La Audición más allá del habla: ecología auditiva y restauración del Paisaje Sonoro Natural

18/12/2025 | Comparte:
Autor/a: Myriam González
La experiencia humana del mundo se construye a través de nuestros sentidos. La audición ha cumplido históricamente una función primordial de monitorización y control del entorno, que precede a la comunicación. Esta capacidad es vital para la supervivencia, la orientación, la navegación y la evaluación de recursos y peligros en nuestro hábitat.

Tradicionalmente, la ecología auditiva se ha centrado en los entornos de escucha cotidianos de los humanos y las tareas comunicativas que realizan. Sin embargo, la perspectiva de la ecología auditiva humana amplía este enfoque, investigando la capacidad del sistema auditivo para percibir los procesos ecológicos que operan en hábitats naturales.

En este sentido, investigaciones recientes coinciden en resaltar la importancia del Paisaje Sonoro Natural. Los paisajes sonoros naturales (o proximal soundscapes) están compuestos por biofonía, constituida por sonidos biológicos como vocalizaciones de animales, siendo las aves, insectos y anfibios los principales contribuyentes, y geofonía, formada sonidos geofísicos como el viento o el agua. Existe una evidencia creciente sobre los efectos restauradores de la exposición a sonidos de la naturaleza, como el canto de los pájaros, el viento y el agua, sonidos que, según se ha demostrado, reducen el estrés fisiológico y psicológico, mejoran el estado de ánimo y potencian el rendimiento cognitivo. La biodiversidad del paisaje sonoro, determinada por la abundancia y riqueza de especies, es un factor crucial que contribuye al bienestar asociado a estas experiencias auditivas.

Los modelos del sistema auditivo humano sugieren que poseemos acceso a suficiente información sensorial para discriminar con precisión distintos biomas y sus variaciones.

Pero… ¿Qué ocurre con todas estas experiencias cuando se tiene una pérdida auditiva?

A pesar de la importancia de los sonidos naturales desde el punto de vista evolutivo y de bienestar, la pérdida auditiva neurosensorial supone un deterioro de la ecología auditiva de millones de personas. La presbiacusia tiene un impacto muy considerable en la percepción de la biofonía. Por ejemplo, el canto de muchas aves se pierde o se simplifica drásticamente para los oyentes mayores, especialmente el de aquellas que cantan predominantemente por encima de los 6000 Hz, como el reyezuelo (Goldcrest). La pérdida auditiva no solo reduce la percepción, sino que también hace que el canto pierda su riqueza, parezca más mecánico y sea menos diferenciable entre especies.

A este respecto, es relevante un hallazgo crucial en la investigación sobre audífonos e  hipoacusia, en el que se concluye que la pérdida auditiva puede llevar a una pérdida de conciencia de la riqueza del entorno acústico. Así, por ejemplo, antes de la adaptación de los audífonos, los pacientes se enfocan casi exclusivamente en la mejora de la comunicación verbal. Su mayor preocupación es mejorar su inteligibilidad en todos los entornos. Sin embargo, una vez equipados, una gran parte de los informes de escucha positiva espontáneos se refieren a sonidos no relacionados con la voz humana, siendo el canto de los pájaros el más común, que redescubren con claridad, profundidad o intensidad renovadas. Esto subraya la necesidad de abordar la pérdida de conexión con la naturaleza como parte integral de la rehabilitación auditiva, aportando en este sentido un enfoque novedoso.

La presbiacusia tiene un impacto muy considerable en la percepción de la biofonía: el canto de muchas aves, especialmente el de aquellas que cantan por encima de los 6000 Hz, se pierde o se simplifica drásticamente para los oyentes mayores.

La investigación en ecología auditiva está impulsando la optimización de las tecnologías para restaurar la percepción de los paisajes sonoros naturales, un objetivo que va más allá de la mera comprensión del habla en entornos urbanos.

No obstante, la capacidad de los audífonos para restaurar sonidos ambientales está todavía en proceso de desarrollo, ya que los dispositivos inicialmente diseñados para la inteligibilidad del habla podrían procesar mal los sonidos ecológicos.

La Inteligencia Artificial (IA), o más precisamente el uso de algoritmos avanzados de aprendizaje automático (Machine Learning), es fundamental actualmente en las tecnologías de procesamiento de señales de audífonos e implantes cocleares. Aunque tradicionalmente estos sistemas se han centrado en optimizar la comunicación verbal en entornos urbanos ruidosos, existe un creciente interés en restaurar la percepción de los paisajes sonoros naturales y sus beneficios asociados.

Esa nueva perspectiva supone un importante cambio de paradigma, ya que herramientas tradicionalmente vitales para la percepción del habla como la amplificación multibanda, la compresión o la direccionalidad, pueden distorsionar o degradar la percepción de los paisajes sonoros naturales.

El verdadero potencial de la IA y los algoritmos avanzados reside en superar este sesgo urbano y desarrollar algoritmos de clasificación ambiental mejorados y estrategias de procesamiento de señales que estén mejor adaptadas a escenarios naturales. En este sentido, una recomendación clave podría ser que los fabricantes de implantes y audífonos implementen una variedad de programas específicos de «naturaleza» que el usuario pueda seleccionar según su intención de escucha. Estos programas deberían optimizar la audición y la claridad de los sonidos biológicos (como el canto de los pájaros) o geofísicos (como el agua y el viento).

Así, si audífonos e implantes pudieran en un futuro próximo restaurar la conciencia y la claridad de estos sonidos, los audiólogos podrían incluso alentar a los pacientes a realizar actividades basadas en la naturaleza durante la rehabilitación, maximizando los beneficios de bienestar asociados con la exposición a los sonidos naturales.

Este mismo «compromiso» metodológico entre validez ecológica y precisión se pone de manifiesto en la evaluación audiológica clínica. En este ámbito se genera cierto conflicto entre la audiometría clínica, que de alguna manera, busca la objetividad, reproductividad y control, y la validez ecológica de la evaluación, cuyo objetivo es reflejar las complejas condiciones de escucha cotidianas y la experiencia subjetiva del paciente. Cualquier audiólogo protésico con cierta experiencia ha escuchado alguna vez a sus pacientes comentar, tras exponerle los resultados positivos de la evaluación realizada en la cabina audiométrica, que su realidad es bien distinta, y que su inteligibilidad en la vida real es mucho peor de lo que muestra la evaluación en el gabinete. Esta «discordancia» se basa evidentemente en el hecho de que las condiciones acústicas de la vida real son dinámicas y complejas, lo que dificulta su medición precisa en un entorno de laboratorio controlado, ya sea con o sin prótesis auditivas.

Si audífonos e implantes pudieran en un futuro próximo restaurar la claridad de los sonidos biológicos o geofísicos, los audiólogos podrían animar a los pacientes a realizar actividades en la naturaleza durante la rehabilitación, maximizando los beneficios asociados con la exposición a los sonidos naturales.

Por este motivo, existe un creciente interés entre los audiólogos hacia las herramientas de validación ecológica, cuyo objetivo es reflejar diferentes aspectos de la vida cotidiana. Un ejemplo de este interés es el HISQUI19 (Hearing Implant Sound Quality Index-19 items), un cuestionario autoinformado diseñado para evaluar la calidad del sonido percibida por usuarios de implantes cocleares en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Su particularidad reside en que no se centra en la comprensión del habla, sino en aspectos más cualitativos de la experiencia auditiva, como la naturalidad, la claridad o la agradabilidad del sonido.

Existe una evidencia creciente sobre los efectos restauradores de la exposición a sonidos de la naturaleza, como el canto de los pájaros, el viento y el agua, que reducen el estrés fisiológico y psicológico, mejoran el estado de ánimo y potencian el rendimiento cognitivo.

Otra variación metodológica en la evaluación orientada a ganar «validez ecológica» es la modificación de parámetros en las pruebas de audición. Esto se ha planteado en la práctica en las pruebas de inteligibilidad en ruido. Por ejemplo, el Oldenburg Sentence Test (Oldenburg Sentences), se utiliza como prueba estándar para evaluar el rendimiento auditivo en el mundo real, por ejemplo tras una cirugía de implante coclear. Sin embargo, la elección del tipo de ruido competitivo impacta directamente en el equilibrio entre validez y precisión, de forma que el ruido estacionario (simulador del habla en S0N0) ofrece la mayor precisión y fiabilidad test-retest, pero el ruido fluctuante (ecológico), como el ICRA 5, hace la prueba más representativa de la vida diaria, hasta el punto que investigaciones realizadas en este sentido afirman que los resultados obtenidos con este ruido fluctuante tienen una correlación más alta con la evaluación subjetiva de la comprensión por parte del paciente.

Una recomendación clave podría ser que los fabricantes de implantes y audífonos implementen una variedad de programas específicos de «naturaleza» que el usuario pueda seleccionar según su intención de escucha.

Otra investigación interesante relacionada con la creciente búsqueda de la validez ecológica pone en tela de juicio la creencia ampliamente establecida de que las pruebas de frases en ruido (consideradas tradicionalmente de alta validez ecológica) representan mejor la comunicación que las pruebas de monosílabos en silencio (consideradas de baja validez ecológica). En un estudio con usuarios de IC, la puntuación de monosílabos en silencio mostró una correlación significativa (R = 0.57) con la evaluación subjetiva del paciente (HISQUI19), siendo la correlación más alta de las condiciones probadas. Esto sugiere una contradicción y plantea si los tests menos complejos capturan aspectos de la audición que son de mayor relevancia subjetiva para los pacientes en su vida diaria, desafiando la suposición de que los tests de frases en ruido son inherentemente la mejor representación del mundo real.

Esta aparente contradicción ha llevado a los expertos a una conclusión metodológica que basa la elección del procedimiento audiométrico en la pregunta de investigación o en el contexto terapéutico, de forma que, si el objetivo es evaluar el resultado en una población o investigar la correspondencia con la experiencia diaria, se priorizará un método con mayor validez ecológica (como en el caso del ruido fluctuante), asumiendo quizá una menor precisión. Por el contrario, si se requiere una evaluación precisa del impacto de una característica específica del dispositivo (como la calidad de un algoritmo de cancelación de ruido) en el reconocimiento del habla a nivel individual, la elección debe ser un procedimiento con la mejor precisión test-retest disponible (como el ruido estacionario).

Parece claro que las investigaciones futuras en este campo deben perseguir varios objetivos. En primer lugar, entender la pérdida de conciencia y estudiar por qué las personas con pérdida auditiva no son conscientes de la disminución en la percepción de los sonidos naturales y cómo esta pérdida afecta a su bienestar y calidad de vida en general.

Se necesitan herramientas de audiometría y cuestionarios estandarizados que aborden específicamente el impacto de la audición de sonidos naturales en el bienestar y la calidad de vida.

Por otra parte, los estudios deben determinar hasta qué punto las prótesis auditivas restauran la percepción de los sonidos naturales (su claridad, abundancia e intensidad) y si el procesamiento protésico los distorsiona. También debería estudiarse si son suficientes los programas y recursos existentes actualmente en las prótesis para satisfacer las necesidades del usuario en entornos naturales.

Por último, se necesitan herramientas de audiometría y cuestionarios estandarizados que aborden específicamente el impacto de la audición de sonidos naturales en el bienestar y la calidad de vida. Los cuestionarios existentes se centran principalmente en el habla en entornos urbanos. La integración de la ecología auditiva en la práctica clínica nos recuerda que la audición va más allá de la decodificación y el procesamiento del habla: es un mecanismo esencial para nuestra conexión con el mundo natural. Al priorizar tanto la precisión técnica como la validez ecológica, la audiología protésica actual buscará restaurar en su totalidad la riqueza de la vida cotidiana, un factor clave para la salud y la inclusión social.

La integración de la ecología auditiva en la práctica clínica nos recuerda que la audición va más allá de la decodificación y el procesamiento del habla: es un mecanismo esencial para nuestra conexión con el mundo natural.


Referencias:

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CV Autor

Audióloga / Audioprotesista

Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia.

Técnico Superior en Audiología Protésica.

Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.

Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Myriam González

Publicado en:
GA #65

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Es, por tanto, nuestra responsabilidad estudiar con detenimiento cada caso de hipoacusia infantil, valorar la adaptación protésica más adecuada, tanto en capacidad de amplificación como en formato y prestaciones, y utilizar todos los recursos a nuestro alcance para proporcionar una amplificación óptima: evaluación auditiva exhaustiva, tonal y verbal, método prescriptivo apropiado, medidas de la amplificación en oído real o en caja, valoración funcional de la ayuda proporcionada, seguimiento de la adaptación, etc. En lo relativo a nuestro papel en la adaptación, Wolfe hace referencia al cuarto y último de nuestros «sombreros»: el de coaches o mentores. No podemos eludir la enorme responsabilidad que tenemos a la hora de instruir a las familias sobre el adecuado uso de los audífonos. Son importantes las cuestiones prácticas de manejo y colocación, de limpieza, de cambio de pilas o recarga de baterías. También es conveniente orientarles sobre las ayudas técnicas de las que pueden disponer y que consideramos adecuadas en cada caso, así como de los procedimientos para acceder a ellas. Las familias tienen que conocer las claves para generar en la vida diaria entornos en los que el aprendizaje incidental pueda producirse y aprovechar al máximo estas oportunidades. Pero cuando Wolfe habla de mentores y coaches se refiere principalmente al compromiso de inculcar a los padres la absoluta necesidad de usar los audífonos de forma continuada y de generar, como hemos visto anteriormente, situaciones facilitadoras de aprendizaje. Señala la trascendencia de que los familiares hablen, canten, lean cuentos y jueguen con los niños desde el primer minuto, de que narren -como si fueran los comentaristas de un partido- las actividades cotidianas que realizan con ellos. Según sus propias palabras, el lenguaje hablado es el «nutriente» que mejor alimenta el desarrollo del cerebro, y hablar, cantar, leer y jugar son las mejores maneras de desarrollar los cerebros de los pequeños. Los audiólogos pediátricos somos catalizadores de sueños cuando favorecemos las condiciones para que estos niños alcancen un adecuado desarrollo del lenguaje comprensivo y expresivo. Una vez revisados todos estos aspectos, a nadie se le escapa que ser audiólogo pediátrico es una tarea compleja; no hay que tenerle miedo, pero hay que formarse bien y, a la vista de lo expuesto anteriormente, ser muy conscientes de lo que tenemos entre manos. Nuestros «sombreros» no solo son importantes para garantizar el desarrollo auditivo de los niños, sino también para abrirles las puertas a un futuro lleno de posibilidades, comunicación y calidad de vida. Este artículo es una adaptación personal de: https://audiologyblog.phonakpro.com/the-many-hats-pediatric-audiologists-must-wear/ Para saber más: Burigo, L. S. P., Quialheiro, A., de Paiva, K. M., dos Santos, T. V., Woide, L. K., Cigana, L. B., Massignani, J., & Haas, P. (2024). Hearing and Language Skills in Children Using Hearing Aids: Experimental Intervention Study. Journal of Personalized Medicine, 14(4), 372. https://doi.org/10.3390/jpm14040372 Moeller, M. P., Tomblin, J. B., & OCHL Collaboration (2015). Epilogue: Conclusions and Implications for Research and Practice. Ear and hearing, 36 Suppl 1(0 1), 92S–8S. https://doi.org/10.1097/AUD.0000000000000214. Sahli, a. s. (2024). Cochlear implantation in children with hearingloss. Current Research in Medicine and Health Sciences-2024, 57. Werker, J. F., & Hensch, T. K. (2015). Critical periods in speech perception: New directions. 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Beltone refuerza su compromiso con la audiología en ópticas durante ExpoÓptica 2026

Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133
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