Su misión es medir cómo responde el oído medio cuando modificamos la presión del CAE y presentamos un tono de sonda estable —habitualmente 226 Hz, o 1000 Hz en lactantes-. A partir de esas dos variables, el equipo calcula la compliance y genera el timpanograma; además, evalúa los reflejos acústicos detectando variaciones mínimas de admitancia ante estímulos intensos y breves.
De aquí deriva la premisa clave: si alguna de las variables que el equipo utiliza como referencia se desplaza, toda la información clínica resultante queda comprometida.

Si alguna de las variables que utiliza como referencia el impedanciómetro para medir el sistema tímpano–cadena osicular se desplaza, toda la información clínica resultante queda comprometida.
Las cuatro calibraciones que sostienen la exactitud clínica
La interpretación del clínico depende de un encadenado de calibraciones que garantizan que cada valor en pantalla corresponde a una medida real. Son cuatro:
1. Tono de sonda
El nivel del tono debe ser exacto en un acoplador de 2 cc con oliva. Es la referencia con la que el equipo calcula la compliance.
• Si el tono está por encima, la admitancia se sobrestima.
• Si está por debajo, se infraestima.
Un pequeño error en este paso arrastra la escala completa (ml/mmho) del timpanograma.
2. Compliance / volumen
La validación se realiza en cavidades rígidas de valores conocidos (p. ej., 0,2 – 0,5 – 2,0 ml).
El propio manual de servicio insiste: primero debe calibrarse el tono, y después la compliance. Si se invierte el orden, el valor de ml deja de corresponderse con un mililitro real.
3. Presión
Se calibra mediante manómetro y jeringa, ajustando puntos definidos de presión positiva y negativa (daPa).
• Un error aquí desplaza el pico del timpanograma.
• Esto altera la clasificación del tipo (A, As, Ad, B, C) y puede conducir a interpretaciones erróneas de función tubárica o rigidez timpánica.
4. Reflejos acústicos
Se calibra el estímulo como si fuera un tono puro de audiómetro:
• Ipsilateral en 2 cc
• Contralateral según el transductor (2 ó 6 cc)
• Aplicando la corrección «HL SPL» cuando el estímulo viene especificado en HL.
Si esta referencia falla, los umbrales pueden parecer más altos o más bajos y dejan de ser comparables entre centros o con normativa ANSI/ISO.
El efecto dominó: cómo una sola desviación contamina todo
«Si el tono de sonda se desajusta la compliance deja de ser real.»
«Si la presión se calibra mal el pico se mueve artificialmente.»
«Si los reflejos no están bien referenciados los umbrales clínicos pierden validez.»
Las calibraciones no son independientes: forman un sistema acoplado, en el que cada error se propaga hacia el resultado final que interpreta el clínico.
La deriva natural del equipo: por qué el servicio periódico no es opcional
Los impedanciómetros, como cualquier instrumento electroacústico, derivan con el uso.
Los manuales técnicos subrayan que sufren desgaste en:
• Cables.
• Transductores.
• Componentes mecánicos del sistema de presión.
• Olivas, conectores y tuberías internas.
Un impedanciómetro es, en esencia, un analizador del sistema tímpano–cadena osicular.
Por ello, la recomendación estándar es una revisión anual —o incluso más frecuente en uso intensivo— para asegurar resultados exactos, consistentes y comparables.
No es una cuestión administrativa: la precisión está regulada, y el servicio técnico previene que el equipo llegue «fatigado» a la siguiente campaña de pacientes.
La regla práctica de los 3 dB: un indicador de seguridad clínica
Una herramienta útil en calibración es la «regla de los 3 dB»:
Si una medición previa al ajuste se desvía más de 3 dB del objetivo, conviene detenerse y evaluar. Esto puede significar:
• Que la medición o el cálculo, durante la calibración, ha fallado, o,
• Que el dispositivo llevaba tiempo presentando niveles incorrectos.

Este umbral funciona como una señal de alarma para evitar validar equipos que ya estaban generando errores clínicos.
Cómo evitar averías, tiempos muertos y citaciones repetidas

Una visita de servicio no debería limitarse a «calibrar olivas y cavidades». Un mantenimiento correcto incluye:
• Revisión de cables y conectores.
• Estado de sondas y transductores.
• Sustitución preventiva de componentes frágiles.
• Verificación del sistema de presión.
• Limpieza interna y revisión de estanqueidad.
Este enfoque preventivo reduce averías, evita cancelaciones y minimiza los temidos reprocesos, como repetir timpanogramas dudosos a pacientes teniendo que ser citados de nuevo.
Un impedanciómetro es un instrumento de precisión fisiológica.
Para garantizar su utilidad:
1. Exactitud clínica > Sin calibración correcta, el timpanograma y los reflejos acústicos dejan de ser fiables.
2. Comparabilidad > Un equipo ajustado anualmente asegura que los resultados sean comparables entre profesionales y centros.
3. Prevención del error > La regla de los 3 dB ayuda a detectar equipos que ya estaban dando datos falsos.




