Biomarcadores corticales (CAEP) en la verificación y el pronóstico de la rehabilitación auditiva infantil

15/06/2026 | Comparte:
Autor/a: Myriam González
La hipoacusia infantil representa una de las condiciones más críticas para el
neurodesarrollo, con una prevalencia global estimada de entre 1 y 2 por
cada 1000 recién nacidos. La importancia de una intervención temprana
es un hecho ampliamente aceptado en la comunidad científica, dado 
que la privación auditiva durante los periodos de máxima plasticidad 
cerebral tiene efectos negativos profundos y a menudo irreversibles en la 
adquisición del lenguaje, el desarrollo cognitivo y las habilidades 
socioemocionales del niño. 

Gracias a los programas de tamizaje auditivo neonatal universal, se ha logrado reducir la edad media de diagnóstico de la pérdida auditiva a aproximadamente tres meses de vida.

No obstante, una vez detectada la pérdida auditiva, el mayor desafío clínico reside en la verificación y validación precisa de las ayudas para dicha pérdida, como los audífonos y los implantes cocleares, especialmente en lactantes y niños pequeños que por diferentes circunstancias (patología asociada, maduración, etc.) no pueden cooperar en las pruebas conductuales tradicionales.

Las pruebas de audiometría conductual estándar, aunque fiables y absolutamente esenciales, dependen de las habilidades cognitivas, el estado de alerta y la cooperación del niño, así como de la experiencia y conocimientos del examinador.

Gracias a los programas de tamizaje auditivo neonatal universal, se ha logrado reducir la edad media de diagnóstico de la pérdida auditiva a aproximadamente tres meses de vida.

Tradicionalmente, para obtener registros objetivos del funcionamiento de la vía auditiva, se han utilizado respuestas evocadas de latencia corta como los Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral (PEATC) o los Potenciales Evocados Auditivos de Estado Estable (PEAEE), que permiten estimar aproximaciones a los umbrales auditivos en algunos casos.

No obstante, ambos presentan limitaciones instrumentales significativas para evaluar la eficacia de la amplificación, principalmente porque los estímulos breves que utilizan no logran activar los circuitos de compresión y procesamiento de lenguaje de los dispositivos modernos.

Las pruebas de audiometría conductual estándar, aunque fiables y absolutamente esenciales, dependen de las habilidades cognitivas, el estado de alerta y la cooperación del niño, así como de la experiencia y conocimientos del examinador.

En este contexto, los Potenciales Evocados Auditivos de Larga Latencia o Corticales (CAEP) han emergido como una herramienta neurofisiológica objetiva de gran valor. Al registrar directamente la actividad de la corteza auditiva primaria y las áreas de asociación, los CAEP permiten verificar no solo si el sonido es detectado por el oído periférico, sino si éste es procesado efectivamente por el cerebro del niño.

Numerosas investigaciones se han centrado en estudiar en qué medida los CAEP pueden transformar el proceso de rehabilitación, desde la estimación de los umbrales, hasta la predicción de resultados funcionales y la optimización de los tiempos de intervención clínica o terapéutica.

Los Potenciales Evocados Auditivos Corticales son respuestas de latencia larga que se originan principalmente en la corteza auditiva y reflejan funciones corticales de orden superior, incluyendo el procesamiento auditivo y la cognición. En la población pediátrica, el componente más estudiado y clínicamente relevante es la onda P1, una deflexión positiva que típicamente ocurre entre los 100 y 300 ms después de la presentación del estímulo. La latencia de esta onda se considera un biomarcador fundamental de la madurez del sistema auditivo central.

Numerosas investigaciones se han centrado en estudiar en qué medida los CAEP pueden transformar el proceso de rehabilitación, desde la estimación de los umbrales, hasta la predicción de resultados funcionales y la optimización de los tiempos de intervención clínica o terapéutica.

En niños con audición normal, la latencia de P1 disminuye sistemáticamente con la edad debido a la mielinización progresiva de las vías auditivas y al aumento de la eficiencia sináptica.

Durante el desarrollo infantil, el cerebro crea una cantidad ingente de conexiones neuronales (sinapsis). Después, gracias a la experiencia, el aprendizaje y el uso, el cerebro refuerza aquellas conexiones que utiliza más y «elimina» o «debilita» aquéllas que utiliza poco. Es lo que se ha denominado «poda sináptica», que se mantiene muy activa durante toda la infancia y la adolescencia y realmente nunca llega a desaparecer en la edad adulta, aunque se produce a un ritmo mucho menor.

Por tanto, la amplitud y latencia de la onda P1 se consideran indicadores de maduración del sistema auditivo.

Los estudios de Sharma et al. (1997, 2011) entre otros, indican que la onda P1, componente dominante en los bebés y niños muy pequeños, va perdiendo «protagonismo» con la madurez cortical y la aparición del componente N1-P2 (complejo de ondas corticales con una deflexión negativa (N1) y otra positiva (P2), de aparición más tardía), quedando a menudo «oculta» o «solapada» dentro de este complejo a medida que avanza el proceso madurativo. El componente N1 parece empezar a emerger en torno a los 7-8 años, y el patrón adulto N1-P2 se consolida entre los 11 y los 14 años aproximadamente.

Durante el desarrollo infantil, el cerebro crea una cantidad ingente de conexiones neuronales (sinapsis). Después, gracias a la experiencia, el aprendizaje y el uso, el cerebro refuerza aquellas conexiones que utiliza más y «elimina» o «debilita» aquéllas que utiliza poco.

Como se ha mencionado, algunos estudios se han centrado en investigar la influencia del uso de dispositivos en la maduración del sistema auditivo mediante el registro de estos potenciales corticales. Para ello se ha registrado no solo el componente P1, sino también el llamado Mismatch Negativity (MMN), un componente cortical que refleja la capacidad del cerebro para detectar automáticamente un cambio en un sonido y que se caracteriza principalmente por ser una respuesta que no requiere atención consciente, y por tanto cuenta con la ventaja de que es fácilmente registrable en niños muy pequeños o adultos con patología o deterioro cognitivo.

La investigación de Wang et al. (2023) destaca que en niños usuarios de implantes cocleares, existe una correlación negativa significativa entre el tiempo de uso del dispositivo y la latencia de las ondas P1 y el Mismatch Negativity (MMN).

Sus hallazgos indican que un mayor tiempo de estimulación auditiva mediante el IC acelera el procesamiento cerebral del sonido. La MMN es particularmente útil en niños pequeños porque, como se ha mencionado, refleja el procesamiento automático cerebral y la discriminación de estímulos sin requerir atención selectiva, lo que permite grabarla mientras el niño se distrae con videos silenciados.

Algunos estudios se han centrado en investigar la influencia del uso de dispositivos en la maduración del sistema auditivo mediante el registro de estos potenciales corticales.

Como señalan Soleimani et al. (2021), la maduración de estas respuestas corticales es un indicador crítico de la neuroplasticidad cerebral tras la intervención. Si un bebé no muestra una onda P1 tras un periodo de amplificación adecuado con audífonos, esto puede sugerir una privación auditiva severa o un desarrollo anormal que justifique un cambio de estrategia terapéutica, como la derivación hacia un implante coclear.

Pero, aunque hablamos de pruebas objetivas, el registro de los componentes descritos anteriormente está en cierto modo supeditado a la interpretación visual del examinador, y por tanto no exento totalmente de subjetividad.

En este sentido Golding et al. (2007) y Guo et al. (2026), describen el uso del sistema HEARLab™, que incorpora procedimientos estadísticos automatizados para detectar la presencia de respuestas, concretamente un algoritmo que calcula la probabilidad de que la señal registrada sea significativamente diferente del ruido de fondo. Un valor de p ≤ 0.05 indica la presencia de una respuesta cortical con objetividad científica.

En el estudio de Golding et al. (2007), se demostró que existe una considerable concordancia (rs = 0.65) entre la interpretación de examinadores expertos y el análisis automático. Este avance permite confiar en que los audiólogos con cierta formación y experiencia puedan realizar evaluaciones precisas de la audibilidad en lactantes.

Aunque hablamos de pruebas objetivas, el registro de los componentes descritos anteriormente está en cierto modo supeditado a la interpretación visual del examinador, y por tanto no exento totalmente de subjetividad.

Por otra parte, los protocolos actuales de CAEP utilizan estímulos de habla naturales: los fonemas /m/, /g/ y /t/ entre otros, o también sílabas como /da/ o /ba/. Estos estímulos representan regiones de diferentes frecuencias, lo que permite una verificación con cierta especificidad frecuencial. La capacidad de evocar respuestas corticales diferenciales para estos sonidos permite al confirmar si el audífono o el implante están proporcionando acceso auditivo a todo el espectro del habla.

Pero uno de los interrogantes cruciales en la amplificación pediátrica, es si realmente las respuestas corticales pueden predecir con precisión lo que el niño oye conductual o funcionalmente. Un estudio de Baydan, Batuk y Sennaroglu de 2019 abordó esta cuestión de forma directa al comparar los CAEP con umbrales conductuales en campo libre en niños de 4 a 8 años con hipoacusia moderada a severa equipados con amplificación.

Sus resultados revelaron una correlación muy alta (r = 0.86) entre los CAEP evocados a 55 dB SPL y los umbrales auditivos conductuales. Esto parece confirmar que los CAEP son predictores fiables de la audibilidad real en esta población, al menos en la franja de edad estudiada.

Uno de los interrogantes cruciales en la amplificación pediátrica, es si realmente las respuestas corticales pueden predecir con precisión lo que el niño oye conductual o funcionalmente.

Recientemente, Guo et al. (2026) investigaron la relación entre el Nivel de Sensación (SL) y la probabilidad de detección de la onda cortical. Definieron el SL (Sensation Level) como la diferencia entre la intensidad del estímulo y el umbral auditivo del niño. Sus hallazgos establecieron un umbral clínico crítico: las respuestas corticales se detectan consistentemente cuando el estímulo se presenta al menos a 10 dB por encima del umbral conductual (10 dB SL).

Por debajo de este nivel, la probabilidad estadística de detectar respuesta cortical cae drásticamente. Este estudio también cuantificó cómo la latencia de P1 disminuye de forma lineal a medida que aumenta el nivel de sensación y cómo paralelamente su amplitud aumenta. Estos datos refuerzan la idea de que los CAEP no son solo una prueba de «sí o no», sino que su morfología refleja la calidad y sincronía de la señal que llega al cerebro.

La implementación de los CAEP puede tener también consecuencias sistémicas en la velocidad y eficacia del proceso de rehabilitación. Según la revisión sistemática de Soleimani et al. (2021), la inclusión de CAEP en el protocolo audiológico permite reducir drásticamente los tiempos de intervención. Específicamente, se ha reportado que el uso de CAEP reduce la edad media de adaptación inicial de audífonos de 9.2 meses a solo 3.9 meses.

Aún más impactante es la reducción en la edad de derivación para implante coclear en casos de hipoacusias profundas en los que se ha corroborado que la estimulación con audífonos no es suficiente. Al proporcionar una evidencia objetiva de que el sonido no llega a la corteza cerebral a pesar de una amplificación adecuada, y siempre tomando paralelamente en consideración las pruebas conductuales especialmente las verbales, los especialistas pueden referir al niño para IC a una edad media de 8.2 meses, en comparación con los 20.2 meses observados en protocolos tradicionales que dependen solo de la «validación» conductual. Esta precocidad asegura que el niño reciba la estimulación más adecuada en el momento de mayor potencial neuroplástico. Además, como se señala en esta revisión, los CAEP han demostrado ser eficaces para validar tecnologías avanzadas en audífonos, como el «frequency lowering» o «compresión/transposición frecuencial», mostrando mejoras significativas en la detectabilidad cortical de fonemas agudos que antes eran inaudibles.

Otro valor importante atribuido recientemente a los potenciales corticales es el psicopedagógico. Muchos padres se sienten abrumados por la invisibilidad de la pérdida auditiva; al ver en la pantalla una representación visual clara de la respuesta cerebral de su hijo ante el sonido, logran comprender mejor el diagnóstico y el beneficio del tratamiento.

Los estudios indican que el uso de CAEP de forma protocolizada reduce significativamente la resistencia de los padres al uso constante de audífonos, especialmente en casos de pérdidas auditivas leves a moderadas, bajando la tasa de rechazo del 40% al 19%. Del mismo modo, los audiólogos encuestados por Punch et al. (2016), expresaron que el uso de CAEP les brindaba una mayor confianza en sus decisiones clínicas, especialmente en lactantes de 4 a 12 meses.

Muchos padres se sienten abrumados por la invisibilidad de la pérdida auditiva; al ver en la pantalla una representación visual clara de la respuesta cerebral de su hijo ante el sonido, logran comprender mejor el diagnóstico y el beneficio del tratamiento.

Así las cosas, parece que los potenciales evocados auditivos corticales pueden llegar a considerarse una herramienta de primer orden para la Audiología pediátrica actual. Es un reto ineludible para la especialidad favorecer y promover la formación específica de los audiólogos pediátricos en la correcta realización e interpretación de estas pruebas, de forma que los CAEP se constituyan en un instrumento elemental de verificación cruzada junto con las pruebas conductuales u otras pruebas objetivas.

A pesar de sus limitaciones, como la influencia del estado de alerta y el hecho de evaluar preferentemente el mejor oído en campo libre, los CAEP pueden cerrar la brecha inicial de incertidumbre entre el diagnóstico electrofisiológico y la validación conductual. Su implementación rutinaria no solo mejorará la precisión técnica de los ajustes, sino que fortalecerá la adherencia familiar al tratamiento, garantizando que cada niño con pérdida auditiva reciba la estimulación necesaria para alcanzar su máximo potencial lingüístico, social y cognitivo.

Parece que los potenciales evocados auditivos corticales pueden llegar a considerarse una herramienta de primer orden para la audiología pediátrica actual.


Bibliografía:

Baydan, M., Batuk, M. O., & Sennaroglu, G. (2019). Relationship between aided cortical auditory evoked responses and aided behavioral thresholds. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 125, 98–102. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2019.05.015

Golding, M., Pearce, W., Seymour, J., Cooper, A., Ching, T., & Dillon, H. (2007). The relationship between obligatory cortical auditory evoked potentials (CAEPs) and functional measures in young infants. Journal of the American Academy of Audiology, 18(2), 117–125.

Guo, Q., Meng, C., Lyu, J., Li, Y., & Chen, X. (2026). Objective evaluation of hearing aids fitting efficacy in pediatric populations using cortical auditory evoked potentials. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 200, 112651. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2025.112651

Sharma, A., Don, M. F., & Spahr, A. J. (1997). Developmental changes in P1 and N1 central auditory responses elicited by consonant-vowel syllables. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology/Evoked Potentials Section, 104(6), 540–545. https://doi.org/10.1016/S0168-5597(97)00066-6

Sharma, A., Cardon, G., & Campbell, J. D. (2011). Clinical application of the P1 cortical auditory evoked potential biomarker in children with sensorineural hearing loss and auditory neuropathy spectrum disorder. Seminars in Hearing, 32(2), 147–157. https://doi.org/10.1055/s-0031-1277237

Soleimani, M., Rouhbakhsh, N., & Rahbar, N. (2021). Towards early intervention of hearing instruments using cortical auditory evoked potentials (CAEPs): A systematic review. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 144, 110698. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2021.110698

Wang, X., Lin, Z., Guo, Y., Liu, Y., Zhou, X., Bai, J., & Liu, H. (2023). Correlation between cortical auditory evoked potential and auditory speech performance in children with cochlear implants. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 172, 111687. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2023.111687


CV Autor

Audióloga / Audioprotesista

Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.

Técnico Superior en Audiología Protésica.

Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.

Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Myriam González
Publicado en:
GA #68

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La adaptación de audífonos correctamente programados brinda cierto grado de protección contra el retraso del lenguaje en edad preescolar. — El uso continuado de audífonos proporciona cierta protección contra el retraso del lenguaje y favorece el desarrollo auditivo. — Las dimensiones cualitativas de la intervención de los especialistas (audiólogos y logopedas) influyen en los resultados del lenguaje del niño. — Tanto el nivel de lenguaje receptivo como la audibilidad asistida influyen en las habilidades funcionales auditivas y de reconocimiento del habla de los niños. — Los niños con dificultades auditivas parecen tener un riesgo particular de sufrir retrasos en los aspectos estructurales, es decir, formales, del lenguaje. — La valoración fundamentada exclusivamente en puntuaciones normativas puede sobrestimar (yo diría que también subestimar) los resultados de los niños con dificultades auditivas. — Según las conclusiones de este estudio, los ajustes y prestaciones de la audibilidad asistida, el uso regular de los audífonos y las características del entorno lingüístico interactúan para moderar la influencia de la pérdida auditiva en los resultados de los niños. 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Este artículo es una adaptación personal de: https://audiologyblog.phonakpro.com/the-many-hats-pediatric-audiologists-must-wear/ Para saber más: Burigo, L. S. P., Quialheiro, A., de Paiva, K. M., dos Santos, T. V., Woide, L. K., Cigana, L. B., Massignani, J., & Haas, P. (2024). Hearing and Language Skills in Children Using Hearing Aids: Experimental Intervention Study. Journal of Personalized Medicine, 14(4), 372. https://doi.org/10.3390/jpm14040372 Moeller, M. P., Tomblin, J. B., & OCHL Collaboration (2015). Epilogue: Conclusions and Implications for Research and Practice. Ear and hearing, 36 Suppl 1(0 1), 92S–8S. https://doi.org/10.1097/AUD.0000000000000214. Sahli, a. s. (2024). Cochlear implantation in children with hearingloss. Current Research in Medicine and Health Sciences-2024, 57. Werker, J. F., & Hensch, T. K. (2015). Critical periods in speech perception: New directions. Annual Review of Psychology, 66, 173–196. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010814-015104 Yoshinaga-Itano C. (2003). From Screening to Early Identification and Intervention: DiscoveringPredictors to Successful Outcomes for ChildrenWith Significant Hearing Loss. Journal of deafstudies and deafeducation, 8(1), 11–30. https://doi.org/10.1093/deafed/8.1.11 Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV autor: Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia. Técnico Superior en Audiología Protésica.   Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.  

GN pone la primera piedra de su nueva sede en España, ubicada en el Parque Tecnológico de Leganés

Leganés – Madrid. 20 de marzo de 2026 La compañía refuerza su apuesta por el mercado español con una inversión superior a los 4 millones de euros en un edificio inteligente y sostenible que será centro de referencia en Europa. GN celebró ayer, 19 de marzo, el acto de puesta de la primera piedra de su futura sede en España, un nuevo edificio ubicado en la Avenida Juan Caramuel, en el Parque Tecnológico de Leganés, que marcará un nuevo hito en el desarrollo de la compañía en nuestro país. Con una inversión superior a los 4 millones de euros, el proyecto contempla la construcción de un edificio de 4.000 metros cuadrados, de los que aproximadamente la mitad se destinarán a fabricación. Las nuevas instalaciones integrarán, además, oficinas, departamento comercial, operaciones, ingeniería, calidad, formación y espacios concebidos para seguir reforzando la cercanía con los profesionales de la audición en España y Europa. La previsión es que la nueva sede entre en funcionamiento a lo largo de 2027. Una vez concluido, el nuevo edificio tendrá capacidad para acoger hasta 500 trabajadores y ha sido concebido como un espacio inteligente y sostenible, preparado para acompañar el crecimiento futuro de la compañía. Para Jose Luis Otero, General Manager del Sur de Europa y Brasil, “este día marca un hito en la compañía y representa nuestra voluntad de seguir creciendo, invirtiendo y estando cada vez más cerca de nuestros clientes, los profesionales de la audición, con más capacidad, más servicio y más cercanía”. [gallery size="large" link="none" columns="2" ids="30408,30409,30410,30411,30412,30413,30414,30415"] Julio García Adeva, Head Manufacturing para EMEA y Brasil de GN y una de las figuras clave en la gestación de este proyecto, subraya que “comienza una nueva era para GN en España, este proyecto es el resultado de muchos años de esfuerzo, conocimiento y pasión, y nace con la ambición de convertir estas instalaciones en un centro de excelencia productiva, tecnológica y de servicio, con vocación de referencia internacional”. Carlos García, Country Manager de GN, destaca que “este nuevo centro es una palanca para seguir mejorando nuestro servicio, ganar capacidad, estrechar aún más la relación con nuestros clientes y continuar creciendo con una propuesta cada vez más sólida para el sector”. Por su parte, Alfonso Ríos, Deputy General Manager del Sur de Europa y Brasil, señala que “cuando te rodeas de gente con tanto talento y tanta fuerza, el impacto se multiplica, y este proyecto refleja muy bien lo que somos como compañía, una organización unida, proactiva, cercana al cliente y con ambición de seguir siendo una referencia en nuestro sector”. Más allá de su dimensión empresarial e industrial, el acto de ayer tuvo también un marcado componente simbólico y emocional. Durante la ceremonia, empleados de distintas áreas y generaciones depositaron recuerdos de su trayectoria en GN en una cápsula del tiempo que quedó enterrada junto a la primera piedra del edificio, como testimonio del recorrido compartido y de la cultura de compañía que ha acompañado a la organización durante décadas. Con esta nueva sede, GN refuerza su compromiso con España, con los profesionales de la audición y con el desarrollo de un proyecto de largo recorrido, basado en la innovación, la excelencia operativa y la cercanía al mercado. El futuro centro de Leganés nace con la vocación de ser mucho más que un edificio: un motor de crecimiento, conocimiento, empleo y servicio para toda Europa.

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

Beltone refuerza su compromiso con la audiología en ópticas durante ExpoÓptica 2026

Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.
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