Valorar la capacidad del usuario de audífonos para entender el habla en ruido sigue siendo un problema en nuestro trabajo diario. Aunque hay diferentes materiales verbales, distintos tipos de frases, diversas pruebas de habla en ruido como QuickSIN, HINT, etc., la mayoría de ellas, no todas, están en inglés o con frases en español, pero sin validar para el castellano de España.
ACT es una prueba sencilla y rápida de realizar, que compara el umbral de detección de la modulación de la señal con el valor medio obtenido en los normoyentes.
Podemos construir nuestras propias frases utilizando palabras objetivo basadas en las listas de la logoadiometría convencional, aunque no estén validadas y tengamos que relativizar su calidad, pero tampoco es tan sencillo porque surgen dudas sobre qué tipo de ruido utilizamos, qué relación señal ruido o cómo hacemos la prueba.
Aunque utilicemos un material homologado en un campo libre calibrado o a través de los auriculares, o consigamos unos resultados perfectamente homologables, estos no nos indican cómo tenemos que programar los sistemas automáticos de los audífonos, qué valores tenemos que fijar para la atenuación del ruido en ambientes sencillos o complejos o cómo deben actuar los sistemas del procesamiento de la señal en esos ambientes.
La prueba ACT determina la capacidad del paciente para escuchar en un entorno ruidoso y es fácil de realizar porque no utiliza material verbal y los niveles de intensidad sonora a los que hay que efectuarla se determinan de forma automática en función de los valores obtenidos en la audiometría tonal liminar. Se realiza de forma binaural y en los dos oídos simultáneamente. No valora la capacidad individual de cada oído (aunque la intensidad sonora en cada auricular será diferente si la hipoacusia es asimétrica), sino que valora la capacidad del usuario para percibir el habla en ruido en las condiciones habituales de escucha en las que oímos por los dos oídos. Es el cerebro el que obtiene la información que le proporciona el sistema auditivo completo y por eso se realiza en los dos oídos a la vez.
Esta prueba no sustituye la logoadiometría en ruido, ni lo pretende, son pruebas complementarias y con distinto objetivo, porque si la logoaudiometría en ruido valora el nivel de relación señal – ruido que necesita el paciente para entender el habla en entornos ruidosos y para establecer expectativas realistas sobre los resultados de la utilización de los audífonos-, la prueba ACT nos ofrece un valor numérico que se utiliza en el software de programación para ajustar las características dinámicas de los audífonos de forma más personal y eficaz.
La mayoría de las adaptaciones utilizan los valores por defecto que sugiere el programa en la primera adaptación y luego se modifican en función de la opinión del paciente. Pero no todos los pacientes nos informan de forma adecuada u objetiva. ACT es una prueba sencilla y rápida de realizar, que proporciona un valor numérico que compara el umbral de detección de la modulación de la señal con el valor medio obtenido en los normoyentes (nCL) y que se utiliza de forma directa en la programación de los parámetros automáticos de los audífonos desde la primera adaptación para que los usuarios obtengan la ayuda en ruido que necesitan, ni más ni menos.

Se ha comprobado que cuando se utiliza el resultado ACT para la programación de los audífonos, un 50% de las primeras adaptaciones modifican la programación por defecto de los sistemas de ayuda en ruido basados en la edad y la audiometría tonal.
La mitad de sus clientes utilizarían sus audífonos de forma más útil y satisfactoria desde el primer día si se hubieran programado añadiendo a la información del audiograma tonal el valor nCL obtenido en la prueba ACT.
Esta prueba sencilla que valora la capacidad del paciente para escuchar en entornos ruidosos y se utiliza de forma directa en la programación de los audífonos marcará un nuevo estándar en el protocolo de estudio de la hipoacusia.

Se ha comprobado que cuando se utiliza el resultado ACT para la programación de los audífonos, un 50% de las primeras adaptaciones modifican la programación por defecto de los sistemas de ayuda en ruido.




