Hiperacusia, tinnitus, misofonía y fonofobia (Primera parte)

12/06/2024 | Comparte:
Autor/a: Guillermo Escudero
La relación entre misofonía, tinnitus, hiperacusia y fonofobia no está completamente establecida, existen algunas conexiones y superposiciones entre estos trastornos auditivos como síntomas y características. Sin embargo, es importante destacar que son trastornos distintos. En raras ocasiones, se presentan individualmente, siendo lo más frecuente, encontrar en la clínica la aparición simultánea de varios de estos problemas a la vez.

Hiperacusia

El término hiperacusia se originó por primera vez en el trabajo de Henry B. Perlman en 1938. También es conocida (y confundida) como algiacusia o misofonía, aunque realmente no es lo mismo. El matiz que diferencia el término algiacusia de la hiperacusia es que la primera supone sentir dolor físico ante un sonido de determinada intensidad, por lo que sería más un síntoma de la hiperacusia. La hiperacusia también debemos diferenciarla de fonofobia, que es un término en la esfera de la psicología que se define como una aversión fóbica a «ciertos sonidos concretos», que aparece incluso cuando estos presentan una intensidad moderada, ya que la molestia depende del tipo de sonido y no tanto de la intensidad como en la hiperacusia. En algunos pacientes coexisten ambas entidades simultáneamente.

El matiz que diferencia la algiacusia de la hiperacusia es que la primera supone sentir dolor físico ante un sonido de determinada intensidad, por lo que sería más un síntoma de la hiperacusia.

En la actualidad el concepto de hiperacusia engloba varios síntomas relacionados con la molestia ante el sonido, pero su sintomatología es diferente. La definición más utilizada para la hiperacusia es la siguiente: trastorno auditivo que consiste en la hipersensibilidad a los ruidos o sonidos moderadamente intensos (Jiménez, 2008). Las frecuencias afectadas y el nivel de tolerancia a la intensidad del sonido varían según cada persona. Quienes la padecen reaccionan de forma negativa a sonidos que otros individuos no identifican como irritantes o ni siquiera los consideran molestos. Mientras una persona sin problemas de hiperacusia tiene un umbral de disconfort auditivo (UCL) de 120 dB, un sujeto con hiperacusia se encuentra por debajo de los 100 dB. La percepción de la molestia se relaciona más con el sistema límbico y las emociones que con problemas concretos del sistema auditivo (Domínguez et al., 2009).

Etiología

Numerosas patologías de origen periférico han sido relacionadas con la hipersensibilidad al sonido según los mecanismos que la generan. Los mecanismos fisiopatológicos implicados en la hiperacusia abarcan alteraciones en la amplificación y la regulación de las células ciliadas externas cocleares o bien se extienden hacia desórdenes en el procesamiento central del sonido, implicando niveles subcorticales. El sistema límbico y el sistema nervioso se estimulan únicamente de forma secundaria, justificándose así la reacción psicoemocional de la hiperacusia. Contrariamente la fonofobia muestra una actividad neural sonora normal en la vía auditiva, con una reacción intensa anormal del sistema límbico y el autónomo (Domínguez et al., 2009). Causas estudiadas y aceptadas en el caso de la hiperacusia relacionadas con patología del Sistema Nervioso Central (SNC) son: migraña, depresión, síndrome de estrés postraumático, traumatismo craneoencefálico, enfermedad de Lyme, síndrome de Williams, síndrome de dependencia de benzodiacepinas, síndrome de fatiga crónica postviral, disfunción de serotonina, síndrome de Tay-Sachs (gangliosidosis), esclerosis múltiple y síndrome de hipertensión intracraneal benigna.

Otros autores también se han referido a enfermedades asociadas o subyacentes, entre las cuales mencionan las de origen endocrino, infeccioso, producto de medicación, por deficiencia de minerales/vitaminas o genético/congénito (Herráiz et al., 2006).

Respecto a las infecciones destacan la enfermedad de Lyme, neurosífilis, fiebre tifoidea y las alteraciones producto de medicación que involucran intoxicación aguda por fenitoína, por abstinencia a antidepresivos y por benzodiacepinas. Dentro de la deficiencia de minerales o vitaminas se ha descrito el magnesio y la piridoxina, mientras que las causas genéticas o congénitas abarcan el síndrome de Williams, síndrome de Cri Du Chat, síndrome de Cogan, síndrome de Fanconi, espina bífida o enfermedad de Tay-Sachs, entre otros. 

En el caso de personas con audición normal que presentan hiperacusia, se propone como posible factor causal un defecto en el sistema eferente olivococlear medial, que impide una correcta regulación de la ganancia de amplificación coclear. La hiperacusia podría estar dada por una alteración en la capacidad de modular la ganancia central. Otra causa en casos de audición normal (para frecuencias de 125 a 8000 Hz) es que se puede obtener valores normales en estas frecuencias, pero no ser lo ordinario para altas frecuencias (más allá de 8000 Hz), indicando una alteración y modificación de los procesos auditivos, lo que puede generar la hiperacusia. 

Cualquier tipo de pérdida auditiva neurosensorial puede causar hiperacusia que persista en el tiempo, dado que las alteraciones en la amplificación y regulación de las células ciliadas externas pueden provocar un aumento de la señal auditiva. Un sonido de moderada intensidad sería amplificado en exceso por la motilidad de las células ciliadas externas (CCE) que sobre estimularía la acción de las CCI provocando una molestia auditiva. 

En el caso de personas con audición normal que presentan hiperacusia se especula como posible causa un defecto en el sistema eferente olivococlear medial que impide una correcta regulación de la ganancia de amplificación coclear.

La hiperacusia también podría ser una disfunción de la plasticidad del cerebro tras una pérdida auditiva periférica: a medida que aumenta un estímulo, la actividad de las fibras nerviosas individuales y el número de fibras nerviosas de activación se incrementan también, por lo que ocurre lo mismo con la percepción de sonoridad. A veces, las neuronas corticales que reciben el aporte de fibras nerviosas de frecuencia específica son ocupadas tras un daño auditivo por las regiones vecinas del cerebro, lo que provoca una mayor actividad en esa área. Como consecuencia, se produce un aumento en la percepción del estímulo sonoro, lo que podría explicar el «control anormal de ganancia del sonido» que se traduce en hiperacusia. 

Se han descrito también mecanismos que generan hiperacusia cuya clave estaría en el papel regulador del sistema eferente, sin una implicación de movimientos de las CCE ni otra lesión en el sistema auditivo periférico. Una alteración en este sistema haría que la función inhibitoria del sonido se realizara incorrectamente. 

Por último, existen pacientes que no pueden incluirse en ningún grupo anteriormente mencionado ya que no hay una causa justificada para la hiperacusia. Presentan molestias reales, con sensaciones desagradables y, en muchos casos, modifican su vida social, laboral y personal para evitar la exposición a sonidos molestos o incómodos .

En estos pacientes se produce una activación errónea del sistema límbico que a su vez activa otras regiones del cerebro involucradas en la percepción subjetiva del sonido. Estos casos son los que generan la mayor parte de las consultas sobre la hiperacusia (Angulo et al., 2018).

Valoración clínica

Muchas patologías auditivas provocan síntomas parecidos a la hiperacusia por lo que se debe realizar un diagnóstico diferencial antes de iniciar su tratamiento. El síndrome del tensor del tímpano o el síndrome otomandibular pueden producir además la sensación de ocupación, presión en el oído, cierto grado de distorsión sonoro e hiperacusia.

Diferenciamos entre Tinnitus subjetivos, solo escuchados por la propia persona, que suelen estar asociados a algún tipo de hipoacusia; y los Tinnitus objetivos o somatosonidos, que son producidos por el organismo y conducidos hasta el oído.

La evaluación médica inicial, por tanto, no se diferencia de la exploración otológica habitual. Realizar una anamnesis más exhaustiva que la simplemente limitada a la patología otorrinolaringológica, puede ayudar a detectar otras enfermedades generales que afecten a la musculatura, reumatológicas o endocrinológicas, involucradas en la etiología de la hiperacusia. Este punto es importante porque en el apartado anterior se ha podido ver cómo la hiperacusia está clínicamente asociada a múltiples etiologías.

Tinnitus

El término se utiliza para describir cualquier tipo de sonido o fenómeno perceptivo que nazca en los oídos o cabeza y que son audibles solo por la persona afectada, sin existencia de un sonido con fuente sonora externa. Es una actividad eléctrica aberrante dentro del sistema auditivo central (Henry et al., 2008). El tinnitus puede tener diferentes características e intensidad dependiendo del caso. 

Tinnitus subjetivos (solo es escuchado por la propia persona). No es atribuible a otoemisiones cocleares espontáneas o provocadas. En la mayoría de los casos están asociados a algún tipo de hipoacusia y, por tanto, su origen sería una disfunción en el sistema auditivo, pero también aparecen en pacientes con audición normal. No obstante, lo que se considera audición normal acorde a los resultados de una audiometría clásica, puede presentar claros indicios de alteración si se realiza una audiometría de alta frecuencia (Herráiz et al., 2002).

Tinnitus objetivos o somatosonidos son producidos por el organismo y conducidos hasta el oído. Son sonidos que escucha el propio paciente, pero en algunos casos pueden ser percibidos incluso desde el exterior (usando un estetoscopio cerca de la oreja, la cabeza o el cuello de la persona), aunque en condiciones normales no deberían escucharse.

Los más comunes de este tipo de tinnitus son los pulsátiles circulatorios, los mioclonos de la musculatura palatina o peritubárica y los ruidos articulatorios. En ocasiones, se pueden presentar pacientes en la clínica indicando que oyen sonidos del exterior que nadie más puede escuchar. Los identifican como sonidos fácilmente perceptibles y con una fuerte convicción de que estos (que pueden ser música o voces) existen, pero que cuando se lo cuentan a la persona que en ese momento se encuentra junto a ellos no les confirman la misma experiencia. Este hecho se llama alucinaciones auditivas y pertenece a la rama de la psiquiatría (Bentall, 2014).

Etiología

La principal similitud de base entre hiperacusia y tinnitus es que ambas patologías tienen un componente común que es la existencia de una alteración o daño en el sistema auditivo, lo cual genera una actividad neural anormal, siendo esto la principal diferencia con la misofonía y la fonofobia (Baguley et al., 2016). 

El tinnitus puede ser producido por: golpes, taponamiento de los oídos, enfermedades y situaciones de estrés. La causa más directa del tinnitus temporal es la exposición a sonidos fuertes en un tiempo determinado, transformándose en tinnitus persistente al cual concedemos mayor consideración en este trabajo por la afectación en la salud del paciente cuando este no cesa (Jastreboff et al., 2001). 

La mayoría suele tolerar bien el tinnitus, y solo para un 1 o 2% de la población supone un problema significativo, pudiendo llegar a ser tan fuerte que el paciente es incapaz de oír una conversación normal. 

El acúfeno está causado por la vibración de los tejidos que rodean al oído o por errores en el sistema auditivo. A veces, es atribuible a anomalías vasculares como presión alta en la cabeza y cuello, obesidad, diabetes, problemas de tiroides, o a contracciones musculares en los músculos del oído medio o en los que rodean a la mandíbula como la articulación temporomandibular (ATM), e incluso los problemas de bruxismo pueden agudizar el tinnitus (Bruxner, 2016). Algunos acúfenos se deben a señales generadas, en ausencia de ruidos, en los nervios implicados en el sistema auditivo. Afectan a personas de cualquier edad y, por lo general, suelen ser permanentes. Los acúfenos suelen ir acompañados de sordera (incluido en niños con pérdida severa de audición), pero también aparecen en personas con una audición normal. También puede presentarse como trastorno neurosensorial (percepción distorsionada de las señales sonoras).

La principal similitud de base entre hiperacusia y tinnitus es que ambas patologías tienen un componente común que es la existencia de una alteración o daño en el sistema auditivo.

Algunas veces, una alergia o anemia también puede estar implicada en el problema del tinnitus. Un golpe o lesión en la cabeza (como un traumatismo craneoencefálico -TCE-, o traumatismo encéfalo craneano -TEC- o embolia encefalocraneal -EEC-) puede generar, a personas sanas que no tienen ninguna percepción de tinnitus, el inicio de la generación de este. En el caso de los acúfenos subjetivos pueden percibirse en uno o en ambos oídos, en la cabeza o de manera incierta. Aunque la lesión se localice en el sistema auditivo periférico o en algún punto de la vida auditiva, la percepción es siempre central (Peña, 2008). En raras ocasiones, el tinnitus es signo de un problema serio, como un tumor o un aneurisma. Según Møller y colaboradores (2011), hay evidencia de que la pérdida auditiva en 4000 Hz (llamado escotoma en 4000), se asocia con una mayor probabilidad de tener acúfenos. 

Señalando el efecto adverso de los medicamentos sobre el tinnitus, estudios recientes indican que el uso de medicamentos que contienen quinina o quinidina puede aumentar la sintomatología de estos. Los antibióticos en general, el ácido acetilsalicílico (aspirina) u otros fármacos, también pueden causar ruidos en los oídos. El consumo de alcohol, cafeína o el tabaquismo puede empeorar el tinnitus si la persona ya lo padece. Recientemente se ha descubierto que el acúfeno es causado por varias partes del cerebro y no solo por aquellas que se encargan de la audición (Zeng, 2013). Por último, simplemente la edad avanzada del paciente, puede ser la causa principal de la existencia del tinnitus.

Evaluación clínica

Al igual que en la hiperacusia, realizar una anamnesis más exhaustiva puede ayudar a detectar otras enfermedades involucradas en la etiología del tinnitus. Destacar que la acufenometría es una técnica de valoración y medida objetiva del acúfeno cuya relevancia de la información obtenida varía en función del tratamiento que se implemente (Herráiz et al., 2002).

La fonofobia es una forma específica de la misofonía que se produce por el pensamiento irracional de miedo a los sonidos y a los daños que estos pueden provocar en el sistema auditivo.

Fonofobia

Fonofobia, ligirofobia, acustifobia (akou oír y phobos miedo) o acusticofobia es un miedo intenso e incontrolable a ruidos como gritos, disparos, truenos, silbidos, obras o llantos. Estos sonidos no tienen que ser necesariamente fuertes. Basta con que la persona alcance a oírlos para que se produzca una reacción de desagrado desproporcionada en el sujeto con este trastorno mental. La fonofobia es una forma específica de la misofonía que se produce concretamente por el pensamiento irracional del miedo a los sonidos y los daños que estos pueden provocar en el sistema auditivo, como aumentar los tinnitus si existen y/o causar dolor físico (algiacusia). Los síntomas de la fonofobia son subjetivos, es decir, que dependen solo de las sensaciones de cada paciente. Suele suceder que estos síntomas persisten incluso después de que la persona se haya alejado del sonido que le presenta el malestar, debido a que el recuerdo de dicho ruido permanece en la memoria del sujeto durante algunos minutos (American Psychiatric Association, 2013). La fonofobia se engloba en la esfera psicológica (es un trastorno neurológico), ya que la molestia dependerá de las experiencias previas del paciente con dicho sonido (normalmente experiencias negativas), el contexto del mismo o el propio perfil psicológico del paciente.

Etiología

Es importante no confundir la fonofobia y la hiperacusia. La principal diferencia para tener claro ante qué patología estamos es que la fonofobia no es un trastorno, sino que comparte ciertos síntomas con otros desórdenes de ansiedad, mientras que la hiperacusia sí que tiene claros indicios de que es un trastorno auditivo (es una amplificación anormal de la actividad neural evocada por el sonido en la vía auditiva, que sufre una activación secundaria del sistema límbico y vegetativo).

No hay alguna explicación certera de por qué algunos sujetos presentan este trastorno. Está relacionado con una hipersensibilidad en las vías auditivas, pero lo complejo del asunto radica en que los sonidos que provocan el malestar son asociados a emociones negativas. Una experiencia negativa que haya tenido la persona en el pasado (trauma) podría generar la fonofobia. Al asociar un sonido específico con el suceso traumático del pasado, ocurre el malestar. En este caso la patología primaria sería el trastorno de estrés postraumático, que estaría ocasionando los síntomas de la fonofobia como enfermedad de fondo (comorbilidad) (Ferreira et al., 2013). Sin embargo, no siempre sucede así. Existen casos donde la fonofobia no está asociada a ningún trauma conocido y la relación del sonido con las emociones negativas es irracional.

Se podría confirmar que sufrir hiperacusia o tinnitus puede desencadenar a su vez misofonía o fonofobia, lo cual dependerá del grado de afectación psicológico que le genere la propia hiperacusia o el tinnitus (Fassbinder et al., 2018).

La fonofobia está relacionada con una hipersensibilidad de las vías auditivas, pero lo llamativo es que los sonidos que provocan el malestar son asociados a emociones negativas.

Valoración Clínica

El procedimiento de valoración clínica para la fonofobia sería similar al caso de la misofonía realizando una buena anamnesis del caso, con un estudio multidisciplinar y teniendo en cuenta que la fonofobia es una forma específica de la misofonía que se produce concretamente por el pensamiento irracional del miedo a los sonidos y los daños que estos pueden provocar en el sistema auditivo (Angulo et al., 2018).


Guillermo Escudero
Audiólogo / Audioprotesista

CV Autor

Director técnico en Centro Auditivo Picarral.
Técnico superior en Audiología Protésica.
Máster en Audiología Clínica y Terapia de la Audición. Escuela de formación Superior SAERA (Castellón)

Publicado en:
GA #56

2 comentarios en “Hiperacusia, tinnitus, misofonía y fonofobia (Primera parte)”

  1. Excelente artículo sobre el tinitus,me agradaría saber acerca del tratamiento del Tinitus resultados estadísticos acerca de las terapias sonoras y resultados de la inhibición residual , gracias

  2. Buenos días Guillermo, me ha sido muy útil el artículo.
    Sería mucha molestia que me compartieras la bibliografía que has utilizado? Por favor y muchas gracias de antemano.

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Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. 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La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

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Madrid. 8 de abril de 2026 La compañía participa en el principal encuentro del sector para impulsar el desarrollo de la audiología como línea estratégica de crecimiento sanitario y empresarial. Beltone participa un año más en ExpoÓptica 2026, el principal encuentro profesional del sector óptico y audiológico en España, que se celebra del 9 al 11 de abril en IFEMA Madrid (pabellón 10, stand E12). Con motivo de esta edición, la compañía presentará un espacio expositivo orientado a la experiencia directa con la innovación, donde los asistentes podrán interactuar con las soluciones tecnológicas y conocer de primera mano su aplicación práctica en el ámbito audiológico. Ubicación: Stand Beltone. Pabellón 10 | 10E12 Horario: De 10:00 a 20:00 Entre los principales contenidos del stand destacan: Novedades de producto Presentación de las últimas innovaciones y del portfolio completo de soluciones auditivas de Beltone. Experiencia SAR 01 Espacio diseñado para la demostración práctica de la tecnología auditiva en condiciones reales de escucha. Nueva imagen Beltone Ópticas Evolución de la identidad orientada a reforzar la integración de la audiología en el entorno óptico y mejorar la conexión con el profesional. Con esta presencia, Beltone reafirma su compromiso con el desarrollo de la audiología dentro de las ópticas, una línea de actividad en crecimiento que combina impacto sanitario y oportunidad empresarial para los profesionales del sector. En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de los problemas auditivos, la audiología se consolida como un servicio con elevado potencial. Las ópticas, gracias a su proximidad, capilaridad y relación de confianza con el cliente, se sitúan en una posición estratégica para integrar esta disciplina en su propuesta de valor. Según datos del estudio EuroTrak, cerca del 30 % de las ópticas españolas ya ofrecen servicios de audiología, una tendencia al alza que refleja la evolución del sector hacia un modelo de atención más integral, en el que visión y audición se abordan de forma conjunta. En este contexto, Beltone se posiciona como aliado de los profesionales, facilitando la incorporación y el desarrollo de la audiología mediante soluciones, herramientas y programas de apoyo orientados a garantizar la calidad asistencial, la sostenibilidad del negocio y una experiencia óptima para el paciente. Durante la feria, la compañía centrará su actividad en la generación de conocimiento, la resolución de consultas y el fomento del intercambio profesional en torno al desarrollo de esta área dentro de los establecimientos ópticos. Con su participación en ExpoÓptica, Beltone consolida su papel como partner estratégico del sector óptico, impulsando la evolución hacia modelos más completos de atención sanitaria y contribuyendo a mejorar el acceso de la población a soluciones auditivas de calidad.

Beltone impulsa el papel de la audiología en ópticas y refuerza su vínculo con el sector en ExpoÓptica 2026

IFEMA - Madrid. 17 abril de 2026 La compañía pone el foco en la especialización, la innovación y el futuro de la salud auditiva en un entorno profesional en evolución permanente. Beltone, marca de Grupo GN, ha reforzado su posicionamiento en ExpoÓptica 2026 como uno de los principales impulsores de la audiología dentro del entorno óptico, en un momento clave para la evolución del sector. La feria, celebrada en IFEMA Madrid, ha vuelto a reunir, en la edición de 2026, a un perfil de visitante cualificado y ha evidenciado el creciente protagonismo de la audiología como línea estratégica para las ópticas. Una propuesta experiencial para un mercado en transformación El stand de Beltone ha destacado por su planteamiento conceptual, articulado en torno a la idea de un viaje en barco como metáfora de un mercado en constante movimiento. Este enfoque ha permitido trasladar a los profesionales una propuesta clara para integrar la audiología en óptica con una estrategia definida. “Queríamos invitar a los ópticos a subirse a un proyecto con rumbo claro, en un entorno cambiante, y mostrarles que hay oportunidades reales de crecimiento”, explicaba Jezabel Bueno, responsable del proyecto de Beltone Ópticas, al término de la edición de 2026. La propuesta ha facilitado tanto el reencuentro con clientes como la generación de nuevas oportunidades, con un notable interés por parte de ópticas que ya trabajan la audiología o que valoran incorporarla. Beltone Ópticas crece como plataforma de desarrollo En el marco de la feria, Beltone ha mostrado la evolución de su proyecto Beltone Ópticas, que alcanza su cuarto año con una propuesta reforzada en formación, marketing y acompañamiento al profesional. El modelo incluye campañas personalizadas, herramientas de análisis de negocio y un programa formativo amplio orientado a implicar a todo el equipo en el desarrollo de la audiología dentro de la óptica. El objetivo es dotar al profesional de recursos que le permitan identificar oportunidades de crecimiento y convertir la audiología en una línea sólida dentro de su actividad. Innovación aplicada y valor para el profesional Desde el área comercial, Pilar García, directora de Ventas de Beltone en España, subraya que la compañía trabaja con una visión integral que combina presente y futuro. “Queremos que nuestros clientes sientan que están a la cabeza de la innovación, pero también que tienen un plan claro para hoy, con formación, herramientas clínicas y de venta que les permitan seguir creciendo”. Salud auditiva y cognición, el próximo gran reto José Luis Otero, director general de GN del sur de Europa y Brasil, ponía el acento, en sus conclusiones, en el futuro del sector, destacando la necesidad de avanzar en la relación entre audición y salud cognitiva. “Tenemos que dar el salto y empezar a trabajar los problemas cognitivos, ver el impacto que tienen y cómo podemos resolverlos a través de la mejora de la audición. Ese será el siguiente paso”, afirmaba. En este sentido, apuntaba a una evolución del propio sector hacia un enfoque más amplio, en el que la audición se integre dentro de una visión global de la salud. Una relación consolidada con el sector y con la feria La presencia de Beltone en ExpoÓptica se apoya en una trayectoria de más de tres décadas. “Desde 1992 estamos aquí. Es un placer compartir este espacio con el sector y mantener una relación tan estrecha con profesionales y compañeros”, destacaba Otero, subrayando el valor de la continuidad y la fidelidad como base de las relaciones construidas a lo largo del tiempo. Esa cercanía con el profesional sigue siendo uno de los pilares de la compañía. “Los audioprotesistas son fieles al servicio, a la relación y al conjunto de soluciones que les ofrecemos. El audífono es solo una parte. Hay que dar tecnología, formación, atención y acompañamiento. Eso es lo que hemos hecho siempre y lo que seguimos haciendo”, concluye.

GN pone la primera piedra de su nueva sede en España, ubicada en el Parque Tecnológico de Leganés

Leganés – Madrid. 20 de marzo de 2026 La compañía refuerza su apuesta por el mercado español con una inversión superior a los 4 millones de euros en un edificio inteligente y sostenible que será centro de referencia en Europa. GN celebró ayer, 19 de marzo, el acto de puesta de la primera piedra de su futura sede en España, un nuevo edificio ubicado en la Avenida Juan Caramuel, en el Parque Tecnológico de Leganés, que marcará un nuevo hito en el desarrollo de la compañía en nuestro país. Con una inversión superior a los 4 millones de euros, el proyecto contempla la construcción de un edificio de 4.000 metros cuadrados, de los que aproximadamente la mitad se destinarán a fabricación. Las nuevas instalaciones integrarán, además, oficinas, departamento comercial, operaciones, ingeniería, calidad, formación y espacios concebidos para seguir reforzando la cercanía con los profesionales de la audición en España y Europa. La previsión es que la nueva sede entre en funcionamiento a lo largo de 2027. Una vez concluido, el nuevo edificio tendrá capacidad para acoger hasta 500 trabajadores y ha sido concebido como un espacio inteligente y sostenible, preparado para acompañar el crecimiento futuro de la compañía. Para Jose Luis Otero, General Manager del Sur de Europa y Brasil, “este día marca un hito en la compañía y representa nuestra voluntad de seguir creciendo, invirtiendo y estando cada vez más cerca de nuestros clientes, los profesionales de la audición, con más capacidad, más servicio y más cercanía”. [gallery size="large" link="none" columns="2" ids="30408,30409,30410,30411,30412,30413,30414,30415"] Julio García Adeva, Head Manufacturing para EMEA y Brasil de GN y una de las figuras clave en la gestación de este proyecto, subraya que “comienza una nueva era para GN en España, este proyecto es el resultado de muchos años de esfuerzo, conocimiento y pasión, y nace con la ambición de convertir estas instalaciones en un centro de excelencia productiva, tecnológica y de servicio, con vocación de referencia internacional”. Carlos García, Country Manager de GN, destaca que “este nuevo centro es una palanca para seguir mejorando nuestro servicio, ganar capacidad, estrechar aún más la relación con nuestros clientes y continuar creciendo con una propuesta cada vez más sólida para el sector”. Por su parte, Alfonso Ríos, Deputy General Manager del Sur de Europa y Brasil, señala que “cuando te rodeas de gente con tanto talento y tanta fuerza, el impacto se multiplica, y este proyecto refleja muy bien lo que somos como compañía, una organización unida, proactiva, cercana al cliente y con ambición de seguir siendo una referencia en nuestro sector”. Más allá de su dimensión empresarial e industrial, el acto de ayer tuvo también un marcado componente simbólico y emocional. Durante la ceremonia, empleados de distintas áreas y generaciones depositaron recuerdos de su trayectoria en GN en una cápsula del tiempo que quedó enterrada junto a la primera piedra del edificio, como testimonio del recorrido compartido y de la cultura de compañía que ha acompañado a la organización durante décadas. Con esta nueva sede, GN refuerza su compromiso con España, con los profesionales de la audición y con el desarrollo de un proyecto de largo recorrido, basado en la innovación, la excelencia operativa y la cercanía al mercado. El futuro centro de Leganés nace con la vocación de ser mucho más que un edificio: un motor de crecimiento, conocimiento, empleo y servicio para toda Europa.
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