sobre la correcta elección del audífono y con ello, nos garantizará la satisfacción por parte del usuario al haber acertado con la prótesis seleccionada:

— ¿Cada cuánto sales a cenar con amigos?

— ¿Sueles frecuentar lugares con ruido?

— ¿Qué tal escuchas al cura en misa?

— ¿Te gusta ir a conciertos o escuchar música en directo?

— ¿Ves mucho la TV? 

— ¿Te molestan los ruidos?

Estas son solo algunas de las cuestiones más relevantes, pero según lo que te revele el paciente, deberás adecuarlas a su entorno.

Es importante dejarle claro que las preguntas que realizamos las hacemos con el fin de obtener la mayor satisfacción para su problema y, en ningún momento, para entrometernos en su vida personal.

Hay que entender la relación profesional-paciente como un mecanismo para mejorar el tratamiento; si no hay avances, se puede producir una pérdida de confianza en el audioprotesista.

Consejos para tener una buena relación audioprotesista-usuario

En primer lugar, hay que entender que la relación profesional/paciente debe ser interpretada como un mecanismo para mejorar el tratamiento y, por tanto, su salud. Si con el paso del tiempo, no aprecia mejoras respecto a su estado, esto puede suponer una pérdida de confianza del paciente en el profesional, que perjudicará, probablemente, su implicación en el uso de los audífonos y, por consiguiente, la mejora de su salud auditiva.

Para evitar estas situaciones de desconfianza de los pacientes y facilitar su comprensión y adaptación al uso de los audífonos, los profesionales deberían de implementar las siguientes pautas:

— Promover un lenguaje bidireccional que facilite la comprensión, evitando palabras excesivamente técnicas.

— Preguntar directa e indirectamente sobre aspectos de la vida del paciente.

— Promover un clima de confianza mutua.

— Adoptar nuevos canales de comunicación que hagan el proceso comunicativo mucho más fluido, si fuera necesario.

— Conseguir una buena adherencia por parte del paciente y evitar el rechazo de los audífonos.

— Fomentar hábitos de vida saludable, claves si sufre enfermedades patológicas como la diabetes, que genera fluctuación de audición, o de cara a evitar la exposición a lugares ruidosos.

En definitiva, una correcta anamnesis y tener una buena relación con el paciente va a repercutir muy positivamente en su calidad de vida, y un cliente contento, siempre es una victoria.

El correcto uso de audífonos va a generar una mejora importante en la salud auditiva de la persona y de todo aquel que le rodea. Además, va a significar un gran avance para futuras dolencias o empeoramiento de audición que pueda presentar el paciente, estén relacionadas o no, ya que la percepción que va a tener el usuario sobre el audioprotesista que le atiende y que se preocupa por su salud, va a ser muy positiva, trayendo consigo éxitos profesionales.


Bibliografía

Teixidó, D. B. (2022, 8 junio). Una buena relación médico-paciente mejora la adherencia de los pacientes. Blog de Uniteco. https://www.unitecoprofesional.es/blog/buena-relacion-medico-paciente-mejora-adherencia-pacientes

Teixidó, D. B. (2022b, octubre 19). Una buena anamnesis es clave en el diagnóstico del paciente. Blog de Uniteco. https://www.unitecoprofesional.es/blog/buena-anamnesis-clave-diagnostico-paciente


Fátima Cambón
Audióloga / Audioprotesista

CV Autor

Técnico Superior en Audiología Protésica.
Gerente de Auris Audición e Visión.
Escritora colaboradora del libro Gestión de Empresas.

Publicado en:
GA #53

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Para ella, es absolutamente crítico que la intervención se realice en los primeros seis meses de vida, para que los niños con hipoacusia congénita puedan alcanzar los hitos del lenguaje al mismo tiempo que sus pares normoyentes. Señala también que existe un período sensible en el desarrollo de la comunicación que requiere acceso al desarrollo del lenguaje en etapas tempranas de la vida. Aunque son muchos los factores que pueden condicionar la edad de intervención, es evidente que el sistema sanitario español cada vez se acerca más a estos estándares de excelencia. Actualmente, con algunas diferencias determinadas principalmente por el área geográfica de nacimiento, la gran mayoría de los niños diagnosticados con hipoacusia congénita son equipados antes de los seis meses. El tiempo de intervención puede dilatarse algo más en el caso de niños con otras patologías asociadas, especialmente si se trata de patologías graves, o con hipoacusias moderadas o con importante componente transmisivo que pueden dificultar el diagnóstico. Idealmente, según algunos autores, habría que «correr» un poco más, de modo que los niños con hipoacusia deberían tener adaptados sus audífonos a los tres meses y los implantes cocleares (cuando se considere necesario), como máximo entre los 6 y 9 meses. Es crítico que la intervención se realice en los primeros seis meses de vida para que los niños con hipoacusia congénita puedan alcanzar los hitos del lenguaje al mismo tiempo que sus pares normoyentes. Dado que está sobradamente demostrada la importancia de actuar cuanto antes con todo, nuestro papel consiste también en abordar estos temas con determinación cuando hablamos con las familias, especialmente cuando nos encontramos en tiempo «límite». En este sentido, podría decirse también, en palabras de Wolfe, que somos «constructores de cerebros». No es lo mismo hoy que mañana y no es lo mismo una sesión de rehabilitación auditiva a la semana que dos, o tres. En palabras de Carol Flexer, doctora en Audiología norteamericana de extraordinaria trayectoria profesional (la primera persona a la que escuché decir en una conferencia que «oímos con el cerebro») y autora de varias publicaciones sobre Audiología pediátrica, la pérdida auditiva es una «emergencia para el neurodesarrollo». En este sentido, las investigaciones mencionadas en el blog señalan que: — Las áreas cerebrales encargadas del lenguaje hablado se desarrollan durante el primer año de vida. — Hacia el final del primer año, cuando falta la estimulación auditiva, se produce una importante reducción de las sinapsis en las áreas auditivas del cerebro. La privación auditiva durante el primer o segundo año puede provocar cambios irreparables en las redes del lenguaje hablado. — Si los adultos que cuidan a los niños hablan de forma clara e inteligible, se desarrollan redes neuronales que optimizan las habilidades de lenguaje expresivo y lectura. En esta primera etapa tan esencial para el desarrollo, sin llegar a la saturación, podría decirse que «más es mejor», sin perder de vista el bien llamado «aprendizaje incidental», tan importante en este período, que se produce en situaciones no estructuradas de aprendizaje. Las familias tienen que conocer las claves para generar en la vida diaria entornos en los que este aprendizaje incidental pueda producirse y aprovechar al máximo estas oportunidades espontáneas de adquisición de conocimiento. Es vital que transmitamos a las familias la conexión que existe entre estas experiencias auditivas tempranas y el desarrollo del cerebro. Dice Wolfe que otro de nuestros sombreros (¡qué gran responsabilidad!), es ser catalizadores de sueños. De la misma forma que los buenos profesores son catalizadores de conocimiento cuando generan en sus alumnos la curiosidad o el interés por aprender, los audiólogos pediátricos somos catalizadores de sueños (de los niños y de sus familias), cuando favorecemos las condiciones para que alcancen un adecuado desarrollo del lenguaje comprensivo y expresivo. Según los interesantísimos estudios de Moeller y Tomblin (2015), nuestra responsabilidad como catalizadores de sueños es mucho mayor de lo que pensamos. Basta con leer sus conclusiones: — Los niños con pérdida auditiva de leve a severa/profunda corren el riesgo de sufrir un desarrollo del lenguaje insuficiente y la probabilidad aumenta cuando la hipoacusia es mayor y no está convenientemente equipada. — La adaptación de audífonos correctamente programados reduce el riesgo y brinda cierto grado de protección contra el retraso del lenguaje. Una mayor audibilidad con audífonos se asocia con mejores resultados en el lenguaje en edad preescolar. — Una proporción sustancial (más de la mitad) de los audífonos de los niños no se ajustan de manera óptima, lo que afecta negativamente a la audibilidad asistida. — La adaptación precoz de audífonos facilita mejores resultados en las primeras adquisiciones lingüísticas, pero los niños adecuadamente adaptados más tarde, presentan patrones de crecimiento acelerado en el lenguaje cuando dicha adaptación se lleva a efecto. La adaptación de audífonos correctamente programados brinda cierto grado de protección contra el retraso del lenguaje en edad preescolar. — El uso continuado de audífonos proporciona cierta protección contra el retraso del lenguaje y favorece el desarrollo auditivo. — Las dimensiones cualitativas de la intervención de los especialistas (audiólogos y logopedas) influyen en los resultados del lenguaje del niño. — Tanto el nivel de lenguaje receptivo como la audibilidad asistida influyen en las habilidades funcionales auditivas y de reconocimiento del habla de los niños. — Los niños con dificultades auditivas parecen tener un riesgo particular de sufrir retrasos en los aspectos estructurales, es decir, formales, del lenguaje. — La valoración fundamentada exclusivamente en puntuaciones normativas puede sobrestimar (yo diría que también subestimar) los resultados de los niños con dificultades auditivas. — Según las conclusiones de este estudio, los ajustes y prestaciones de la audibilidad asistida, el uso regular de los audífonos y las características del entorno lingüístico interactúan para moderar la influencia de la pérdida auditiva en los resultados de los niños. Es, por tanto, nuestra responsabilidad estudiar con detenimiento cada caso de hipoacusia infantil, valorar la adaptación protésica más adecuada, tanto en capacidad de amplificación como en formato y prestaciones, y utilizar todos los recursos a nuestro alcance para proporcionar una amplificación óptima: evaluación auditiva exhaustiva, tonal y verbal, método prescriptivo apropiado, medidas de la amplificación en oído real o en caja, valoración funcional de la ayuda proporcionada, seguimiento de la adaptación, etc. En lo relativo a nuestro papel en la adaptación, Wolfe hace referencia al cuarto y último de nuestros «sombreros»: el de coaches o mentores. No podemos eludir la enorme responsabilidad que tenemos a la hora de instruir a las familias sobre el adecuado uso de los audífonos. Son importantes las cuestiones prácticas de manejo y colocación, de limpieza, de cambio de pilas o recarga de baterías. También es conveniente orientarles sobre las ayudas técnicas de las que pueden disponer y que consideramos adecuadas en cada caso, así como de los procedimientos para acceder a ellas. Las familias tienen que conocer las claves para generar en la vida diaria entornos en los que el aprendizaje incidental pueda producirse y aprovechar al máximo estas oportunidades. Pero cuando Wolfe habla de mentores y coaches se refiere principalmente al compromiso de inculcar a los padres la absoluta necesidad de usar los audífonos de forma continuada y de generar, como hemos visto anteriormente, situaciones facilitadoras de aprendizaje. Señala la trascendencia de que los familiares hablen, canten, lean cuentos y jueguen con los niños desde el primer minuto, de que narren -como si fueran los comentaristas de un partido- las actividades cotidianas que realizan con ellos. Según sus propias palabras, el lenguaje hablado es el «nutriente» que mejor alimenta el desarrollo del cerebro, y hablar, cantar, leer y jugar son las mejores maneras de desarrollar los cerebros de los pequeños. Los audiólogos pediátricos somos catalizadores de sueños cuando favorecemos las condiciones para que estos niños alcancen un adecuado desarrollo del lenguaje comprensivo y expresivo. Una vez revisados todos estos aspectos, a nadie se le escapa que ser audiólogo pediátrico es una tarea compleja; no hay que tenerle miedo, pero hay que formarse bien y, a la vista de lo expuesto anteriormente, ser muy conscientes de lo que tenemos entre manos. Nuestros «sombreros» no solo son importantes para garantizar el desarrollo auditivo de los niños, sino también para abrirles las puertas a un futuro lleno de posibilidades, comunicación y calidad de vida. Este artículo es una adaptación personal de: https://audiologyblog.phonakpro.com/the-many-hats-pediatric-audiologists-must-wear/ Para saber más: Burigo, L. S. P., Quialheiro, A., de Paiva, K. M., dos Santos, T. V., Woide, L. K., Cigana, L. B., Massignani, J., & Haas, P. (2024). Hearing and Language Skills in Children Using Hearing Aids: Experimental Intervention Study. Journal of Personalized Medicine, 14(4), 372. https://doi.org/10.3390/jpm14040372 Moeller, M. P., Tomblin, J. B., & OCHL Collaboration (2015). Epilogue: Conclusions and Implications for Research and Practice. Ear and hearing, 36 Suppl 1(0 1), 92S–8S. https://doi.org/10.1097/AUD.0000000000000214. Sahli, a. s. (2024). Cochlear implantation in children with hearingloss. Current Research in Medicine and Health Sciences-2024, 57. Werker, J. F., & Hensch, T. K. (2015). Critical periods in speech perception: New directions. Annual Review of Psychology, 66, 173–196. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010814-015104 Yoshinaga-Itano C. (2003). From Screening to Early Identification and Intervention: DiscoveringPredictors to Successful Outcomes for ChildrenWith Significant Hearing Loss. Journal of deafstudies and deafeducation, 8(1), 11–30. https://doi.org/10.1093/deafed/8.1.11 Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV autor: Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia. Técnico Superior en Audiología Protésica.   Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.  

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

GN celebra la nueva generación de la audición con ReSound Sensia y Beltone Illuminate

Cerca de 250 audioprotesistas de toda España participaron en Madrid en un lanzamiento diferente, concebido como un encuentro profesional, personal y divertido en el que las prestaciones de los nuevos audífonos se descubrieron a través de juegos y demostraciones dirigidos por el propio equipo de GN. Una espectacular puesta de sol urbana sobre Madrid recibió el viernes a cerca de 250 audioprotesistas llegados de toda España. El Autocine Madrid C. fue, de nuevo, el escenario elegido por GN para presentar ReSound Sensia y Beltone Illuminate. Pero la compañía quería algo más que enseñar dos nuevas familias de audífonos. Quería encontrarse con sus clientes, compartir, probar la tecnología y, sobre todo, pasarlo bien. Carlos García, Country Manager de GN para España y Portugal, quiso poner nombres y apellidos a algo que iba a resultar fundamental durante toda la noche. Detrás de ReSound y Beltone hay un equipo de 194 personas «con un único objetivo y una única razón de ser: estar dedicados a todos y cada uno de vosotros», afirmó. No fue una declaración aislada. Tras las intervenciones iniciales, fueron los propios profesionales de GN quienes se repartieron por los diferentes puestos para explicar, demostrar y poner a prueba junto a los asistentes las novedades presentadas. De la inteligencia artificial a la Inteligencia Aumentada Manuel Yuste, director de Producto y Formación de GN para España, Portugal, condensó la presentación técnica antes de dar paso a la experiencia. ReSound Sensia y Beltone Illuminate incorporan la segunda generación de inteligencia artificial de GN para responder a uno de los principales desafíos que siguen planteando los usuarios de audífonos, comprender mejor las conversaciones en entornos ruidosos. «Hace apenas un año incorporamos la inteligencia artificial a nuestros audífonos. Ahora presentamos una segunda generación que da un paso más para responder a la principal demanda de los usuarios: entender mejor en entornos ruidosos, siguiendo la manera natural en la que nuestro propio sistema auditivo capta y procesa los sonidos». Es una evolución que encaja en el concepto de Inteligencia Aumentada de GN, una tecnología que no sustituye la capacidad de decisión de la persona, sino que trabaja para ampliarla y facilitar una escucha más natural. En esa filosofía se integra el trabajo conjunto de tres tecnologías en Sensia e Illuminate. AcoustIQ analiza el entorno acústico en tiempo real y determina automáticamente qué funcionalidades deben intervenir. Clear Focus combina cuatro micrófonos para crear un haz direccional más preciso hacia la conversación situada frente al usuario. La inteligencia artificial utiliza una red neuronal profunda para identificar y reducir el ruido en presencia de habla. Y ahí terminó la presentación convencional. Once retos para probar la tecnología GN transformó después el espacio en un recorrido de once puestos, cada uno asociado a una prestación, una tecnología o una novedad. Los asistentes participaban en los diferentes desafíos, acumulaban puntos y obtenían opciones para la tómbola final, combinando, como solo GN sabe hacerlo, formación y diversión. La tecnología se explicaba jugando. La pesca de patitos permitía descubrir M&RIE y la localización sonora natural que proporciona su micrófono situado en el conducto auditivo. En los dardos, diferentes objetivos representaban los ambientes que AcoustIQ puede detectar y clasificar automáticamente. Un lanzamiento de vasos de cerveza recreaba el funcionamiento de Clear Focus y su capacidad para focalizar la conversación situada frente al usuario. Y el clásico Rompedientes convertía diferentes ruidos cotidianos en objetivos que DNN debía identificar y reducir. Otros retos permitieron conocer el reducido tamaño del MicroRIE recargable con IA, experimentar con los reductores de ruido, cambiar contrarreloj las baterías del Multi-Mic+ y del cargador Premium, navegar por los renovados ReSound Smart Fit y Beltone Solus Max o conectarse mediante Bluetooth LE Audio y Auracast™. Incluso hubo una prueba a ciegas. Los asistentes escuchaban ReSound Sensia, Vivia y Savi sin saber cuál estaba funcionando y debían reconocer Sensia únicamente por su sonido. El formato convertía así a los propios profesionales de GN en protagonistas de la presentación junto a sus clientes y trasladaba a la práctica el mensaje con el que Carlos García había abierto la noche sobre la importancia del equipo humano. La inteligencia humana La tecnología tuvo su contrapunto con Jordi Reche, formador y consultor especializado en comunicación no verbal y comunicación no consciente, con más de dos décadas de experiencia y una comunidad superior a los tres millones de seguidores en redes sociales. «En un mundo en el que cada vez más la gente tiene el foco o el pensamiento en la inteligencia artificial, no debemos olvidar la importancia de tejer relaciones, recoser relaciones y ver al otro», señaló. Reche trasladó su intervención al día a día del audioprotesista, a la escucha activa, a las señales que transmite el cuerpo y a la importancia de situar al usuario en el centro. Y lo resumió con una frase especialmente directa para el sector. «No le digas lo bien que va tu audífono, dile lo bien que le va a ir a él», sentenció. El encuentro de Madrid será además el punto de partida de una nueva etapa de contacto directo con los profesionales. GN inicia ahora su Roadshow 2026, una gira que recorrerá nueve ciudades españolas para acercar las novedades de ReSound y Beltone a los audioprotesistas. Las jornadas combinarán la presentación de los nuevos productos con talleres prácticos, formación y espacios para compartir experiencias y conocimiento entre profesionales del sector. Después llegó la tómbola, con el sorteo de productos entre los ganadores de los retos. Y la noche siguió con música, una banda de rumba en directo, y barra libre en una terraza sobre el entorno ferroviario de Chamartín, con las luces de los grandes edificios de Madrid como escenario. Tecnología, formación y negocio, pero también encuentro personal y diversión. Carlos García lo resumió al agradecer a los profesionales que sigan «confiando en nosotros, a nuestro lado y trabajando juntos por ayudar a las personas a escuchar mejor».

Beltone refuerza su compromiso con la audiología en ópticas durante ExpoÓptica 2026

Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.
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