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FAQ’s #16

Preguntas y respuestas

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En ocasiones, llegan a nuestro gabinete pacientes adultos con quienes no conseguimos alcanzar un buen rendimiento auditivo con audífonos. Algunos de estos pacientes podrían ser candidatos a un implante coclear.

¿Cuál es el camino a seguir si detectamos un caso así?

Autor: Laura Palomino.

Especialista clínico en Oticon Medical

Como ya sabemos, un implante coclear es un dispositivo médico y electrónico cuyo funcionamiento consiste en la transformación de sonidos en señales eléctricas que se envían directamente al nervio auditivo. En el caso de pacientes adultos, este implante está indicado, en términos generales, en aquellos que presentan una hipoacusia postlocutiva bilateral, severa o profunda, de origen coclear y que se benefician poco o nada de los audífonos.
Estos criterios de indicación han ido evolucionando y, hoy en día, también es posible la consideración para implante coclear de aquellos pacientes con hipoacusia unilateral, hipoacusia bilateral asimétrica, acúfenos o neuropatías.

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Sin embargo, y a pesar de estos avances, hay otras condiciones que permanecen invariables y que todos los candidatos deben cumplir, como son: no presentar anomalías/patologías de estructuras clave que impidan la cirugía o que puedan impedir el buen funcionamiento del implante coclear (como en el caso de osificación de la cóclea), que el paciente esté motivado, que tenga unas expectativas realistas sobre los resultados del trabajo postoperatorio, que esté comprometido con la asistencia a todas las sesiones de programación y logopedia posteriores a la cirugía, etc. Todas estas características son tan importantes como los criterios de indicación y, sin ellas, no se podrán alcanzar los objetivos deseados.

Sabiendo esto, si tuviéramos un paciente candidato a implante coclear, deberíamos seguir los siguientes pasos:
Primero, el paciente deberá acudir a su hospital de referencia para que le hagan un diagnóstico de su pérdida auditiva. Tenemos que considerar que no todos los hospitales son «hospitales implantadores». Es decir, no todos los hospitales realizan este tipo de cirugía, así que es posible que el paciente tenga que trasladarse de ciudad o, incluso, de provincia.

Una vez realizado el diagnóstico, y si se cumplen los requisitos audiométricos, el médico ORL pedirá realizar una prueba con audífonos, que consiste en la adaptación de audífonos durante un período de tres a seis meses. Para nosotros, este punto es el más importante, ya que seremos los audiólogos, los encargados de la adaptación y supervisión de los audífonos durante esta prueba.

Al finalizar este período tendremos que realizar un informe para el ORL donde especifiquemos los resultados obtenidos con los audífonos. Dicho informe deberá explicitar: campo libre tonal y campo libre verbal (al menos la respuesta a 65 dB), pruebas REM y una pequeña valoración logopédica.

De todas estas pruebas, los resultados más interesantes son los alcanzados en el campo libre verbal sin ruido y con audífonos, porque se considerarán candidatos para implante coclear a aquellos pacientes que no tengan un buen rendimiento con los audífonos. Según los últimos protocolos para implantes cocleares, entendemos como un buen rendimiento aquel que ofrece una inteligibilidad superior a 45% a 65 dB. De ahí la necesidad de tener un registro a esta intensidad específica.

Además, el ORL podrá pedir otras pruebas complementarias, no audiológicas, para determinar la idoneidad del paciente para el implante. Estas pruebas podrían consistir en una RMN o un TAC, pruebas psicológicas, etc.

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Después de analizar los resultados de todas estas pruebas se determinase finalmente que el paciente es un buen candidato para un implante coclear, pasaríamos al siguiente paso que sería la cirugía del implante. Grosso modo, se trata de una operación con anestesia general que dura entre una hora y media y tres horas. El paciente suele pasar un par de días en el hospital (el propio día de la operación y el siguiente) y la recuperación acostumbra a ser rápida y sin problemas.

Finalmente, un mes después de la cirugía se citará al paciente para la llamada «activación del implante», que es cuando se pone la parte externa (el procesador) y se programa por primera vez. Es en este día cuando el paciente empieza a oír algo por el oído que ha sido implantado. Y ya a partir de aquí empieza el «trabajo» del paciente.

La asistencia a las sesiones de rehabilitación y programación, así como cualquier tipo de terapia o apoyo que el paciente necesite, serán fundamentales en su progreso auditivo. Las sesiones de valoración, verificación y seguimiento son, como ocurre también con los audífonos, fundamentales. En el caso de los implantes cocleares, de nada sirve una cirugía espléndida si no hay un gran trabajo de rehabilitación y programación después.

revistagacetaudio@gmail.com

Revista Gaceta Audio

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