Tratamiento de acúfenos: el papel del audiólogo

26/08/2022 | Comparte:
Autor/a: Sonia Bajo

Con frecuencia los audiólogos atendemos pacientes que padecen acúfenos junto a su pérdida auditiva y expresan interés en aliviar dicho síntoma durante el proceso de adaptación. Los fabricantes de audífonos incluyen en su catálogo de productos prótesis auditivas con opción de generador de sonidos para su tratamiento. Esta herramienta es utilizada como argumento en la publicidad sabiendo que, de acuerdo con las estadísticas, el 65% de los pacientes con hipoacusia presentan acúfenos.

El propósito de este artículo es proporcionar recomendaciones que ayuden a utilizar estas herramientas de manera efectiva, prestando al paciente una atención extra que pueda convertirse en un plus diferenciador en nuestro servicio.

La primera norma a tener en cuenta en el tratamiento de los acúfenos es que existen banderas rojas. ¿Esto qué significa? Los audiólogos tratamos aquellos acúfenos que perduran tras la intervención del ORL. Ante acúfenos de reciente instauración o tras cambios súbitos significativos en la percepción de un acúfeno antiguo, si el paciente no ha sido revisado por el ORL, debe ser derivado. El médico será el encargado de estudiar su origen y establecer el tratamiento si es posible, con el fin de que el síntoma desaparezca. Solo tras esta intervención, si continúa habiendo acúfeno, debemos tratarlo.

El 85% de los pacientes que presentan acúfenos consiguen la habituación y logran de manera natural, que deje de ser una molestia.

La segunda pauta que marca la intervención es que no todos los acúfenos deben ser tratados. Por norma general, la intervención que como audiólogos realizamos para ayudar a los pacientes que presentan acúfenos tiene por objetivo facilitar la «habituación» al síntoma.

Cuando el paciente se habitúa al acúfeno, deja de atender a ese sonido y, por ello, de percibirlo en su día a día, a no ser que focalice la atención en él de forma intencionada. ¿Es esto posible? No solo es posible, sino que es lo más frecuente. El 85% de los pacientes que presentan el síntoma del acúfeno consiguen la habituación y logran de manera natural que deje de ser una molestia.

En estos casos no es necesario intervenir pues estamos ante un paciente con acúfeno «no problema» y por ello la intervención que podemos hacer no producirá cambios significativos.

No es extraño que pacientes adaptados hace años, cuando renuevan sus audífonos, si padecen acúfenos, muestren interés en la herramienta incorporada en los audífonos para su tratamiento tras su conocimiento a través de la publicidad. Es importante en estos casos que el audiólogo investigue si el paciente está habituado al acúfeno.

Si no lo está, nos encontramos ante un acúfeno «problema» y la herramienta será útil para conseguir normalizarlo y supondrá un beneficio adicional a la adaptación. Si por el contrario está habituado, es decir, si estamos ante un acúfeno «no problema», el uso de la herramienta no generará cambios significativos en su percepción.

Generalmente, los pacientes que están habituados a sus acúfenos preguntan pensando que estos avances posibilitan la desaparición del síntoma. La terapia sonora no garantiza que esto ocurra y así debemos explicarlo. No obstante, podemos transmitir al paciente que tener esta herramienta puede resultar de utilidad en momentos específicos, por lo que continúa siendo un plus si el audífono la incorpora.

Podemos apoyarnos en cuestionarios estandarizados como el THI1 (Tinnitus Handicap Inventory) para determinar el grado de afectación por el acúfeno y decidir si es preciso tratarlo o no.

Tampoco es extraño que pacientes que acuden por primera vez a adaptarse audífonos, presenten acúfenos «problema» que dejan de serlo en el momento en que se corrige su pérdida auditiva. La razón es obvia: si una persona siente acúfenos y su input auditivo es limitado debido a la hipoacusia, percibirá con más molestia el acúfeno al ser la señal predominante y constante. Estos pacientes suelen argumentar durante la anamnesis que su dificultad para entender es debida a los acúfenos, cuando realmente la dificultad viene generada por la hipoacusia.

Clara evidencia de esto es que hay personas con audición normal y sin dificultades para entender, que presentan acúfenos. La tensión para escuchar que genera una hipoacusia no tratada aumenta significativamente la molestia que percibe el paciente cuando, ante su esfuerzo para entender, encuentra principalmente el acúfeno.

La pregunta que en estos casos el audiólogo se hace es ¿debo entonces implementar terapia sonora en un paciente que inicialmente expresó que su acúfeno era un problema si tras la adaptación ha dejado de serlo? La respuesta es no.

Recordemos lo señalado unas líneas más arriba. El objeto de la terapia sonora que se implementa a través de los audífonos es conseguir la «habituación» y que el paciente deje de atender a ese sonido y de percibirlo en su día a día.

Si la simple adaptación del audífono ha conseguido este objetivo, no es conveniente realizar terapia sonora para acúfenos, pues en todo caso solo conseguirá que se vuelva a prestar atención al síntoma cuando ya ha aprendido a convivir con él.

En cualquier caso, habrá pacientes (los menos) que tras la adaptación continúen percibiendo el acúfeno como un problema y será preciso iniciar el tratamiento.

La siguiente pregunta que suele hacerse en los cursos de formación para el tratamiento del acúfeno es: ¿Cómo programo el generador? ¿Qué sonido utilizo?  ¿A qué intensidad? Aclaremos este aspecto.

No es raro encontrar audiólogos que hablan de terapia sonora para «enmascarar» el acúfeno. Esto ya se comprobó ineficaz hace unas décadas con el fracaso de los generadores de sonido que se utilizaban como «enmascaradores». El paciente tapaba su acúfeno con otro sonido que finalmente se apreciaba tan molesto o más que el propio acúfeno.

La tensión para escuchar que genera una hipoacusia no tratada aumenta significativamente la molestia que percibe el paciente ante su esfuerzo para entender.

¿Qué pautas se siguen entonces? La terapia sonora se implementará con instrucciones diferentes dependiendo de la opción de tratamiento que el audiólogo decida implementar. La TRT es el tratamiento más habitual por su eficacia. Los fabricantes proponen pautas, fundamentalmente basadas en este tratamiento o similares, que guiarán al audiólogo para programar los dispositivos e instruir al paciente en el uso del generador. TRT, TSS o Terapia Widex Zen, tienen instrucciones específicas y es ineludible que el audiólogo se forme en la opción que decida implementar. Los laboratorios han desarrollado material de apoyo y ofrecen formación.

La opción de generador suele activarse en un programa adicional, una vez el proceso de adaptación del audífono ha finalizado y se han logrado los objetivos: se genera una copia del programa habitual del paciente y se activa la función de generador en dicho programa. El sonido a elegir, su intensidad y el tiempo de uso del programa de terapia sonora vendrán determinados por el tipo del tratamiento que decida seguir el audiólogo con el paciente. En cualquier caso, es importante entender que el objetivo de la terapia sonora, en la mayoría de los tratamientos, es facilitar el proceso de habituación disminuyendo la fuerza con la que el paciente percibe la señal del acúfeno al aumentar con el sonido del generador la actividad de la vía auditiva. Esta «competencia» reducirá la atención prestada al acúfeno. La activación del generador no debe anular la amplificación; el paciente ha de continuar oyendo el resto de las señales externas y el sonido del generador no debe interferir en su comunicación.

¿Con la simple activación del generador podemos esperar que el paciente con acúfenos «problema» consiga la habituación? La realidad es que no. Es frecuente que los audiólogos sin formación específica en el tratamiento de acúfenos crean que la simple activación de la terapia sonora va a solucionar o ayudar en el problema de acúfenos de sus pacientes.

Sin embargo, de poco servirá si esta terapia no viene acompañada de counseling. El counseling en el tratamiento de acúfenos proporciona al paciente la información necesaria para que el acúfeno sea procesado correctamente. Los pacientes que presentan acúfenos «problema» no se habitúan a ellos porque su cerebro procesa ese sonido como si fuera una amenaza.

El sonido a elegir, su intensidad y el tiempo de uso del programa de terapia sonora vendrán determinados por el tipo del tratamiento que decida el audiólogo.

El motivo por el que estos pacientes (solo el 15% del total) catalogan el acúfeno como tal, impidiendo así que se produzca la habituación, se explica en la mayoría de los casos por la forma y momento en que apareció, la información que recibieron al inicio (información tóxica de internet, mensajes catastrofistas) y su perfil psicológico.

El counseling es la herramienta más poderosa en las manos del audiólogo para ayudar a sus pacientes de acúfenos. Proporcionar información real, explicar al paciente cómo funciona la vía auditiva y por qué se produce el acúfeno, contrarrestar la información tóxica que ha recibido y sustituirla por la real, es fundamental para que el paciente deje de pensar en el acúfeno como una amenaza y pueda conseguir la habituación.

Es por ello que, ambas herramientas, counseling y terapia sonora, son necesarias. Por más que activemos un programa de terapia sonora, si no acompañamos esta medida con la información que permita al paciente dejar de percibir el acúfeno como una amenaza, no conseguiremos ayudarle.

El papel del counseling como parte esencial del tratamiento de acúfenos es indiscutible y por ello, entre las herramientas que ofrecen los laboratorios, encontraremos guías para realizarlo, material de apoyo y cursos de formación.

Los pacientes, incluso algunos audiólogos, tienden a pensar que la terapia sonora será la clave para conseguir la habituación. En el caso de los pacientes, esta creencia es entendible: la terapia sonora es la parte «tangible» del tratamiento.

Sin embargo, como audiólogos cometeremos un error si no acompañamos la terapia sonora del consejo terapéutico. Si se hiciera una representación gráfica del valor de las dos herramientas en el éxito del tratamiento, el resultado sería un mayor peso del counseling frente a la terapia sonora.

El counseling es la herramienta más poderosa en las manos del audiólogo para ayudar a sus pacientes de acúfenos.

A modo de resumen, cuando el audiólogo se siente ante un paciente con acúfenos debe tener presente lo siguiente:

­— No se debe tratar un acúfeno si previamente no ha sido revisado por un ORL.

— Solo de tratan los acúfenos «problema». Si el paciente ya se ha habituado al síntoma no hay nada que tratar.

— La mayoría de los pacientes que presentan acúfenos «problema» e hipoacusia dejan de sentir el acúfeno como un inconveniente tras la adaptación de audífonos. Esto nos lleva a dos conclusiones:

  • El mejor tratamiento para los acúfenos es la corrección de su hipoacusia, incluso en hipoacusias mínimas o leves, cuando los pacientes expresan reticencia a la adaptación por «no ser aún necesario» pues se manejan. No hay que dudar en indicar la adaptación en pacientes con estos perfiles audiométricos, especialmente si presentan acúfenos.
  • No es necesario implementar tratamiento para acúfenos, aunque los audífonos adaptados tengan opción de terapia sonora, si el paciente, tras la adaptación, deja de percibir el acúfeno como un problema.
  • El objetivo de la terapia sonora no es enmascarar el acúfeno. Este abordaje de tratamiento se ha demostrado ineficaz para conseguir la habituación.
  • La terapia sonora por sí sola difícilmente producirá mejoras en la percepción del acúfeno.
  • El counseling es una herramienta indispensable que debe acompañar a la terapia sonora en el tratamiento de los acúfenos.

Un 15% del total de los pacientes que presentan acúfenos «problema» no se acostumbran a ellos porque su cerebro procesa ese sonido como si fuera una amenaza.

La relevancia del papel del audiólogo en el tratamiento de los acúfenos «problema» es indiscutible por su conocimiento del sistema auditivo, su capacidad para evaluar las dificultades de audición y las características de los acúfenos, y por ser la figura encargada de seleccionar y programar las prótesis auditivas.

El acceso a la formación específica para implementar la terapia sonora y realizar el consejo terapéutico es sencillo gracias a las herramientas proporcionadas por los laboratorios y los cursos de especialización existentes en la actualidad.

Tras la mayoría de los acúfenos «problema» encontramos pacientes angustiados por los mensajes descorazonadores que escuchan en el momento de aparición del síntoma: «Eso es para siempre», «Acostúmbrate porque no hay nada que los quite»… Seamos los primeros en transmitir el mensaje correcto a nuestros pacientes: «cuando aparece el acúfeno lo normal es que, pasado un tiempo, el cerebro deje de atenderlo y te habitúes. No obstante, si esto no ocurre de forma natural, tranquilo pues existen tratamientos que te ayudarán a conseguirlo».

Seamos los primeros en transmitir el mensaje correcto a nuestros pacientes: «cuando aparece el acúfeno lo normal es que, pasado un tiempo, el cerebro deje de atenderlo y te habitúes. No obstante, si esto no ocurre de forma natural, tranquilo pues existen tratamientos que te ayudarán a conseguirlo».

Bibliografía

Adaptación al español del Tinnitus Handicap Inventory (THI). Herraiz et al. Acta Otorrinolaringol Esp 2001; 52:534-8

Tinnitus Retraining Therapy: Clinical Guidelines. Plural Publishing, 2007.

Tinnitus: An interdisciplinary Approach Towards Individualized Treatment: Towards Understanding the Complexity of Tinnitus.  2021, W. Schelee, B. Langguth, et al. Ed. Eselvier


Sonia Bajo
CV Autor:

Audióloga y Audioprotesista
Diplomada en Logopedia.
Habilitación Tinnitus & Hyperacusis Therapy MC.
Experta en Acúfenos e Hiperacusia, tratamiento
TRT, Audiología Infantil y Tercera Edad.
Docente en el Máster de Audiología de la
Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Publicado en:
GA #45

1 comentario en “Tratamiento de acúfenos: el papel del audiólogo”

  1. Por favor podrían enviarme información cerca del couseling Soy Lic en fonoaudiologia y tengo muchos pacientes con acufenos me Pueden informar acerca de cursos o formación acerca del mismo ? Soy de Argentina
    Gracias y saludos cordiales

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La severidad de la hipoacusia asociada al AVD es muy variable, y puede manifestarse desde leve hasta profunda. Una particularidad en esta condición es su evolución, pudiendo permanecer estable o progresar de forma gradual o súbita a lo largo del tiempo. Diferentes estudios, como el de Gopen et al.2, concluyen que entre el 60% y el 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico, mientras que solo el 30–40 % se mantiene estable a lo largo de este período. En este sentido, es muy importante entender que en el AVD puede aumentar el riesgo de un descenso súbito en la audición por factores como traumatismos craneales, cambios de presión, fiebre alta, exposición a ruidos intensos o infecciones respiratorias, aunque no siempre ocurre, especialmente en el caso de los traumatismos si estos son leves. Alrededor del 70 % de los pacientes con AVD experimenta pérdida auditiva progresiva o episodios de pérdida súbita en los nueve años posteriores a su diagnóstico. Los pacientes que han tenido fluctuaciones previas en la audición son más susceptibles de que ocurran nuevos episodios de pérdida. El tamaño del acueducto vestibular y del saco endolinfático no permite predecir cómo evolucionará la pérdida auditiva, aunque algunos estudios sugieren que los acueductos más grandes podrían asociarse a un mayor riesgo de empeoramiento progresivo. Es importante que los audiólogos conozcan que, a medida que progresa la pérdida auditiva, la capacidad de reconocer palabras suele disminuir, y que esta dificultad en la discriminación puede ser mayor a la esperada en comparación con otras hipoacusias con similar componente conductivo o mixto de origen en el oído medio y no coclear. 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Como se ha dicho unas líneas más arriba, la pérdida auditiva en pacientes con acueducto vestibular dilatado puede ser conductiva, mixta o sensorioneural, y su evolución varía: puede mantenerse estable, fluctuar o empeorar de manera súbita. Es por ello muy importante ante este diagnóstico, utilizar todas las herramientas clínicas disponibles para poder diferenciar componentes conductivos de origen coclear de los relacionados con el oído medio. La vigilancia continua de la audición, el rendimiento de los audífonos y la programación de implantes cocleares es esencial cuando hay fluctuaciones. Además, dado que el EVA puede tener un componente genético, se recomienda también evaluar a otros miembros de la familia. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante el feedback del paciente. En referencia a la programación de los audífonos, no existe una regla estricta sobre si usar los umbrales óseos o tratar la adaptación como pérdida neurosensorial, a pesar del eventual GAP. Dado que la mayoría de las dificultades en el AVD no se originan en el oído medio, lo más recomendable es programar el audífono según la pérdida neurosensorial y evaluar el resultado mediante retroalimentación y cuestionarios de validación al paciente, comprobaciones electroacústicas o pruebas verbales en cabina, ajustando la programación según la respuesta funcional del paciente. Por ello, en nuestra práctica, la rehabilitación de la hipoacusia generada por un AVD sugiere contemplar los siguientes aspectos: 1. Asesoramiento y educación familiar como un aspecto clave. • Informar a pacientes y familias sobre actividades que deben evitarse para prevenir la progresión de la pérdida auditiva, como deportes de contacto, golpes en la cabeza o cambios bruscos de presión. •  Explicar la naturaleza fluctuante de la EVA y la importancia del uso constante del audífono. 2. Plan de revisiones y seguimiento flexible. •  Establecer un calendario de controles auditivos que pueda adaptarse a las fluctuaciones auditivas del paciente. •  Permitir evaluaciones anticipadas si se detectan cambios en la audición entre citas programadas. •  Registrar las observaciones de la familia o del paciente sobre la audición y el comportamiento comunicativo para optimizar ajustes. 3. 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Diferenciación de causas de fluctuaciones. •  Considerar que a los síntomas producidos por el AVD pueden sumarse otros problemas típicos de oído medio (mucosidad, infecciones, tapones de cerumen). •  Realizar pruebas como timpanometría para diferenciar si la fluctuación se debe al AVD o a condiciones del oído medio. 6.  Ajustes de ventilación (venting). •  Tras seleccionar la ventilación según las características de la pérdida auditiva, es fundamental su verificación objetiva mediante mediciones en oído real (REM), asegurando que no se genere presión sonora inesperada. 7. Programación basada en pérdida neurosensorial. •  Aunque pueda existir un componente conductivo, se recomienda programar los audífonos considerando la pérdida neurosensorial, ajustando según la respuesta del paciente y las evaluaciones de desempeño auditivo. Puede ocurrir que en este tipo de condición finalmente sea necesario un implante coclear. En cuanto al resultado de esta intervención,  los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados 3 si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En adultos, la duración del uso previo de audífonos puede influir en el rendimiento posoperatorio, afectando la adaptación y aprovechamiento del implante. Los niños con acueducto vestibular dilatado suelen obtener muy buenos resultados si se implantan tempranamente y reciben el apoyo adecuado, incluso, cuando presentan pérdida auditiva profunda. En conclusión, el conocimiento del Síndrome del Acueducto Vestibular Dilatado y la atención a las consideraciones clínicas asociadas es fundamental para un manejo adecuado de la rehabilitación auditiva de esta población, permitiendo abordar con confianza una patología no siempre bien conocida, así como tomar decisiones más precisas. Referencias: 1 Wolf, J. (s.f.). Advanced management of complex cases: Enlarged Vestibular Aqueduct. Audiology Online. https://www.audiologyonline.com 2 Gopen Q, Zhou G, Whittemore K, Kenna M. Enlarged vestibular aqueduct: review of controversial aspects. Laryngoscope. 2011 Sep;121(9):1971-8. doi: 10.1002/lary.22083. Epub 2011 Aug 16. PMID: 22024854. 3 Hura, N., Stewart, M., & Walsh, J. (2020). Progression of hearing loss and cochlear implantation in large vestibular aqueduct syndrome. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology, 135, 110133. https://doi.org/10.1016/j.ijporl.2020.110133

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Auracast ya está aquí; ¿qué opinan los usuarios sobre la conectividad?

Aunque puede parecer increíble, ya hace algo más de diez años que convivimos con la conectividad en los audífonos, tal y como la entendemos en la actualidad. Simplificando mucho, el esfuerzo por mejorar la comunicación de los usuarios en ambientes ruidosos y de optimizar la relación señal/ruido viene ya de muy lejos, desde la década de los 80, con los sistemas FM y los bucles magnéticos. Ya en los primeros años 2000, algunos fabricantes lanzaron nuevos sistemas de conectividad mediante streamers o accesorios intermedios, hasta que los primeros audífonos con conectividad «directa» hicieron su aparición doce o trece años después.  La realidad es que estos nuevos sistemas de conectividad que irrumpieron en el mercado con grandes expectativas, han contribuido a mejorar de forma sensible la calidad de escucha de los usuarios, aunque no están exentos de inconvenientes. En primer lugar, es importante aclarar que no se trata de sistemas «Bluetooth». Para poder utilizar esta denominación, los fabricantes tendrían que someter sus accesorios a un exhaustivo proceso de certificación y cumplir con los estándares de la marca. Este es el motivo por el que cada fabricante ha desarrollado sus propios dispositivos que no son compatibles entre sí y es la razón por la que un audiólogo protésico que trabaje con varias marcas tiene que conocer los accesorios de cada una de ellas. Del mismo modo, un usuario que, por diversas circunstancias, es portador de audífonos de diferente marca o, incluso, de la misma marca pero diferente plataforma (esto último ha mejorado en los últimos años), puede encontrarse con problemas a la hora de adquirir un accesorio compatible con sus dos audífonos. Los nuevos sistemas de conectividad que irrumpieron en el mercado con grandes expectativas hace ya más de una década, han contribuido a mejorar de forma sensible la calidad de escucha de los usuarios, aunque no están exentos de inconvenientes. En lo relativo a la conectividad directa con los teléfonos móviles, tanto Apple como Google/Android crearon sus propios sistemas para comunicarse con audífonos (Mfi y ASHA, respectivamente), una iniciativa procedente de los fabricantes de telefonía móvil, responsables a su vez  de garantizar su funcionamiento y coherencia. A medio y largo plazo, la implementación de estos sistemas ha tenido sus inconvenientes; las actualizaciones de los sistemas operativos de los teléfonos sin una verificación adecuada de la conectividad a posteriori han provocado, no en pocas ocasiones, que los audífonos se «nieguen» a conectarse, con el consiguiente quebradero de cabeza de los audiólogos y la desesperación de los usuarios. La aparición de LE (LowEnergy) Audio como una versión universal de Bluetooth puede contribuir a aliviar sustancialmente estas dificultades. Esto no había sido posible hasta ahora porque la versión clásica de Bluetooth tenía demasiado consumo y demasiada latencia (retraso) en el audio, lo que condujo a los fabricantes de audífonos a crear sus propias versiones de conectividad. La generación de un estándar universal impuesto por la marca Bluetooth, mejorará exponencialmente el rendimiento y la consistencia de la comunicación, y supondrá un enorme beneficio tanto para usuarios como para audiólogos protésicos. En conectividad directa con los teléfonos móviles, tanto Apple como Google/Android han desarrollado sus propios sistemas para comunicarse con audífonos : Mfi y ASHA, respectivamente. Auracast encaja perfectamente en este concepto, y es conveniente aclarar en qué consiste el sistema para diferenciarlo de otros coexistentes. Como se ha mencionado, LE Audio es la última versión de Bluetooth para uso general, como llamadas y streaming. Auracast es una nueva versión de LE Audio, aunque se parece más a un sistema de transmisión de radio o una wifi de audio, ya que un número ilimitado de personas puede sintonizar una transmisión de Auracast a través de diferentes dispositivos (auriculares inalámbricos, audífonos, implantes, dispositivos óseos, etc.), y por tanto compartir el audio, algo absolutamente impensable con la tecnología precedente. Hemos oído hablar de Auracast desde hace unos tres años, pero parece que no llega nunca. En realidad, su instauración definitiva en el mercado es inminente (de hecho, ya existen dispositivos que cuentan con esta tecnología). Una de las razones por las que está resultando más compleja su generalización es que hay muchas partes implicadas con necesidades e intereses muy diversos. Por ejemplo, los fabricantes de auriculares tienen unas prioridades y los fabricantes de audífonos tienen otras, y es preciso llegar a un punto de encuentro. Además, Auracast implica la transmisión de audio a través de LE Audio, algo totalmente novedoso ya que previamente este canal solo se utilizaba para la transmisión de datos, precisamente para ahorrar energía. En los audífonos, por ejemplo LE Audio se utilizaba para el manejo de las apps, pero no para la transmisión de audio directa. Auracast se parece más a un sistema de transmisión de radio o una wifi de audio, ya que permite que un número ilimitado de personas pueda sintonizar una transmisión a través de diferentes dispositivos, algo impensable con la tecnología precedente. El proceso va avanzando notablemente. Es muy importante aclarar que LE Audio y Auracast son dos productos relacionados pero diferentes. Así, LE Audio es absolutamente imprescindible para Auracast, pero no a la inversa, por lo que puede haber un audífono o un auricular que sea compatible con LE Audio, pero no con Auracast. Todos los fabricantes van haciendo sus progresos en este sentido. Actualmente, los audífonos Nexia y Vivia de GN y los Jabra Enhance Pro, los Samsung Galaxy Buds 2 Pro y los auriculares SennheiserMomentum TWS4 son compatibles con LE Audio y Auracast, y quizá ya haya alguno más. Otros fabricantes cuentan con la compatibilidad e incorporarán esta tecnología mediante una actualización de software, como es el caso de las últimas plataformas de Signia, Oticon y Cochlear. Esta tendencia propiciará una progresiva evolución hacia el estándar universal y los sistemas independientes de transmisión de cada fabricante irán desapareciendo en favor de esta nueva tecnología más fácil y accesible para todos. Del mismo modo, los accesorios basados en Auracast, ya sean micrófonos remotos o accesorios de televisión, serán compatibles con todos los audífonos que incorporen esta tecnología, independientemente de la marca. LE Audio y Auracast son dos productos relacionados pero diferentes: LE Audio es absolutamente imprescindible para Auracast, pero no a la inversa, por lo que puede haber un audífono o un auricular que sea compatible con LE Audio, pero no con Auracast. La incorporación de Auracast en la vida de los usuarios dependerá en gran medida de los dispositivos y de los lugares que decidan ofrecerlo. En el ámbito personal, los usuarios de audífonos experimentarán Auracast por primera vez con la conexión a los dispositivos de televisión y los micrófonos remotos, y poco a poco los accesorios serán menos necesarios a medida que los televisores incorporen directamente la transmisión Auracast (algunos ya la tienen). En lo que respecta a la vida social y laboral, se avecinan igualmente muchos cambios relacionados con esta nueva tecnología. Así, por ejemplo, será posible mejorar la acústica de una sala de reuniones con un dispositivo Auracast, escuchar la transmisión de un comentarista deportivo en un bar con mucha gente, escuchar a los funcionarios de los organismos públicos cuando hablan detrás del mostrador, o recibir con mayor calidad el audio en el cine o en el teatro. En el ámbito personal, los usuarios de audífonos experimentarán Auracast por primera vez con la conexión a los dispositivos de televisión y los micrófonos remotos. Sabemos que el avance de esta tecnología es imparable y que sin duda la conectividad, como se ha mencionado al principio, ha supuesto una mejora considerable en la calidad de escucha de los usuarios de audífonos. Pero… ¿Qué opinan los propios usuarios al respecto? Parece obvio que conocer la opinión de los pacientes puede aportar una información de primer orden en la evolución de los nuevos estándares de transmisión de audio. Que la conectividad ha marcado un antes y un después en la evolución de la tecnología auditiva parece una afirmación incuestionable. El MarkeTrak de 2022, sitúa la tasa de satisfacción de los usuarios de audífonos con capacidad de transmisión diez puntos porcentuales por encima de la de los usuarios de audífonos convencionales. Del mismo modo, los usuarios valoraron la capacidad de transmisión como la tercera característica más impactante de su experiencia auditiva, por detrás de la recarga y del control de volumen. Los estudios realizados para valorar las bondades de la conectividad se han centrado en analizar la mejora en la comprensión del habla, pero han prestado menor atención a la calidad del sonido transmitido. Algunas investigaciones han analizado las diferencias entre fabricantes en términos de calidad de transmisión. No obstante, para tomar en consideración estos resultados, es importante tener en cuenta variables como el acoplador de oído, ya que se ha demostrado que la calidad de audición de la transmisión disminuye cuanto menos ocluido está el canal auditivo, es decir, cuanto más abierta es la adaptación, hasta el punto de que algunos usuarios de adaptación abierta optan por volver a sus sistemas «tradicionales» de escucha (como auriculares inalámbricos), para la recepción de llamada o la escucha directa de audio desde sus dispositivos móviles. Un reciente estudio sobre conectividad revela que un 35% de los usuarios de audífonos encuestados consideró que la transmisión era conveniente y práctica tanto para las llamadas, como para el acceso directo a audios. Se recibieron 1.479 encuestas contestadas. En primer lugar, se preguntó a los encuestados el tipo de adaptador que utilizaban en sus audífonos, presentándoles unas imágenes e invitándoles a señalar cuál de ellas se asemejaba más a su adaptador. En la encuesta, el 32% de los usuarios utilizaba acoplador abierto, otro 32% acoplador cerrado (micromolde) o doble, el 16% tulipa y el 20% restante otros tipos de adaptadores, definidos en el gráfico de resultados como «cerrados u otros». También se preguntó a los participantes, mediante una escala Likert de cinco puntos, su grado de satisfacción con la transmisión de sonido a sus audífonos. A este respecto, el 77% de los participantes manifestó estar «muy satisfecho» o «satisfecho». Los responsables del estudio señalaron que la pregunta relacionada con el grado de satisfacción se cruzó después con la de «tipo de acoplador» y no se encontraron diferencias significativas en el grado de satisfacción en función de esta variable, lo que parece indicar que los usuarios, a la hora de contestar, tomaron en consideración la funcionalidad más que la calidad del sonido. Cuando se preguntó a los encuestados sobre el mayor beneficio que percibían con la conectividad, mediante una pregunta abierta, los resultados arrojaron los siguientes datos: a) Conveniencia/practicidad: un 35% de los usuarios consideró, en primer lugar, que la transmisión era conveniente y práctica tanto para las llamadas, como para el acceso directo a audios. b) Escuchar mejor por teléfono: un 25% de los pacientes consideró como ventaja prioritaria que podía mejorar sensiblemente su comunicación en llamadas telefónicas. c) Privacidad: fue el siguiente beneficio mencionado, con un 15% de respuestas. Los pacientes mencionaron la ventaja que suponía escuchar llamadas telefónicas o la televisión sin molestar a los demás. d) Otros: con porcentajes entre el 4% y el 8%, los encuestados mencionaron beneficios como «escuchar mejor la televisión», «mejora de la calidad del sonido», «mejora de la relación señal/ruido» o «solución al problema de las llamadas perdidas». También se pidió a los participantes que indicaran qué tipo de contenido transmitían habitualmente a sus audífonos. Aquí, las llamadas telefónicas acapararon un 87% de las respuestas y el segundo uso más común fue la transmisión de contenido desde un Smartphone o tableta, con un 38%. Por último, se plantearon algunas cuestiones sobre la calidad del sonido durante la transmisión. Las respuestas fueron positivas, con adjetivos como «claro» o «completo» para el 61% de los encuestados. El 34% consideraron la transmisión como «metálica», «apagada» o «suave». El 5% opinaron que era «demasiado alto». Cuando se buscó profundizar en qué aspectos podrían ser mejorables en lo relativo a la transmisión, se recogieron pocas respuestas. No obstante, la mayoría de las contestaciones se centraron en una mayor naturalidad, mayor claridad y más graves. En conjunto, estos hallazgos sugieren que al menos la «claridad» y la plenitud proporcionada por una respuesta de graves son impulsores importantes de una experiencia de calidad de sonido positiva con la transmisión a audífonos. Aunque este estudio se realizó entre usuarios de audífonos de una sola marca, algunas de sus conclusiones podrían extrapolarse a los usuarios de audífonos en general y, sobre todo, podrían ser tenidas en cuenta ahora que el paisaje de la tecnología de la transmisión de audio parece renovarse. Parece claro que los pacientes perciben con entusiasmo el beneficio de la transmisión de audio, pero también es evidente que un considerable porcentaje de ellos percibe ciertas «deficiencias» en términos de calidad. Este es el desafío de Auracast: guiar a los usuarios hacia una nueva e inédita experiencia de transmisión auditiva. Referencias: Bellavia, A. (2024). 20Q: Auracastishere - whatyouneed to know. Audiology Online, Article 28985. Available at ww.audiologyonline.com Groth, J. y Mac Coy, D. (2023). What Do Owners of HearingAids that StreamThink of the Sound Quality ?Canadian Audiologist, 10 (2).
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