Counseling como competencia clínica esencial en Audiología: cuando la tecnología no es suficiente.

23/02/2026 | Comparte:
Autor/a: Sonia Bajo
Después de pasar por el gabinete, algunos pacientes continúan insatisfechos,
incluso cuando los audífonos están bien adaptados y los resultados audiológicos
son correctos. Esta aparente contradicción, nos invita a mirar más allá de lo
técnico y a reconocer la dimensión emocional del tratamiento de la pérdida
auditiva. En este artículo abordamos cómo el counseling se integra hoy como una
herramienta clínica deseable para acompañar al paciente y potenciar el éxito de
la intervención audiológica.

A continuación se describe una situación que resultará familiar para cualquier audiólogo en su práctica diaria: su paciente sale de la consulta con una adaptación técnicamente correcta; curvas dentro de objetivo, ganancia funcional óptima y resultados adecuados en las pruebas verbales de validación en cabina. Sin embargo, días después, en la visita de revisión, su discurso no es el esperado. Aparecen frases como «todo suena metálico o artificial», «oigo más, pero no entiendo», «en ruido no entiendo nada», «pensaba que iba a oír como antes» o «no oigo natural». La tecnología, en estos casos, funciona y sin embargo la experiencia subjetiva del paciente no es satisfactoria.

No siempre existe una correlación entre lo que los audiólogos medimos y cómo el paciente percibe realmente el sonido. Aunque los parámetros y pruebas indiquen que todo está correcto, la experiencia subjetiva del paciente puede ser muy diferente. Ante estas situaciones, la respuesta del audiólogo más frecuente es buscar la causa en el audífono: ajustar parámetros, implementar o modificar programas e incluso cambiar de tecnología. Estas intervenciones son necesarias y forman parte del trabajo habitual. Sin embargo, tanto la experiencia en consulta como la evidencia disponible indican que no siempre son suficientes. Cuando la intervención se limita únicamente a lo técnico, puede generar insatisfacción en el usuario del audífono y, al mismo tiempo, frustración en el profesional, que ve que su trabajo no produce los resultados esperados.

Cuando la intervención se limita a lo técnico, puede generar insatisfacción en el usuario del audífono y frustración en el profesional, que ve que su trabajo no produce los resultados esperados.

La adaptación audioprotésica es un proceso humano, no solo electroacústico. La pérdida auditiva afecta a la comunicación, la identidad, las emociones y las relaciones sociales y estos factores influyen directamente en cómo el paciente percibe y utiliza la tecnología (Manchaiah et al., 2015). En este contexto, es necesario entender que el éxito audiológico depende también de competencias clínicas no técnicas, especialmente aquellas relacionadas con la comunicación y el acompañamiento. De esta manera, el counseling no es actualmente un complemento opcional, sino una herramienta clínica esencial, integrada en la atención audiológica y respaldada por la evidencia científica. El counseling es capaz de transformar un ajuste técnico correcto en una intervención verdaderamente eficaz y centrada en la persona (Laplante-Lévesque et al., 2014).

La Audiología ha experimentado una evolución importante desde sus orígenes. En sus primeras etapas, el desarrollo de pruebas audiométricas objetivas y los avances tecnológicos derivados de la Segunda Guerra Mundial orientaron la atención audiológica hacia la medición de la pérdida auditiva y su corrección mediante dispositivos. Sin embargo, a partir de las últimas décadas del siglo XX, la investigación generó un cambio de enfoque al evidenciarse que la pérdida auditiva no solo afecta a la audición, sino también a la comunicación, al bienestar emocional, las relaciones sociales y la calidad de vida. Este cambio abrió paso al concepto «atención centrada en el paciente», un modelo que reconoce al paciente como un participante activo en el proceso clínico y que integra sus necesidades, expectativas y contexto psicosocial en la toma de decisiones. De este modo, el rol del audiólogo se ha redefinido como el de un profesional de la salud comprometido con el bienestar comunicativo global de la persona (Hickson et al.2013).

El counseling no es actualmente un complemento opcional, sino una herramienta clínica esencial, integrada en la atención audiológica y respaldada por la evidencia científica: es capaz de transformar un ajuste técnico correcto en una intervención verdaderamente eficaz.

Un modelo de audiología que se limita exclusivamente a pruebas, protocolos y dispositivos deja de lado aspectos esenciales que influyen directamente en los resultados del tratamiento, ya que reduce la atención al aspecto técnico y no tiene en cuenta la dimensión humana del paciente. La evidencia muestra que, para que la atención sea realmente efectiva, es necesario combinar las mediciones técnicas habituales con habilidades de relación con el paciente. En otras palabras, la eficacia de la intervención audiológica no depende únicamente de la precisión de las pruebas o de la calidad de los dispositivos, sino también de la habilidad del profesional para establecer un vínculo terapéutico sólido y adaptarse al contexto psicosocial del paciente. Esto permite asegurar la comprensión de la información, favorecer la adherencia al tratamiento y ajustar el plan de rehabilitación de manera personalizada, garantizando así los mejores resultados.

En Audiología, el counseling se entiende como la competencia clínica que permite al audiólogo facilitar al paciente la comprensión de su pérdida auditiva, acompañar y apoyar la adaptación, y guiarlo en la toma de decisiones sobre su tratamiento. Para realizar esta función de manera efectiva, el audiólogo debe desarrollar un conjunto de habilidades específicas, que incluyen la capacidad de escuchar activamente, interpretar correctamente las experiencias y preocupaciones del paciente, transmitir información técnica de forma comprensible y generar un entorno de confianza que favorezca la participación activa del usuario. El counseling no se limita a informar sobre resultados de pruebas o a explicar cómo funcionan los dispositivos; implica acompañar al paciente, traduciendo los datos técnicos en información con significado práctico y personal, de modo que el paciente pueda integrarlos en su vida diaria.

Un modelo de audiología que se limita exclusivamente a pruebas, protocolos y dispositivos deja de lado aspectos esenciales que influyen directamente en los resultados del tratamiento.

No hay que interpretar counseling como «tratamiento emocional», ni pensar que se puede improvisar o que se trata de «tener habilidades sociales». Tampoco hay que pensar que consiste en dar información de manera automática. El counseling es una práctica estructurada y entrenable, que combina los conocimientos de audiología con estrategias para acompañar al paciente de manera efectiva. Implica aplicar métodos claros y comprobados, escuchar activamente al paciente y adaptar la comunicación a sus necesidades y contexto, garantizando así comprensión, adaptación y decisiones informadas sobre su tratamiento.

¿Cuáles son las situaciones clínicas más habituales en las que el counseling se muestra esencial y puede marcar la diferencia entre una intervención audiológica meramente técnica y un proceso integral centrado en la persona?

Pacientes que nunca han usado audífonos y afrontan su primera adaptación.

El counseling permite contextualizar la pérdida auditiva, explicar los resultados alcanzables y guiar al paciente en el proceso de adaptación. Esta orientación inicial ajusta expectativas, reduce la ansiedad y favorece la participación activa del paciente desde el comienzo del tratamiento, lo que además contribuye a disminuir la tasa de devoluciones y asegura un uso más exitoso del dispositivo. Las intervenciones estructuradas, como la Entrevista Motivacional (Motivational Interviewing) durante consultas de seguimiento, han demostrado que los pacientes perciben un mayor beneficio funcional tras combinar counseling con el soporte técnico (Solheim, et al.2018).

Usuarios con experiencias previas de adaptaciones negativas.

En pacientes que han presentado experiencias previas de adaptación negativas y manifiestan ausencia de mejoras perceptibles, el proceso de counseling cumple un rol fundamental. A través de este, se facilita la revisión detallada de las experiencias anteriores con el audífono, permitiendo identificar posibles causas del fracaso en la adaptación, tales como factores técnicos, limitaciones auditivas individuales, hábitos inadecuados de uso o variables contextuales que hayan influido en los resultados obtenidos.

El counseling se entiende como la competencia clínica que permite al audiólogo facilitar al paciente la comprensión de su pérdida auditiva, acompañar y apoyar la adaptación, y guiarlo en la toma de decisiones sobre su tratamiento.

Este análisis conjunto con el paciente permite reajustar expectativas de manera realista, generando una comprensión más adecuada del proceso de adaptación. Asimismo, favorece la adquisición de hábitos de uso más efectivos, refuerza la percepción de beneficio funcional y contribuye a mejorar la motivación del usuario, aumentando la adherencia al tratamiento a largo plazo.

Pacientes con hipoacusias fluctuantes o con pronósticos limitados.
El counseling anticipa la posibilidad de variaciones auditivas y aclara los límites funcionales de la pérdida. Esto ayuda a mantener la confianza en los dispositivos, evitando que los cambios temporales se interpreten como fallos de la tecnología. En casos con limitaciones claras, permite que el paciente conozca estrategias complementarias, como entrenamiento auditivo o conectividad, y entienda que su uso responde a necesidades reales por las características de su pérdida y no a deficiencias del audífono. Al recibir esta información de forma anticipada, el paciente asume las limitaciones y requerimientos tecnológicos como algo lógico y natural, lo que reduce la frustración y facilita una participación más consciente en su proceso de adaptación y rehabilitación auditiva.

Audiología pediátrica.

Para los padres, el counseling proporciona la información necesaria para comprender la situación auditiva de su hijo, tomar decisiones fundamentadas y gestionar emociones asociadas. En muchas ocasiones, la consulta audiológica se convierte en el espacio donde pueden plantear preguntas, procesar la situación y recibir apoyo profesional. Una comunicación clara y empática fortalece la relación terapéutica, ayuda a la toma de decisiones y fomenta hábitos de uso consistentes, optimizando los resultados de la adaptación pediátrica.

Pacientes con afectación por acúfenos.

El counseling constituye el componente central para modificar la percepción y reacción del paciente frente al acúfeno. Proporciona una explicación del síntoma y del funcionamiento del sistema auditivo, enseñando a reinterpretarlo como un estímulo neutro. Esta reeducación cognitiva (aprender a procesar ese estímulo de manera diferente) es clave para lograr la habituación, reduciendo la activación automática de alerta y el estrés, como reflejan las variaciones en el THI tras el counseling. (Zarenoe, et al. 2016).

Pacientes con hipoacusia mínima.

En pacientes con hipoacusia mínima o incipiente, el counseling ayuda a tomar conciencia de las consecuencias de no intervenir de forma temprana, pese a que las dificultades puedan parecer leves. Se explican los efectos de demorar la adaptación, como el aumento del esfuerzo auditivo, la fatiga cognitiva y las dificultades progresivas en la comprensión del habla, especialmente en ambientes ruidosos. Asimismo, ayuda a transmitir una idea clave: cómo una adaptación temprana favorece la estimulación auditiva constante, previene estrategias compensatorias ineficaces y promueve mejores resultados funcionales y adherencia al tratamiento a largo plazo.

Manejo de expectativas y aceptación del diagnóstico.

En todos los casos, el counseling permite explorar y ajustar las expectativas individuales sobre lo que los audífonos pueden y no pueden hacer, facilitando la comprensión de la situación auditiva. La integración del counseling en la adaptación y ajustes del dispositivo se relaciona con mayor satisfacción general y continuidad con él, ya que los pacientes comprenden mejor los beneficios funcionales y están motivados para incorporarlos a su vida diaria (Liu et al.2021).

Incorporar el counseling en la consulta diaria no implica grandes cambios ni añade complejidad al trabajo clínico. Se basa, principalmente, en ajustes en la forma de comunicarse con el paciente que pueden marcar una diferencia importante en los resultados. Esto incluye cómo se formulan las preguntas, la capacidad de escuchar activamente y respetar los silencios, y el uso de un lenguaje sencillo y comprensible, evitando tecnicismos innecesarios. Además, reconocer y validar de manera explícita lo que el paciente siente y experimenta ya que esto fortalece la relación terapéutica y mejora la calidad de la comunicación.

Dentro de esta perspectiva de atención, el audiólogo debe desarrollar competencias de escucha que le permitan interpretar cómo cada paciente percibe el sonido durante el proceso de adaptación. Expresiones como «me suena raro» o «no entiendo algunos sonidos» contienen información clínica relevante que no siempre se traduce de forma directa a parámetros técnicos, pero que orienta decisiones clave durante el ajuste.

Una interpretación inadecuada de estas percepciones puede derivar en ajustes poco eficaces y generar frustración tanto en el paciente como en el profesional. Por el contrario, la capacidad de vincular con precisión el relato del paciente con el funcionamiento del audífono, acompañada de una explicación clara y guiada, facilita una adaptación más efectiva y ajustes precisos y centrados en las necesidades reales del usuario.

El audiólogo debe desarrollar unas habilidades específicas, como la capacidad de escuchar, transmitir información técnica de forma comprensible y generar un entorno de confianza que favorezca la participación activa del usuario.

A pesar de los beneficios claros de integrar el counseling en las consultas audiológicas, es obvio que existen barreras para aplicarlo. La falta de tiempo suele ser uno de los principales obstáculos, ya que en ocasiones el ritmo de la consulta y la carga de trabajo dejan poco margen para profundizar en la experiencia del paciente. A esto se suma una formación desigual o insuficiente en habilidades de counseling, que puede generar dudas en el audiólogo sobre cómo abordar ciertos aspectos comunicativos o emocionales.
Otra de estas barreras, es la presión comercial y la búsqueda de resultados rápidos, que a veces priorizan la adaptación técnica sobre el acompañamiento en el proceso. Además, en ocasiones algunos profesionales, llegan a sentir inseguridad al enfrentarse a lo emocional o subjetivo, por temor a no saber manejarlo adecuadamente.

En cualquier caso, reconocer estas barreras es un primer paso imprescindible para poder superarlas e integrar el counseling de manera efectiva en la consulta.

A pesar de los beneficios de integrar el counseling en las consultas audiológicas, existen barreras para aplicarlo como la falta de tiempo, la presión comercial o la búsqueda de resultados rápidos, que a veces priorizan la adaptación técnica sobre el acompañamiento.

En conclusión, en la práctica audiológica actual es imprescindible dominar la técnica y la tecnología, pero es igualmente fundamental el desarrollo de habilidades de comunicación y acompañamiento al paciente, ya que de no hacerlo, ese conocimiento técnico difícilmente se traduce en los mejores resultados posibles.


Bibliografía:

Bennett, R. J., Singh, G., & Hickson, L. (2021). Audiological approaches to address the psychosocial needs of adults with hearingloss. Ear ScienceResearch Centre.

Hickson, L., Laplante-Lévesque, A., & Wong, L. (2013). Evidence-basedpractice in audiology: Rehabilitation options for adults with hearing impairment.American Journal ofAudiology, 22(2), 329–331.

Laplante-Lévesque, A., Hickson, L., & Worrall, L. (2014). Predictors of rehabilitation intervention decisions in adults with acquired hearing impairment.Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 54(5), 1385–1399.

Liu, A. Q., Wu, B., & Núñez, D. A. (2021). Motivational interviewing for hearingaid use: A systematic meta-analysis. Journal of the American Academy of Audiology, 32(6), 332–338.

Whicker, J., Muñoz, K., & Schultz, J. C. (2018). Counseling in audiology: Au.D. students’ perspectives and experiences.Seminars in Hearing, 39(1), 67–73.


CV Autor

Audióloga / Audioprotesista
Directora de Audiología en Rv Alfa Centros Auditivos y Logopeda.
Técnico Superior en Audiología Protésica.
Diplomada en Logopedia.
Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.
Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento TRT, Audiología Infantil y Tercera Edad en RV Alfa Centros Auditivos y Logopedia.
Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Sonia Bajo
Publicado en:
GA #66

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Cuando se buscó profundizar en qué aspectos podrían ser mejorables en lo relativo a la transmisión, se recogieron pocas respuestas. No obstante, la mayoría de las contestaciones se centraron en una mayor naturalidad, mayor claridad y más graves. En conjunto, estos hallazgos sugieren que al menos la «claridad» y la plenitud proporcionada por una respuesta de graves son impulsores importantes de una experiencia de calidad de sonido positiva con la transmisión a audífonos. Aunque este estudio se realizó entre usuarios de audífonos de una sola marca, algunas de sus conclusiones podrían extrapolarse a los usuarios de audífonos en general y, sobre todo, podrían ser tenidas en cuenta ahora que el paisaje de la tecnología de la transmisión de audio parece renovarse. Parece claro que los pacientes perciben con entusiasmo el beneficio de la transmisión de audio, pero también es evidente que un considerable porcentaje de ellos percibe ciertas «deficiencias» en términos de calidad. Este es el desafío de Auracast: guiar a los usuarios hacia una nueva e inédita experiencia de transmisión auditiva. Referencias: Bellavia, A. (2024). 20Q: Auracastishere - whatyouneed to know. Audiology Online, Article 28985. Available at ww.audiologyonline.com Groth, J. y Mac Coy, D. (2023). What Do Owners of HearingAids that StreamThink of the Sound Quality ?Canadian Audiologist, 10 (2).

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

Beltone impulsa el papel de la audiología en ópticas y refuerza su vínculo con el sector en ExpoÓptica 2026

IFEMA - Madrid. 17 abril de 2026 La compañía pone el foco en la especialización, la innovación y el futuro de la salud auditiva en un entorno profesional en evolución permanente. Beltone, marca de Grupo GN, ha reforzado su posicionamiento en ExpoÓptica 2026 como uno de los principales impulsores de la audiología dentro del entorno óptico, en un momento clave para la evolución del sector. La feria, celebrada en IFEMA Madrid, ha vuelto a reunir, en la edición de 2026, a un perfil de visitante cualificado y ha evidenciado el creciente protagonismo de la audiología como línea estratégica para las ópticas. Una propuesta experiencial para un mercado en transformación El stand de Beltone ha destacado por su planteamiento conceptual, articulado en torno a la idea de un viaje en barco como metáfora de un mercado en constante movimiento. Este enfoque ha permitido trasladar a los profesionales una propuesta clara para integrar la audiología en óptica con una estrategia definida. “Queríamos invitar a los ópticos a subirse a un proyecto con rumbo claro, en un entorno cambiante, y mostrarles que hay oportunidades reales de crecimiento”, explicaba Jezabel Bueno, responsable del proyecto de Beltone Ópticas, al término de la edición de 2026. La propuesta ha facilitado tanto el reencuentro con clientes como la generación de nuevas oportunidades, con un notable interés por parte de ópticas que ya trabajan la audiología o que valoran incorporarla. Beltone Ópticas crece como plataforma de desarrollo En el marco de la feria, Beltone ha mostrado la evolución de su proyecto Beltone Ópticas, que alcanza su cuarto año con una propuesta reforzada en formación, marketing y acompañamiento al profesional. El modelo incluye campañas personalizadas, herramientas de análisis de negocio y un programa formativo amplio orientado a implicar a todo el equipo en el desarrollo de la audiología dentro de la óptica. El objetivo es dotar al profesional de recursos que le permitan identificar oportunidades de crecimiento y convertir la audiología en una línea sólida dentro de su actividad. Innovación aplicada y valor para el profesional Desde el área comercial, Pilar García, directora de Ventas de Beltone en España, subraya que la compañía trabaja con una visión integral que combina presente y futuro. “Queremos que nuestros clientes sientan que están a la cabeza de la innovación, pero también que tienen un plan claro para hoy, con formación, herramientas clínicas y de venta que les permitan seguir creciendo”. Salud auditiva y cognición, el próximo gran reto José Luis Otero, director general de GN del sur de Europa y Brasil, ponía el acento, en sus conclusiones, en el futuro del sector, destacando la necesidad de avanzar en la relación entre audición y salud cognitiva. “Tenemos que dar el salto y empezar a trabajar los problemas cognitivos, ver el impacto que tienen y cómo podemos resolverlos a través de la mejora de la audición. Ese será el siguiente paso”, afirmaba. En este sentido, apuntaba a una evolución del propio sector hacia un enfoque más amplio, en el que la audición se integre dentro de una visión global de la salud. Una relación consolidada con el sector y con la feria La presencia de Beltone en ExpoÓptica se apoya en una trayectoria de más de tres décadas. “Desde 1992 estamos aquí. Es un placer compartir este espacio con el sector y mantener una relación tan estrecha con profesionales y compañeros”, destacaba Otero, subrayando el valor de la continuidad y la fidelidad como base de las relaciones construidas a lo largo del tiempo. Esa cercanía con el profesional sigue siendo uno de los pilares de la compañía. “Los audioprotesistas son fieles al servicio, a la relación y al conjunto de soluciones que les ofrecemos. El audífono es solo una parte. Hay que dar tecnología, formación, atención y acompañamiento. Eso es lo que hemos hecho siempre y lo que seguimos haciendo”, concluye.
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