Una nueva investigación sugiere que, en entornos ruidosos, la estimulación visual mejora la sensibilidad auditiva, lo que desafía la creencia convencional de que cerrar los ojos mejora la audición.
Contrariamente a la creencia popular, cerrar los ojos para concentrarse en un sonido en un entorno ruidoso puede perjudicar la percepción auditiva, según un estudio de la Universidad Jiao Tong de Shanghái. La investigación indica que, en entornos sonoros ruidosos, la estimulación visual puede mejorar significativamente la sensibilidad auditiva.
En el estudio, los investigadores evaluaron la capacidad de los voluntarios para detectar sonidos a través de auriculares en medio del ruido ambiental. Los participantes ajustaron el volumen de los sonidos objetivo hasta que apenas eran audibles en cuatro condiciones: con los ojos cerrados, con los ojos abiertos viendo una pantalla en blanco, viendo una imagen fija que correspondía al sonido y viendo un video dinámico que coincidía con el sonido.
Los resultados mostraron que la detección auditiva era peor con los ojos cerrados que con los ojos abiertos. La mayor sensibilidad auditiva se observó cuando los participantes vieron un video que correspondía con el sonido que intentaban escuchar.
«Descubrimos que, contrariamente a la creencia popular, cerrar los ojos en realidad perjudica la capacidad de detectar estos sonidos», afirma el autor Yu Huang. «Por el contrario, ver un vídeo dinámico que corresponda al sonido mejora significativamente la sensibilidad auditiva».
Para comprender el mecanismo neuronal que subyace a este hallazgo, los investigadores utilizaron electroencefalografía (EEG) para monitorizar la actividad cerebral de los participantes. Descubrieron que cerrar los ojos induce un estado de criticidad neuronal, lo que provoca que el cerebro filtre de forma más agresiva tanto el ruido de fondo como los sonidos objetivo de baja intensidad.
«En un entorno sonoro ruidoso, el cerebro necesita separar activamente la señal del ruido de fondo», explica Huang. «Descubrimos que la concentración interna que se fomenta al cerrar los ojos en realidad resulta contraproducente en este contexto, ya que provoca un filtrado excesivo, mientras que la interacción visual ayuda a anclar el sistema auditivo al mundo exterior».
Los autores señalan que este efecto es específico de entornos ruidosos. En condiciones de silencio, cerrar los ojos sigue siendo una estrategia útil para detectar sonidos débiles.
FUENTE
https://hearingreview.com/




