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Tratamiento de acúfenos: el papel del audiólogo

Los audiólogos tratamos aquellos acúfenos que perduran tras la intervención

Autor: Sonia Bajo
AUDIÓLOGA Y AUDIOPROTESISTA

Tratamiento de acúfenos: el papel del audiólogo

Con frecuencia los audiólogos atendemos pacientes que padecen acúfenos junto a su pérdida auditiva y expresan interés en aliviar dicho síntoma durante el proceso de adaptación. Los fabricantes de audífonos incluyen en su catálogo de productos prótesis auditivas con opción de generador de sonidos para su tratamiento. Esta herramienta es utilizada como argumento en la publicidad sabiendo que, de acuerdo con las estadísticas, el 65% de los pacientes con hipoacusia presentan acúfenos.

El propósito de este artículo es proporcionar recomendaciones que ayuden a utilizar estas herramientas de manera efectiva, prestando al paciente una atención extra que pueda convertirse en un plus diferenciador en nuestro servicio.

La primera norma a tener en cuenta en el tratamiento de los acúfenos es que existen banderas rojas. ¿Esto qué significa? Los audiólogos tratamos aquellos acúfenos que perduran tras la intervención del ORL. Ante acúfenos de reciente instauración o tras cambios súbitos significativos en la percepción de un acúfeno antiguo, si el paciente no ha sido revisado por el ORL, debe ser derivado. El médico será el encargado de estudiar su origen y establecer el tratamiento si es posible, con el fin de que el síntoma desaparezca. Solo tras esta intervención, si continúa habiendo acúfeno, debemos tratarlo.

El 85% de los pacientes que presentan acúfenos consiguen la habituación y logran de manera natural, que deje de ser una molestia.

La segunda pauta que marca la intervención es que no todos los acúfenos deben ser tratados. Por norma general, la intervención que como audiólogos realizamos para ayudar a los pacientes que presentan acúfenos tiene por objetivo facilitar la «habituación» al síntoma.

Cuando el paciente se habitúa al acúfeno, deja de atender a ese sonido y, por ello, de percibirlo en su día a día, a no ser que focalice la atención en él de forma intencionada. ¿Es esto posible? No solo es posible, sino que es lo más frecuente. El 85% de los pacientes que presentan el síntoma del acúfeno consiguen la habituación y logran de manera natural que deje de ser una molestia.

En estos casos no es necesario intervenir pues estamos ante un paciente con acúfeno «no problema» y por ello la intervención que podemos hacer no producirá cambios significativos.

No es extraño que pacientes adaptados hace años, cuando renuevan sus audífonos, si padecen acúfenos, muestren interés en la herramienta incorporada en los audífonos para su tratamiento tras su conocimiento a través de la publicidad. Es importante en estos casos que el audiólogo investigue si el paciente está habituado al acúfeno. Si no lo está, nos encontramos ante un acúfeno «problema» y la herramienta será útil para conseguir normalizarlo y supondrá un beneficio adicional a la adaptación. Si por el contrario está habituado, es decir, si estamos ante un acúfeno «no problema», el uso de la herramienta no generará cambios significativos en su percepción.

Generalmente, los pacientes que están habituados a sus acúfenos preguntan pensando que estos avances posibilitan la desaparición del síntoma. La terapia sonora no garantiza que esto ocurra y así debemos explicarlo. No obstante, podemos transmitir al paciente que tener esta herramienta puede resultar de utilidad en momentos específicos, por lo que continúa siendo un plus si el audífono la incorpora.

Podemos apoyarnos en cuestionarios estandarizados como el THI1 (Tinnitus Handicap Inventory) para determinar el grado de afectación por el acúfeno y decidir si es preciso tratarlo o no.

Tampoco es extraño que pacientes que acuden por primera vez a adaptarse audífonos, presenten acúfenos «problema» que dejan de serlo en el momento en que se corrige su pérdida auditiva. La razón es obvia: si una persona siente acúfenos y su input auditivo es limitado debido a la hipoacusia, percibirá con más molestia el acúfeno al ser la señal predominante y constante. Estos pacientes suelen argumentar durante la anamnesis que su dificultad para entender es debida a los acúfenos, cuando realmente la dificultad viene generada por la hipoacusia.

Clara evidencia de esto es que hay personas con audición normal y sin dificultades para entender, que presentan acúfenos. La tensión para escuchar que genera una hipoacusia no tratada aumenta significativamente la molestia que percibe el paciente cuando, ante su esfuerzo para entender, encuentra principalmente el acúfeno.

La pregunta que en estos casos el audiólogo se hace es ¿debo entonces implementar terapia sonora en un paciente que inicialmente expresó que su acúfeno era un problema si tras la adaptación ha dejado de serlo? La respuesta es no.

Recordemos lo señalado unas líneas más arriba. El objeto de la terapia sonora que se implementa a través de los audífonos es conseguir la «habituación» y que el paciente deje de atender a ese sonido y de percibirlo en su día a día. Si la simple adaptación del audífono ha conseguido este objetivo, no es conveniente realizar terapia sonora para acúfenos, pues en todo caso solo conseguirá que se vuelva a prestar atención al síntoma cuando ya ha aprendido a convivir con él.

En cualquier caso, habrá pacientes (los menos) que tras la adaptación continúen percibiendo el acúfeno como un problema y será preciso iniciar el tratamiento.

La siguiente pregunta que suele hacerse en los cursos de formación para el tratamiento del acúfeno es: ¿Cómo programo el generador? ¿Qué sonido utilizo?  ¿A qué intensidad? Aclaremos este aspecto.

No es raro encontrar audiólogos que hablan de terapia sonora para «enmascarar» el acúfeno. Esto ya se comprobó ineficaz hace unas décadas con el fracaso de los generadores de sonido que se utilizaban como «enmascaradores». El paciente tapaba su acúfeno con otro sonido que finalmente se apreciaba tan molesto o más que el propio acúfeno.

La tensión para escuchar que genera una hipoacusia no tratada aumenta significativamente la molestia que percibe el paciente ante su esfuerzo para entender.

¿Qué pautas se siguen entonces? La terapia sonora se implementará con instrucciones diferentes dependiendo de la opción de tratamiento que el audiólogo decida implementar. La TRT es el tratamiento más habitual por su eficacia. Los fabricantes proponen pautas, fundamentalmente basadas en este tratamiento o similares, que guiarán al audiólogo para programar los dispositivos e instruir al paciente en el uso del generador. TRT, TSS o Terapia Widex Zen, tienen instrucciones específicas y es ineludible que el audiólogo se forme en la opción que decida implementar. Los laboratorios han desarrollado material de apoyo y ofrecen formación.

La opción de generador suele activarse en un programa adicional, una vez el proceso de adaptación del audífono ha finalizado y se han logrado los objetivos: se genera una copia del programa habitual del paciente y se activa la función de generador en dicho programa. El sonido a elegir, su intensidad y el tiempo de uso del programa de terapia sonora vendrán determinados por el tipo del tratamiento que decida seguir el audiólogo con el paciente. En cualquier caso, es importante entender que el objetivo de la terapia sonora, en la mayoría de los tratamientos, es facilitar el proceso de habituación disminuyendo la fuerza con la que el paciente percibe la señal del acúfeno al aumentar con el sonido del generador la actividad de la vía auditiva. Esta «competencia» reducirá la atención prestada al acúfeno. La activación del generador no debe anular la amplificación; el paciente ha de continuar oyendo el resto de las señales externas y el sonido del generador no debe interferir en su comunicación.

¿Con la simple activación del generador podemos esperar que el paciente con acúfenos «problema» consiga la habituación? La realidad es que no. Es frecuente que los audiólogos sin formación específica en el tratamiento de acúfenos crean que la simple activación de la terapia sonora va a solucionar o ayudar en el problema de acúfenos de sus pacientes.

Sin embargo, de poco servirá si esta terapia no viene acompañada de counseling. El counseling en el tratamiento de acúfenos proporciona al paciente la información necesaria para que el acúfeno sea procesado correctamente. Los pacientes que presentan acúfenos «problema» no se habitúan a ellos porque su cerebro procesa ese sonido como si fuera una amenaza.

El sonido a elegir, su intensidad y el tiempo de uso del programa de terapia sonora vendrán determinados por el tipo del tratamiento que decida el audiólogo.

El motivo por el que estos pacientes (solo el 15% del total) catalogan el acúfeno como tal, impidiendo así que se produzca la habituación, se explica en la mayoría de los casos por la forma y momento en que apareció, la información que recibieron al inicio (información tóxica de internet, mensajes catastrofistas) y su perfil psicológico.

El counseling es la herramienta más poderosa en las manos del audiólogo para ayudar a sus pacientes de acúfenos. Proporcionar información real, explicar al paciente cómo funciona la vía auditiva y por qué se produce el acúfeno, contrarrestar la información tóxica que ha recibido y sustituirla por la real, es fundamental para que el paciente deje de pensar en el acúfeno como una amenaza y pueda conseguir la habituación.

Es por ello que, ambas herramientas, counseling y terapia sonora, son necesarias. Por más que activemos un programa de terapia sonora, si no acompañamos esta medida con la información que permita al paciente dejar de percibir el acúfeno como una amenaza, no conseguiremos ayudarle.

El papel del counseling como parte esencial del tratamiento de acúfenos es indiscutible y por ello, entre las herramientas que ofrecen los laboratorios, encontraremos guías para realizarlo, material de apoyo y cursos de formación.

Los pacientes, incluso algunos audiólogos, tienden a pensar que la terapia sonora será la clave para conseguir la habituación. En el caso de los pacientes, esta creencia es entendible: la terapia sonora es la parte «tangible» del tratamiento.

Sin embargo, como audiólogos cometeremos un error si no acompañamos la terapia sonora del consejo terapéutico. Si se hiciera una representación gráfica del valor de las dos herramientas en el éxito del tratamiento, el resultado sería un mayor peso del counseling frente a la terapia sonora.

El counseling es la herramienta más poderosa en las manos del audiólogo para ayudar a sus pacientes de acúfenos.

A modo de resumen, cuando el audiólogo se siente ante un paciente con acúfenos debe tener presente lo siguiente:

­— No se debe tratar un acúfeno si previamente no ha sido revisado por un ORL.

— Solo de tratan los acúfenos «problema». Si el paciente ya se ha habituado al síntoma no hay nada que tratar.

— La mayoría de los pacientes que presentan acúfenos «problema» e hipoacusia dejan de sentir el acúfeno como un inconveniente tras la adaptación de audífonos. Esto nos lleva a dos conclusiones:

  • El mejor tratamiento para los acúfenos es la corrección de su hipoacusia, incluso en hipoacusias mínimas o leves, cuando los pacientes expresan reticencia a la adaptación por «no ser aún necesario» pues se manejan. No hay que dudar en indicar la adaptación en pacientes con estos perfiles audiométricos, especialmente si presentan acúfenos.
  • No es necesario implementar tratamiento para acúfenos, aunque los audífonos adaptados tengan opción de terapia sonora, si el paciente, tras la adaptación, deja de percibir el acúfeno como un problema.
  • El objetivo de la terapia sonora no es enmascarar el acúfeno. Este abordaje de tratamiento se ha demostrado ineficaz para conseguir la habituación.
  • La terapia sonora por sí sola difícilmente producirá mejoras en la percepción del acúfeno.
  • El counseling es una herramienta indispensable que debe acompañar a la terapia sonora en el tratamiento de los acúfenos.

Un 15% del total de los pacientes que presentan acúfenos «problema» no se acostumbran a ellos porque su cerebro procesa ese sonido como si fuera una amenaza.

La relevancia del papel del audiólogo en el tratamiento de los acúfenos «problema» es indiscutible por su conocimiento del sistema auditivo, su capacidad para evaluar las dificultades de audición y las características de los acúfenos, y por ser la figura encargada de seleccionar y programar las prótesis auditivas.

El acceso a la formación específica para implementar la terapia sonora y realizar el consejo terapéutico es sencillo gracias a las herramientas proporcionadas por los laboratorios y los cursos de especialización existentes en la actualidad.

Tras la mayoría de los acúfenos «problema» encontramos pacientes angustiados por los mensajes descorazonadores que escuchan en el momento de aparición del síntoma: «Eso es para siempre», «Acostúmbrate porque no hay nada que los quite»… Seamos los primeros en transmitir el mensaje correcto a nuestros pacientes: «cuando aparece el acúfeno lo normal es que, pasado un tiempo, el cerebro deje de atenderlo y te habitúes. No obstante, si esto no ocurre de forma natural, tranquilo pues existen tratamientos que te ayudarán a conseguirlo».

Seamos los primeros en transmitir el mensaje correcto a nuestros pacientes: «cuando aparece el acúfeno lo normal es que, pasado un tiempo, el cerebro deje de atenderlo y te habitúes. No obstante, si esto no ocurre de forma natural, tranquilo pues existen tratamientos que te ayudarán a conseguirlo».

Bibliografía

Adaptación al español del Tinnitus Handicap Inventory (THI). Herraiz et al. Acta Otorrinolaringol Esp 2001; 52:534-8

Tinnitus Retraining Therapy: Clinical Guidelines. Plural Publishing, 2007.

Tinnitus: An interdisciplinary Approach Towards Individualized Treatment: Towards Understanding the Complexity of Tinnitus.  2021, W. Schelee, B. Langguth, et al. Ed. Eselvier

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CV Autor:
Sonia Bajo

Audióloga y Audioprotesista
Diplomada en Logopedia.
Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.
Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento
TRT, Audiología Infantil y Tercera Edad.
Docente en el Máster de Audiología de la
Universidad Europea Miguel de Cervantes.

revistagacetaudio@gmail.com

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