Desde el punto de vista audiológico, la otosclerosis resulta especialmente interesante porque combina datos clínicos, audiométricos y timpanométricos que permiten orientar la sospecha diagnóstica. La presencia de una hipoacusia progresiva, un gap aéreo-óseo, una timpanometría compatible con rigidez del sistema tímpano-osicular y la ausencia o alteración del reflejo estapedial son hallazgos que, integrados adecuadamente, pueden orientar hacia esta patología.
No obstante, el diagnóstico definitivo y la indicación terapéutica corresponden al especialista en Otorrinolaringología. El papel del profesional de la audición es fundamental en la detección, interpretación inicial, orientación del caso, seguimiento y adaptación audioprotésica cuando esté indicada.
Concepto y características de la otosclerosis
La otosclerosis se produce por una alteración del remodelado óseo en la cápsula ótica. En condiciones normales, esta región presenta un recambio óseo muy limitado. Sin embargo, en la otosclerosis aparecen focos de reabsorción y formación ósea anómala que pueden alterar la transmisión del sonido.
La otosclerosis es una patología del hueso temporal caracterizada por un remodelado óseo anómalo de la cápsula laberíntica. Aunque puede permanecer asintomática durante un tiempo, cuando afecta a la región de la ventana oval y condiciona la movilidad del estribo puede producir una hipoacusia conductiva progresiva.
Clásicamente se describen dos fases. En una fase inicial, denominada otospongiosis, el hueso presenta mayor actividad vascular y reabsorción. Posteriormente, puede evolucionar hacia una fase más esclerótica, con formación de hueso más denso y rígido. Cuando este proceso afecta a la zona próxima a la ventana oval, puede limitar la movilidad del estribo y dificultar la transmisión de la energía sonora hacia el oído interno.
La forma más frecuente es la otosclerosis fenestral, asociada a la afectación de la región anterior a la ventana oval. También puede existir afectación retrofenestral o coclear, menos frecuente, en la que el proceso se extiende hacia la cápsula coclear y puede contribuir a un componente neurosensorial.
Clínicamente, la otosclerosis suele manifestarse como una hipoacusia progresiva, con frecuencia bilateral aunque no siempre simétrica. Puede aparecer en adultos jóvenes y es más habitual en mujeres. También se ha relacionado con antecedentes familiares, factores hormonales y cierta predisposición genética, aunque su etiología exacta no está completamente aclarada.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la pérdida auditiva progresiva y los acúfenos. En algunos pacientes puede aparecer la denominada paracusia de Willis, fenómeno por el cual la persona refiere entender mejor en ambientes ruidosos. La otoscopia suele ser normal, lo que hace que las pruebas audiológicas sean especialmente relevantes para orientar la sospecha clínica.
Diagnóstico audiológico: la importancia del gap aéreo-óseo
La audiometría tonal liminar es una prueba básica en la evaluación de la otosclerosis. Permite medir los umbrales auditivos por vía aérea y por vía ósea, y comparar ambos resultados.
En fases iniciales, la otosclerosis suele producir una hipoacusia conductiva progresiva. Esto significa que la vía aérea se encuentra alterada, mientras que la vía ósea puede estar relativamente conservada. La diferencia entre ambas vías se denomina gap aéreo-óseo y refleja una alteración en el mecanismo de transmisión del sonido a través del oído externo o medio.
En la otosclerosis, este gap se debe habitualmente a la fijación progresiva del estribo. Al no moverse adecuadamente, la cadena tímpano-osicular pierde eficacia para transmitir la vibración sonora hacia la cóclea.
Un hallazgo clásico en la audiometría tonal es la muesca de Carhart, que consiste en una elevación aparente del umbral por vía ósea, especialmente alrededor de 2000 Hz. No representa necesariamente una lesión coclear real, sino un efecto mecánico asociado a la alteración de la resonancia de la cadena osicular por la fijación estapedial.
Con la evolución de la enfermedad, algunos pacientes pueden presentar una hipoacusia mixta, en la que se combina el componente conductivo con un componente neurosensorial. Por ello, el seguimiento audiométrico resulta importante para valorar la evolución del caso.
Audiometría verbal
La audiometría verbal permite valorar la capacidad del paciente para reconocer y comprender estímulos del habla. En la otosclerosis inicial, cuando la cóclea y la vía neural se encuentran conservadas, la discriminación verbal suele ser relativamente buena si se presenta el estímulo a una intensidad suficiente.
Este dato es clínicamente útil. Una buena discriminación verbal en presencia de un gap aéreo-óseo orienta hacia un componente de transmisión. Por el contrario, una discriminación verbal muy reducida y desproporcionada respecto al grado de pérdida auditiva obligaría a considerar otras posibilidades diagnósticas, como una afectación coclear avanzada o una alteración retrococlear.
Por tanto, la audiometría verbal no sustituye a la audiometría tonal, pero aporta información funcional clave.
No solo ayuda a interpretar el tipo de pérdida auditiva, sino también a valorar el posible beneficio de una intervención quirúrgica o audioprotésica.
Diagnóstico timpanométrico
La timpanometría es una prueba objetiva que analiza la movilidad del sistema tímpano-osicular ante cambios de presión en el conducto auditivo externo. En un oído medio funcional, el resultado suele corresponder a un timpanograma tipo A, con presión y compliancia dentro de rangos normales.
En la otosclerosis, especialmente cuando existe fijación estapedial, puede observarse un timpanograma tipo As. Este patrón mantiene un pico centrado, pero con compliancia reducida, lo que indica rigidez del sistema tímpano-osicular.

Es importante señalar que en fases iniciales la timpanometría puede ser normal. Por ello, un timpanograma tipo A no descarta por completo la otosclerosis si el resto de datos clínicos y audiométricos son sugestivos. La interpretación debe realizarse siempre de forma integrada, teniendo en cuenta la audiometría tonal, la clínica, la exploración y el reflejo estapedial.
Reflejo estapedial
El reflejo estapedial consiste en la contracción involuntaria del músculo del estribo ante estímulos sonoros intensos. Su valoración aporta información sobre la función del oído medio, la movilidad del estribo y la integridad de determinadas vías auditivas.
En la otosclerosis, la fijación progresiva del estribo suele provocar ausencia del reflejo estapedial. En fases tempranas puede aparecer un fenómeno denominado efecto on-off, en el que la respuesta se observa al inicio y al final del estímulo, pero no se mantiene de forma estable durante toda la presentación sonora.

Colocación del diapasón en el vértex para valorar la lateralización del sonido presentando el estímulo por vía ósea para la prueba de Weber.
La otosclerosis puede sospecharse mediante la integración de la clínica, la audiometría tonal, la timpanometría y el estudio del reflejo estapedial.
La ausencia del reflejo estapedial, asociada a un gap aéreo-óseo y a una timpanometría normal o tipo As, refuerza la sospecha de otosclerosis. Sin embargo, este dato no debe interpretarse de forma aislada, ya que otras alteraciones del oído medio también pueden modificar el reflejo.
Enfoque clínico
La sospecha de otosclerosis se apoya en la integración de varios hallazgos. Desde el punto de vista clínico, suele observarse una hipoacusia progresiva, generalmente de transmisión en las fases iniciales, con otoscopia normal y posible presencia de acúfenos.
La acumetría con diapasones puede aportar información orientativa antes de la audiometría. En una hipoacusia conductiva, el test de Rinne puede ser negativo en el oído afectado, lo que indica que la vía ósea se percibe mejor que la vía aérea. El test de Weber, por su parte, suele lateralizar hacia el oído con mayor componente conductivo.

Colocación del diapasón por vía aérea primero y luego por vía ósea para la prueba de Rinne.
Estas pruebas no sustituyen a la audiometría tonal ni a la timpanometría, pero siguen teniendo valor como exploración clínica inicial. Permiten orientar el tipo de pérdida auditiva y ayudan a decidir qué pruebas audiológicas deben realizarse a continuación.
Clínicamente, la otosclerosis suele manifestarse como una hipoacusia progresiva, con frecuencia bilateral aunque no siempre simétrica.
A modo de síntesis, la Tabla 1 recoge los principales hallazgos clínicos,
audiométricos y timpanométricos que pueden orientar la sospecha de otosclerosis.

Aplicación audiológica y opciones de intervención
Una vez integrada la información clínica, audiométrica y timpanométrica, el paciente con sospecha de otosclerosis debe ser derivado para valoración otorrinolaringológica. El estudio médico permitirá confirmar el diagnóstico, valorar la evolución y decidir la opción terapéutica más adecuada.
En la otosclerosis inicial, cuando la cóclea y la vía neural se encuentran conservadas, la discriminación verbal suele ser relativamente buena si se presenta el estímulo a una intensidad suficiente.
Las principales alternativas son la cirugía y la adaptación audioprotésica. La cirugía, habitualmente mediante estapedotomía o estapedectomía, busca restablecer la transmisión sonora hacia el oído interno mediante la colocación de una prótesis que sustituye funcionalmente al estribo fijado. Suele considerarse cuando existe un gap aéreo-óseo significativo y las condiciones clínicas son favorables. Los estudios sobre cirugía del estribo muestran que, en pacientes seleccionados, puede obtenerse una mejoría audiológica relevante tras la intervención (Verde-Lizárraga et al., 2024).
La adaptación audioprotésica es una opción adecuada cuando el paciente no desea cirugía, cuando esta no está indicada o cuando persiste pérdida auditiva tras el tratamiento quirúrgico. En muchos casos, al existir una reserva coclear relativamente conservada, el audífono puede ofrecer un buen rendimiento funcional, especialmente si se ajusta de forma individualizada y se realiza seguimiento.
El seguimiento audiológico es esencial. Permite valorar la evolución de los umbrales auditivos, detectar la aparición de un componente neurosensorial, ajustar la adaptación protésica cuando sea necesario y acompañar al paciente en la toma de decisiones.
Conclusiones
La otosclerosis es una patología de la cápsula ótica/hueso temporal con gran interés audiológico, especialmente cuando afecta a la movilidad del estribo y genera una alteración de la transmisión sonora. El gap aéreo-óseo, la posible muesca de Carhart, la timpanometría tipo As y la ausencia del reflejo estapedial son hallazgos que, interpretados de forma conjunta, pueden orientar el diagnóstico.
La audiometría verbal ayuda a valorar la repercusión funcional de la pérdida auditiva y la posible reserva coclear del paciente. Por su parte, la acumetría con diapasones sigue siendo útil como herramienta clínica orientativa.
Desde el punto de vista clínico, suele observarse una hipoacusia progresiva, generalmente de transmisión en las fases iniciales, con otoscopia normal y posible presencia de acúfenos.
El diagnóstico definitivo y la indicación terapéutica corresponden al especialista en Otorrinolaringología, pero el profesional de la audición desempeña un papel clave en la detección, orientación, seguimiento y adaptación audioprotésica. Una evaluación adecuada permite actuar de forma temprana y contribuir a mantener la comunicación y la calidad de vida del paciente.

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Autores
Dayana Nicole Bernal Acapana
Jorge Utrilla Rodríguez
Riham Laroub Igalla.
Coordinación docente:
Javier Povedano Montero, PhD.
Asignatura:
Técnicas de Acústica y Audiometría. Grado en Óptica y Optometría. UCM





