Implantes cocleares

01/06/2021 | Comparte:

Autor: Dr. Serafín Sánchez

El conocimiento de los implantes cocleares se ha extendido entre los profesionales del sector sanitario y entre la población, pero ¿qué es exactamente un implante coclear? ¿Cómo puede ayudar en su día a día a los afectados por una pérdida auditiva? ¿Es recomendable para todas las hipoacusias? Profundizamos en esta alternativa que contribuye a mejorar la calidad de vida de muchas personas.

El implante coclear es un dispositivo electrónico utilizado para reemplazar la función de determinadas áreas anatómicas lesionadas situadas en el oído interno. Proporciona al paciente la capacidad auditiva adecuada para integrarse en el mundo sonoro y adquirir unas habilidades auditivas que le permitan comunicarse con un lenguaje oral.

En las personas con audición normal, el sonido ingresa por el conducto auditivo externo alcanzando la membrana timpánica, que a su vez transmite las vibraciones a un sistema de pequeños huesos ubicados en el oído medio. El estribo, el huesecillo localizado más profundamente, se articula con la ventana oval y transmite las vibraciones a un medio líquido que llena el interior de la cóclea. El movimiento de este líquido provoca deformaciones mecánicas en la membrana del interior de la cóclea, las cuales son detectadas por células sensoriales ciliadas que residen en el órgano de Corti.

Estas células ciliadas convierten las vibraciones mecánicas en señales eléctricas, que son conducidas por el nervio auditivo hasta el cerebro. El implante coclear sustituye a las células de la cóclea, estimulando directamente el nervio auditivo y enviando las señales al cerebro sin intervención de medios mecánicos. El implante coclear no amplifica el sonido como hacen los audífonos, sino que lo procesa, lo descompone en sus elementos formantes y lo codifica para transformarlo en estímulos eléctricos.

Es importante que los pacientes puedan distinguir entre lo que es una audición funcional y una audición normal, sobre todo para la familia, que tiende a atribuirle al implante la «solución» de la sordera. Las expectativas suelen ser muy altas y deben estar reajustadas individualmente en cada caso. El implante no le devuelve al paciente una audición normal, pero sí funcional y con cierta aproximación a la «normalidad». Para aprovechar al máximo los beneficios que se pueden conseguir con un implante coclear es necesario un período de condicionamiento y aprendizaje, cuya finalidad es ayudar al cerebro del paciente a realizar lo que este hace de forma natural cuando no existe una pérdida auditiva. La capacidad auditiva se desarrolla progresivamente con el implante coclear, ampliando cada vez más la precisión discriminativa del paciente hasta alcanzar la máxima eficacia. Lo más relevante de esta técnica son sus resultados: la recuperación de la audición en una persona parcial o totalmente sorda y, como consecuencia, su integración en el mundo escolar, laboral y social. Conviene también conocer las limitaciones que conlleva para obtener una óptima comprensión por ejemplo en los sitios ruidosos, en conversaciones cruzadas o si los hablantes se encuentran fuera de la visión frontal.

© Oticon

El implante coclear es un dispositivo que tiene dos grupos de componentes, uno externo y otro interno, con cuatro características técnicas comunes para todos los modelos de implantes:

a) un micrófono para captar los sonidos del exterior;

b) un procesador externo colocado detrás de la oreja que transforma los sonidos en señales eléctricas y las codifica y que se acompaña de una batería de alimentación;

c) un sistema de transmisión de las señales codificadas mediante radiofrecuencia, que comunica el procesador externo con los componentes implantados, con los que se mantiene en posición gracias a un imán;

d) una antena con un receptor y un estimulador alojados quirúrgicamente en el cráneo, situados detrás de la oreja, que están unidos a un haz de electrodos que el cirujano introduce en la cóclea. En algunos modelos más modernos, el procesador del habla y el transmisor se han combinado en una unidad que no requiere un cable externo y no precisa ningún elemento situado sobre la oreja.

Otorrinolaringólogos especializados llevan a cabo la cirugía del implante coclear en un hospital acreditado. Después de la cirugía y de un período de recuperación breve (un mes), se procede a adaptar los niveles de intensidad de los estímulos eléctricos durante el proceso de programación. La programación debe ser repetida con regularidad para asegurarse de que el paciente está oyendo correctamente.

Entre todas las posibilidades de utilización de múltiples dispositivos de ayuda auditiva, ¿en qué personas está indicada la implantación coclear?

Los programas de implantes cocleares priorizan la atención de los niños que nacen con una hipoacusia congénita, ya que se necesita aprovechar el período crítico de adquisición del lenguaje oral para proporcionarles el recurso imprescindible de la audición. Dicho período se extiende entre el nacimiento y los tres o cuatro años de edad y es cuando se pueden conseguir las máximas prestaciones del implante y los niños desarrollan un lenguaje oral y unos rendimientos escolares similares a los que tiene un niño normoyente. Por ello, es muy importante que los sistemas sanitarios dispongan de programas de cribado neonatal para la detección precoz de la hipoacusia congénita, pero que además tengan unidades de audiología dotadas de tecnología y profesionales expertos en realizar diagnósticos precisos que faciliten la adaptación de soluciones audioprotésicas, la instauración de tratamientos médicos o la realización de cirugías de implantación coclear.

© OTICON

No obstante, el implante coclear puede devolver la audición a personas de cualquier edad que la han perdido tras sufrir alguna enfermedad otológica una vez que se encontraban en la etapa de adquisición del lenguaje, o bien cuando ya lo habían adquirido y utilizado anteriormente.

Podemos afirmar que son candidatos para recibir un implante coclear todos los pacientes que presentan una hipoacusia profunda bilateral de localización coclear al sufrir una disfunción en sus células sensoriales, y que no obtienen un buen rendimiento para la percepción y adquisición del lenguaje con una prótesis auditiva convencional. Progresivamente, se han ido definiendo más grupos de pacientes en los que el implante coclear proporciona relevantes beneficios. Son casos de hipoacusias unilaterales con audición contralateral normal, de hipoacusias asimétricas, de pacientes con caídas en agudos con conservación de frecuencias graves, de acúfenos o de enfermedad de Ménière. En estos pacientes, la indicación debe establecerse después de valorar cada caso individualmente, ya que en muchas ocasiones los implantes cocleares no aportan ventajas superiores a las de los audífonos convencionales o a las de los implantes de conducción ósea.

No obstante, el implante coclear puede devolver la audición a personas de cualquier edad que la han perdido tras sufrir alguna enfermedad otológica una vez que se encontraban en la etapa de adquisición del lenguaje, o bien cuando ya lo habían adquirido y utilizado anteriormente.

Podemos afirmar que son candidatos para recibir un implante coclear todos los pacientes que presentan una hipoacusia profunda bilateral de localización coclear al sufrir una disfunción en sus células sensoriales, y que no obtienen un buen rendimiento para la percepción y adquisición del lenguaje con una prótesis auditiva convencional. Progresivamente, se han ido definiendo más grupos de pacientes en los que el implante coclear proporciona relevantes beneficios. Son casos de hipoacusias unilaterales con audición contralateral normal, de hipoacusias asimétricas, de pacientes con caídas en agudos con conservación de frecuencias graves, de acúfenos o de enfermedad de Ménière. En estos pacientes, la indicación debe establecerse después de valorar cada caso individualmente, ya que en muchas ocasiones los implantes cocleares no aportan ventajas superiores a las de los audífonos convencionales o a las de los implantes de conducción ósea.

© MED•EL

Un factor muy importante para predecir el rendimiento del implante coclear es el tiempo de deprivación auditiva. Los mejores resultados se pueden esperar en aquellas personas en las que ha pasado poco tiempo desde la aparición de la sordera y ya habían utilizado con anterioridad ampliamente el lenguaje oral. Otro factor que influye en el éxito de esta solución es el apoyo familiar y el interés del paciente por mejorar su capacidad de comunicación oral. Nuestro centro apuesta por impulsar un tercer elemento que condiciona unos mejores resultados y que consiste en basar la habilitación o rehabilitación del lenguaje en la Terapia Auditiva Verbal, con la que se involucra a la familia para recrear entornos comunicativos orales similares a los que tenemos las personas cuando aprendemos nuestro propio lenguaje e idioma en la primera infancia.

¿Existe un límite de edad para la implantación coclear?

La edad no constituye ninguna limitación para la implantación coclear. Antes del primer año de vida es posible que se produzcan maduraciones de la vía auditiva que acaben mejorando o normalizando algunos casos de hipoacusias detectadas en el nacimiento, por lo que es prudente esperar hasta que el niño cumple un año para estar seguros de que los problemas auditivos son reales y se confirma la indicación de implante coclear. No obstante, las mejoras en tecnologías diagnósticas audiológicas, radiológicas y genéticas permiten identificar un número creciente de niños hipoacúsicos severos o profundos que pueden beneficiarse del implante coclear antes de cumplir un año. Después de esta edad, los equipos de detección precoz de la pérdida auditiva congénita se esfuerzan en diagnosticar todos los casos que se pueden mejorar con un implante coclear durante el período crítico de adquisición del lenguaje hasta el entorno de los tres o los cuatro años.

© MED•EL

La adolescencia es una edad compleja en la vida de cualquier joven y los adolescentes hipoacúsicos incrementan esta complejidad, tanto con la aceptación de las limitaciones de su discapacidad, como con el rechazo visceral a muchas soluciones auditivas, entre ellas los implantes cocleares.

Nuestro centro, además, promueve la implantación de las personas mayores y muy mayores que puedan beneficiarse de un implante coclear. Es cierto que en estas edades existen unos condicionantes de enfermedades concomitantes que aconsejan no implantar, como son los casos de pacientes con importantes deterioros cognitivos o problemas neurológicos. Pero hay que considerar que la presbiacusia es una condición muy común a partir de los 60-65 años, con una intensidad de la pérdida auditiva variable pero progresiva. Muchas de estas personas van a encontrar en los audífonos la solución idónea para su problema.

Sin embargo, un número significativo de ellas van a apreciar que su audífono deja de serles útil, bien porque la capacidad amplificadora de este resulta insuficiente para superar los umbrales auditivos, o bien porque el cerebro no es capaz de entender los sonidos que le llegan por su vía auditiva. Está plenamente demostrada la influencia de la presbiacusia en el aislamiento de las personas mayores, en la generación de importantes episodios y estados de depresión, y en causar y acelerar su deterioro cognitivo. La literatura científica es contundente al afirmar que la aplicación de soluciones auditivas en el grupo de edad de las personas mayores hipoacúsicas es el único factor modificable para evitar estos impactos negativos. Nuestros pacientes implantados a edades incluso mayores de 75 años están muy satisfechos con su nuevo dispositivo que les ha hecho volver a salir a la calle, reunirse con sus amistades, ser útiles para sus familias, recuperar la vida social y olvidarse del aislamiento y la depresión.

¿Qué aporta un implante coclear que lo hace diferente de otras ayudas auditivas?

Los implantes cocleares no son la primera opción en la mayoría de las hipoacusias puesto que las audioprótesis convencionales aportan suficiente amplificación sonora y capacidad de comprensión de las palabras y las frases, especialmente con los nuevos modelos dotados de amplias prestaciones de conectividad a teléfonos móviles, electrodomésticos, salas de conciertos y espectáculos, micrófonos escolares y entornos de FM. El implante coclear adquiere su valor cuando los audífonos no son capaces de proporcionar al paciente discriminación y comprensión sonora en unos umbrales muy elevados de detección del sonido, ya que estimula directamente al nervio auditivo sin requerir superar ninguna limitación en los procesos de transmisión y transducción de los sonidos, y además, lo hace mediante una estimulación frecuencial selectiva.

© OTICON

¿Por qué es mejor colocar implantes cocleares bilaterales en algunos casos?

Los beneficios de la audición binaural son bien conocidos, tanto para normoyentes como para portadores de audífonos. La binauralidad es determinante para la localización de la fuente sonora, para eludir el efecto sombra de la propia cabeza y para la mejora de la audición y la comprensión en ambientes ruidosos. Si bien las mayores limitaciones para la implantación coclear bilateral residen en los elevados costes económicos, en los niños se impone como procedimiento de elección para que estos beneficios se disfruten en el período de la vida infantil de adquisición del lenguaje oral, de desarrollo de las habilidades sociales basadas en la comunicación oral y de aprendizaje escolar.

El cerebro recibe así una estimulación desde ambas vías auditivas y se evita la reordenación de los circuitos neuronales cerebrales auditivos para otras funciones no auditivas. Andalucía fue pionera en imponer de modo normativo la implantación coclear bilateral, sin depender de las opiniones de algunos médicos o de administradores sanitarios.

Autor

serafin-sanchez

DR. SERAFÍN SÁNCHEZ
OTORRINOLARINGÓLOGO
Jefe de Servicio ORL del Hospital Virgen de Macarena de Sevilla.
Director de la unidadde Audiología e Implantes Cocleares.

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Cómo abordar la rehabilitación de la hipoacusia generada por el AVD

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es una anomalía del oído interno que puede afectar tanto a la audición como al equilibrio. Está encuadrada dentro de las hipoacusias neurosensoriales, en el grupo de alteraciones cocleovestibulares. Conocer sus características clínicas y audiológicas es clave para ofrecer rehabilitaciones auditivas adecuadas y una atención centrada en el paciente, como se ha tratado en otros artículos de esta misma revista. Este artículo explora esta condición y revisa las recomendaciones basadas en la literatura científica para la adaptación de audífonos y el seguimiento de los pacientes. El AVD es la malformación del oído interno más frecuente asociada con hipoacusia neurosensorial (entre un 5% y un 15%). Fue descrito por primera vez en 1791 por Carlo Mondini durante una disección del hueso temporal. Sin embargo, no fue hasta 1969 que Valvassori relacionó estas malformaciones con síntomas similares a los del síndrome de Ménière 1. En 1978, Valvassori y Clemis definieron formalmente el AVD tras revisar 3,700 estudios de tomografía y establecieron que un acueducto vestibular se considerará dilatado cuando su diámetro supere 1,5 mm. En adultos, el diámetro puede oscilar entre 1,5 mm y 8 mm, siendo el promedio de 4 mm. Aunque algunos estudios utilizan criterios diferentes, la definición de Valvassori y Clemis sigue siendo la más aceptada en la actualidad. El acueducto vestibular dilatado se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Antes de continuar y para evitar posibles confusiones, cabe destacar que aunque  Mondini fue el primero en describir estructuras relacionadas con el acueducto vestibular dilatado, la condición que se conoce como displasia de Mondini  hace referencia a una malformación de la cóclea, caracterizada por encontrarse una vuelta y media en lugar de dos vueltas y media, y un saco endolinfático bulboso, junto con otras posibles anomalías del oído interno. Es importante destacar que la displasia de Mondini y el acueducto vestibular dilatado (EVA) no son lo mismo, aunque en algunos pacientes con Mondini también puede presentarse EVA. Esta distinción ayudará a evitar confusiones al interpretar diagnósticos y al planificar la rehabilitación auditiva. EL AVD se diagnostica principalmente mediante técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC permite visualizar el acueducto vestibular, mientras que la RM muestra el conducto endolinfático y el saco endolinfático. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres, y puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos. Hoy en día, las pruebas de imagen están incluidas en los estudios que se realizan cuando se detectan niños con pérdida auditiva y gracias a esto se ha descubierto que el AVD es la malformación del oído interno que con más frecuencia se encuentra en estas imágenes, aunque en el 40% de los casos aparece junto con otras malformaciones 1. El AVD suele afectar a ambos oídos con mayor frecuencia que a uno solo y es ligeramente más común en mujeres que en hombres. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a trastornos genéticos como el síndrome de Pendred, que provoca problemas tiroideos y bocio, así como a otros síndromes como CHARGE o Branquio-oto-renal (BOR). Los síntomas que podemos encontrar asociados con el AVD pueden ser auditivos y vestibulares. Incluyen no superar el cribado auditivo, menor respuesta a los sonidos en la vida diaria, retraso o dificultades en el desarrollo del habla y el lenguaje, así como problemas para oír, que en algunos casos aparecen tras golpes en la cabeza. Respecto a los síntomas vestibulares, es frecuente que haya retraso para empezar a andar, episodios de vértigo de duración variable y/o sensación persistente de desequilibrio. Las pruebas para evaluar la función auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado (AVD), no difieren de las normales, siendo recomendable que se lleve a cabo una impedanciometría para comprobar la movilidad del tímpano y la presión del oído medio. En contexto clínico también incluyen emisiones otoacústicas (OAE), que verifican la función de las células ciliadas externas de la cóclea, y potenciales evocados vestibulares (VEMP), para valorar la función del sistema vestibular. Esta batería permite diferenciar entre problemas del oído medio y del oído interno, y proporciona información clave para el manejo clínico y la planificación de audífonos o implantes cocleares. No obstante, una vez que se conoce la condición, puede eludirse la medición de los reflejos teniendo en cuenta que pueden generar molestias vestibulares. Con relación al tipo de pérdida, la pérdida auditiva asociada al AVD puede presentarse como conductiva, neurosensorial o mixta, predominando el componente conductivo o mixto en las bajas frecuencias (250–1000 Hz) y el neurosensorial en las frecuencias altas. Si tenemos en cuenta las características del perfil audiométrico, los más frecuentes son tres: curva con caída en agudos y graves normales o más conservados, curva plana o el perfil conocido como «cookie-bite inverso», en el que la audición es peor en las frecuencias bajas y altas, pero se conserva relativamente mejor en las frecuencias medias. La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. Según las conclusiones de Wolf 1, no existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Se han utilizado procedimientos como el «Shunt», consistente en drenar o derivar el exceso de líquido del saco endolinfático, la oclusión o el uso de corticosteroides, si bien no se han mostrado eficaces y en algunos casos, pueden empeorar la audición. Por ello, el manejo se centra en los síntomas y en mejorar la comunicación del paciente mediante audífonos, implantes cocleares, sistemas FM y estrategias de apoyo a la comunicación, como la ubicación preferencial en el aula y medidas que favorezcan la lectura labial. No existen tratamientos quirúrgicos ni farmacológicos que hayan demostrado revertir la pérdida auditiva en el acueducto vestibular dilatado (AVD). Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. Selección de dispositivos versátiles dada la posibilidad de progresión. •  Elegir audífonos que permitan la modificación flexible de la ganancia (audífonos Rite con diferentes potencias de auricular) a cambios en la audición, evitando usar de entrada una ganancia muy alta que pueda ser perjudicial. •  Informar y formar a los pacientes para que puedan utilizar accesorios de conectividad y aplicaciones como apoyo en el manejo de las fluctuaciones. 4. Programación conservadora de la Máxima Presión de Salida (MPO). •  Ajustar la MPO con precaución debido a los posibles síntomas vestibulares asociados con AVD, evitando molestias y sobrecarga auditiva. 5. Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

GN pone la primera piedra de su nueva sede en España, ubicada en el Parque Tecnológico de Leganés

Leganés – Madrid. 20 de marzo de 2026 La compañía refuerza su apuesta por el mercado español con una inversión superior a los 4 millones de euros en un edificio inteligente y sostenible que será centro de referencia en Europa. GN celebró ayer, 19 de marzo, el acto de puesta de la primera piedra de su futura sede en España, un nuevo edificio ubicado en la Avenida Juan Caramuel, en el Parque Tecnológico de Leganés, que marcará un nuevo hito en el desarrollo de la compañía en nuestro país. Con una inversión superior a los 4 millones de euros, el proyecto contempla la construcción de un edificio de 4.000 metros cuadrados, de los que aproximadamente la mitad se destinarán a fabricación. Las nuevas instalaciones integrarán, además, oficinas, departamento comercial, operaciones, ingeniería, calidad, formación y espacios concebidos para seguir reforzando la cercanía con los profesionales de la audición en España y Europa. La previsión es que la nueva sede entre en funcionamiento a lo largo de 2027. Una vez concluido, el nuevo edificio tendrá capacidad para acoger hasta 500 trabajadores y ha sido concebido como un espacio inteligente y sostenible, preparado para acompañar el crecimiento futuro de la compañía. Para Jose Luis Otero, General Manager del Sur de Europa y Brasil, “este día marca un hito en la compañía y representa nuestra voluntad de seguir creciendo, invirtiendo y estando cada vez más cerca de nuestros clientes, los profesionales de la audición, con más capacidad, más servicio y más cercanía”. [gallery size="large" link="none" columns="2" ids="30408,30409,30410,30411,30412,30413,30414,30415"] Julio García Adeva, Head Manufacturing para EMEA y Brasil de GN y una de las figuras clave en la gestación de este proyecto, subraya que “comienza una nueva era para GN en España, este proyecto es el resultado de muchos años de esfuerzo, conocimiento y pasión, y nace con la ambición de convertir estas instalaciones en un centro de excelencia productiva, tecnológica y de servicio, con vocación de referencia internacional”. Carlos García, Country Manager de GN, destaca que “este nuevo centro es una palanca para seguir mejorando nuestro servicio, ganar capacidad, estrechar aún más la relación con nuestros clientes y continuar creciendo con una propuesta cada vez más sólida para el sector”. Por su parte, Alfonso Ríos, Deputy General Manager del Sur de Europa y Brasil, señala que “cuando te rodeas de gente con tanto talento y tanta fuerza, el impacto se multiplica, y este proyecto refleja muy bien lo que somos como compañía, una organización unida, proactiva, cercana al cliente y con ambición de seguir siendo una referencia en nuestro sector”. Más allá de su dimensión empresarial e industrial, el acto de ayer tuvo también un marcado componente simbólico y emocional. Durante la ceremonia, empleados de distintas áreas y generaciones depositaron recuerdos de su trayectoria en GN en una cápsula del tiempo que quedó enterrada junto a la primera piedra del edificio, como testimonio del recorrido compartido y de la cultura de compañía que ha acompañado a la organización durante décadas. Con esta nueva sede, GN refuerza su compromiso con España, con los profesionales de la audición y con el desarrollo de un proyecto de largo recorrido, basado en la innovación, la excelencia operativa y la cercanía al mercado. El futuro centro de Leganés nace con la vocación de ser mucho más que un edificio: un motor de crecimiento, conocimiento, empleo y servicio para toda Europa.
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