«MASKING DILEMMA» («Dilema de enmascaramiento»).

15/06/2026 | Comparte:
Autor/a: Sonia Bajo
El enmascaramiento es, probablemente, una de las técnicas que más dudas y 
quebraderos de cabeza genera en el audiólogo que inicia su actividad clínica. 
Aunque la experiencia permite dominarlo en un tiempo relativamente corto
en la mayoría de los casos, siguen existiendo situaciones complejas
que continúan suponiendo un reto en la práctica diaria. 

Entre ellas destaca el denominado «masking dilemma» o «dilema de enmascaramiento», una circunstancia clínica que puede dificultar la obtención de umbrales fiables en determinados pacientes. En este artículo revisaremos en qué consiste este fenómeno, por qué aparece y cuáles son las estrategias para abordarlo.

En 1959, los investigadores Lidén, Nilsson y Anderson publicaron el artículo «Masking in Clinical Audiometry» 1, considerado uno de los trabajos fundacionales de la Audiología moderna. Su principal aportación fue transformar el enmascaramiento audiométrico, cuya aplicación hasta ese momento  se realizaba de manera empírica, con poca estandarización y sin criterios uniformes, en un procedimiento basado en criterios científicos y cálculos precisos.

El problema que intentaban resolver era fundamental para la fiabilidad de la audiometría. Cuando se presenta un tono en un oído mediante auriculares, parte del sonido puede transmitirse por vía ósea a través del cráneo y llegar al oído contrario. En estos casos, el paciente podría estar respondiendo con el oído no evaluado, alterando los resultados de la prueba. Para evitarlo, es necesario introducir un ruido enmascarador en el oído contrario, bloqueando su participación en la prueba. El artículo introdujo las bases matemáticas del enmascaramiento.

El trabajo también tuvo un impacto importante en el desarrollo tecnológico en Audiología. Coincidió con la creación del generador de ruido de enmascaramiento White Noise Masking Generator Model M4, diseñado por el propio grupo de Lidén. Hasta ese momento, el enmascaramiento se realizaba habitualmente con ruido blanco de banda ancha, un estímulo poco específico sobre enmascaramiento.

Los autores demostraron que el uso de «narrow band noise» o ruido de banda estrecha, centrado en la misma frecuencia del tono de prueba, permitía un enmascaramiento más preciso y eficiente. Este avance contribuyó a que el ruido de banda estrecha se consolidara como el estándar clínico desde la década de 1960.

El estudio de Lidén y colaboradores fue el primero en describir los principios que darían lugar a lo que poco después se conocería como «masking dilemma» o «dilema de enmascaramiento», descrito por primera vez por Naunton en 1960 en su artículo «A Masking Dilemma in Bilateral Bone Conduction Deafness» 2.

En dicho artículo, Naunton describió dos fenómenos clave que condicionan la validez del enmascaramiento audiométrico: el infraenmascaramiento (undermasking) y el sobreenmascaramiento (overmasking). Ambos fenómenos aparecen cuando la cantidad de ruido aplicada al oído no explorado no es la adecuada.

Naunton describió dos fenómenos clave que condicionan la validez del enmascaramiento audiométrico: el infraenmascaramiento (undermasking) y el sobreenmascaramiento (overmasking). Ambos fenómenos aparecen cuando la cantidad de ruido aplicada al oído no explorado no es la adecuada.

El infraenmascaramiento (undermasking) ocurre cuando el ruido aplicado al oído no explorado no es suficiente para impedir que este siga percibiendo el tono de prueba. En esta situación, el paciente puede responder con el oído contrario al que se pretende evaluar, lo que conduce a resultados poco fiables.

De este modo, los umbrales obtenidos pueden sugerir una audición mejor de la real y ocultar la verdadera gravedad de la pérdida auditiva en el oído examinado. Naunton señaló que este fenómeno es especialmente probable cuando existe una gran diferencia auditiva entre ambos oídos o cuando la transmisión transcraneal del sonido supera la atenuación interaural esperable o efectiva para ese tipo de transductor.

El infraenmascaramiento (undermasking) ocurre cuando el ruido aplicado al oído no explorado no es suficiente para impedir que este siga percibiendo el tono de prueba. En esta situación, el paciente puede responder con el oído contrario al que se pretende evaluar, lo que conduce a resultados poco fiables.

El sobreenmascaramiento (overmasking) se produce cuando, debido a los umbrales, el ruido necesario para enmascarar el oído mejor es de alta intensidad y también afecta al oído que se está evaluando, interfiriendo en su capacidad para percibir el tono de prueba. Cuando esto ocurre, resulta difícil obtener umbrales auditivos fiables, ya que el propio enmascaramiento altera la respuesta del oído explorado.

Esta situación aparece con especial frecuencia en pacientes con hipoacusia de conducción bilateral, en los que la transmisión del sonido favorece que el estímulo enmascarante afecte simultáneamente a ambos oídos.

El sobreenmascaramiento (overmasking) se produce cuando, debido a los umbrales, el ruido necesario para enmascarar el oído mejor es de alta intensidad y también afecta al oído que se está evaluando, interfiriendo en su capacidad para percibir el tono de prueba.

Naunton demostró empíricamente que en determinados casos es imposible lograr un enmascaramiento efectivo, definiendo el fenómeno del «dilema de masking» en audiometría clínica.

El dilema de enmascaramiento aparece cuando el nivel de ruido necesario para impedir que el oído no evaluado participe en la prueba es tan alto que termina afectando también al oído que se está explorando. En ese momento surge un problema clínico: si el ruido es insuficiente, el oído contrario sigue respondiendo; pero si se aumenta demasiado, el propio oído evaluado comienza a verse enmascarado. Como consecuencia, no puede obtenerse un umbral auditivo fiable, ya que cualquier nivel de enmascaramiento capaz de aislar un oído altera simultáneamente la respuesta del otro. El dilema de enmascaramiento describe pues, una limitación física del método audiométrico monoaural que impide obtener resultados fiables.

Para comprender este fenómeno es fundamental recordar cómo varía la atenuación interaural en función del tipo de transductor utilizado.

La atenuación interaural se define como la pérdida de intensidad que experimenta el sonido al atravesar el cráneo hasta alcanzar el oído contralateral, y constituye un factor clave en la aparición del fenómeno de audición cruzada en audiometría tonal.

En la práctica clínica se utilizan valores de referencia ampliamente aceptados 3 para estimar de forma conservadora esta atenuación según el transductor empleado:

  • En auriculares supraaurales, la atenuación interaural se sitúa aproximadamente en torno a 40 dB HL.
  • En auriculares de inserción, esta atenuación aumenta, considerándose habitualmente un valor clínico conservador de 60–70 dB HL (frecuentemente 60 dB HL).
  • En conducción ósea, la atenuación interaural se considera prácticamente nula (0 dB HL), ya que la vibración se transmite directamente a través del cráneo.

Es importante recalcar que estos valores no deben interpretarse como medidas absolutas, sino como criterios clínicos prácticos y conservadores que permiten estimar el riesgo de audición cruzada.

Aunque existen múltiples estrategias de enmascaramiento audiométrico, la literatura internacional y las principales guías clínicas continúan considerando el Método de la Meseta  como el procedimiento de referencia para el enmascaramiento tonal.

La atenuación interaural se define como la pérdida de intensidad que experimenta el sonido al atravesar el cráneo hasta alcanzar el oído contralateral, y constituye un factor clave en la aparición del fenómeno de audición cruzada en audiometría tonal.

El Método de la Meseta (plateau method) en Audiología fue enunciado por la audióloga Jean Desmond Hood y se publicó formalmente en 1960 en el artículo «The Principles and Practice of Bone Conduction Audiometry» 4.
Fue descrito originalmente en el contexto del enmascaramiento por vía ósea, no de la vía aérea. Hood observó que, al incrementar progresivamente el ruido de enmascaramiento en el oído no evaluado, existía un rango de intensidades en el que el umbral del oído explorado dejaba de desplazarse, permaneciendo estable pese a nuevos aumentos del masking. A esta región estable la denominó «meseta» (plateau) y lo interpretó como la evidencia de que el oído contralateral había sido eficazmente excluido de la respuesta.

Fue descrito originalmente en el contexto del enmascaramiento por vía ósea, no de la vía aérea. Hood observó que, al incrementar progresivamente el ruido de enmascaramiento en el oído no evaluado, existía un rango de intensidades en el que el umbral del oído explorado dejaba de desplazarse, permaneciendo estable pese a nuevos aumentos del masking. A esta región estable la denominó «meseta» (plateau) y lo interpretó como la evidencia de que el oído contralateral había sido eficazmente excluido de la respuesta.

¿Qué señales indican al audiólogo que se encuentra ante un dilema del enmascaramiento durante la aplicación del método de la meseta?

Para responder a esta pregunta, conviene recordar primero cómo se comporta el método de la meseta en condiciones normales.

En este procedimiento, el tono de prueba se presenta al oído evaluado mientras se aplica ruido de enmascaramiento en el oído no evaluado, comenzando desde el nivel mínimo eficaz (umbral+10 dB).

Nivel inicial de masking=ACNTE​+10 dB

(NTE= Non Tested Ear= oído no testado.)

A continuación, el nivel del ruido se incrementa de forma progresiva, en pasos de 10 dB, prestando atención en cada incremento a la posible variación del umbral obtenido en el oído explorado.

Aunque existen múltiples estrategias de enmascaramiento audiométrico, la literatura internacional y las principales guías clínicas continúan considerando el Método de la Meseta como el procedimiento de referencia para el enmascaramiento tonal.

Cuando, a pesar de estos aumentos sucesivos del enmascaramiento, el umbral del oído de prueba se mantiene estable, se alcanza la denominada meseta. Este punto indica que el enmascaramiento es suficiente para evitar la audición cruzada y, por tanto, que el umbral obtenido es fiable.

El signo característico del dilema de masking en este método de enmascaramiento es que la meseta no llega a consolidarse. Esto ocurre porque, cada vez que aumenta el ruido de enmascaramiento, es necesario incrementar también la intensidad del tono de prueba para seguir obteniendo respuesta.

El signo característico del dilema de masking en este método de enmascaramiento es que la meseta no llega a consolidarse. Esto ocurre porque, cada vez que aumenta el ruido de enmascaramiento, es necesario incrementar también la intensidad del tono de prueba para seguir obteniendo respuesta.

En este punto, el audiólogo queda atrapado entre dos errores: si reduce el ruido, existe riesgo de infraenmascaramiento; si lo incrementa, aparece el sobreenmascaramiento.

Una vez que Naunton definió el dilema, abordó en su artículo qué podía hacerse para manejar esta situación. Lejos de proponer una solución universal, el autor asumió que, en determinados pacientes, el problema podía ser intrínsecamente irresoluble.

No obstante, planteó varias estrategias para minimizar su impacto.

La principal consistía en aumentar la atenuación interaural, cambiando el sistema de transducción. De esta manera se identificaba como el verdadero factor limitante, los auriculares supraaurales convencionales, cuya escasa capacidad de aislamiento favorecía el cruce transcraneal del ruido enmascarador.

Por ello, sugirió el uso de sistemas insertados en el conducto auditivo externo con el objetivo de reducir el riesgo de sobreenmascaramiento y ampliar el margen útil del enmascaramiento.

El uso de estos sistemas para hacer la audiometría disminuiría las ocasiones en las que el oído contralateral participa en la respuesta, reduciendo así la necesidad de masking.

Aunque Naunton planteaba esta idea en 1960 el desarrollo clínico de los auriculares de inserción modernos no se consolidó hasta 1985 con la introducción de los ER-3A Tubephone de Etymotic Research, diseñados por Mead Killion. Estos transductores supusieron un avance decisivo en Audiología al ofrecer un mayor aislamiento acústico y reducir el riesgo de audición cruzada durante la audiometría.

Si bien el uso de auriculares de inserción representa la estrategia clínica más aceptada para minimizar el dilema de enmascaramiento al aumentar la atenuación interaural, se han descrito otros enfoques alternativos para abordar esta situación. Lenhardt et al (2006) 5 plantearon procedimientos basados en la interacción binaural por vía ósea, como determinadas variantes de potenciales evocados auditivos y técnicas de lateralización sonora. Sin embargo, estos métodos necesitan equipos específicos y tienen algunas limitaciones técnicas, por lo que no siempre son fáciles de aplicar en la práctica clínica diaria. Por ello, su uso se restringe a al ámbito de la investigación o contextos experimentales.

Si bien el uso de auriculares de inserción representa la estrategia clínica más aceptada para minimizar el dilema de enmascaramiento al aumentar la atenuación interaural, se han descrito otros enfoques alternativos para abordar esta situación.

Tras demostrar que el dilema de enmascaramiento puede resultar inevitable en determinadas configuraciones audiométricas, Naunton planteó un razonamiento que puede servir de guía clínica para anticipar estas situaciones antes de iniciar procedimientos de enmascaramiento potencialmente infructuosos. Desde un punto de vista práctico, el riesgo de dilema de enmascaramiento puede predecirse, cuando la suma de los air-bone gaps de ambos oídos es igual o superior a la atenuación interaural del transductor empleado:

ABGNTE​+ABGTE​≥IA

donde NTE (Non-Test Ear) corresponde al oído no evaluado, TE (Test Ear) al oído evaluado e IA a la atenuación interaural del transductor utilizado.

Sin embargo, quizá la aportación más relevante de Naunton fue reconocer explícitamente que no todos los casos podían resolverse. En estas situaciones, el clínico debe asumir la limitación técnica del procedimiento y evitar atribuir una precisión artificial a umbrales cuya fiabilidad no puede garantizarse.


Bibliografía:

(1) Gunnar Lidén, Gunnar Nilsson & Henry Anderson (1959) Masking in Clinical Audiometry, Acta Oto-Laryngologica, 50:1-2, 125-136, DOI: 10.3109/00016485909129175

(2) Naunton, R. F. (1960). A masking dilemma in bilateral conduction deafness. Archives of Otolaryngology, 72, 600–606.

(3) British Society of Audiology. (2018). Recommended procedure: Pure-tone air-conduction and bone-conduction threshold audiometry with and without masking. https://www.thebsa.org.uk/wp-

(4) Hood, J. D. (1960). The principles and practice of masking in clinical audiometry. The Journal of Laryngology & Otology, 74(12), 1138–1161.

(5) Lenhardt, M. L., Goldstein, B. A., & Shulman, A. (2006). Binaural hearing, atresia, and the masking dilemma. International Tinnitus Journal, 12(2), 96–100.


CV Autor

Audióloga / Audioprotesista
Directora de Audiología en Rv Alfa Centros Auditivos y Logopeda.
Técnico Superior en Audiología Protésica.
Diplomada en Logopedia.
Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.
Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento TRT, Audiología Infantil y Tercera Edad en RV Alfa Centros Auditivos y Logopedia.
Docente en el Máster de Audiología de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Sonia Bajo
Publicado en:
GA #68

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La adaptación de audífonos correctamente programados brinda cierto grado de protección contra el retraso del lenguaje en edad preescolar. — El uso continuado de audífonos proporciona cierta protección contra el retraso del lenguaje y favorece el desarrollo auditivo. — Las dimensiones cualitativas de la intervención de los especialistas (audiólogos y logopedas) influyen en los resultados del lenguaje del niño. — Tanto el nivel de lenguaje receptivo como la audibilidad asistida influyen en las habilidades funcionales auditivas y de reconocimiento del habla de los niños. — Los niños con dificultades auditivas parecen tener un riesgo particular de sufrir retrasos en los aspectos estructurales, es decir, formales, del lenguaje. — La valoración fundamentada exclusivamente en puntuaciones normativas puede sobrestimar (yo diría que también subestimar) los resultados de los niños con dificultades auditivas. — Según las conclusiones de este estudio, los ajustes y prestaciones de la audibilidad asistida, el uso regular de los audífonos y las características del entorno lingüístico interactúan para moderar la influencia de la pérdida auditiva en los resultados de los niños. 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Este artículo es una adaptación personal de: https://audiologyblog.phonakpro.com/the-many-hats-pediatric-audiologists-must-wear/ Para saber más: Burigo, L. S. P., Quialheiro, A., de Paiva, K. M., dos Santos, T. V., Woide, L. K., Cigana, L. B., Massignani, J., & Haas, P. (2024). Hearing and Language Skills in Children Using Hearing Aids: Experimental Intervention Study. Journal of Personalized Medicine, 14(4), 372. https://doi.org/10.3390/jpm14040372 Moeller, M. P., Tomblin, J. B., & OCHL Collaboration (2015). Epilogue: Conclusions and Implications for Research and Practice. Ear and hearing, 36 Suppl 1(0 1), 92S–8S. https://doi.org/10.1097/AUD.0000000000000214. Sahli, a. s. (2024). Cochlear implantation in children with hearingloss. Current Research in Medicine and Health Sciences-2024, 57. Werker, J. F., & Hensch, T. K. (2015). Critical periods in speech perception: New directions. Annual Review of Psychology, 66, 173–196. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010814-015104 Yoshinaga-Itano C. (2003). From Screening to Early Identification and Intervention: DiscoveringPredictors to Successful Outcomes for ChildrenWith Significant Hearing Loss. Journal of deafstudies and deafeducation, 8(1), 11–30. https://doi.org/10.1093/deafed/8.1.11 Myriam GonzálezAudióloga / Audioprotesista CV autor: Licenciada en Pedagogía y Máster de Logopedia. Técnico Superior en Audiología Protésica.   Especializada en Audiología Infantil y Evaluación de los trastornos del PAC en RV Alfa Centros Auditivos.  

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

Beltone refuerza su compromiso con la audiología en ópticas durante ExpoÓptica 2026

Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.

GN pone la primera piedra de su nueva sede en España, ubicada en el Parque Tecnológico de Leganés

Leganés – Madrid. 20 de marzo de 2026 La compañía refuerza su apuesta por el mercado español con una inversión superior a los 4 millones de euros en un edificio inteligente y sostenible que será centro de referencia en Europa. GN celebró ayer, 19 de marzo, el acto de puesta de la primera piedra de su futura sede en España, un nuevo edificio ubicado en la Avenida Juan Caramuel, en el Parque Tecnológico de Leganés, que marcará un nuevo hito en el desarrollo de la compañía en nuestro país. Con una inversión superior a los 4 millones de euros, el proyecto contempla la construcción de un edificio de 4.000 metros cuadrados, de los que aproximadamente la mitad se destinarán a fabricación. Las nuevas instalaciones integrarán, además, oficinas, departamento comercial, operaciones, ingeniería, calidad, formación y espacios concebidos para seguir reforzando la cercanía con los profesionales de la audición en España y Europa. La previsión es que la nueva sede entre en funcionamiento a lo largo de 2027. Una vez concluido, el nuevo edificio tendrá capacidad para acoger hasta 500 trabajadores y ha sido concebido como un espacio inteligente y sostenible, preparado para acompañar el crecimiento futuro de la compañía. Para Jose Luis Otero, General Manager del Sur de Europa y Brasil, “este día marca un hito en la compañía y representa nuestra voluntad de seguir creciendo, invirtiendo y estando cada vez más cerca de nuestros clientes, los profesionales de la audición, con más capacidad, más servicio y más cercanía”. [gallery size="large" link="none" columns="2" ids="30408,30409,30410,30411,30412,30413,30414,30415"] Julio García Adeva, Head Manufacturing para EMEA y Brasil de GN y una de las figuras clave en la gestación de este proyecto, subraya que “comienza una nueva era para GN en España, este proyecto es el resultado de muchos años de esfuerzo, conocimiento y pasión, y nace con la ambición de convertir estas instalaciones en un centro de excelencia productiva, tecnológica y de servicio, con vocación de referencia internacional”. Carlos García, Country Manager de GN, destaca que “este nuevo centro es una palanca para seguir mejorando nuestro servicio, ganar capacidad, estrechar aún más la relación con nuestros clientes y continuar creciendo con una propuesta cada vez más sólida para el sector”. Por su parte, Alfonso Ríos, Deputy General Manager del Sur de Europa y Brasil, señala que “cuando te rodeas de gente con tanto talento y tanta fuerza, el impacto se multiplica, y este proyecto refleja muy bien lo que somos como compañía, una organización unida, proactiva, cercana al cliente y con ambición de seguir siendo una referencia en nuestro sector”. Más allá de su dimensión empresarial e industrial, el acto de ayer tuvo también un marcado componente simbólico y emocional. Durante la ceremonia, empleados de distintas áreas y generaciones depositaron recuerdos de su trayectoria en GN en una cápsula del tiempo que quedó enterrada junto a la primera piedra del edificio, como testimonio del recorrido compartido y de la cultura de compañía que ha acompañado a la organización durante décadas. Con esta nueva sede, GN refuerza su compromiso con España, con los profesionales de la audición y con el desarrollo de un proyecto de largo recorrido, basado en la innovación, la excelencia operativa y la cercanía al mercado. El futuro centro de Leganés nace con la vocación de ser mucho más que un edificio: un motor de crecimiento, conocimiento, empleo y servicio para toda Europa.
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