Hitos clave en la Audiología moderna: desarrollo clínico y avances tecnológicos. Un recorrido histórico

25/04/2025 | Comparte:
Autor/a: Sonia Bajo
La Audiología moderna ha evolucionado significativamente a lo largo de las últimas décadas, siendo una disciplina fundamental para el diagnóstico y tratamiento de los trastornos auditivos. Desde sus inicios, se han logrado avances cruciales que han mejorado la comprensión de la fisiología auditiva y han transformado la manera en que se detectan, evalúan y tratan las pérdidas auditivas.

En este artículo, se exploran cinco publicaciones clave que recogen hitos significativos de esta evolución. Se presentan investigaciones pioneras, descubrimientos tecnológicos y enfoques clínicos innovadores que han marcado un antes y un después en la Audiología, relevantes no solo por su impacto en la práctica clínica si no por su contribución a la mejora de la calidad de vida de las personas con problemas auditivos.

Parece interesante que los audiólogos se adentren en la historia de su campo: conocer los hitos y los avances que lo han marcado ayuda a entender cómo se ha transformado la práctica a lo largo del tiempo. Esta perspectiva puede enriquecer la labor diaria e impulsar la curiosidad y el deseo de seguir explorando en el ámbito de la salud auditiva.

En orden cronológico, el recorrido empieza con la publicación del libro Clinical Audiometry de C.C Bunch en 1943. El manual marcó un punto clave en la Audiología. Antes de esta obra, la medición de la audición y el diagnóstico de la pérdida auditiva eran procesos poco estandarizados y dependían de una combinación de enfoques médicos. La publicación de este libro marcó el establecimiento de la Audiología como una disciplina clínica independiente. Es una obra fundamental pues aborda los principios y técnicas esenciales de la audiometría clínica, proporcionando una guía exhaustiva sobre el diagnóstico y la evaluación de los trastornos auditivos.

Clinical Audiometry marcó el establecimiento de la Audiología como una disciplina clínica independiente y es una guía exhaustiva sobre el diagnóstico y la evaluación de los trastornos auditivos.

Su autor, C.Bunch, dedicó su trabajo a desarrollar métodos más precisos para evaluar la audición humana. En un momento en el que los avances tecnológicos eran limitados, Bunch perfeccionó el uso del audiómetro. Clinical Audiometry no solo detalló cómo usar estos dispositivos, sino que también proporcionó una metodología rigurosa para interpretar los resultados obtenidos de las pruebas de audición.

Otra de las grandes aportaciones del libro fue su manera ordenada de tratar los diferentes aspectos de la pérdida auditiva. Explicaba cómo factores como la edad o el entorno pueden influir en las mediciones y estableció una clasificación de los distintos niveles de pérdida auditiva. Destacó la importancia de tener en cuenta las condiciones específicas de cada paciente.

Estos eran algunos de los contenidos del libro. Sorprende que, en una etapa tan incipiente del desarrollo de esta profesión, ya se aborden algunos de estos temas.

— Uso del audiómetro

— Efecto de la edad sobre los umbrales audiométricos

— Importancia de medir los umbrales en frecuencias por encima del rango audiométrico convencional

— Sordera ocupacional y traumática

— Progresión de la pérdida en la otosclerosis

— Sordera en aviadores

— Conservación de la audición en la industria

— Variaciones en los umbrales auditivos según la raza y el género

— Cálculo del porcentaje de pérdida para fines médico-legales

Demostración de una trompetilla de orejas de plata Chase, fabricada en 1880, utilizada por la Reina Victoria, en la exposición «Escape From Deafness», 1958.

Parece interesante que los audiólogos se adentren en la historia de su campo: conocer los hitos y los avances que lo han marcado ayuda a entender cómo se ha transformado la práctica a lo largo del tiempo.

El analizar y categorizar la pérdida auditiva de forma detallada posibilitó ajustar los tratamientos a las necesidades individuales de cada paciente, especialmente en lo que respecta a la elección y ajuste de audífonos. Esto cambió por completo el proceso de rehabilitación auditiva de los pacientes tal y como se había entendido hasta ese momento.

En conclusión, Clinical Audiometry de Cordia C. Bunch no solo introdujo metodologías clave para la evaluación auditiva, sino que permitió que la profesión se posicionara como un campo independiente dentro de la medicina.

La segunda publicación alude a un avance significativo en la metodología de exploración y verificación de la funcionalidad del sistema auditivo: la «invención» de la audiometría verbal.

En diciembre de 1946, Raymond Carhart publicó «Tests for selection of hearing AIDS», en la revista «The laryngoscope».

Esta publicación marcó el comienzo de un enfoque más científico y estructurado en el estudio de la funcionalidad del sistema auditivo y en la prescripción y selección de audífonos. Antes de esta publicación, la selección de audífonos era en gran medida un proceso técnico basado en la amplificación pura. Carhart fue pionero en centrar su trabajo no solo en la amplificación del sonido, sino en cómo los audífonos podían mejorar la comprensión del habla, un aspecto crucial para la comunicación diaria de las personas con pérdida auditiva. Durante su trabajo en el Hospital General Deshon, Carhart desarrolló una metodología para evaluar la discriminación del habla con y sin audífonos en situaciones cotidianas, utilizando listas de palabras desarrolladas en el Laboratorio Psicoacústico de Harvard.

Rod Saunders, el primer receptor de un implante coclear multicanal del mundo, con el profesor Graeme Clark, en 1978.
En 1961, el Dr. William F. House realizó algo impensable hasta entonces: devolver la capacidad de escuchar mediante un dispositivo que creó y que posteriormente sería conocido posteriormente como «implante coclear».

En su publicación introdujo dos pruebas clave para la selección y la evaluación de la adaptación de audífonos:

— Umbral de Recepción del Habla (Speech Reception Threshold, SRT): Carhart utilizó las palabras spondee (palabras de dos sílabas con énfasis en ambas sílabas) para medir el umbral de recepción del habla. El SRT se convirtió en una herramienta importante para evaluar la capacidad de los pacientes para entender el habla en diferentes niveles de volumen, vigente en la actualidad.

Carhart fue pionero en centrar su trabajo no solo en la amplificación del sonido, sino en cómo los audífonos podían mejorar la comprensión del habla.

— Prueba de Reconocimiento de Palabras (Word Recognition Testing, WRS): utilizó listas de palabras de una sola sílaba, conocidas como PB words (Phonetically Balanced Words), para evaluar cómo un paciente podía reconocer palabras presentadas a un volumen que superaba su umbral de recepción del habla. Esta prueba evaluaba la capacidad de los pacientes para percibir el habla con claridad a volúmenes más altos, lo que era crucial para ajustar la amplificación de los audífonos.

Así mismo, introdujo en su metodología pruebas de evaluación de eficiencia en ruido y pruebas de tolerancia.

El tercer artículo revisa la aparición de un avance tecnológico que finalmente ha cambiado el paradigma de abordaje de las hipoacusias severo-profundas. El artículo de André Djourno, Charles Eyriès y B. Vallancien de 1957 «Electric excitation of the cochlear nerve in man by induction at a distance with the aid of micro-coil included in the fixture» describe el primer intento exitoso de implante coclear en un ser humano, un hito histórico en el campo de la Audiología y la Medicina.

Djourno y Eyriès lograron estimular el nervio auditivo mediante un sistema rudimentario que utilizaba una microbobina implantada directamente en la cóclea. Los resultados fueron limitados, ya que el paciente solo podía percibir sonidos sin comprensión del habla. Sin embargo, fue un hito muy relevante en la historia de la rehabilitación auditiva, ya que la investigación demostró que la estimulación eléctrica directa podía generar sensaciones auditivas. Esto sentó las bases para el desarrollo del implante coclear, revolucionando el tratamiento de la hipoacusia profunda. El hallazgo impulsó décadas de investigación y condujo a la creación de los primeros implantes cocleares modernos, en constante evolución, desde el implante coclear monocanal desarrollado por William F. House en los años 60, hasta la creación del implante coclear multicanal en la década de los 70 por el Profesor Graeme Clark.

Durante más de 30 años, Marion Downs presionó para que los recién nacidos fueran sometidos a pruebas de detección de pérdida auditiva.

El siguiente artículo se centra en una de las aplicaciones clínicas más relevantes de la Audiología moderna. En 1967 Marion Downs publicó «A guide to newborn and infant hearing screening programs».

Este artículo marcó un antes y un después en la práctica de la Audiología pediátrica, impulsando la creación de programas de screening auditivo universal en recién nacidos, que se han convertido en una práctica estándar en numerosos países, incluido España desde 2003.

En los años cincuenta, Downs trabajaba en la Universidad de Denver e identificó la carencia de información y protocolos sobre la detección, evaluación y manejo de la pérdida auditiva en bebés y niños pequeños. Hasta ese momento, los niños con pérdida auditiva se diagnosticaban entre los tres o cuatro años, cuando se detectaba retraso en el desarrollo del habla. Los protocolos clínicos en aquel momento sugerían que no se debían adaptar audífonos antes de los dos años.

El cribado auditivo neonatal, impulsado por Marion Downs en 1967, transformó la detección temprana de la pérdida auditiva en recién nacidos y se ha convertido en una práctica estándar en numerosos países.

Durante una conferencia en la que Marion expresó la necesidad de adaptar tempranamente hablando de un «período crítico» para el desarrollo del lenguaje, Raymond Carhart mostró su oposición a esta idea, alegando que se podían dañar las neuronas no mielinizadas de los bebés. Marion, sin embargo, no estuvo de acuerdo y centró su trabajo en la demostración de que el diagnóstico y la intervención temprana eran esenciales para lograr mejores resultados.

En 1963, inauguró el primer programa de cribado auditivo a gran escala en recién nacidos y dedicó una parte muy importante de su carrera a convertir la identificación temprana de la pérdida auditiva en una prioridad médica y educativa.

En 1967 publicó el primer artículo en el que se propuso un protocolo de cribado universal. Proponía que este cribado se realizara en la maternidad días después de nacer y establecía conceptos como «criterios pasa – no pasa» y «derivar», vigentes en la actualidad.

Sus esfuerzos finalmente llevaron a la creación de los programas nacionales de Detección Temprana e Intervención en la Pérdida Auditiva (EHDI) en los EE. UU. que ahora propone que todos los niños nacidos con pérdida auditiva permanente sean diagnosticados antes de los tres meses y reciban intervención antes de los seis meses. El trabajo de Marion sentó las bases para programas similares en todo el mundo.

En 2024 la OMS publicó la última actualización de su guía de cribado neonatal: «Universal newborn screening: Implementation guidance». Casi 60 años después de que Marion Downs enunciara este principio, continúa siendo la base de la intervención en audiología pediátrica.

Finaliza este recorrido con el artículo titulado «Human Auditory Evoked Potentials: Possible Brain Stem Components Detected on the Scalp» de Jewett, Romano y Williston, fue publicado en 1970 en la revista Science. Representa un hito en la neurofisiología auditiva ya que reporta el primer registro de la respuesta auditiva del tronco encefálico (ABR).

Jewett et al. observaron cinco pequeñas protuberancias en los registros dentro de los primeros 10 milisegundos tras el inicio del estímulo. Estas ondas eran detectadas a través de electrodos situados en el cuero cabelludo. En la actualidad, conocemos estos picos observados como el registro de las cinco ondas clásicas de la ABR humana.

Estos potenciales mostraron latencias muy cortas, lo que sugería que se generaban en estructuras del tronco encefálico situadas a una distancia considerable del punto de registro. Las ondas evocadas presentaron detalles consistentes tanto dentro de un mismo sujeto como entre diferentes individuos, lo que indicaba una reproducibilidad significativa de los hallazgos.

El profesor Hoimar von Ditfurth escanea sus ondas cerebrales para ZDF «Querschnitt» en 1974.

La publicación demostraba que es posible registrar potenciales evocados auditivos originados en el tronco encefálico desde el cuero cabelludo, ampliando el conocimiento sobre la fisiología auditiva y abriendo la capacidad de evaluar funciones neurológicas profundas de manera no invasiva aun cuando el niño está dormido. Si el estímulo sonoro llega al cerebro, esos cinco picos aparecerán, lo que permite evaluar incluso a recién nacidos con relativa facilidad.

Cada avance en Audiología ha significado un paso más hacia tratamientos personalizados y efectivos para la pérdida auditiva.

En síntesis, se han revisado cinco publicaciones que han moldeado la Audiología moderna. Comprender estos hitos históricos permite a los audiólogos no solo apreciar la evolución de su disciplina, sino también reconocer las bases sobre las cuales se construyen las prácticas actuales.


Sonia Bajo
Audióloga / Audioprotesista

CV Autor

Técnico Superior en Audiología Protésica.
Diplomada en Logopedia.
Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.
Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento TRT, en RV Alfa Centros Auditivos.
Docente en el Máster de Audiología. Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Publicado en:
GA #61

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Este es el desafío de Auracast: guiar a los usuarios hacia una nueva e inédita experiencia de transmisión auditiva. Referencias: Bellavia, A. (2024). 20Q: Auracastishere - whatyouneed to know. Audiology Online, Article 28985. Available at ww.audiologyonline.com Groth, J. y Mac Coy, D. (2023). What Do Owners of HearingAids that StreamThink of the Sound Quality ?Canadian Audiologist, 10 (2).

Beltone refuerza su compromiso con la audiología en ópticas durante ExpoÓptica 2026

Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.

Beltone impulsa el papel de la audiología en ópticas y refuerza su vínculo con el sector en ExpoÓptica 2026

IFEMA - Madrid. 17 abril de 2026 La compañía pone el foco en la especialización, la innovación y el futuro de la salud auditiva en un entorno profesional en evolución permanente. Beltone, marca de Grupo GN, ha reforzado su posicionamiento en ExpoÓptica 2026 como uno de los principales impulsores de la audiología dentro del entorno óptico, en un momento clave para la evolución del sector. La feria, celebrada en IFEMA Madrid, ha vuelto a reunir, en la edición de 2026, a un perfil de visitante cualificado y ha evidenciado el creciente protagonismo de la audiología como línea estratégica para las ópticas. Una propuesta experiencial para un mercado en transformación El stand de Beltone ha destacado por su planteamiento conceptual, articulado en torno a la idea de un viaje en barco como metáfora de un mercado en constante movimiento. Este enfoque ha permitido trasladar a los profesionales una propuesta clara para integrar la audiología en óptica con una estrategia definida. “Queríamos invitar a los ópticos a subirse a un proyecto con rumbo claro, en un entorno cambiante, y mostrarles que hay oportunidades reales de crecimiento”, explicaba Jezabel Bueno, responsable del proyecto de Beltone Ópticas, al término de la edición de 2026. La propuesta ha facilitado tanto el reencuentro con clientes como la generación de nuevas oportunidades, con un notable interés por parte de ópticas que ya trabajan la audiología o que valoran incorporarla. Beltone Ópticas crece como plataforma de desarrollo En el marco de la feria, Beltone ha mostrado la evolución de su proyecto Beltone Ópticas, que alcanza su cuarto año con una propuesta reforzada en formación, marketing y acompañamiento al profesional. El modelo incluye campañas personalizadas, herramientas de análisis de negocio y un programa formativo amplio orientado a implicar a todo el equipo en el desarrollo de la audiología dentro de la óptica. El objetivo es dotar al profesional de recursos que le permitan identificar oportunidades de crecimiento y convertir la audiología en una línea sólida dentro de su actividad. Innovación aplicada y valor para el profesional Desde el área comercial, Pilar García, directora de Ventas de Beltone en España, subraya que la compañía trabaja con una visión integral que combina presente y futuro. “Queremos que nuestros clientes sientan que están a la cabeza de la innovación, pero también que tienen un plan claro para hoy, con formación, herramientas clínicas y de venta que les permitan seguir creciendo”. Salud auditiva y cognición, el próximo gran reto José Luis Otero, director general de GN del sur de Europa y Brasil, ponía el acento, en sus conclusiones, en el futuro del sector, destacando la necesidad de avanzar en la relación entre audición y salud cognitiva. “Tenemos que dar el salto y empezar a trabajar los problemas cognitivos, ver el impacto que tienen y cómo podemos resolverlos a través de la mejora de la audición. Ese será el siguiente paso”, afirmaba. En este sentido, apuntaba a una evolución del propio sector hacia un enfoque más amplio, en el que la audición se integre dentro de una visión global de la salud. Una relación consolidada con el sector y con la feria La presencia de Beltone en ExpoÓptica se apoya en una trayectoria de más de tres décadas. “Desde 1992 estamos aquí. Es un placer compartir este espacio con el sector y mantener una relación tan estrecha con profesionales y compañeros”, destacaba Otero, subrayando el valor de la continuidad y la fidelidad como base de las relaciones construidas a lo largo del tiempo. Esa cercanía con el profesional sigue siendo uno de los pilares de la compañía. “Los audioprotesistas son fieles al servicio, a la relación y al conjunto de soluciones que les ofrecemos. El audífono es solo una parte. Hay que dar tecnología, formación, atención y acompañamiento. Eso es lo que hemos hecho siempre y lo que seguimos haciendo”, concluye.

Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133
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